El Uruguay a su alcance: de Neutald a López Mena con la LUC mediante

 

Escribe: Garabed Arakelian

“El Uruguay a su alcance” puede ser, si ya no lo es o lo ha sido, una buena apelación publicitaria para promotores turísticos. Es tan bueno que ya lo utilizan diversas agencias convergentes  en su intención de atraer, no ya turismo, sino instalación definitiva - personal, familiar profesional, etc.- dadas las buenas condiciones sanitarias, climáticas, económicas y… políticas que ofrece  el país.

Por ahora, los más sensibles a la invitación son los argentinos, no todos por supuesto, sino aquellos que ya tienen propiedad en Uruguay o están en condiciones  para adquirirla. Para tener una idea de cuál sería esa población “objetivo” se puede identificarla como aquella que lee La Nación y acude a sus páginas especializadas de negocios e inversiones. 

Desde allí, inspirados en una frase del presidente del Uruguay, afirmando que necesitaría, o estaría buscando, inversores que vinieran a estas tierras para hacer sus negocios, el cotidiano de los Mitre despliega una excelente nota que incluye entrevistas a personas que estarían dispuestas a trasladarse al Uruguay con sus familias, manejar sus trabajos “on  line” y disfrutar de los beneficios que otorga un país estable y con un gobierno confiable. Obviamente que la confiabilidad está dada en función de los intereses que tiene y busca proteger de ese sector de la población.

Las posibles dificultades en el área sanidad y educación serían superadas,  de acuerdo al informe  mencionado, por las bondades del sistema existente en Uruguay y por la existencia y disposición a la adaptación y apertura de centros de enseñanza con equivalencias  a las de Argentina y niveles que permitan su expansión. La nota rezuma un aire de “lo que no hay se logra sin mayor esfuerzo”,  y que no debe ser motivo de preocupación.

Esos “emigrantes” argentinos, emigrantes calificados,  huyen del gobierno actual de la Argentina por la carga impositiva que grava sus actividades, comerciales, profesionales, y en particular sus ganancias o beneficios o como se le quiera llamar. La invitación a instalarse entre nosotros, no en pie de igualdad sino con notorias desigualdades a favor del invitado,  tiene ese respaldo de mejores condiciones y de privilegios que el gobierno del Uruguay está dispuesto a ceder.

Se explica así que, conocido el resultado de las elecciones en Argentina y el perfil del gobierno que asumiría, la coalición que se concretó en Uruguay, bajo la severa observancia de la misma agencia de publicidad que actúa en ambas márgenes, anunciara la existencia de la Ley de Urgente Consideración (LUC) -un engendro prolífico y convulso que se ofreció antes de las elecciones sin dar a conocer su contenido-  y que se viene a conocer  en todo su alcance, recién ahora, cien días después de instalado el gobierno.

De esa imprescindible y mínima apertura para convertir en ley esa mezcolanza de  temas se logra saber que además de las limitaciones a la libertades existentes se instala un criterio autoritario y claramente antipopular. Pero la derogación de  los derechos adquiridos por amplios sectores de trabajadores incorporados a la vida laboral y generan derechos se pierden, al igual que otros reconocimientos en el campo de la educación. 

En definitiva, las oligarquías, “como en aquellos viejos tiempos”, no reconocen fronteras y saben hacerlas suficientemente porosas como para que no se conviertan en obstáculos. La “guapeada” de buquebús  introduciendo al país más de doscientas personas sin el previo examen obligatorio en tiempos de pandemia, un requisito que  a los nativos se les exige hasta para entrar al supermercado, es una muestra de la flexibilización que está dispuesto a otorgar el gobierno uruguayo. Y esto, pese a que entrar sin permiso y en patota significó, lisa y llanamente, hacerle “pito catalán” a las poses autoritarias del presidente  Lacalle. Entraron como unidad de combate, desembarcando en tierra, “prometida y también conquistada”. Ya se verán sus consecuencias sanitarias y, también, lamentablemente, las derivadas de  la instalación de los nuevos inquilinos  que, sin mayor esfuerzo,  adoptarán comportamientos propios de “salvadores”. Algo que tiene antecedentes.

Con un  poco de esfuerzo, de memoria o de archivo, se pueden encontrar los antecedentes de Bernardo Neustald -gestor y autor de aldabonazos suplicantes en las puertas de los cuarteles argentinos- cuando organizaba a sus “huestes” para exigir la abolición de impuestos en Punta del Este en beneficio de la colonia  argentina, organizada y con intenciones políticas en ese lugar. 

López Mena, que ha meneado sin problemas, de acuerdo a sus intereses, a políticos y tenócratas uruguayos de toda laya, no tiene problemas en “dribliar” la posible marcación  que se le pudiera hacer. Situaciones más difíciles y con un marco de actuación menos favorable ha sabido sortear en sus negocios europeos. Esto que está haciendo en Uruguay es apenas el inicio de la instalación de una cabecera de puente. Cuando el puerto franco y la puerta abierta del Uruguay levantan alguna duda, la explicación en tono canchero es: mirá que hablamos de Uruguay pero en realidad es Maldonado, y si querés más precisión te digo:  Punta del Este”.

En efecto, la península uruguaya, de fama internacional, es vista, y por eso se ofrece de esta manera, como una especie de Peñón de Gibraltar, como una excepcional ubicación geopolítica para desde allí hacer, promover y controlar una diversa serie de actividades. Seguramente que, como resultado de la  habilitación que la LUC ofrece al presidente de la república para tener su particular Servicio de Inteligencia y otros etcéteras, esas realidades se convertirán en objeto de su conocimiento.