Salvemos el planeta o…

Por Griselda Leal Rovira

Mucho se viene hablando de la contaminación, producto del mal trato que la humanidad le ha dado al planeta Tierra y que podría acabar destruyéndola a mediano o corto plazo.

No es difícil constatar que se trata de una realidad, la basura en los mares, la desforestación, los gases producto de la combustión y la polución en las grandes ciudades, son ejemplos del mal uso que le hemos dado a nuestro entorno y particularmente los países desarrollados tienen la mayor responsabilidad.

Si bien es cierto que aún puede haber alimentación suficiente para todas las personas, siempre y cuando sea bien distribuida y no como se está haciendo en la actualidad, no parece conveniente que sigamos aumentando la explosión demográfica.

Limitar los nacimientos debería ser un problema de educación y no un exterminio.

Se nos están mostrando las ventajas de esta pandemia que nos exige mantenernos dentro de nuestras casas, y de momento no parece haber otra solución, aunque de sobra sabemos que las consecuencias son verdaderamente trágicas para millones de personas.

Es evidente que la humanidad en su conjunto debió haber  tomado hace tiempo alguna determinación para revertir la situación aunque no ignoramos que la misma hubiera sido muy difícil de instrumentar.

¿Pero era ésta la solución.?

Quienes activaron el mecanismo no lo hicieron con una intención altruista, sino con un egoísmo perverso.

Estuvieron muchos años estudiando la manera de reducir la población, ya que las guerras convencionales se volvían cada vez mas peligrosas e imprevisibles, a pesar de eso las grandes potencias siguen invirtiendo enormes cantidades de dinero en nueva tecnología bélica, dinero que debería tener un mejor destino.

Ciertos grupos con mucho poder a los que la democracia no eligió, analizaron la forma de minimizar el movimiento de la clase media a través del transporte aéreo, terrestre y marítimo -hoy aviones, automóviles y cruceros se están convirtiendo en chatarra- buscaron la manera de que este sector de la población prácticamente desaparezca, uniformándonos hacia abajo y siendo manipulados por parte de un pequeño grupo de poderosos adinerados que han de llevar las riendas de un gobierno mundial y a través de los grandes medios imponer un pensamiento único e indiscutible, controlando el intercambio de ideas, el dinero virtual  y las cámaras de vigilancia como herramienta de dominación.

No es raro escuchar a ciertos youtubers que nos están diciendo que se trata de “socialismo”, seguramente no por ignorancia ni por ingenuidad sino por una estrategia bien elaborada de desprestigio de la filosofía de esa corriente política.

Miles de reuniones de altos mandos del Club Bilderberg, Foro de Davos, Grupo de los 300, masones y sionistas de alto rango, etc., planificando y tendiendo redes para por fin llegar a dar el gran golpe 2020 con la agenda 2030 como primer paso magistral.

Somos ratones de laboratorio

Muy fácil, sólo hace falta difundir miedo, un miedo justificado, un virus invisible aunque real, palpable, y muchas veces mortal que aterroriza a la población, un tapabocas que además de supuestamente proteger, simbólicamente nos indica que debemos someternos y no hay escapatoria, obedecemos o corremos el riesgo de enfermar o morir.

Si estuviéramos metidos dentro de una guerra convencional, adonde las bombas y los misiles nos acorralan, por mas que tengamos claro quién es el enemigo, lo único que podríamos hacer sería protegernos y rezar para que no nos maten.

En este caso es lo mismo, sólo que el enemigo no es tangible.

Se trata de una transformación completa  y rápida de la sociedad planetaria  sin tirar un disparo. Y las víctimas no sólo son los enfermos, muertos o suicidados, la consecuencia va mucho mas allá, la paranoia, la depresión, el miedo permanente que se transforma en terror, la falta de trabajo, la pobreza, el hambre, la represión que nos impide ser nosotros mismos.

Y quienes mas sufren el encierro son los jóvenes a los que en la etapa mas rica de sus vidas se los priva de estudiar, de jugar, de alternar con sus pares, de crecer, de amar, una situación que atenta contra la salud mental y que no les permite vivir plenamente!!!

La vida no es estar horas encerrado detrás de una pantalla, la vida es tener experiencias, ser actor y no sólo espectador, y cada uno tiene el derecho de elegir el camino que mas desea dentro de sus posibilidades.

De por sí hemos vivido en un mundo muy injusto, pero ahora se está convirtiendo en algo aún mas injusto porque nos están robando el derecho a soñar  Mucho se ha hablado de la tercera guerra mundial y siempre nos parecía algo lejano, pero la verdad es que ya ha llegado!.

Esta situación se ha extendido prácticamente a todo el planeta, ya hubo ensayos con la gripe porcina, aviar y otras, hasta que apareció la gran pandemia anunciada y no parece que vaya a parar aquí.

En un principio la noticia nos llegó a través de la Organización Mundial de la Salud , su principal financista, el señor Bill Gates recomendó que todo el planeta debía vacunarse con “SU” vacuna, “Gaby”, aunque después aparecieron como por arte de magia unas cuantas más en distintos países. En apariencia el tiempo de prueba no habría sido suficiente, aunque las opiniones de médicos, químicos, biólogos y entendidos son muchas y contradictorias.

Esto ha hecho que la polémica entre políticas de derechas e izquierdas se dejara a un lado y se estableciera una grieta entre quienes están en favor y quienes están en contra de las vacunas.

Hace mucho que los medios intentaban convencernos de que las ideologías habían muerto, que capitalismo, socialismo, comunismo y otras corrientes eran lo mismo, que los grandes pensadores que nos guiaron, en realidad eran seres mal intencionados que no tenían otra finalidad que dominarnos y someternos, que no debíamos creer en nada ni en nadie.

Sólo debíamos obedecer al “pastor” que arrea a las ovejas.

Las cárceles no son suficientes para meternos a todos, ahora tenemos que autoimponernos prisión domiciliaria.

¿Y cuando termine qué pasará.?

Es difícil saber con certeza pero en principio no hay duda de que nada va a ser como antes.Nos hablan del GRAN REINICIO, ¿pero en qué consiste el famoso gran reinicio?

¿Cuál es el papel que los “gurúes” nos asignan a los ciudadanos comunes y corrientes.? ¿Una renta básica, una limosna para que podamos comer todos los días sin cuestionar el mañana? ¿Debemos aceptar sin derecho al pataleo?

¿La democracia tendrá lugar en ese nuevo mundo o pasará a la historia?

Sin duda que a ciertos personajes el hecho de ostentar grandes fortunas les ha hecho creer que son seres superiores y los ciudadanos de a pie somos personas tontas a las que pueden manejar a su antojo.

Sabemos que no es así.*