El verdadero sentido de las palabras, porque no es lo mismo el perro que el collar

 

Escribe: David Rabinovich 

Dice el Diccionario de la Real Academia Española que “Empresario es el propietario o directivo de una industria, negocio o empresa”. Su desempeño se mide por las ganancias que obtiene. Su ‘éxito’ se cuenta en plata. Un inversor es alguien que se dedica a aumentar la cantidad de capital que ya tiene (o maneja por cuenta de terceros). Así que algunos empresarios producen bienes materiales o servicios útiles, otros cosas superfluas o suntuarias.  Otros no producen nada, pero igual ganan mucho. Se mueven en el mundo de las finanzas. Una parte de estos personajes, pongamos 1 de cada mil o 1 cada 10 mil habitantes de este mundo, conforma una élite de ultra ricos que manejan sumas obscenas y tienen un poder casi ilimitado. Sus especulaciones llevan al mundo a crisis como la de 2008; su ambición derroca gobiernos y designa mandatarios. O quema la Amazonia... Si es necesario para lograr sus fines -ganar plata- desatan guerras en las que mueren miles que son víctimas de las balas o las bombas que ellos venden a los dos bandos. Sabido es que la industria militar está floreciente. Hay empresarios que incluso pueden suministrar hasta soldados mercenarios para que actúen en esos conflictos. Son los que a veces aparecen en las noticias como ‘asesores’ o ‘contratistas’. En ellos han encontrado muchos protagonistas el cine y las series televisivas.

Hay otro 9,9% de seres humanos que están cerca del vértice de la pirámide social. Con los ultra ricos conforman el privilegiado decil de los ganadores del sistema. Funcionan en el entorno social de los realmente poderosos, son socios minoritarios, administradores, profesionales, expertos, artistas o deportistas de elite… el 10% más rico tiene más del 80% de la riqueza mientras que la mitad más pobre solo un 1%... El sistema produce ganadores y perdedores que, en general, se reproducen sin mezclarse.

Los emprendedores son otra cosa. Emprendedor es aquel que “no teme acometer y comenzar una obra, un negocio, un empeño, especialmente si encierran dificultad o peligro”. (RAE)

Su objetivo no es, necesariamente, ganar plata. Su motivación fundamental es plasmar una idea en realidad y a ello dedican tiempo, esfuerzo, capacidad y no pocas veces su propio dinero. Esos son los que fundan cuadros barriales, comedores populares, radios comunitarias, sindicatos… Son los investigadores que, en todos los campos del saber humano y el desarrollo de la cultura, expanden los horizontes de la humanidad.

Las palabras pueden ser engañosas y no pocas veces lo son intencionalmente. Por ejemplo enseñar “emprendedurismo” o mostrar “el camino del éxito” suelen tener más que ver con desarrollar la competitividad y el egoísmo, que con formar cultura solidaria y cooperativa. ¿Cuál es más eficiente? ¿En qué términos se mide la eficiencia? ¿En bienestar social?

El gran empresario que está en lo más selecto del club, se mueve en y promueve la Globalización: “Tendencia de los mercados y de las empresas a extenderse, alcanzando una dimensión mundial que sobrepasa las fronteras nacionales”. (RAE)

Algunos de sus socios menores, servidores o lacayos –llámelos cada uno como mejor le parezca- inventaron el Neoliberalismo: “Teoría política que tiende a reducir al mínimo la intervención del Estado”. (RAE)

En nuestra región la aplicación de esa teoría aparece fuertemente relacionada con las dictaduras que la asolaron. Las privatizaciones de los bienes públicos, el salvataje de bancos y grandes empresas, el Plan Cóndor, por poner algún ejemplo, son hijos dilectos del neoliberalismo. Sus nietos conforman ‘La Nueva Derecha’.

Como contrapartida hay otras teorías y otras prácticas. Todavía muy débiles. Por ejemplo “La economía solidaria es una forma de producción, consumo, y distribución de riqueza (o sea, un tipo de economía), centrada en la valorización del ser humano y no en la priorización del capital. Promueve la asociatividad, la cooperación y la autogestión, y está orientada a la producción, al consumo, y a la comercialización de bienes y servicios, de un modo principalmente autogestionado, teniendo como finalidad el desarrollo ampliado de la vida. Preconiza el entendimiento del trabajo y en el trabajo, como un medio de liberación humana, en el marco de un proceso de democratización económica, creando una alternativa viable a la dimensión generalmente alienante y asalariada del desarrollo del trabajo capitalista” (Wikipedia). En la economía solidaria se mueven muchos de los mejores emprendedores.

Otro concepto para tener en cuenta es La Renta Básica Universal que “es un ingreso pagado por el estado, como derecho de ciudadanía, a cada miembro de pleno derecho o residente de la sociedad incluso si no quiere trabajar de forma remunerada, sin tomar en consideración si es rico o pobre o, dicho de otra forma, independientemente de cuáles puedan ser las otras posibles fuentes de renta, y sin importar con quien conviva.” (Wikipedia)

La idea de instalar una Renta Básica como forma de atenuar realmente las desigualdades se debate hace décadas y cada vez se instala con más fuerza que es un derecho humano. Cuyo reconocimiento tendrá que esperar la próxima generación de DD.HH. 

Por otra parte, pero en el mismo sentido “la tasa Tobin o ITF (Impuesto a las transacciones financieras) es un tipo de tasa sobre las transacciones financieras que fue propuesta por el economista estadounidense James Tobin en sus Janeway Lectures en la Universidad de Princeton en el año 1971. Este tipo de impuesto recuperó la atención pública cuando, en los años noventa, propuso su aplicación el movimiento antiglobalización, en especial la organización ATTAC, y de nuevo en los años 2000 con motivo de la crisis económica de 2008-2012. James Tobin ha considerado que se ha abusado de su nombre y de su idea, dado que en su origen la tasa sólo tenía por objetivo frenar la volatilidad de los mercados cambiarios internacionales. En su nueva formulación se propone que su recaudación se destine a fines sociales o que tenga por objetivo el control de crisis financieras como la crisis de la deuda soberana europea. Desde 2011 se relanzó la reivindicación de esta tasa, tanto desde autoridades políticas y monetarias como diferentes discusiones en el seno de la Unión Europea, así como desde ciertas ONG como Oxfam, quien la rebautizó como Impuesto Robin Hood.” (Wikipedia)

En resumen: Otro mundo es posible. Pero primero hay que inventarlo. Ideas como la economía solidaria, la Renta Básica Universal o la tasa Tobin, forman parte del proyecto que apenas se esboza. Como otras muchas ideas y medidas que van surgiendo en el seno del capitalismo,  pronto encuentran su techo y, si se quiere profundizar los cambios hacia una mayor justicia y se comienza a cuestionar el sistema, las ideas mencionadas generan una feroz resistencia de los privilegiados. Antes a esto se le llamaba ‘lucha de clases’.

No mires el collar, mirá el perro porque ese, es el que muerde.