El precio de la necesidad: PIT-CNT acepta contrato con UPM

 

Por Garabed Arakelian

Luego de sortear durante largo tiempo el compromiso de tomar posición definitiva sobre el tema UPM2, la central sindical definió oficialmente su aceptación “crítica” del emprendimiento que lleva adelante el consorcio finlandés.

La Mesa Representativa ampliada del PIT-CNT se reunió el jueves 12 del mes en curso para tratar el tema y tomó posición a favor de la llegada a Uruguay de una nueva planta de UPM.

Hasta el presente, ante la falta de una decisión oficial, lo que existía eran declaraciones individuales  de diversos dirigentes o de unos pocos sindicatos que ya se habían expedido respecto al tema. Ahora, la resolución tiene carácter oficial y cuenta con  el respaldo mayoritario de 30 votos contra 17 de quienes impugnan el contrato con la empresa finlandesa. 

Esto es la información clara y sencilla de lo resuelto. La mayoría para aceptar el o los contratos con UPM, es también clara y puede afirmarse que es  apabullante. Parecería entonces que intentar impugnar la resolución sería una actitud poco democrática y de desconocimiento de la voluntad mayoritaria.

Pero, sin necesidad de recurrir al ejemplo de la trabajosa historia de los movimientos populares en geografías lejanas, la nuestra, cercana y doméstica, demuestra que, lo que han hecho las minorías, es justamente contraponer razones y  argumentos, basados en principios, a las mayorías gobernantes y su filosofía. Y así se han logrado los avances en el camino del cambio y la sustitución del esquema dominante. 

Por consiguiente, aunque esta mayoría dentro de la Asamblea Representativa, aprueba los contratos con UPM, esa aceptación no impide, de manera alguna, que quienes se oponen a la misma lo sigan haciendo y reclamen a la mayoría más argumentación válida que la haga aceptable y que justifique el acuerdo. Porque el contrato con UPM es multifacético en su contenido y su proceso de implantación ha sido con irregularidades, lo cual lo torna  complejo jurídicamente.

De acuerdo a los trascendidos, los aspectos ambientales fueron mencionados en el intercambio de opiniones durante el desarrollo de la reunión de esta Mesa Representativa, pero no constituyeron, para la mayoría, un factor de relevancia, al igual que los aspectos, económicos y los que refieren a la soberanía. 

Estos aspectos no se desconocieron por parte de los integrantes de la mayoría, se sabe que existen, pero no se brindaron argumentos que los justificaran. Y entonces, ¿qué se votó, o por qué se votó la aceptación?

La argumentación fue parca y endeble y se sintetiza en una sola palabra: la necesidad. Los integrantes de esa Mesa Representativa Ampliada, lo dijeron dentro de la reunión y luego fuera de ella, al ser requeridos por los medios de comunicación y explicaron que ante la posibilidad de poner un plato de comida en la mesa de sus representados no tenían dudas.

Es, sin duda, una posición que concita adhesiones con el respaldo de múltiples aspectos, pero también obliga a pensar, ya que argumentos de esa índole también se usan y pueden justificar la existencia del proxenetismo y la acción de la mafia que también ayudan o posibilitan poner el plato de comida en la mesa. 

Corresponde a los dirigentes la difícil tarea  de mostrar los caminos correctos que respondan a los principios de clase, porque satisfacer los reclamos de la masa  con demagogia obsequiosa es algo que la derecha, el empresariado y demás etcéteras de esa rosca, hace y sabe cómo hacerlo. ¿No lo estará haciendo en este caso a través del Pit-Cnt, para eludir aspectos mucho más graves que el de los términos leoninos del contrato? 

La cuenta es fácil: le sale más barato posibilitar, al menos en el comienzo, que llegue el plato de comida a la mesa  de los trabajadores si con eso se queda con los recursos materiales y la soberanía del país.

En estos casos, el pensamiento de los próceres  no solo sirve para los discursos sino que se transforma en referencia para llevar adelante líneas de acción, aunque no siempre sea bien entendida por los dirigidos. Por eso, la sentencia artiguista de no vender el rico patrimonio al bajo precio de la necesidad tiene vigencia absoluta.*