El país en el que vivimos y este otro en el que creemos vivir

 

Escribe: Carlos Peláez

La pandemia y sus secuelas han ocupado casi toda la atención informativa relegando temas que hacen y harán a la calidad institucional del país.

Ni que decir que la salud, el hambre, la falta de trabajo, la pobreza son asuntos primordiales para cualquier sociedad.

Pero no es tema menor que,  en medio de estas circunstancias, crezca un costado oscuro de la sociedad. Ese costado que revela que el país en el cual vivimos es muy diferente a aquél en el que creemos vivir.

Un cálido día de principios de noviembre del 2018 fui contactado  por el jefe de corresponsales para América del Sur del diario The New York Times. Un equipo del diario Investigaba los negocios de Donald Trump  y estaban interesados  en  la aún inconclusa torre Trump que se levanta en parada 9 de La Brava. 

Tomó fotos, corroboró que no había nadie trabajando allí y que las tareas estaban detenidas hacía mucho tiempo.

Pero en el camino le llamaron la atención la enorme cantidad de nuevos edificios totalmente vacíos y la ausencia de autos y gente en las calles. Me pidió que le mostrara otros lugares. Fuimos hasta La Barra y luego recorrimos algunos de los barrios residenciales de Punta del Este.

En todos lados el mismo panorama: sólo casas enormes y edificios vacios.

Detuvo el auto y preguntó: “¿cómo se explica esto?”.

Hace por lo menos 45 años que esa misma pregunta se repite por observadores atentos.

Residencias e inversiones inmobiliarias que alcanzan valores sólo medibles en millones de dólares; propiedad de personas que  no las habitan más que 15  días al año y que en sus respectivos países han sido acusados por diferentes prácticas delictivas; compradas por sociedades anónimas hechas en los estudios jurídicos – contables que  refirió el ex Jefe regional de la DEA, Abel Reynoso, despiertan, obviamente, curiosidad. Aunque no de todos.

Operadores y gobernantes siempre encontraron una respuesta que iban desde la confianza que el país generaba para la inversión, hasta el atractivo que representaba la belleza del lugar para la actividad turística.

Y probablemente todas las explicaciones tengan algo de razón. Porque la mayoría de los propietarios en el Este no son lavadores de dinero.

Pero los antecedentes históricos obligarían a las instituciones a estar muchos más atentos. Porque es cierto,  una golondrina no hace verano, pero una bandada de golondrinas anuncia  como será el tiempo.

 Las golondrinas del pasado  

Bajo una pátina de belleza sin igual, dónde el hedonismo y el culto al dinero son filosofías dominantes, se esconde también un sórdido mundo de corrupción que terminó por convertir al principal balneario de la costa atlántica en un centro internacional para el lavado de dinero producto de coimas, narcotráfico, evasión fiscal, venta de armas y otras actividades mucho menos "fashion" que las habitualmente recogidas por las crónicas de los medios de comunicación que cubren cada temporada.

A principios del año 2000 Abel Reynoso, entonces Jefe Regional de la DEA con asiento en Buenos Aires dijo que el lavado, “empieza con sociedades anónimas armadas siempre en los mismos lugares” y señaló al Estudio Posadas, Posadas y Vecino como uno de los más importantes.

El agente dijo más porque hizo públicos los nombres de gobernantes y políticos argentinos, brasileños y uruguayos que en sociedad con poderosos empresarios alentaban el lavado de dinero proveniente del narcotráfico y la corrupción.

Un mes después de esas declaraciones a la revista Noticias y por presiones del entonces presidente argentino Carlos Menem, Reynoso fue destituido del cargo.

Lo mismo le ocurrió ese año al Inspector Roberto Rivero, nombrado en marzo del 2000 por el presidente Jorge Batlle como Director Nacional de Policía. Venía de una carrera brillante al frente de la Dirección Antidrogas.       

Pero en mayo de ese año una investigación policial sobre la presencia del Cártel de Juárez en Punta del Este descubrió que el periodista Danilo Arbilla, entonces director de Búsqueda, había vendido su casa a un testaferro de Amado Carrillo Fuentes (a ) “El señor de los cielos “ y capo del Cártel de Juárez.

Arbilla fue vendedor de buena fe. Pero el problema era su escribano. El periodista decidió defenderlo y usó su máximo poder de lobby ante el gobierno. El inspector Rivero fue destituido del cargo.  

El cambio radical en la estructura urbanística de Punta del Este comenzó a gestarse en 1976, época de "plata dulce" argentina – cuando  el dinero comenzó a fluir a  raudales sobre ésta porción de territorio uruguayo.

Mucha gente se enriqueció de un día para otro. Y no sólo los operadores inmobiliarios y las empresas constructoras, sino también pequeños propietarios de lotes privilegiados que en breve lapso de tiempo - como consecuencia de la especulación - pasaron de valer casi nada, a valer millones.

Las leyes que consagraron a nuestro país como un paraíso fiscal - creadas y puestas en práctica por la dictadura militar; mantenidas y ampliadas en democracia – se emplearon para esconder prácticas corruptas en otros países del mundo. Secreto bancario; secreto tributario; sociedades anónimas; protegían al inversor honesto, pero también - y fundamentalmente - a aquél que coloca sus dineros mal habidos en nuestro sistema financiero o compra propiedades en un lugar dónde preguntar es cuestión de mal gusto.

 

Vivas, Cambio Italia y Cambio Dyana    

Cuando en febrero de 1989 fue detenido Raúl Vivas, un argentino que operaba el Cambio Italia en la avenida Gorlero frente al Casino Nogaró, también surgió a la luz pública la existencia de intereses transnacionales dedicados a legalizar las montañas de dinero que produce la venta de drogas ilegales.

Del expediente sustanciado en el juzgado de 4º turno en lo penal de Maldonado, se desprende que el Cambio Italia estaba estrechamente relacionado al Cambio Dyana - cuya razón social era Ariadna S.A. - y ambos se dedicaban al tráfico de oro, tarea dirigida por Vivas en Uruguay. Un ciudadano francés de apellido Ducó, fue quién vinculó a ambos Cambios con un tercero llamado Victoria, que tenía sucursal en Rivera.

Pero el dato más sorprendente fue  que el ex-Ministro del Interior de la administración Lacalle, Angel María Gianola, era el presidente de Ariadna S.A. cuando el Banco Central del Uruguay ordenó su clausura por haberse comprobado la vinculación al lavado de dinero. Entre el personal ejecutivo del Cambio Dyana también figuraba el mayor de ejército (r ) Alberto Casabó, quién fuera durante años Director Nacional de Turismo hasta que se creó el Ministerio, y para quién la dictadura creó una embajada uruguaya en Gabón.

Raúl Vivas fue detenido en Uruguay a partir de una solicitud judicial proveniente de los EE.UU., donde un Tribunal Federal de California venía sustanciando una causa por lavado de dinero contra una organización de ciudadanos en su mayoría de origen armenio, conocida como "La Mina" que era una pantalla del Cártel de Medellín.

 El 20 de noviembre de 1994 el matutino La Mañana publicó información relativa a una solicitud del juez Federal argentino, Juan José Galeano (causa 883-Méndez Sylvia Cristina, infracción ley 23737) quién libró una solicitud de exhorto dirigida a la Justicia uruguaya para investigar decenas de cuentas bancarias abiertas en Uruguay por Vivas y su esposa, Ana María Martínez. En esas cuentas habían depositado varios millones de dólares.

Investigar las cuentas y actividades de Vivas lleva de la mano al asesinado empresario Luis Ernesto González, con quién tuvieron negocios comunes en el tráfico y venta de oro. El juez Galeano reclamó además investigar "varias inversiones inmobiliarias a través de 11 sociedades anónimas - algunas situadas en Punta del Este - y a una empresa constructora". El dinero circulaba por el Chase Manhattan y el Citi Bank.

Vivas estuvo detenido en Maldonado y desde allí fue extraditado a los EE.UU. en agosto de 1989. Fue condenado a  555 años de prisión en una cárcel del Estado de Colorado. Pero no podemos asegurar que siga allí.

El 22 de octubre de 1989 el diario La República publicó una entrevista a Raúl Vivas en la que éste explicó como contrabandeaba oro para ingresarlo a los EE.UU. donde "La Mina" compraba todo.

Una onza del precioso metal (0.28 gramos) llegó a valer 880 dólares; hoy alcanza los 1.800 dólares. Pero su negocio convirtió a Uruguay, que no tenía entonces ni una mina, en el segundo exportador de oro a nivel mundial sólo detrás de Sudáfrica. Según informaron fuentes calificadas “esa exportación se hacía con el aval del Banco Central”, que según parece nunca sospechó nada raro.

El "lavador" era un vecino conocido en Punta del Este, por sus calles solía caminar junto a su esposa e hijos y cada noche desparramaba una fortuna en el casino del Estado;  González está muerto y su crimen aún por aclarar; Vivas aún está preso; sólo el Cambio Dyana vendía entonces unos 600 kilos de oro al mes, unas 24.000 onzas equivalentes entonces a casi 20 millones de dólares. Mediante ese mecanismo, Vivas logró legalizar unos mil millones de dólares.

Las secuelas de su actividad llegaron hasta hace pocos años porque  era dueño de un edificio ubicado en 18 de Julio y Andes, Montevideo, convertido en un asentamiento y que llevó años de juicios para recuperarlo

 

Puentes, Amira Yoma y el Cártel de Cali

 

Dos años habían pasado desde el escándalo Vivas cuando se descubrió algo peor. El contador del Cártel de Cali, Ramón Humberto Puentes (55), nacido en Cuba, fue detenido en un hotel de Punta del Este a solicitud del juez Baltasar Garzón por policías españoles y uruguayos. Portaba tres pasaportes a nombre de José Lezcano Patiño, panameño; José Lezcano Patiño, argentino; Raymond Puentes, cubano con pasaporte de EE.UU.

Entre 1982 y 1986 introdujo unos 10.000 kilos de cocaína a los EE.UU.. La droga provenía de bases ubicadas en Panamá e ingresaba vía Miami. Pero la droga provenía de Colombia. El principal proveedor de Puentes era Jairo Durán, lugarteniente del jefe del Cártel de Cali, Jorge Ochoa. Cuando en el año 1988 se descubrió un cargamento de 530 kilos de cocaína en Barcelona, España, Puentes decidió que Centroamérica había dejado de ser un lugar seguro para trabajar y trasladó sus operaciones al Sur; más concretamente a un paraíso fiscal que comenzaba a ponerse de moda.  Ese lugar era nada menos que Uruguay.

Una agenda - en realidad un cuaderno gordo de tapas duras - encontrada al narcotraficante puso en evidencia algunas informaciones que hicieron temblar al  gobierno de Carlos Menem. Su cuñada y Secretaria de Audiencias, Amira Yoma estaba mencionada como trasladando un "cargamento" de dinero desde Nueva York en las legendarias valijas Samsonite color azul. La agenda dice exactamente: "Amira 720 (- 50)".

Como para que no quedaran dudas de que era la misma Amira, también aparece el nombre de su marido, Ibrahim Al Ibrahim responsable de la Aduana de Ezeiza gracias a un decreto firmado por el entonces Vicepresidente y ex gobernador de Buenos Aires, Eduardo Duhalde. El marido de la cuñada presidencial era mucho más efectivo, ya que según consigna esa agenda trasladó 7.559.000 dólares. La "sociedad" tenía varias cuentas en el Banco de Santander en las que había depositado decenas de millones de dólares. 

El expediente abierto en el juzgado de 4º turno consigna que “en varios viajes sucesivos Amira Yoma trasladó hacia Uruguay una cantidad de dinero imposible de cuantificar, escondido en puertas y carrocería de una camioneta Peugeot 505 break color gris”. Ese dinero fue depositado en dos Bancos ubicados en la avenida Gorlero. La historia y sus consecuencias son por demás conocidas. Pero muchos de los hombres que la protagonizaron también fueron o son habituales vecinos de Punta del Este.

Puentes, que vivió aquí durante más de un año junto a su socio boliviano Emilio Selich Schop, compró todo lo que pudo; aunque de operaciones inmobiliarias nada se sabe merced al secreto que otorgan las sociedades anónimas. Las inversiones conocidas fueron realizadas en pinturas y otras obras de arte, particularmente valiosas.

En su caso trabajaron cuatro jueces: Baltazar Garzón en España; María Servini de Cubría y Amelia Berraz de Vidal en Argentina y Gabriel Adriasola en Uruguay. Finalmente éste último decretó su extradición hacia los EE.UU.. Un Gran Jurado de Miami lo condenó el 20 de mayo de 1992 a diez años de prisión. Una condena tan benigna para un sujeto que introdujo diez toneladas de cocaína a ese país sólo tiene una explicación: Ramón Puentes aceptó colaborar con la DEA.

Empresario Foddai: “La mafia puntaesteña es peor que la siciliana”

A principios de 1998 la revista Tres publicó declaraciones del empresario italiano Gianni Foddai. "Todo se hace robando, puedo admirarlo o no, pero siempre respetarlo", dijo el entonces más próspero empresario de la noche puntaesteña. Y agregó para abundar en ejemplos:"¿Cómo hizo su fortuna Giovanni Agnelli? (ex presidente honorario de Fiat), ¿cómo se puede en 40 años llegar a ser un dios como él?, con él comen el 50 por ciento de los italianos. ¿Cómo no puede merecer respeto Silvio Berlusconi, que 20 años atrás era un juglar en el Club Mediterrané? Robando, o no, hizo un imperio. Trabajan 4.000 personas con él". Para que no quedaran dudas sobre su pensamiento reiteró: “la plata siempre se hace robando".

Foddai aseguró que "los inversores extranjeros llegan a Uruguay porque aquí se paga la mitad del salario europeo. Se explota a la gente y eso también es corrupción, pero nadie dice nada, la aceptan". Días después, en un encuentro concertado con éste cronista y otro colega, el empresario italiano que durante los años anteriores había liderado la gastronomía y la noche puntaesteña con varios emprendimientos aseguró que “la mafia de Punta del Este era peor que la siciliana, por lo menos esta respeta ciertos códigos”.

Agregó que su debacle económica se debió a “un complot organizado en su contra por importantes empresas y organizaciones, personajes y empresarios de Uruguay y Argentina, funcionarios de gobierno e instituciones financieras”, aunque se negó a revelar los nombres. El empresario denunció haber recibido varias amenazas de muerte, "incluso amenazaron a mi esposa que ahora está en Italia y no quiere saber nada de volver a Sudamérica".

Aseguró, además, poseer pruebas de "las amenazas realizadas en su contra por el empresario argentino Armando Gostanian", personaje muy cercano al ex presidente Menem y principal de varios locales gastronómicos más otra decena de propiedades en el Este.  En medio de una crisis financiera, según él "provocada artificialmente por su ex socio Tonino Sorgi  entonces concesionario de la Dirección Nacional de Casinos”, Foddai debió abandonar Uruguay en febrero del 98.

Dos años después el italiano fue asesinado a tiros en una calle de Nueva York.

 

Lo que muestran las revistas

Lamentablemente los organismos de contralor financiero o de seguridad del Estado, no tenían por costumbre leer las revistas y libros de actualidad. Si lo hicieran, menuda sorpresa se llevarían. Apellidos como Gotelli, Gostanian, Yoma, Medecin, Naldi, Yabrán, PC Farías, Lasalvia fueron y son insistentemente mencionados como titulares de Sociedades Anónimas, propietarias a su vez, de bienes inmuebles por decenas de millones de dólares en Punta del Este.

Claro que, para emplear cierto chauvinismo local, también hay compatriotas notorios que tenían propiedades en el balneario; entre ellos Daniel Cambón, Igor Svetogorsky y el ex contador Nelson Moreira que había defraudado a la DGI en unos 80 millones de dólares y hoy es próspero empresario hotelero. Argentinos y brasileños, más que paraguayos y uruguayos, sentían la enorme necesidad de mostrar su éxito.

Por eso permitían que los fotógrafos ingresaran a sus residencias y fiestas, para que luego el mundo supiera cómo vivían. Curiosamente ninguno explicaba  de qué vivía. Los periodistas argentinos habían publicado hasta el hartazgo todo tipo de denuncias contra ex funcionarios menemistas que se enriquecieron a costas de la función pública.

Muchos de esos funcionarios fueron procesados y desprocesados por jueces que también veraneaban en Punta del Este. "Yo no me siento colega de esos jueces" - sentenció a mitad del 97 el ex magistrado uruguayo Daniel Pereyra Maneli, ex integrante del Tribunal de Apelaciones y uno de los más destacados miembros de nuestro Poder Judicial.

 

Gostanian: el “gordo bolú” de Menem

“¿Usted se cree que soy boludo?”, preguntó el empresario y ex titular de la Casa de la Moneda argentina Armando Gostanian a un periodista de la revista Ventidos que investigaba sus cuentas en Suiza y una posible defraudación contra el organismo que presidió. En realidad el apelativo de “gordo bolú” se lo había  aplicado su amigo Menem . Sin embargo todo indicaba que, precisamente, de eso no tenía  nada.  

El imperio inmobiliario y comercial levantado por Gostanian en Punta del Este, era obsceno hasta para quién está acostumbrado. Según consignó la publicación dirigida por Jorge Lanata “todo lo que posee aquí fue adquirido durante los diez años menemistas. Antes tenía una pequeña casita en Pinares que no valía más de 40.000 dólares y vendió para apoyar la primera campaña de su amigo después presidente.

Sus inversiones en el Este sumaban millones de dólares. Visiblemente era propietario de: restaurant Martín Fierro, en la  Rambla portuaria; restaurant Yabrud, a media cuadra del anterior; confitería El Mejillón, en la rambla frente a la Isla Gorriti; confitería Charly, en Gorlero y la 29; Camisería Rigar’s, calle 24 y 29. Vivía en un enorme y lujoso apartamento ubicado en el edificio Espigón Pueyrredón, en la rambla portuaria frente al muelle de Mailhos.

Pero, además, él fue constructor y era propietario de todo el edificio, por lo menos hasta que se terminó de vender. También lo fue de otro edificio vecino. Durante años estuvo asociado al empresario de la construcción Carlos Sineiro, que fue edil y diputado por el Partido Nacional. La empresa de Sineiro construyó varias estaciones de servicio de YPF en el interior argentino.

Juntos armaron el complejo gastronómico El Mejillón para lo que lograron modificaciones a la Ordenanza de Construcciones. En la propia Junta Departamental se sostuvo que Gostanian pretendía  quedarse con el puerto de Punta del Este, cuando  el Ministerio de Transporte y Obras Públicas del gobierno de Lacalle Herrera quería privatizarlo. Sería algo así como la frutillita del postre ya que entonces era propietario de la mayoría de los padrones ubicados frente a la rambla portuaria.

Con la salida de Menem del gobierno, el imperio Gostanián cayó. Hoy casi no le queda nada de ese pasado.

 

Los Gotelli, una familia de alcurnia

Teniendo como fondo inigualable el manto verde del Club de Golf de Cantegril Country Club, se han construido decenas de residencias. Se trata de uno de los lugares más caros y exclusivos de éste balneario. Vivir en el barrio El Golf no es para cualquiera, sobre todo porque allí hay alcurnia y pocos nuevos ricos recién llegados.

Entre tantos vecinos notorios se destaca una familia que tiene escasa presencia social: los Gotelli. Parte de su historia fue publicada en el libro "Blanca y Radiante, mafias poder y narcotráfico en la Argentina", escrito por los periodistas Gabriel Pasquini y Eduardo de Miguel. Los Gotelli eran propietarios del Banco Italia.

Sus vinculaciones con el magnate libanés Gaith Pharaon, dueño de la cadena hotelera Hyatt, que acababa de instalarse en Carmelo, y del BCCI institución bancaria acusada por EE.UU. de lavar dinero del narcotráfico en todo el mundo, fueron ampliamente demostradas.

Al respecto Pasquini y De Miguel dicen en la página 273: "Carballo - asesor de Macri - fue el segundo en la gestión de Erman González en Economía, entre marzo de 1990 y el 29 de enero de 1991. Fue designado pese a que había sufrido prisión preventiva en 1989, acusado de defraudación reiterada en 84 oportunidades contra el Banco Central argentino, mientras estaba al frente del Banco Italia.

La Justicia le impuso un embargo preventivo por 30 millones de dólares. Es justo señalar que no era el único: la misma suerte corrieron Luis María Gotelli padre e hijo, Ricardo Pablo Gotelli y otros. El Banco Italia incurría, aparentemente, en algunas operaciones similares a las del BCCI: concedía préstamos a sus accionistas - un grupo de amigables italianos - o a sociedades vinculadas, que luego no eran devueltos".  La casa de los Gotelli en el barrio El Golf, está valuada en algo más de un millón de dólares.

Pero Laith Pharaon, hijo de Gaith, se convirtió en socio del argentino  “Pacha” Cantón en el hotel 5 estrellas de Carmelo y en el fraccionamiento Miramar Acres de La Barra.. 

 

Mario Naldi, el jefe rico de "la bonaerense"

El crimen del periodista José Luis Cabezas puso en evidencia qué clase de policía tenían los habitantes de la Provincia de Buenos Aires. Uno de los oficiales más destacados de esa fuerza policial era el Comisario Mario Naldi, alias "el gordo". En "La bonaerense", libro de Carlos Dutil y Ricardo Ragendorfer,  se relata como ese oficial - apoyado por Pedro Klodczyck, Jefe de lo que Eduardo Duhalde había calificado como "la mejor policía del mundo" - llegó a ser un hombre rico.

Con varios causa penales encima por sus vinculaciones al narcotráfico y a extorsiones de todo tipo, en 1991 Naldi conducía un vehículo de 1980. Pero en 1994 fue obligado a presentar una declaración jurada de bienes, consignando que poseía "un auto Suzuki SE cero kilómetro, un VW Senda comprado en cuotas, 30.000 dólares en efectivo y 700 acciones de la empresa Tradenal S.A. con sede en la calle José Cubas".

En 1996 Naldi gastó 60.000 dólares para festejar su cumpleaños en el Hotel Alvear Palace - "regalo de mis amigos Mario Falak y Sutton Dabah", según dijo. Pero además tenía: una mansión en la calle Gabriela Mistral 4562, Buenos Aires; un departamento de 150.000 dólares en el edificio Parquemar Roosevelt, de Punta del Este; una casa en Fort Lauderdale y otra en Orlando, Florida, EE.UU.; una lancha, un jet sky y un yate de 600.000 dólares en el puerto de Punta del Este".

Los certificados de Traslaciones de Dominio indicaban que Naldi no tenía un sólo bien a su nombre, ni siquiera los que reconoció como suyos en la declaración jurada. Tampoco figuraba otra de sus propiedades que los colegas del diario Correo de Punta del Este ubicaron en el edificio Golden Gate de parada 8 de Playa Mansa. Su valor de mercado era de unos 500.000 dólares y figura a nombre de una sociedad anónima; pero Naldi y su familia vivían allí en verano y sus vecinos lo consideraban "el dueño".          

 

Desde Brasil con amor (y sobornos)

La presencia de notorios empresarios "paulistas" comenzó a incrementarse hace pocos años. Practicamente están concentrados en el más lujoso - y caro - barrio puntaesteño: Beverly Hill. Se trata de un fraccionamiento realizado a mediados de los años 80, a partir de la venta de la estancia "Urca", ubicado a un lado del aeropuerto El Jagüel. Allí ninguna residencia vale menos de un millón de dólares; pero las hay hasta de cinco millones y más.

A pocas cuadras se encuentra el barrio Córdoba. Ocupando casi media manzana, hay una residencia que en 1992 fue identificada como propiedad de Jorge Lasalvia. Sin embargo existen testimonios inmobiliarios y elementos probatorios, que permiten determinar que en realidad el propietario era PC Farías, el "cajero" del ex-presidente Fernando Collor de Mello. Cuando estalló el escándalo que terminó con la destitución de Collor, Farías estaba en Punta del Este. Un día partió raudo desde el pequeño aeropuerto vecino en un moderno Lear Jet piloteado por Jorge Omar Lasalvia.

En su edición del 27 de octubre de 1996, el desaparecido matutino regional Estediario publicaba una información reveladora sobre ese piloto. El fiscal antimafia italiano Sandro Ausiello estaba en Uruguay investigando como se giraron a un grupo mafioso en Italia 12 millones de dólares, provenientes de la venta de 11 toneladas de cocaína en Argentina.

Los que giraron el dinero desde Uruguay - eran los ciudadanos argentinos - Jorge Omar Lasalvia y Juan Felipe Ricca.  La vinculación de PC Farias con la empresa constructora brasileña Norberto De Odebrecht fue divulgada en su momento por la revista Veja. Esa empresa y la argentina Benito Roggio, constituyeron el Consorcio constructor del Hotel Conrad de Punta del Este y luego construyeron  el nuevo sistema de agua potable del departamento mediante un contrato de 50 millones de dólares firmado con Ose.

La posibilidad de que Farías estuviera interesado en invertir en el Conrad también fue informada públicamente. Casualmente cuando cayeron Collor y PC, se cerraron todos los créditos del Banco do Brasil. Casualmente también, la construcción del hotel estuvo detenida casi un año y medio "mientras se gestionaban nuevos créditos".    

 

Un self made-man: fabricante y lavador

El 29 de noviembre de 1997  un ciudadano norteamericano, su esposa y el propietario de la residencia que habitaban en Porto Alegre - ciudad del estado brasileño Río Grande del Sur - sufrieron gravísimas quemaduras al explotar el laboratorio clandestino en el que fabricaban "crack"; cuarenta días después escaparon del CTI donde estaban internados. John Michael White (46) estadounidense y su esposa Sonia Helena Soares Mello White (44) brasileña eran los fabricantes de la droga.

En Punta del Este el matrimonio tenía propiedades cuyo valor superaba los dos millones de dólares y planeaban realizar "inversiones" por otros ocho millones. En el “laboratorio” ubicado en el barrio Cristo Rei, de la ciudad de Porto Alegre,  la policía incautó 6.800 piedras de crack. La historia fue publicada en la edición del domingo 4 de diciembre por el matutino riograndense Zero Hora. Mello White usaba otra identidad; en su poder se encontraron documentos a nombre de Sérgio Rochedo Lopes.

El responsable del departamento 1 de la "Delegacía de Policía"  Clovis Fernando Loureiro confirmó que en el local afectado "se encontraron mapas de Corumbá, Foz IguaÇu, Uruguaiana y Porto Alegre". Pero además habían 10 mapas aéreos, agendas y documentos escritos en español - "posiblemente codificados" - que comprobarían la existencia de un red de narcotraficantes instalada en el medio de Rio Grande del Sur, de la que White aparecía como cabeza visible.

En Brasil se sospechó que podrían haberse dirigido hacia Uruguay, más concretamente a Punta del Este, pero la policía local no logró ubicarlos. Los periodistas Clarissa Eidelwein e Itamar Pelizzaro sostienen en su crónica que "la policía ya sabe que White tenía un terreno de un millón de dólares en Punta del Este, Uruguay, donde planeaba construir un apart-hotel".

La página 217 de la guía de Maldonado reveló entonces que Sonia Mello White figuraba como titular de un teléfono que se ubica en una residencia del barrio del Golf cuyo nombre es Sahara y fue construida por la empresa Musante Construcciones, propiedad de Carlos Sineiro, y cuyo valor inmobiliario se situaba  en el orden de los 800.000 dólares.

También tenían otra propiedad a nombre de una familiar directa en un edificio de la parada 6 de  avenida Roosevelt. Las fuentes inmobiliarias consultadas indicaron que "allí poseen por lo menos otro apartamento". En dinero constante y sonante, aproximadamente otros 300.000 dólares.

En tanto y según la crónica de Zero Hora, White era propietario de un terreno cercano al hotel Conrad de Parada 3, cuyo valor se estima en un millón de dólares. La policía brasileña encontró un proyecto realizado por arquitectos de Uruguayana, para construir en ese lote un apart-hotel de unos 8.000 metros cuadrados. A precio de mercado: otros ocho millones de dólares de inversión. Siempre según el periódico, la pareja poseía  además inmuebles de subido valor en San Pablo y Río de Janeiro. La policía sospecha que tienen tierras en la Sierra Gaúcha. Finalmente la crónica aseguró que "el lavado de dinero en emprendimientos inmobiliarios es común".

Los millones que llegaron de Niza 

El 17 de noviembre de 1998, víctima de un infarto cardíaco, falleció en Punta del Este Jacques Medecin, ex alcalde de Niza. Había llegado en setiembre de 1990 huyendo de una requisitoria judicial emitida por autoridades de su país que lo acusaban de varios hechos de corrupción.

En la zona de Rincón del Indio, a un par de cuadras del puente curvo de La Barra, construyó una impresionante residencia en la que invirtió una cifra superior al millón de dólares. "Isla Santiago", tal el nombre de la casa, se convirtió en su esteño refugio hasta que a fines de 1993 el entonces juez penal de 2º turno, doctor Homero Da Costa ordenó su detención a solicitud de Interpol.

A fines de febrero de 1994, Da Costa lo extraditó para ser juzgado por corrupción pasiva. Previamente se informó de las presiones políticas a las que se intentó someter al magistrado, quién incluso llegó a ser visitado en tres oportunidades por el entonces diputado del Partido Colorado, Wilson Sanabria, que trataba de usar su influencia para evitar la extradición.

Lo acusaban de recibir sobornos; de favorecer a empresas suyas o de amigos con contratos públicos y de haberse enriquecido en ejercicio de su función. Informaciones provenientes de Brasil, también lo vinculaban a un escándalo de corrupción en Grennoble con la empresa francesa Lyonnaise des Eaux, que opera internacionalmente servicios de agua potable y saneamiento y fue una de las licitantes por esos servicios en Maldonado.

Pero Medecin, un hombre perteneciente a la extrema derecha francesa y cercano a Jean Marie Le Pen, responsabilizó a los socialistas - entonces en el gobierno - como los causantes de sus vicisitudes por "razones políticas". También acusó públicamente al gobierno de Luis Alberto Lacalle por ceder ante lo que calificó como "chantaje" de Danielle Miterrand, esposa del entonces Primer Ministro François Miterrand.

Durante casi tres meses permaneció detenido en dependencias de la Jefatura de Policía de Maldonado, pero a raíz de una carta entregada a éste cronista para su difusión pública fue enviado a la Cárcel Central de Montevideo dónde estuvo poco menos de un mes. Después de ser juzgado en Francia, estuvo preso poco más de un año y al ser liberado regresó nuevamente a Punta del Este, dónde más de una vez dijo "quería terminar sus días".

La dinastía Medecin gobernó más de 50 años la ciudad de Niza, proyectándola a nivel mundial como un destino turístico ineludible para los visitantes. Su padre, también Alcalde de Niza, fue colaborar de los nazis. En tanto que su hijo, Jacques, que según la prensa francesa "heredó la alcaldía", trabó vínculos con Punta del Este durante el gobierno de Benito Stern a través de un convenio de hermanamiento entre ambas ciudades.

En marzo de 1999, a raíz de una denuncia penal realizada por su yerno, comenzó a aparecer el dinero que la Justicia francesa buscó sin suerte. Dos millones de dólares en efectivo estuvieron depositados hasta 1993 en la sucursal local del ING Bank. Y no los encontraron porque estaban a nombre de una amante de Medecin cuyo nombre trascendió años después.

Otros mafiosos

En el año 2000 se descubrieron las operaciones del Cártel de Juárez en el balneario y en la compra de tierras en San José.

En el 2016 fue detenido en Montevideo, Gerardo González Valencia, líder del cártel de Los Cuinis e integrante del Cártel Jalisco Nueva Generación, tal vez más violento de México. Vivía tranquilamente con su familia en Punta del Este desde el año 2011. Fue extraditado a EE.UU en el 2020.

El 23 de junio del 2019 se escapó de cárcel Central el mafioso italiano Rocco Morabito. “el rey de la cocaína en Milán” e integrante de la Ndrangheta siciliana. Había sido detenido a causa de un error suyo en el año 2017. Lo encontraron  en un hotel porque "estaba separado de la mujer" y buscaba  "apartamento para alquilar", explicó a la agencia  AFP su abogado defensor, Alejandro Balbi. Pero vivía en Punta del Este por lo menos desde el 2004 cuando ingresó con documentos falsos. Acá  era propietario de una importante residencia ubicada en el barrio San Rafael y algunas miles de hectáreas en ruta 12 con costa a la Laguna del Sauce.

Otros ejemplos 

Corrupción y lavado son dos palabras asociadas, no siempre al narcotráfico. A veces se unen también a nivel de políticos. La nómina de quienes han elegido Punta del Este para invertir dineros mal habidos es muy extensa. Por ejemplo: el ciudadano argentino Emir Yoma, cuñado del ex presidente argentino Carlos Menem, es el propietario de una residencia valorada en 1.500.000 de dólares ubicada en Playa Brava. Estuvo detenido por haber intervenido en el tráfico de armas argentinas hacia Croacia y otros posibles actos de corrupción cometidos durante el gobierno de su cuñado. El también  procesado y preso ex titular del PAMI argentino, Victor Alderete, invirtió varios millones en una estancia sobre ruta 12 a medio camino entre San Carlos y Minas.

Otro caso notorio fue el de Thomas Drach, un secuestrador alemán, que trajo 18 millones de dólares producto de un secuestro y vivió un año en Portezuelo bajo el nombre de Anthony Lawlor. Y existen serias evidencias a nivel del gobierno de Francia sobre la presunta presencia en esta zona de una mafia, integrada por ciudadanos galos, sospechada de atentar contra los intereses de connacionales que pretendieron instalarse en nuestro país.

En el año 2015 , cuando fueron detenidos varios dirigentes de la FIFA, se supo que Eugenio Figueredo, uno de los vicepresidentes de la organización, había lavado millones de dólares cobrados por coimas en propiedades ubicadas en Punta del Este y Montevideo.

Dos años después  Cambio Nelson y sus principales fueron a la cárcel. En esencia el negocio que comenzó el senador colorado Wilson Sanabria en 1999,   era lavar dinero. Recibía depósitos de terceros y los usó para armar una red de empresas que iban desde radios, alquiler de autos, campos, inmobiliaria hasta la venta de automotores.

Hace apenas tres días la fiscalía de Maldonado formalizó  por lavado y tráfico de estupefacientes a uno de los narcotraficantes más importante de San Carlos. El hombre que declaró ser “empresario” no pudo probar ni su actividad ni el origen de varios vehículos de alta gama y el lujoso departamento en que vivía ubicado en parada 5. En total y aproximadamente unos 300.000 dólares.  

 

Un tema múltiple y peligroso

Los ejemplos reseñados muestran que el problema era mucho más grave de lo que públicamente se reconocía. Y en líneas generales se asocia a corrupción.

Perciban ustedes que la casi totalidad de casos no fueron descubiertos por autoridades uruguayas, sino a requerimiento de la justicia u organismos de inteligencia de otros países.

El Inspector Roberto Rivero, ex Director de la Brigada Antidrogas y ex Director Nacional de Policía, estaba convencido de que el narcotráfico y el lavado de dinero se asociaban directamente al fenómeno de corrupción política. En ese sentido, tal vez se hubiera  convertido en un funcionario peligroso para muchos porque, tirando de la cuerda, nunca se sabe hasta dónde podría llegar.

El desmantelamiento en 1998 en Maldonado de la mafia encabezada por Omar Clavijo mostró al mismo tiempo todos esos componentes. Obviamente, Clavijo no llegaba ni a los talones de Amado Carrillo Fuentes; Félix Arellano Gómez o los nuevos jefes de los cárteles que surgen cada día. Institucionalmente Uruguay no parece preparado para enfrentar y menos combatir estos sofisticados delitos. Los gobernantes y funcionarios se empeñan en negar lo evidente; lo que en todos los foros internacionales se afirma.

Uruguay está comprometido a respetar las normas establecidas por el GAFI. Y en tal sentido el fallecido Carlos Díaz y luego Daniel Espinosa,  ambos responsables de la SENACLAFT durante los tres gobiernos del Frente Amplio, lograron modificar normas nacionales, así como mejorar los controles y ampliar la lista de quienes están obligados a realizar Reportes de Operaciones Sospechosas (ROS) . Aún así, y ellos lo reconocían, los lavadores actúan más rápidamente que los gobiernos cambiando sus formas operativas.

Recientemente la LUC, y tal como lo señalaron varios expertos, disminuyeron y flexibilizaron los controles.

Ni los gobiernos ni la sociedad comprenden a cabalidad que el daño más grave no es el lavado, sino la corrupción que genera tanto dinero fácil.

En junio de 1998 el matutino argentino Clarín publicó una entrevista al general Charles Wilhelm, entonces Jefe del Comando Sur de los EE.UU. El jefe militar sostuvo que “a consecuencia de la Operación Colombia, los narcos pueden mudarse al Cono Sur”.

Hoy está más que claro que ya operan en Uruguay . Por lo menos dos decenas de toneladas de cocaína fueron capturadas en el puerto de Montevideo y en varios campos del interior.

La violencia generada por los narcos es tema de todos los días.

Sin dudas el tema drogas merecerá otro tratamiento en algún momento.

Pero mientras no se persiga la ruta del dinero con mucha decisión y otras herramientas, deberemos acostumbrarnos a vivir tiempos cada vez  más difíciles.

Porque una cosa es el país en que vivimos y otra muy diferente el que  creemos vivir.*

FUENTES:

- Expediente de extradición de Raúl Vivas - Juzgado 4º turno de Maldonado

- Expediente de extradicción de Ramón Puentes - Juzgado de 4º turno de

  Maldonado

- Tribunal Federal de California / Copia de sentencia de procesamiento de los  

   integrantes de La Mina

- Blanca y Radiante, mafias, poder y narcotráfico en Argentina / por Gabriel

  Pasquini y Eduardo de Miguel

- Narcogate / por Román Lejtman

- Diario La República, 22 de octubre de 1989

- Diario La Mañana, 20 de noviembre de 1994

- Diario El País, 26 de octubre de 1996

- Diario USA Today, noviembre de 1997

- Revistas Veintidós, Noticias, Tres y Posdata

- Copia de la Agenda de Ramón Puentes

- Copia de Agendas del empresario Luis E. González

- Archivo propio