TRUMP Y MILEI

Griselda Leal Rovira

Sin duda en el mundo estamos pasando por una época de cambios profundos y de crisis de todo tipo.

Si bien a través de la historia ha habido corrupción en las altas esferas de poder, una cosa diferente es lo que pasaba en la época de los reinados, en que no existía la democracia y el mando pasaba de mano en mano en las familias o por el poder de la fuerza.

Se suponía que con la llegada de las democracias la situación sería otra, que pasaría por el criterio de la población y habría más justicia, sería el pueblo en acción quien designaría a los mejores para gobernar.

Pero hecha la ley hecha la trampa.

Ahora tenemos una plutocracia, la democracia del dinero, dinero acumulado por décadas, que ha llegado a cantidades disparatadas en pocas manos y que sin darnos cuenta nos manipulan de una manera brutal.

Los grandes medios de comunicación se han encargado sutilmente y no tanto, poco a poco, de ir manipulando las mentes de las mayorías hasta convencerlas de ir en contra de sus propios intereses.

El resultado actual es un tremendo avance de las políticas de derecha, con acumulación de fortunas en pocas manos campeando a sus anchas, con dominio de los ejércitos y la tecnología, por lo menos en esta parte del planeta.

Pero el mundo no se limita a Occidente, la otra parte del mundo, aunque no se trate de una visión perfecta ni mucho menos, tiene otra manera de ver las cosas y también defiende sus intereses, avanzando cada vez más hacia nuestro territorio.

Hoy tenemos dos claros ejemplos del colmo de la corrupción y la decadencia, que son el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump y su perrito faldero, el presidente de Argentina Javier Milei.

Lamentablemente los dos han sido elegidos por el pueblo, ambos son ídolos de una parte de su población, ambos están manipulando y atacando sin piedad a los sectores más sumergidos y vulnerables, siguiendo un patrón de destrucción del tejido social que ha costado muchos años en componerse, aunque sea a medias.

Triste, muy triste lo que está ocurriendo.

Ambos provienen del mundo de la farándula, para ellos todo es un show, frivolidad y divertimento en un espacio en el que se sienten estrellas.

Su papel es de titiriteros con derecho a manipular a las marionetas, no tienen -ni les interesa- la más mínima conciencia de lo que significa la solidaridad, distribución de la riqueza o el bienestar de la gente, el egocentrismo los domina.

Desde el punto de vista moral son más que cuestionables.

El Sr. Trump está siendo acusado en relación a sus vínculos y participación activa con al empresario de la explotación de menores Jeffrey Epstein, que fuera dueño entre otras propiedades de una isla en el Caribe, en la que recibía invitados de alto poder adquisitivo, políticos, empresarios y de la realeza, a los que les proporcionaba jovencitas menores de edad para sus placeres personales.

Finalmente murió de manera sospechosa en cautiverio.

Su pareja y socia del emprendimiento está cumpliendo 20 años de condena en Estados Unidos y representa un problema para Trump, ya que tiene mucha información que eventualmente podría salir a la luz. Hoy Trump está en la cuerda floja por este tema, aunque en su campaña antes de las elecciones anteriores lo utilizó en contra del ex presidente demócrata Bill Clinton, también vinculado a la isla del terror.

Asimismo, están siendo cuestionados otros temas mucho más graves como la pobreza, el descontento dentro de la población norteamericana, el tema de los inmigrantes y el posible ataque a Venezuela con sus fuerzas de combate en el mar Caribe, que son un atentado no sólo a Venezuela sino a toda América Latina y hoy es rechazado por muchos países, incluso europeos.

El ataque no es improbable dado que frente a las costas de Venezuela está el portaviones norteamericano más grande del mundo, que puede transportar hasta 60 aviones y tiene un costo operativo de 200 millones de dólares por día, lo que justificaría un posible ataque.

El politólogo Juan Carlos Monedero se refirió a dichos del eurodiputado español Manuel Pineda quien hizo una lista de mentiras por parte de los Estados Unidos: “Te mintieron sobre Yugoeslavia, dijeron que era una intervención por la paz y destruyeron un país entero para expandir su poder económico y militar. Te mintieron sobre Irak, hablaron de armas de destrucción masiva que nunca existieron y arrasaron una nación para quedarse con su petróleo. Te mintieron sobre Libia, prometieron democracia y convirtieron al país más próspero de África en un campo de esclavos. Te mintieron sobre Siria, armaron y financiaron a grupos terroristas y lo llamaron revolución. Te mintieron sobre Afganistán, ocuparon durante 20 años uno de los países más pobres del planeta en nombre de la libertad. Te mintieron sobre Sudán y Somalia, desangraron pueblos enteros para controlar sus recursos. Te mintieron sobre el Líbano, lo castigaron por no someterse. Te mintieron sobre Ucrania, organizaron y ejecutaron un golpe de estado y no hablaron de defender la democracia. Te mintieron sobre Palestina, justificando un genocidio en nombre de la seguridad del verdugo. Te mintieron sobre Irán, acusaron a la república Islámica de fabricar armas nucleares pese a que organismos internacionales han demostrado lo contrario, mientras tanto quienes poseen y utilizan ese arsenal son los propios Estados Unidos y el régimen genocida de Israel.

¿Acaso hay que creerles que el gobierno de Venezuela es un centro de narcotráfico?”

Está claro que no es más que una excusa para apoderarse de las riquezas de ese país, sobre todo de la reserva de petróleo que es la mayor del planeta.

En lo que tiene que ver con Israel y Palestina, el lunes 17 de noviembre, el Consejo de Seguridad de la ONU aprobó una propuesta de Estados Unidos para entregar el control de Gaza a un organismo colonial, dirigido por el país del norte, llamado Junta de PAZ, al tiempo que se despliega una fuerza de ocupación delegada, también dirigida por Estados Unidos, llamada Fuerza Internacional de Estabilización. Ambas responden, en última instancia al propio Donald Trump. Y ambas funcionarán en consulta con el régimen israelí.

De hecho, es lo mismo que aceptar que tras un alto del fuego, luego del horror del genocidio, quien ha ganado la partida es Israel y todo sigue como estaba, o más bien peor que antes.

Es vergonzoso lo de la ONU, y lo peor es que no ha habido una firme oposición de los demás países.

En cuanto a Milei, este patético personaje que se arrodilla ante sus ídolos, que son nada menos que Donald Trump y el primer ministro del gobierno genocida de Israel, Benjamín Netanyahu, aparentemente debería tener sus días contados tras una cadena de actos de corrupción que lo rodean cada vez más.

Una población empobrecida, y lo peor, un brutal endeudamiento de su gobierno agregado el anterior de Mauricio Macri.

Un país que se derrumba ante el avance de los Estados Unidos que no tiene otro propósito que apoderarse de las riquezas de la Argentina, y el acecho del sionismo con sus oscuros intereses, ante un futuro incierto, tras el tristísimo y brutal genocidio contra el pueblo palestino y sus intenciones de instalarse en la Patagonia.

En cuanto a la moral de este pequeño personaje, qué podemos decir de él siendo que en más de una ocasión se ha referido a ¨niños de jardín de infantes envaselinados y encadenados¨, una monstruosa visión que a ninguna persona normal se le hubiera pasado por la cabeza y eso muestra de cuerpo entero cuán retorcida es su mente.

¿Podríamos contaminarnos por estos infectados personajes? Espero que NO.

De todos modos, no podemos ilusionarnos por ahora porque nos son los únicos con esta política ultra conservadora, en América Latina. Tenemos varios gobiernos contrarios a los intereses del pueblo que están ganando lugar, o ya lo tienen desde hace tiempo, lamentablemente apoyados por la gente, y no va a ser fácil que despierten.

Pero lo más importante es que los políticos que están en la vereda de enfrente no se contaminen y no se dejen llevar por el camino fácil del enriquecimiento y la corrupción a espaldas del pueblo, que siempre es el que paga los platos rotos.

La militancia tiene que estar atenta y movilizada para frenar el avance de los que nos quieren dominar y explotar, venga de donde venga.