FANCAP

 

Mitin el jueves 5 de agosto

La Federación ANCAP rechazó "la alarma pública generada por las autoridades de ANCAP al difundir información falsa respecto a un eventual desabastecimiento de combustibles causado por las medidas sindicales".

El jueves 5 de agosto, cumpliendo definiciones sindicales se procedió a la ocupación pacífica de las oficinas centrales ubicadas en Libertador y Paysandú, en el marco de un plan de lucha centrado en la defensa del Ente, en su existencia y función social, rechazando asimismo los mecanismos que se aplican para convalidar la suba de los combustible que incorporan nuevas fórmulas de intervención en el juego del mercado, oponiéndose a la política gubernamental para ALUR, que ya impuso un jaque mate a Belén y que puede además conducir al cierre de la planta de Capurro. También  exigían el imprescindible ingreso de personal y la reapertura de las cerradas por la pandemia. Antes que estuvieran finalizadas las actas de ocupación, se recibió la intimación del MTSS, realizada al amparo  de  un  decreto promulgado durante los gobiernos progresistas, que prohíbe la ocupación de dependencias estatales.

La desocupación constituía un hecho inevitable y esperado, pero la intimación para el desalojo llego a las 10.15hs.,  cuando aún no había culminado el labrado de las actas de rigor. Al producirse el levantamiento se concretó una instancia de diálogo como fruto de la intervención del ministro de trabajo Mieres.  Es bueno recordar que el sindicato en reiteradas ocasiones ha señalado el poco diálogo existente y la mala calidad del mismo. Ahora bien, en el saldo de las conversaciones tripartitas mantenidas, el del 5 de agosto no tendría saldo positivo pues no fue satisfactorio para la Federación, el directorio insistió en el cierre de las actividades en Belén (Salto) y se limitó a tener una postura evasiva frente a un eventual cierre de la planta de Capurro (Montevideo).

Para cualquiera que haga una lectura de la realidad social y sindical del Uruguay de hoy no le puede pasar inadvertido el rol central que viene jugando la Federación Ancap, en la generación de un frente de resistencia a la ofensiva neoliberal, conservadora y clasista, algo que quedó demostrado en la recolección de firmas para impugnar parte de la LUC y en su constante de las empresas publicas y los intereses de la población; temas en los  que viene protagonizando, con energía y decisión, una actitud de movilización, sabiendo cómo y con quien confrontar.