Cocinando a fuego lento la reforma de jubilaciones y pensiones con una receta  que prepara la derecha desde el gobierno

 

Por Adolfo Bertoni - Ex presidente de ATSS

Hay que ser precavidos y aprender de la buena fe que siempre tuvimos, para lo cual no hay nada mejor que recordar hechos pasados y no repetir errores. Cuando Julio María Sanguinetti ganó su segunda elección en octubre de 1994, lo primero que hizo -en enero y febrero del año siguiente- fue instalar, no una “Comisión de Expertos”, sino un ámbito multipartidario y multisectorial que se reunía en un amplio salón del entonces Hotel Victoria Plaza. Dialogábamos, intercambiando  opiniones y visiones sobre “qué reforma de la seguridad social había que hacer”  a contrapelo de lo que la mayoría de los líderes de los partidos tradicionales había rechazado. No nos pusimos de acuerdo, pero seguimos reuniéndonos, bajo la conducción del contador Ariel Davrieux, entonces Director de la OPP.

Cierto día me encuentro, en una de las antesalas, con el doctor Rodolfo Saldain, a quién conocía desde hacía años, y el doctor Renán Rodríguez, hijo. No recuerdo bien de qué hablamos, pero deben haber sido cosas de la vida y algunas trivialidades. En determinado momento llaman para dar comienzo a la reunión y advierto, sorprendido, que mientras los representantes sociales y/o partidarios que solíamos participar nos dirigíamos hacia la sala amplia en que se hacían los encuentros, los doctores  Saldain y Renán Rodríguez no ingresaron a la misma, en la que “estábamos todos”, sino que se dirigieron a otra sala contigua.

Con el tiempo, pasados los meses, todos supimos que ambos habían sido dos de los principales corredactores de la ley. ¿Acaso la estaban cocinando a fuego lento pero a ritmo sostenido, a espaldas de la puesta en escena democrática en la que ingenuamente participamos? Pasados poco más de tres meses, el Proyecto se presentó al parlamento, en abril del 95, y casi en forma expresa se terminó de aprobar por las dos Cámaras en setiembre del mismo año.

Abrir los ganchos: que la historia no se repita

Ya hemos dicho que alcanza con saber leer, para comprender que del diagnóstico votado por mayoría surge con claridad hacia dónde va la “reforma”: se parte de que el sistema es caro, que no se pueden mejorar las fuentes de financiamiento y por lo tanto sólo cabe esperar recortes, es decir: aumento de la edad jubilatoria, esto es trabajar más más años, aportar durante más iempo, cobrar menos y estar menos tiempo vivos como jubilados.

Pero el afán de recortar no termina allí: piensan modificar las pensiones por viudez, las jubilaciones y subsidios transitorios por incapacidad física, y también “revisar” las actividades bonificadas, por ejemplo: casi todos los docentes, los que  trabajen con iones o en temperaturas por debajo de 20 grados bajo cero, aquellos que trabajan con pacientes siquiátricos, etcétera;  en fin casi alrededor de 50  actividades en distintas áreas que pueden ver reducido el tiempo bonificado de trabajo real.

Además, parece inevitable el achicamiento del BPS y el fortalecimiento de las AFAP, las grandes intocadas del sistema, encargadas nada menos que del manejo de los ahorros de casi un millón y medio de trabajadoras y trabajadores uruguayos, para financiar proyectos forestales, infraestructura y energía, sector agrícola, sector inmobiliario, aeropuertos, mutualistas, intendencias, empresas públicas, parques eólicos, shopings centers, ¡Bancos!, frigoríficos, farmacias, hoteles, etcétera.

A pesar de que diariamente Saldain insiste en aumentar la edad jubilatoria, dejando de lado las promesas electorales del entonces candidato Lacalle Pou, sin tener en cuenta para nada que un 78% de la población se opone a ello, se nos ha dicho que en la propia “Comisión de Expertos” todavía no se ha hecho ningún planteo concreto en ningún sentido.

Por otro lado, sabemos que los integrantes de la Comisión que pertenecen a los sectores de la Coalición de Gobierno se reúnen en forma casi permanente entre ellos. Es de rigor plantearse si no será posible que en algún lado, por afuera, ya hay quienes están redactando las modificaciones

La ampliación del plazo

Ahora nos enteramos que extendieron el plazo de  finalización hasta agosto. Parece claro, en primer lugar, que han decidido “orejear” –como en el truco– ver qué es lo que pasa con las firmas contra la Ley de Urgente Consideración. Una especie de “medida de aceite” como diría un mecánico de automóviles. Si se llega a las firmas se abre una nueva etapa en el país. Si no se llega es probable que decidan apretar el acelerador con nuestro tema.

En cualquier caso se trata de ir organizando la resistencia para cuando el proyecto ingrese al parlamento. Y desde ya hay que tener en cuenta que van a intentar crear divisiones internas tal vez hasta mejorando a algún sector, o no afectando ciertos grupos para alejarlos de la lucha general.

En ATSS el 18 de mayo se lanzó el MOVIMIENTO NACIONAL EN DEFENSA DE LA SEGURIDAD SOCIAL, que viene creciendo semana a semana, Ya hay varias comisiones de defensa en varios barrios de Montevideo y en balnearios, se han creado Frentes de Defensa en Paysandú y Minas, se ha incorporado nada menos que una organización de la fortaleza nacional y territorial como FUCVAM, se han sumado 8 sindicatos y varias regionales del resto del país. Pero precisamos más. Objetivamente la pandemia nos ha impedido recorrer todo el territorio y la recolección de firmas contra la LUC ha tenido a reclamado la participación de  nuestra militancia. Pero habrá resistencia. Y si es necesario también habremos de recorrer el camino de una Reforma Constitucional que voltee lo malo que se nos imponga y coloque en la Constitución algunas de las reivindicaciones que levantamos, empezando por eliminar las AFAP. ¿Difícil? Muy difícil. ¿Pero alguno recuerda alguna lucha popular, de carácter nacional que haya sido fácil? Cada una, cada uno, en su lugar, debe ponerse como horizonte organizar y unir. Si lo hacemos la victoria está en el horizonte mucho más cerca de los que algunos en el sistema político –a derecha, pero también en sectores de la izquierda– piensan. Con paciencia, con humildad, con compromiso, lo podremos lograr.*