Aniversario del Plebiscito en Defensa de Ancap y el aporte de Hugo De Mello

 

Marta Rochon Borges

En este 2023 que transcurre hemos recordado varios hitos históricos en clave de memoria: 50 años del golpe de Estado que dio comienzo a la dictadura, 40 años de recuperación democrática, del acto del 1° de Mayo del ’83, de la marcha de los estudiantes, de la marcha de los trabajadores del 9 de noviembre, 20 años del plebiscito que derogó la mal llamada Ley de Asociación de Ancap y 10 años de la muerte de Hugo “Chango” De Mello.

 

Son dos fechas, el 7 de diciembre de 2003 y el 4 de octubre de 2013. ¿Por qué las ligamos? Porque ganar con un 62% ese plebiscito que nos permitía derogar una ley infame fue una batalla total y una conquista épica, recorriendo todo el país, ciudades, pueblos y barrios, fuimos convenciendo que era una ley macabra que disfrazaba de asociación la privatización y ponía la renta petrolera en manos de capitales privados, convencimos a la población de la importancia de mantener la Ancap estatal y pública y nuestro compañero presidente de Fancap en ese momento -y presidente de la CDA- jugó un rol fundamental y reconocerlo es un deber de los militantes, compañeras y compañeros, porque el olvido no es lo contrario a la memoria es contrario a la justicia, cuando olvidamos cometemos un acto de injusticia.

Hugo fue un militante estudiantil con el FER 68 en el Liceo 13 de Maroñas, abrazando tempranamente la rebeldía por las causas justas. Más tarde junto a miles de jóvenes se exilia en Argentina perseguidos por el miedo, y allí se vincula al peronismo radical y luego al Partido por la Victoria del Pueblo (PVP) fundado en una Argentina donde el terror y el horror ya se instalaban y en sus últimos años militó en el Partido Socialista donde llegó a integrar su Comité Central.

Aún en dictadura regresa a Uruguay e ingresa a Ancap como hijo de funcionario en calidad de peón, junto a otros lidera el proceso de reconstrucción del gremio. Tarea ardua y riesgosa; recorriendo, discutiendo y reconstruyendo un sindicato en circunstancias por demás complejas. Desde la clandestinidad ocupa cargos de responsabilidad en el sindicato, es delegado a la Representativa e integrante del Secretariado del PIT. Posteriormente en democracia integró los máximos órganos de dirección de Fancap y de la central sindical durante casi de 20 años, a los cuales dedicó su tiempo, su esfuerzo, su pasión militante, construyendo las herramientas para el debate; lúcido, tozudo, contundente y fraterno, cosechó amigos y enemigos. Hugo era frontal y leal al mismo tiempo.

 Los y las ancapeanas tenemos una deuda con él, durante más de veinte años revistió el escalón más bajo de Ancap, peón y en algún momento el único peón B en todo el Ente. Esto cayó rápidamente en el olvido cuando a partir de 2005 se le asigna una responsabilidad en el Área de Comunicaciones, producto de la miopía, la mezquindad y la desmemoria que padecemos los humanos.

Hugo fue un puntal en toda la campaña para lograr el triunfo del Sí en el 2003, llegando con su discurso claro y contundente a todos los rincones del país, decía: “quieren maquillar a Frankenstein”, refiriéndose al burdo enunciado de asociación.

Sin la voluntad militante de quienes desarrollan la táctica no se llega y sin liderazgos que diseñen la estrategia tampoco se comienza, el “Chango” sintetizaba de manera extraordinaria ese proceso, un compañero dotado de una excepcional capacidad de análisis teórico y práctico que vaya si aportó a nuestro sindicato, al movimiento obrero y a las organizaciones del campo popular.

POR TODO ESTO HOY VALE LA PENA GRITAR ¡¡¡VIVA LA FEDERACIÓN ANCAP!!!, ¡¡¡VIVA EL MOVIMIENTO OBRERO ORGANIZADO!!!, ¡¡¡VIVA EL CHANGO DE MELLO!!!

¡¡¡ARRIBA LOS QUE LUCHAN!!!