Desde el pie: una foto de las elecciones internas

Escribe: Miguel Aguirre Bayley - Columnista invitado

Instituidas desde 1999 por las modificaciones incorporadas a la Constitución de la República plebiscitadas afirmativamente por la ciudadanía el 8 de diciembre de 1996, el último domingo de junio tuvo lugar la quinta elección interna de los partidos políticos en Uruguay. Aún lejos del 53.7% alcanzado en la elección del 25 de abril de 1999, al sumar el 40.2% los votantes superaron levemente el 37% de 2014, la más baja concurrencia registrada hasta entonces.  

Catorce partidos y una coalición-movimiento (Frente Amplio) presentaron 28 precandidatos a la presidencia de la República con variopinta de ideologías. Desde la izquierda y el progresismo, hasta los sectores más conservadores de la derecha. La irrupción de Guido Manini Ríos encabezando un nuevo partido de cuño militar de ultraderecha; de Juan Sartori producido y promovido por el poder del dinero y las noticias falsas; y el retorno del impopular ex presidente de la República Julio María Sanguinetti, no fueron buenas noticias para el ejercicio de la democracia.  De los tres precandidatos, el ex comandante en Jefe del Ejército no tuvo competidores y es el único que sigue en carrera.

El Frente Amplio, el Partido Nacional, el Partido Colorado y el Partido de la Gente, presentaron precandidatos plurales y la ciudadanía eligió de acuerdo a lo que se preveía. En cambio, los otros partidos concurrieron a las urnas con un solo precandidato. Tres postulantes no lograron el mínimo exigido reglamentariamente y quedaron excluidos de las elecciones de octubre próximo. Recién cuando finalice el recuento de los votos observados previsto para este fin de semana, se conocerá si el Partido de la Concertación estará habilitado o no para participar en las próximas instancias electorales. En el caso puntual, no es un dato menor, pues su creación fue producto de un acuerdo entre los partidos Nacional, Colorado y de la Gente para disputarle al Frente Amplio el departamento de Montevideo que, obviamente, cuenta con el mayor caudal de ciudadanos habilitados en el país. Como se recordará, en los comicios departamentales de 2015, el Partido de la Concertación se ubicó en segundo lugar en la capital al reunir el 38.2% de los votos emitidos detrás del FA con el 51.3%. Se ha afirmado −razonablemente− que quien gana en Montevideo y en Canelones, es dueño de la elección a nivel nacional.   

Sin grandes cambios  

Los resultados de las internas no arrojaron mayores sorpresas. Triunfaron los favoritos Luis Lacalle Pou en el Partido Nacional, Daniel Martínez en el Frente Amplio y Ernesto Talvi en el Partido Colorado, aunque por un margen superior al anunciado por las encuestadoras. El PN ganó en 16 departamentos, el PC en Rivera y en Salto, y el FA solamente en Montevideo. En el PN, Lacalle Pou se impuso en 17 departamentos, Jorge Larrañaga en Paysandú, y Enrique Antía en Cerro Largo. En el FA, Daniel Martínez prevaleció con holgura en todo el territorio. En el PC, Ernesto Talvi se impuso en 12 departamentos, Julio María Sanguinetti en 6 y José Amorín Batlle en Salto.

Con relación a la votación de los partidos tradicionales y del Frente Amplio, se mantuvo la tendencia de 2014. El PN con el 41%, volvió a ocupar el primer lugar, el FA fue segundo con el 24% y el Partido Colorado finalizó tercero con el 17%. El PN y el PC aumentaron sus votos y el FA, primera fuerza política del país desde 1999, tuvo una baja y preocupante votación al perder 47.000 sufragios respecto a 2014. La relativa alta adhesión que recibió Cabildo Abierto, sin competencia interna, con algo más del 4%, constituyó la única sorpresa electoral.    

Una coalición “Anti-FA” ... 

A la luz de los resultados oficiales, las elecciones de octubre próximo anuncian paridad y todo indica que habrá balotaje en noviembre. El domingo 27 de octubre se enfrentarán dos bloques bien definidos. Por un lado: el Frente Amplio. En pugna con el oficialismo: la oposición sin excepciones. Los principales referentes del Partido Nacional, del Partido Colorado, del Partido Independiente y del Partido de la Gente aspiran y trabajan políticamente para impedir la cuarta victoria consecutiva del FA. Lo han manifestado reiterada y públicamente. Esa es su meta principal. Con un discurso conservador y neoliberal que los identifica, algunos de extremo centro, plantean alianzas con el objetivo de desalojar a la izquierda progresista del gobierno. 

Por su parte, Guido Manini Ríos, impulsor de Cabildo Abierto, con guiños a la dictadura donde se formó, ha repicado deplorables expresiones antidemocráticas teñidas de vilipendio. Aunque nadie se lo propuso, el ex comandante del Ejército ha declarado que aceptaría ser ministro de Defensa de un gobierno de coalición “si coincide con las soluciones de su partido”. Fuera de lugar y de todo contexto, su pensamiento se ubica en las coordenadas castrenses más reaccionarias y también apunta directamente al Frente Amplio. 

… en un país con democracia plena

En los últimos años, por primera vez en su historia, Uruguay tiene democracia plena. En su informe correspondiente al año 2018, “The Economist” concluyó que Uruguay continúa siendo la democracia plena con mayor desarrollo de América Latina y el Caribe, seguido por Costa Rica que este año accedió a ese rango. Con una calificación 8.38 puntos de un máximo de 10, está ubicada en el puesto 15 en un total de 20 naciones identificadas a ese nivel jerárquico en el mundo. De acuerdo a los informes precedentes, Uruguay ha mejorado su calidad democrática desde 2006 en forma ininterrumpida. Sin duda, se trata de un reconocimiento a los gobiernos del Frente Amplio a escala internacional. Según ONG Transparencia Internacional, Uruguay es el país con menos corrupción de América Latina. Pero, según Manini Ríos, hay que “oxigenar nuestra democracia”. Como es de público conocimiento para el ex comandante en Jefe, la barbarie, los asesinatos, las torturas y la corrupción de la dictadura, no afectan el honor militar. ¿Acaso será esa la democracia que impulsa?

Defender la memoria

No está de más recordar que en las elecciones de 1984, el coronel golpista Néstor Bolentini encabezó el Partido Unión Patriótica Salvadora de la Democracia. Guido Manini Ríos sostiene que una de las propuestas de Cabildo Abierto es llevar a cabo los postulados artiguistas. Ambas etiquetas parecen extraídas de un manual de lo absurdo, causan indignación y eximen de cualquier comentario. ¡Cuánta razón le asistía al catedrático de la Facultad de Derecho, doctor Aníbal Luis Barbagelata, cuando sostenía que la palabra democracia tiene misteriosos atractivos, sola o con calificativos!    

Los resultados de las internas son indicadores, pero no cifras extrapolables a la elección de octubre próximo. Más que nunca, hay que defender la memoria porque “el olvido puede también olvidar que olvida”, como recordaba el escritor paraguayo Augusto Roa Bastos. El pueblo uruguayo tiene la palabra ¡y el voto! que recuperó hace 34 años con su épica y dignísima resistencia a la dictadura civil militar.