Hoenir Sarthou
Hace ya muchos años, cerca de quince, llegué a la conclusión de que el Frente Amplio, como partido político, no estaba en condiciones de cumplir, ya no sus ambiciosos objetivos fundacionales, los que me engancharon en la adolescencia y me hicieron militar por él durante la mayor parte de mi vida, sino ni siquiera los más básicos postulados de defensa de los intereses nacionales frente al avance del capital transnacional.
Fenómenos como la ley de riego y la de bancarización obligatoria, durante el gobierno de Mujica, y luego el pasmoso contrato de UPM2, en el segundo gobierno de Tabaré Vázquez, entre otras cosas, me convencieron de que no había nada que hacer dentro del FA, paradójicamente, si uno quería mantenerse dentro de los parámetros ideológicos que lo llevaron a apoyarlo en sus orígenes.
¿Cómo un frente nacional, popular y antioligárquico podía ser tan extremadamente funcional a los intereses nada nacionales y nada populares de la más poderosa oligarquía global?
Confieso que la lógica de “lo menos malo”, con su resignado “los rosaditos son peores”, nunca me convenció. Votar lo malo para que no gane lo peor, nos conduce inevitablemente a una degradación política que hoy es notoria. Porque basta que el adversario político sea cada vez peor, para que uno pueda ser cada vez más malo y ganar igual. Y así vamos.
Eso me llevó durante varias elecciones a votar a partidos y candidatos testimoniales, y a creer cada vez con más firmeza que sólo un cambio del estado de opinión de la sociedad puede modificar el rumbo del país. Porque, nos guste o no, no son las cúpulas políticas las que determinan a la sociedad, sino la sociedad la que determina a las cúpulas políticas.
No pretendo engañar a nadie. Gran parte de la cúpula política del actual gobierno no me resulta mejor o más “apoyable” que la de anteriores gobiernos frenteamplistas. Si acaso puede decirse que es más indeterminada, con menos rumbo y decisión que las anteriores. Lo que no augura nada bueno.
Se preguntarán si escribo esta columna para derramar pesimismo. Y, no. Tal vez sea todo lo contrario.
En los últimos tiempos he notado que, al margen y con cierta prescindencia de lo que haga u opine el gobierno, en ciertos temas, un buen número de frenteamplistas, algunos notorios y destacados, e incluso algunos que integran o están cercados al gobierno, empiezan a hacer oír su voz, una voz crítica que parece reaccionar ante el rumbo de despeñadero que sigue la sociedad uruguaya.
Temas como el proyecto Neptuno, o la prospección sísmica, por ejemplo, tuvieron el efecto de despertar a esas voces. Y quizá esté pasando algo similar con el proyecto de HIF Global.
No voy a dar nombres, porque sería injusto. Sólo nombraría a los que conozco directamente. Y son muchos más. Algunos se han pronunciado públicamente, otros han trabajado y trabajan mano a mano con militantes sociales en oposición a esos proyectos descabellados. Otros se manifiestan más privadamente, pero ahora empiezan a decir lo que por mucho tiempo callaron, quizá por lealtad partidaria.
Desde luego, para toda persona honesta y convencida de sus principios, la lealtad partidaria tiene un límite. Cuando obliga a ponerse en contra de los más evidentes y vitales intereses de la sociedad uruguaya, la que debe ceder es la lealtad partidaria. Es lo más sano. Lo único sano.
Y eso está ocurriendo. Con resultados imprevistos. Por ejemplo, que en algunos temas el gobierno haya cambiado de postura, haya frenado algún proyecto, muy probablemente sacudido por críticas surgidas desde espacios muy cercanos.
Es muy pronto aún para sacar conclusiones definitivas. Lo que creo que puede decirse es que lo más valioso de la tradición de la izquierda uruguaya (no la de tal o cual partido, sino la tradición de izquierda, a secas) parece estar renaciendo después de varios lustros de modorra a la sombra gubernamental.
Me refiero a la capacidad crítica, a cierta rebeldía, a la voluntad de defender los intereses nacionales y populares, incluso si eso choca con las decisiones del gobierno al que se ha votado.
Nada más digno que eso.