Elecciones en el Sindicato Médico del Uruguay

Por Laura Montero

 

El Sindicato Médico del Uruguay, SMU, realizará elecciones el próximo 30 de mayo. El llamado se hace cada dos años y tiene por objetivo la renovación del cuerpo directivo.

En la oportunidad se definirá la composición del Comité Ejecutivo, de la Comisión de Directiva de la Colonia de Vacaciones y la integración de las comisiones Fiscal y Arbitral.

De acuerdo al padrón, alrededor de 8 mil médicos y unos 500 estudiantes de medicina estarán en condiciones de participar en esta contienda electoral en la que, esta vez, compiten cinco listas médicas.  

El Comité Ejecutivo del SMU se integra con  diez profesionales y tres estudiantes. En el período que termina, la Agrupación Fosalba retuvo la presidencia, con cuatro cargos; Médicos por el Cambio obtuvo dos, en tanto que Médicos Independientes, Gremialismo Auténtico, Unión Gremial Médica y la agrupación Médicos Asalariados Solidarios (MAS)obtuvieron un cargo cada una.

Dos de los tres cargos destinados a la representación estudiantil fueron obtenidos por Estudiantes Independientes y uno por la Asociación de Estudiantes de MedicinaEste año, los estudiantes compiten con cuatro listas: 1958 AEM, el Frente de Participación Estudiantil-AEM, Estudiantes por el Cambio y Estudiantes Independientes.

Mientras las listas integradas por profesionales se redujo de siete a cinco, la representación  de los estudiantes pasó de dos a cuatro agrupaciones.

La Fosalba es la agrupación histórica del SMU desde el nacimiento de la organización y hace casi cien años que, elecciones mediante, confirma su rol directivo y el apoyo de los profesionales. Esta vez Médicos por el Cambio, con  Rodrigo Perna, cirujano, a la cabeza de esta agrupación aspira quedarse con la conducción del sindicato de los médicos.

En una síntesis muy elemental las agrupaciones opositoras critican a la Fosalba su cercanía con el gobierno, algo que ésta rechaza de plano y con testimonios.

En el reducido universo de la salud y sus profesionales se reitera algo que se está dando en el plano político partidario a nivel nacional. Y no es el agrupamiento o la acumulación de fuerzas por parte de los opositores, sino el uso de una táctica consistente en la degradación del principio de autoridad. Las posiciones y la práctica de los anestésicos-quirúrgicos son prueba de ello sin juzgar lo fundado o no de sus reclamos.

Todo el espectro opositor a la Fosalba critica fundamentalmente, aunque con tonos diversos, al Sistema Nacional Integrado de Salud y a  ASSE. A eso se suman distintos aspectos operativos de la aplicación médica y también los salariales. Paradójicamente, los voceros de la Fosalba coinciden con muchos de estos planteos  por lo que parecería que debería ser relativamente fácil encontrar puntos de coincidencia, pero el uso de un lenguaje y un tono semejante al que se practica en el terreno político dificulta ese entendimiento.

 Quienes están dentro y captan las distintas sensibilidades  definirán el rumbo a seguir para conservar y profundizar las conquistas obtenidas  en el campo de la salud.