Es tiempo de rebeldías y de preguntas que incomoden a las direcciones partidarias

 

Por Garabed Arakelian

Hace tiempo leí en algún lugar que si se ponen a corregir los errores cometidos a aquellos que los cometieron, seguramente los repetirán.  

Si el reciente fracaso electoral del Frente Amplio es producto de los errores cometidos, según confiesan los autores o responsables de los mismos, es seguro que la crítica, autocrítica y corrección de dichos errores  terminará en una reiteración de los mismos que llevaron a la derrota electoral y política.

¿Y eso por qué? Sencillamente porque los mismos que cometieron los errores son quienes continúan a la cabeza, organizando una posible autocrítica que, pese a su importancia, quedará postergada para después de las elecciones departamentales de mayo de 2020. 

Eso significa que los mismos que llevaron adelante la campaña del Frente Amplio en estas elecciones, estarán tomando decisiones para la campaña de las departamentales.

Desde ya se ha logrado instalar el criterio de que uno de los factores que incidió en el fracaso electoral fue la mala comunicación, o dicho de otro modo la incapacidad del Frente para transmitir sus logros. Problema que continúa vigente. 

De esa manera el fracaso sería resultado de un mal manejo instrumental, algo técnico  en esencia, que tiene solución fácil. Pero no se dice qué es lo que se quiso o se quiere trasmitir ni cuál es el contenido de esa comunicación. Y ahí está el problema.

Si se analizan los aspectos de la campaña se advierte que el Frente tiene vergüenza de nombrarse a sí mismo y eso porque se aceptó el criterio de que el Frente era una “marca” desgastada, que había perdido atractivo. Sus canciones no mencionan al Frente. 

Y con esa idea las letras hablan de sueños, de esperanzas, de no detener la vida y demás etcéteras al uso en estas cuestiones, pero si se piensa un poco se entiende que esa letra se le puede vender a Talvi o a Sartori, a Lacalle o a Manini y las pueden adoptar y le va bien.

A esto se deben agregar las conclusiones de las encuestadoras,  que ya se vio cómo funcionan, aconsejando captar los votos del centro. Una sugerencia que entusiasmó a casi todo el Frente que obsesionado por ese objetivo perdió muchos de sus votos ubicados en la izquierda.

Todo esto es un tema que merece investigación y estudio, entre otras cosas para entender cómo cuando la arremetida de las bases frenteamplistas se puso al hombro la campaña y en solo dos semanas revirtió pronósticos y alentó esperanzas se dejaron de lado todos los cuidados y vacilaciones en cuanto a cómo hablar y qué decir.

Fue entonces que, de un vocabulario edulcorado y vacío del que se habían extirpado las frases y las palabras que hablaran de oligarquía, imperialismo, capitalismo, dictadura, explotación y menudencias por el estilo, la militancia le insufló vida, sangre, esperanzas y ganas de luchar por la defensa y la conquista. Porque ese fue el lenguaje utilizado en el mano a mano y su resultado se vió y se constató. 

Entonces, ¿seguirán al frente de la campaña futura y de su  organización los mismos que sellaron la suerte del FA con su criterio de coqueteo con el centro y olvido de la izquierda, los que prohibieron el uso de la palabra oligarquía en el discurso frenteamplista, serán  quienes la conduzcan? 

Por supuesto que esto no es lo único, es solo un ejemplo que incluso puede profundizarse mucho más en sus consecuencias. Por ejemplo y como punto final de esta columna: ¿se analizarán las vacilaciones  para tomar decisiones en el seno de su propia organización, o la deriva ideológica ante temas complejos y profundos, sus vacilaciones y renunciamientos a los principios ideológicos y, entre otras cosas la incapacidad de escuchar?

Por ahora, la respuesta es la negativa y no es nada esperanzadora, solo cabe apostar a la rebeldía para eliminar las ataduras de la falsa unidad y construir un nuevo concepto unitario basado en el respeto fraterno y la coincidencia en la lucha contra el enemigo común. Seguramente no habrá que esperar el permiso de las direcciones para comenzar esta tarea.

Craso error, pues si no se recomponen los ánimos, la confianza, la esperanza  con ejemplos claros y respetables lo más probable y casi seguro es que se enfrentará un escenario de desesperanza y de arrebatiña desesperada con la aparición de  aventureros que lancen sus candidaturas aprovechando el desconcierto la desesperanza, manejando la eficacia de un pretendido pragmatismo con frases ya gastadas: “ellos, la derecha, se unen por sus intereses y nosotros nos separamos por ideas”. La conclusión a la que se nos lleva es que algunos están paveando con las ideas y que el asunto va por el lado de lo práctico y que hay que imitar al enemigo. Bueno, así nos fue por hacer eso..

En ese sentido, y para explicar por qué no se debe esperar hasta después de mayo próximo, es que no se debe reiterar el error -llamemosle así- de la campaña electoral del Frente Amplio y su canto . Entonado con entusiasmo  por las menguadas multitudes frenteamplistas. Un canto oficial que no menciona al Frente, avergonzado de si mismo