Veleidades democráticas, afeites, maquillajes y una dura realidad que perdura

Por David Rabinovich

“En Latinoamérica, cada vez con más frecuencia, la alternancia política es presentada y percibida ya no como una forma natural de la vida democrática sino como un trágico apocalipsis.”1 [TNYT]

¿Qué distorsiona las formas de ver y entender la naturaleza de la democracia? O antes todavía ¿es que acaso existe el ‘gobierno del pueblo’ en alguna parte? Una mirada rápida por el mapa político muestra muchas naciones dominadas por ‘plutocracias’ alejadas de los deseos y necesidades de los ‘pueblos’. ¿Por qué a la dictadura del mercado, suele llamársele democracia? En nuestra región, si hablamos de ‘gobierno del pueblo’ ¿se respetan siempre los resultados de las elecciones libres? ¿Por qué las ‘oligarquías’ ponen y sacan gobiernos en función de sus intereses’? ¿Por qué se acepta como natural las intervenciones del imperio?

Que un gobierno sea ‘popular’ puede significar que tiene mucho apoyo, o que se preocupa por el bienestar del pueblo. El índice de popularidad ¿nos ilustra de forma adecuada en relación a quiénes se benefician de sus políticas y en especial de la política económica que impulsa? En una ‘democracia’ como el diccionario manda -tan diferente a las democracias que imponen los mercados- tendríamos un gobierno ‘del pueblo y para el pueblo’. ¿Existe eso en alguna realidad cercana? Más que de gestos, ademanes o marketing, estamos hablando de realidades concretas y palpables.

Los gobiernos democráticos-progresistas son una excepción que confirma las reglas. Una de sus características es aceptar la alternancia cuando les toca perder, mientras la historia muestra muchos ejemplos de derechas conservadoras que juegan a la democracia cuando les conviene y no dudan en recurrir a los más oscuros métodos cuando se osa rozar sus intereses y privilegios. En tanto gobiernos progresistas que mejoran la situación de la gente, las libertades y el respeto por los derechos, que alivian la pobreza, sacan a las personas de la miseria, promueven un poco más de igualdad siguen con eso de la alternancia, las derechas conservadoras, como elefantes en el bazar, arrasan con ese débil e insuficiente ‘progreso’. Se venden los bienes (empresas) públicas, se desmantela la salud y la educación mercantilizando todo, se empobrecen masas inmensas, se limitan las libertades y los derechos… Todo siempre en nombre de la democracia, contra el comunismo y por la tradición, la familia y la propiedad (privada). Cuando toca la alternancia y vuelven los progresistas -que eso también sucede - no se puede revertir el proceso por aquello de los derechos adquiridos y la seguridad jurídica. Las reglas que deben respetarse para ser serio y responsable aseguran los derechos del capital mientras limitan los derechos humanos. ¡Son unos genios!

El diario The New York Time está alineado con el Partido Demócrata de los EE.UU. y aunque pueda ser crítico con algunas formas particularmente groseras de las derechas que dominan al sur de “la gran democracia del norte”, el prestigioso medio, a la hora de señalar falencias democráticas encuentra en Cuba, Nicaragua y Venezuela ejemplos paradigmáticos. Considera que ´la alternancia’ se ha mantenido “incluso de alguna forma en Bolivia” y en países como Colombia, El Salvador, Honduras o Chile descuenta, sin mayor necesidad de análisis, que funciona la democracia porque hay elecciones. ¿Es Brasil una democracia? Porque Bolsonaro llega al gobierno de la mano de un golpe ‘soft’ contra Dilma y la proscripción de Lula mediante el ‘lawfare’ más descarado. La historia muestra cómo la larga mano del imperio ha torcido con sus intervenciones el rumbo de las sociedades, a su gusto y paladar. Incluso cuando no pudo obtener una victoria concluyente, sí puso un decisivo freno a los cambios que ensayaron los Chaves, los Castro, los Cardenal de nuestras doloridas repúblicas. Procesos así asediados, bloqueados, agredidos, terminan metidos en callejones de difícil salida por más que el sufrido sacrificio popular intente abrirse caminos alternativos al capitalismo. Diferentes procesos, que comienzan con heroicas luchas populares, han tenido terribles consecuencias para la vida concreta, cotidiana, de los pueblos. En Nuestra América, ensayos de nuevas democracias no son de recibo. A partir de aplastar la primera revolución triunfante en Haití (1804) los escarmientos han sido duros, muy duros. Los bloqueos férreos, las invasiones, los atentados, el terrorismo… Ningún método, por deleznable que fuere, estuvo fuera del libreto.

En Perú, donde la corrupción y la inestabilidad son la norma, Keiko Fujimori insiste en denunciar que hubo ‘fraude’ y sin pudor convoca movilizaciones por la “defensa de la libertad y la democracia”. Esto pasa hoy. Hay una generación de ‘nuevas derechas’ que no cumplen pactos democráticos de ningún tipo. Con mucha anticipación Donald Trump anunció que si perdía era por fraude y obró en consecuencia. Se transformó en ejemplo y vanguardia de conductas similares. Para las nuevas derechas la ‘corrección política’ es debilidad y a la hora de enfrentar ‘el comunismo’ todo vale. En las Nuevas Derechas militan las cúpulas militares, demasiados jueces y fiscales, servicios de inteligencia, los medios de comunicación hegemónicos, las cámaras empresariales, las nuevas ‘inteligencias’ surgidas de las universidades privadas. El neoliberalismo ha reformateado el mundo. Un universo de fakes news, milicias y mercenarios, trolls, lawfare -que mata prestigios, dirigentes, realidades, sentido común, derechos básicos - funciona como vanguardia de las fuerzas reaccionarias.

En el centro del problema está la propiedad de los medios de producción, el capital concentrado. En particular el capital financiero. Pongamos un ejemplo. En el Uruguay de la pandemia (2020-2021) los depósitos bancarios que tienen más de 250 mil dólares son el 55% y pertenecen al 1% de los clientes. Esos depósitos aumentaron en este período. ¿Cuánto aumentaron los depósitos? En 2020 casi 3.000 millones de dólares en un año. Y en lo que va de 2021 aumentaron mil millones más. ¿De dónde sale ese montón de plata en medio de semejante crisis? ¿Por qué nuestra ‘democracia’ no puede -o no quiere- recurrir a esos recursos para paliar la situación de tantos compatriotas en grandes dificultades?

Eso no es todo. Los depósitos conocidos en el exterior, aumentaron en 3980 millones de dólares en 2020. ¿Cuánto será entonces el total de la plata fugada a lo largo de los años?

Un ex presidente aseguró que "ya no vemos más un hecho abrupto, tanques en el espacio público, sino que ahora el proceso es dirigentes que ganan una elección y desde adentro del sistema empiezan lentamente a corroerlo, a debilitar el sistema institucional, a cercenar la libertad de expresión, a atacar la independencia del Poder Judicial proclamándose los defensores del pueblo y de esa manera justificando todo tipo de atropellos". Lo dijo el magnate argentino Mauricio Macri, El que hizo, precisamente, eso que asigna como práctica política a sus adversarios.

El fracaso del capitalismo para convivir con la democracia es notorio en un continente que, en última instancia, no encuentra la forma de resolver sus grandes problemas aún vigentes: desigualdad, pobreza e impunidad.

 https://www.nytimes.com/es/2021/06/28/espanol/opinion/peru-keiko-castillo.html