Una vez más el Pueblo dijo MEMORIA, VERDAD, JUSTICIA, NUNCA MAS

Esther Ampuero

 

 

Una vez más 18 de Julio desde Jackson a la Plaza Cagancha se cubrió de una multitud, en una nueva Marcha del Silencio, pero la demostración hoy se extiende a muchos puntos del país, volviéndose una expresión ciudadana contemporánea contundente en la defensa de valores esenciales y de un clamor democrático.

Hace 30 años, en medio de un reflujo importante de la lucha por Verdad Memoria y Justicia, cuando los hermanos Felipe, Zelmar y Rafael Michelini, desde su profundo compromiso con los DD.HH. y con clarividencia política, lanzaron la iniciativa cuya pertinencia y justeza siempre estuvo presente, el llamado reactivo, la movilización, con rapidez y alcances sorprendentes, cuando a ciencia cierta se desonocía el peso del repliegue posterior al resultando adverso del Referéndum había sido muy importante, las banderas no se habían arriado, pero muchas habían quedado paraditas en el rincón.

La propuesta prendió, Familiares supo recoger el guante y ya el segundo año la masividad ya impactaba y no dejó de crecer año a año. El sentido unitario y las características dadas a la Marcha aseguraron la adhesión masiva y diversa, así como el crecimiento del reclamo. Fundado en valores éticos, morales, pero que no disimula su naturaleza política no partidaria, porque se refieren a cómo una sociedad ajusta sus cuentas con el pasado y se arma para vivir el presente; donde muchos de los factores que provocaron las ignominias del ayer, siguen en pie, porque ha faltado la voluntad de ir a fondo, o bien porque resultan de problemas estructurales de la sociedad.

La responsabilidad estatal en el desarrollo del Terrorismo de Estado, es un hecho indiscutible, más allá de los reconocimientos parciales arrancados a fórceps, la que convive con un preocupante ascenso del negacionismo que se ha instalado entre nosotros.

Corresponde tener siempre presente la relación entre el Estado y los gobiernos, y en ese sentido cada gobierno carga con su responsabilidad, por las omisiones, la falta de voluntad; si bien no todos los gobiernos han sido iguales, ninguno ha querido o supo encarar a fondo el tema. Hacerlo significaría romper con el statu quo, que se desprende de distintas modalidades de “pactismo”.

En estos 30 años se registraron algunos avances, destacables, pero totalmente insuficientes, tímidos y en algunos casos hasta vergonzantes.

Resuena la importancia de la consigna SEPAN CUMPLIR, pasaje del himno nacional retomado como eslogan por el Frente Amplio en la pasada campaña electoral, ahora serán los porfiados hechos, los que demostrarán los niveles de consecuencia y cumplimiento.

Por el momento tenemos algunos actos simbólicos, el 1o de Marzo y con designaciones en el aparato estatal con vinculación directa con la temática de los DD.HH.

Es clave que el presidente, como comandante en jefe de las FF.AA. dé la orden, y ante el incumplimiento de la misma, procesada en el marco de una institución vertical, aplique las sanciones que correspondan, seguidas de todos los relevos necesarios. Si bien esta actitud fue descartada por todas las presidencias desde la reinstalación democrática, no resolvería plenamente los hallazgos (no asegura la aparición de todos), aunque sí implicaría una inflexión, fundamental para el progreso de la VERDAD, MEMORIA y JUSTICIA.

La nochecita del 20 de mayo de este 2025 renovó el compromiso con los desaparecidos, la condena al Terrorismo de Estado, y el recordatorio conmovido de todas las víctimas.