La lucha de los trabajadores del gas fue y es algo más que un mero conflicto*

 

Escribe: Edmundo Ballesteros

Más de 20 días de huelga de hambre protagonizada por tres trabajadores de Montevideo Gas, pusieron al descubierto ante la opinión pública varias aristas poco conocidas de la cuestión social y de algunos entornos de negocios ligados a la energía.

Pablo Sequeira, Ernesto Digiovani y Marcelo Sosa trabajadores que protagonizaron la prolongada huelga de hambre, que fue rodeada por la más amplia solidaridad

El servicio de gas por cañería en Montevideo y zonas del área metropolitana, en la actualidad  es prestado por Petrobas, quien sucedió en la concesión de este servicio público a Gas de Francia.  Este servicio fue brindado, a lo largo de muchas décadas, por la Compañía del Gas de Montevideo, ligada a los intereses británicos. Esta empresa fue intervenida en los 70, asumiendo el estado la prestación del servicio en forma transitoria hasta que aparecen los franceses en ancas de la ola privatizadora. Las apuestas del capital trasnacional con el gas estribaron siempre en la ampliación del mercado, residencial e industrial y, especialmente, en la intencionalidad de   hacerse de gas natural en abundancia y a bajo costo. La primera expectativa estuvo ligada a la llegada de gas natural argentino, que nunca se concretó, en parte porque el país vecino cambio su situación de excedentaria a deficitaria en materia de gas. El gasoducto que nos conectaría a nivel regional era una pieza de esta maquinaria, que no pasó de ser un mero proyecto. Buena parte del interés y del proyecto francés estuvo ligado a estas dos posibilidades, su aborto explica en cierta medida el retiro y el paso de la posta a los brasileños.

Petrobas sube al cuadrilátero apostando a otra alternativa, la de regasificadora y la planta de ciclo combinado. Pero como todos sabemos este proyecto también se malogró. El mismo estaba incluido en los acuerdos multipartidarios, particularmente el de energía, impulsados por el gobierno de Mujica, en una lógica de acuerdo y concertación con el sistema político. En esto, como en otras cosas,  Mujica se mostró prescindente de los programas y estrategias del FA. De todos los ensayos de acuerdos multipartidarios, el único que no zozobró fue el de la energía, sirviendo de instrumento para una serie de negocios con el sector privado - como es el caso de la energía eólica- pero en su momento se pensó un abordaje similar a éste para el desarrollo del gas y por eso Petrobas estaba en la gateras. Pero el juego se dio de otra manera y los sectores ganadores en el cambio de la matriz energética fueron los involucrados con la implantación y desarrollo de los molinos de viento. El negocio potencial del gas era tener un lugar en ese mercado, pero el juego de remache se dio en forma distinta ya que ni los 45mil usuarios residenciales del gas, ni los pocos miles se servicios del sector productivo, son lo que dan lugar a un mercado apetecible.

Constatada la consolidación de  este nuevo escenario, Petrobas realiza ajustes en su política, reduce el mantenimiento de la red, inicia un proceso de desafío y pulseada con la organización sindical, poniendo en cuestión  los arreglos y acuerdos alcanzados con los trabajadores, para ir generando un clima de tensiones. En paralelo, activa un mecanismo muy atractivo para los intereses empresariales, pero muy peligroso y perjudicial para el interés nacional, que no es otro que valerse de los mecanismos arbitrales y formular un reclamo contra el Estado uruguayo por 120 millones de dólares, a los que hay que sumarle otro por 50 millones que conecta la prestadora de los servicios en el área metropolitana. En la lógica de estas empresas, el instituto arbitral se transforma en un mecanismo compensador de la pérdida de ganancias, sobre el cual se puede apoyar un Plan B de retiro o relevo.

Es tan solo partiendo de estos antecedentes que se puede comprender el pasaje a la ofensiva de Petrobas y el comportamiento de “patronal de choque” desconociendo todos los convenios colectivos, muchos de ellos que contemplaban conquistas significativas e interesantes y se comienza con un envío de trabajadores al seguro de paro.

Petrobas toma la iniciativa, pero la respuesta del sindicato de trabajadores del gas, no se hace esperar, al tiempo que pone en evidencia algunos de sus atributos y opciones.

La UAOEG es un sindicato con un muy rico y heroico historial,  desde 2017 a noviembre 2018 protagonizó dos ejemplares huelgas de hambre. Pero sobre todo, entre sus señas de identidad están la solidaridad, el clasismo y la unidad para luchar. Partiendo de  tales atributos, pero sin desconocer que su margen de maniobra era escaso, fueron a la pelea sin vacilación. Es habitual que el pasaje de trabajadores al Seguro de Desempleo, no desate medidas duras en un comienzo. Pero aquí no había espacio, la patronal se encargó de cerrarlos y los trabajadores contraatacaron con contundencia.

Desde el pique ganaron la parada, generando una corriente de simpatía con la población, planteando su conflicto en términos de clase y solidaridad, yendo a buscar el apoyo del conjunto del movimiento sindical, practicando el internacionalismo.

El paro parcial con movilización del  pasado 31 de octubre (ver N° 10 de Claridad)    fue un éxito, siendo una demostración de unidad y lucha. La lucha se planteó en término de clase, pero también en clave de soberanía nacional. Los trabajadores de UAOEG con el respaldo del PIT-CNT se encargaron de darle a la demostración el carácter internacionalista que se imponía, y que se reflejó con la presencia de invitados de Paraguay, Argentina y Brasil, además de una emotiva entonación de la internacional al inicio del mitin.

Necesariamente tenemos que hacer una nueva mención a los antecedentes para calibrar dónde está el poderío de un pequeño sindicato que en términos numéricos no sobrepasa los 200 trabajadores y se debe subrayar que radica, esencialmente, en su  conducta y actitud clasista sin mella. No olvidemos que se trata de la misma organización sindical que mantuvo como afiliados y dirigentes a nueve trabajadores destituidos por Gas de Francia, y que su reincorporación marcó uno de los jalones más importante de la lucha de la gente del gas. Esos logros se obtienen  solo cuando imperan posiciones clasistas, que no ahogan la diversidad, pero que aglutinan en defensa sin claudicaciones de los intereses de los trabajadores.

Los trabajadores del gas se ciñeron a  una línea de independencia y autonomía, pero no renunciaron, ni abandonaron ningún procedimiento y método de lucha. El conflicto atravesó el ámbito gubernamental, donde surgieron matices y diferencias con un Ministerio de Trabajo (MTSS) que jugó un rol muy pro activo, que hizo funcionar a la bipartita junto con el Ministerio de Industria (MIEN), que apareció como más renuente y que tal vez en la previa no marcó con todas sus fuerzas y medios a Petrobas. Quizás sea ese comportamiento vacilante el que haga pesar la espada de Damocles de los reclamos arbitrales, dirigidos contra el Estado, por   pretendidos incumplimientos de términos contractuales que obligan al país frente a la transnacional.

Con lucidez, los trabajadores en este caso descartaron, al tiempo que rechazaron la insinuación de si estaban dispuestos a asumir la dirección del servicio bajo una forma autogestionaria, ante un eventual retiro de la empresa. Lo que juega y debe primar es que se trata de un servicio público, cosa que algunos  agentes gubernamentales en cierto momento negaron. En caso que la concesión no pueda ser asegurada por estos u otros privados, es el Estado quien debe hacerse cargo, como ya ocurrió. La que también tuvo la característica de contar con una representación obrera en su seno. Corresponde destacar el papel desempeñado por la Comisión de  Trabajo de Diputados, que realizó múltiples gestiones, entre las cuales hizo comparecer a los representantes empresariales quienes en el ámbito de la Comisión dejaron entrever la posibilidad, que el seguro de paro abría el paso a los despidos. Integra la Comisión Luis Puig diputado del PVP, antiguo trabajador y dirigente del gas, que en la ocasión supo exhibir en términos renovados, el histórico proceder de los parlamentarios de izquierda al lado de la luchas de los trabajadores..

Se debe mencionar que la gradualidad de los métodos de lucha de los trabajadores, incluido el control obrero de la empresa con desplazamiento de autoridades, que no se concretó al destrabarse la parte aguda del conflicto. Se trata de medidas de lucha, que figura poco en el repertorio de la actual artillería de los trabajadores. La misma mantiene su total vigencia, cuando las condiciones lo permiten y las realidades las hacen pertinentes. Su simple invocación despertó fuerte reacciones en el mundo empresarial y en algunos de sus “intelectuales orgánicos”, una muestra más que el conflicto de clase existe y es el que provoca alteraciones en la realidad.