Revocando paredes y afirmando cimiento

Por: Garabed Arakelian

El tema parecía intrascendente y cabía suponer que no iba a ir más allá del cotorreo politiquero en las redes. Pero resultó que no era así y que, como baúl de antropólogo, lleno de restos materiales y de recuerdos,  cosas del pasado y sueños de futuro, se abrió mostrando su contenido. 

Claro, usted  se estará preguntando: ”¿de qué me habla?”- Le hablo de lo siguiente:

 A comienzos de mayo (2020) los senadores  Juan Sartori (Partido Nacional)y Óscar Andrade (Frente Amplio) aparecieron en una actividad de refacción de viviendas, organizada por la Brigada Solidaria Agustín Pedroza, del Sindicato Único Nacional de la Construcción y Anexos (SUNCA) del que Óscar Andrade es integrante.

Con el transcurso de los días posteriores circularon noticias que adjudicaban al senador Andrade la iniciativa de la invitación. Otras versiones tejieron un difuso relato de encuentros casuales en la espera de entrevistas radiales o al término de las mismas, pero lo cierto es que Sartori fue invitado y aceptó. Y está documentado vistiendo ropas de fajina, cuchara en mano batiendo la mezcla del revoque dentro del balde. Fue y actuó.

Cosa curiosa no hubo aplausos ni manifestaciones de aprobación por parte de la derecha, de la coalición de gobierno, de blancos y otros etcéteras, que aprobaran el hecho. La defensa, justificación y respaldo para ese encuentro de colaboración corrió a cargo de voces progresistas, y apenas se insinuaron  algunas opiniones modestamente críticas  acerca de la conveniencia, desde el punto de vista político, de acciones de ese tipo, se produjo una reacción considerable apoyando el gesto de apertura y de colaboración como señal de nuevos tiempos.

Se ha pretendido quitarle toda importancia al hecho de la actividad conjunta y más aún desmerecer las opiniones críticas como que estuvieran fuera de foco o no captaran los cambios que se producen en la realidad. Se le ha querido presentar como un hecho menor y sin importancia y pretendido dejar a los críticos como individuos desubicados  carentes de capacidad de análisis y comprensión de las transformaciones en la sociedad, etc. etc..: agregando que no hay que perder el tiempo en hechos menores porque se pretende que esto pase como algo lógico entre gente que tiene visión y que anticipa cómo será y deberá ser el futuro próximo.

Sin embargo corresponde decir que es un viejo truco conocido y puesto en juego, exitosamente, por la derecha. También cabe reconocer que es su triunfo en la batalla cultural.

La verdad es que esto de chupar de la misma bombilla,- antes de  que el coronavirus planteara sus inconvenientes-  viene desde épocas lejanísimas en las cuales los hacendados compartían tareas y mate con la peonada y de ese modo la oligarquía lucía golilla democrática y con eso pretendían demostrar que no había diferencias. Era eso y el abrazo campechano narrado en notas periodísticas y fotos respaldando el suceso, que mostraba a  dueños de estancia y peones, empresarios y  gerentes, con burócratas y empleados unidos en su condición de hinchas de un mismo equipo, vivando y festejando el logro de un gol señalados como ejemplo de verdadera democracia donde no existían o se borraban las diferencias entre el arriba y el abajo. Era el éxito deportivo como sucedáneo de una conciliación de clases, al vivar un gol, dejando así un claro mensaje de que no hay luchas de clases, sino una firme conciencia de identidad nacional en torno al sentimiento de patria. 

Y se preguntarán el porqué de este planteo ya que todo esto es conocido. Bueno, en primer término porque evidentemente no se recogen las enseñanzas de la historia; ni de la lejana ni de la de “ayer nomás”. 

NO hay dentro del FA señales de arrepentimiento y tampoco de preocupación y sin embargo venimos de una derrota electoral que, esencialmente, es política. Los mariscales del desastre continúan dirigiendo las acciones sin que haya mediado autocrítica alguna y, lo que es peor, se continúa procediendo de la misma manera desprejuiciada frente a los temas políticos y sus consecuencias.

De la jornada de refacción, salvo la ayuda solidaria, no quedará recuerdo alguno de carácter positivo para la brigada, el sindicato, el Partico Comunista ni el Frente Amplio. En cambio Sartori y la eficaz agencia que lo respalda sacarán provecho de esas imágenes que a él le faltan para difundir una imagen de hombre de pueblo. ¿Están los trabajadores y la organización sindical, el FA y su gente para hacer esa tarea? 

¿Utilizará Andrade algunas de sus imágenes en una posible campaña, y es con miras a eso que se adelantan estas experiencias? Preguntémosle a Sartori y su agencia si eso es posible y dirá con la sonrisa que lo caracteriza que sí que es muy posible.  

Agreguemos que es muy sugerente y no puede pasar inadvertido el hecho de que ese acto, casi simbólico, de conciliación de clases  tenga el marco de la construcción. Faltó que alguno de los protagonistas usara, oportunamente, la escuadra o el compás para definir el mensaje.

Porqué importa entonces lo que hace Andrade y lo que él representa porque somos -con él y muchos otros-  parte de un gran acuerdo que se llama FA y en particular tenemos un negocio más pequeño que se llama candidatura de Cosse. Todo lo que haga cualquiera de los socios beneficia o perjudica a sus aliados, y es bueno que, en vez de tanto hablar de unidad, no solo practicarla sino también evitar acciones que van en contra de ella, de esa proclamada unidad erosionada con acciones aparentemente inocentes como la que ha motivado este artículo que quizás analice, en un futuro próximo, otras consecuencias y enseñanzas que se desprenden  de este tipo de iniciativas.