
Escribe: Garabed Arakelian
Bueno, cayeron algunos paradigmas, se vencieron plazos y actitudes autoimpuestas de veda disciplinaria y se proclama y reclama, a viva voz, que haya autocrítica. Dicho con modestia: cayeron las cadenas de “lo políticamente correcto”, impuestas por el sobrentendido de “lo más importantes es la unidad” y quien, o quienes se sientan capaces y con ganas pueden practicar la recomendable praxis del análisis profundo, severo y sin concesiones, acompañado de la crítica, no menos dura, con el solo límite de no caer en el canibalismo político, pero implacable con los hechos y las personas.
No es fácil, ni lo será. La autocrítica, más aún si es colectiva, necesita elaboración y adquisición de un “saber hacer”, acostumbramiento, acumulación y práctica para que sea terapia correctora y no tribunal de la Inquisición. No se ha hecho hasta ahora pues no se ha ido más allá de la expresión de deseos y, en el deseado supuesto de que se comenzara, aquí están expuestas apenas las dificultades iniciales.
Y luego de realizada la autocrítica, para que ella no sea un mezquino desahogo o un simple pretexto “engañabobos”, se deben aplicar sus conclusiones. Y en esa etapa pueden naufragar todas las buenas intenciones expresadas y aplicadas en la primera
Es necesaria esta explicación porque ya, entre quienes reclaman autocrítica, están precisamente aquellos que deben ser objeto de ese examen. Adelantándose en la exigencia sacan el cuerpo del banquillo.
Los infalibles, aquellos que tenían la explicación precisa, certera y única ya hablaron e hicieron. Ahora le deben explicaciones a la militancia frenteamplista. Porque es evidente que sacaron buenas calificaciones ante los organismos internacionales pero el pueblo le dio la espalda a ellos y a cada uno de los grupos integrantes de la fuerza política.
Hay asignaturas que exigen dos pruebas: una teórica y otra práctica. Si no se aprueba cualquiera de ellas se pierde el examen, no se aprueba la materia. Y el Frente perdió.
Rápidos, los vendedores de humo argumentan ahora que el problema principal que motivó la derrota electoral fue la incapacidad del Frente para comunicar sus logros. Esa es una antigua letanía que tiene bases ciertas pero dicho ahora es otra jugarreta para hacer creer que se hicieron cosas importantes pero no llegaron a conocimiento ni siquiera de sus beneficiarios.
Si no se supo comunicar es otra incapacidad que se debe cargar en la cuenta, pero también es válido pensar que no se quiso comunicar todo, por lo menos con la antelación debida, y concluir que además de no saber comunicar, algunas veces no se quiso comunicar. ¿Cuántas veces y con cuales temas? No lo sé ni me voy a tomar el trabajo de hacer la lista. Me dediqué a difundir la lista de logros y no esta otra para la cual, al igual que muchos otros compañeros, debí armar e inventar respuestas. Una pelea difícil cuando la idea de que “todos son iguales” y el “ustedes no son mejores” se abonaba con hechos de la realidad.
¿Y cómo negar la presencia ominosa, al igual que un “gran hermano”, de UPM que estuvo presente en toda la campaña? ¿Cómo se va a escamotear la influencia negativa de ese proyecto cuando se haga la autocrítica? El tema, con todos sus derivados, ya es un tema histórico por la gravitación que tendrá en nuestro desarrollo como país, por eso ahora solamente esta mención ya que será tema casi permanente para Claridad.
Y es así que a nuestro descontento y fastidio agregamos también el espíritu insumiso para defender los principios. Hay que estar atentos, pues ya hay quienes se muestran ligeros y dispuestos haciendo sombra, fintas y golpes en el aire, al igual que los boxeadores, ocupando espacios y brindando imagen combativa para ser tenidos en cuenta. Alguien dijo que si después de un fracaso pones a las mismas personas en los mismos lugares para permitirles que hagan lo que saben hacer, seguramente repetirán el error y habrá otro fracaso. El Frente hizo eso, formó su nomenklatura y reiteró errores. Por eso, la necesaria autocrítica que se reclama y se anuncia, deberá tener la fuerza de un sunami.*