El trabajo que se viene publicando en las páginas de Claridad, son una selección de las crónicas del libro «Como te cuento una cosa…» con temas escuchados, o leídos en distintos medios de nuestro país. Compartimos con nuestros lectores algunos textos y dibujos y de su capítulo: «Jugando de memoria»
Jugando de memoria
Década del sesenta
Revistas viejas de un viejo amigo
Ruben, un veterano amigo y vecino, allá por 1990 me regaló una revista argentina muy antigua que guardaba como un tesoro. No recuerdo la fecha exacta de ese material, pero calculo que era de la década del sesenta. En ella leí algunas anécdotas de la famosa rivalidad que existió en lo deportivo con el país hermano. Es interesante ver la mirada que desde la otra orilla se tenía en aquellos años sobre nosotros y nuestro principal deporte.
La patria, la tumba, o el fútbol
Independiente de Avellaneda y Nacional de Montevideo jugaban una final de la Copa Libertadores de América en el Centenario. El uruguayo Negro Rolan, jugador de Independiente, fuerte, como solía jugar, le entró con vehemencia al puntero de Nacional Domingo Pérez. Desde el suelo, mostrando dolor en el rostro, Pérez le reclamó: «¡Hermano, somos compatriotas…!». «¿Y qué querés?, ¿que te cante el himno?», le contestó Rolan.
Ring: Centenario

También en la década del sesenta, el arquero argentino de Estudiantes de la Plata, Alberto José Poletti, comentaba que cada vez que le tocaba jugar algún partido de copa en el Centenario, hasta los fotógrafos que estaban detrás de los arcos tenían narices de boxeadores…
Década del setenta
Yankee, go home
Héctor el Bambino Veira recuerda que cuando jugaba en España para el Sevilla, antes de comenzar un partido frente al Granada, donde se desempeñaban los uruguayos Ramón Aguirre Suárez y Julio Montero Castillo, los fue a saludar y ellos le dijeron: «Mirá, andá por cualquier lado de la cancha, pero por el medio no vengas nunca… porque esto es Vietnam».
¿Todo bien, señor?
Leí en Clarín una anécdota que contó Diego Maradona en el programa Mar de Fondo, de Alejandro Fantino. Se refirió a un día que jugaron Argentinos y River Plate en cancha de Huracán. Entre los defensores rivales del famoso 10 estaba Roberto Perfumo. La anécdota es graciosa porque Diego es un gran cuentista, pero nunca sucedió, porque, según se ha investigado, Diego y Perfumo nunca se enfrentaron en una cancha de fútbol (así resulta luego de contrastar los datos con los partidos jugados entre River Plate y Argentinos entre 1976 y 1978). Pero la anécdota relata que, cuando Maradona encaró a Perfumo en un partido contra River, Perfumo le pegó una patada en el pecho. Y que cuando se acercó el marcador central de River, le preguntó irónicamente: «¿Verdad que no tenés nada, Nene?». Y Maradona dice que le dijo: «No, ¿y usted, señor, tiene bien el pie?».
Década del noventa
¿Valen de lejos?
El 13 de marzo de 1993, vivimos un trago amargo cuando nuestra selección juvenil fue eliminada del Campeonato Mundial de Fútbol Sub-20 en Australia. Era una selección que podía haber estado para «campeonar», pero el fútbol es así. Fuimos los primeros eliminados por aquella nueva modalidad impuesta por la FIFA de «muerte súbita». Fue espantosa la sensación de ese gol con el que Australia nos dejó afuera del mundial, porque estábamos jugando bien y teníamos un gran equipo.
En aquel plantel había jugadores de la talla, entre otros, de: Sergio Martínez, Edgardo Adinolfi, Nelson Olivera, Rodrigo Lemos, Fabián O’Neill, Tabaré Silva, Gabriel Álvez y Fernando Correa. Igual el campeonato nos dejó algunas satisfacciones, entre ellas un gol que le convirtió Fernando el Petete Correa a Alemania, eliminándola. Aprovechó el Petete un error del «número uno» alemán para tirársela desde lejos por arriba al golero y convertir un gol del que nos acordaremos siempre.
Toda esa motivación del fútbol hizo que mi hijo Juan (de 12 años en ese entonces) fuera esa tarde invitado por Mariela, una vecina, a conocer Los Céspedes y ver una práctica de Nacional. Volvió contando la experiencia vivida y sobre ese contacto cercano que había tenido con los titulares del primero de Nacional. Contó que los jugadores hicieron un «picadito» con arco chiquito y que los goles valían solo de cerca. En el trámite del juego hubo una reclamación de un gol. El reclamante dijo: «Che, ese gol no vale, de lejos no valen». A este reclamo, Daniel Felipe el Zorro Revelez, que jugaba en el cuadro que había hecho el gol, replicó: «Preguntales a los alemanes si valen de lejos».
Peñarol vs. Dictadores
Jorge, mi compañero de trabajo, y yo estábamos reunidos con el hoy fallecido Rogelio Ramírez (directivo de Nacional), entrevistándolo para una revista de la Asociación de Concesionarios de Marcas de Automotores (ASCOMA), dado que Ramírez era uno de sus fundadores y socios más viejos. En el transcurso de la conversación salió el tema de un partido internacional muy importante que Peñarol jugaría en esos días, definitorio para la Copa Libertadores. Le pregunté a Ramírez: «¿Va a hinchar por el cuadro uruguayo?». Su respuesta, en broma, fue: «Mirá, juega Peñarol contra un combinado en el que jueguen Hitler, Mussolini y Stalin, y yo hincho por estos».
Colgados del pincel
En 1993, la improvisación del fútbol uruguayo tuvo como resultado que en un amistoso internacional perdiéramos feo con Alemania: cinco a cero, en el estadio Wildparkstadion de la ciudad de Karlsruhe. Cuando se armó el cuadro para participar en ese partido, se dio la situación de que uno de los jugadores titulares no pudo viajar y se enteraron de su ausencia casi en el aeropuerto. Los dirigentes se movieron con agilidad y se acordaron de que el atacante mercedario Jacinto Cabrera vivía cerca del aeropuerto y lo fueron a buscar. A Cabrera lo encontraron pintando su casa. Para dar una mano, (y no de pintura) dejó todo y, según cuentan, salió rápidamente a encontrarse, casi en avión, con el resto del plantel. A partir de ese hecho se lo conoció como: «Jacinto Cabrera, el Pintor».
Humor sano, como la avena…
Sobre fines de 1995, hubo un clásico del fútbol uruguayo ganado por Peñarol uno a cero, con gol de Pablo Bengoechea cuando iba un minuto de juego. Inmediatamente, apareció este dicho: «A Nacional le dicen Avena Puritas, porque se cocina en un minuto».
¡No solo en fútbol, Toto!
Dijo Jorge Toto Da Silveira en 1999: «En fútbol, como decía mi padre, una de las cosas más difíciles, sobre todo cuando las cosas no salen bien, es gobernar la ansiedad».
Allá por el 2000
Con pelota o sin pelota, terror del área rival
En el año 2001, en una nota que le hacía Ricardo Piñeyrúa a Jorge Culaca González, quien era en ese momento director técnico de Cerro, el Profe hizo referencia a que había leído una anécdota de José Pepe Sasía, sobre que este, al comienzo de un partido, les mostró la pelota a los adversarios en el medio de la cancha y les preguntó: «¿Trajeron pelota?». Los del cuadro adversario se mostraron sorprendidos por la pregunta y más aún cuando el Pepe a continuación les dijo: «…porque con esta vamos a jugar nosotros». El Culaca, por su parte, contó que él, en una oportunidad, había tenido a Sasía de director técnico y recordaba lo que le había dicho el Pepe en una ocasión: «La picardía no se puede trasmitir, se pueden trasmitir las vivencias».