Contubernio entreguista: Raúl Fernando y la conjura de los “Iluminati”, Pérez y el voto gustoso a la derecha, Almagro y su histrionismo de teleteatro turco

Escribe: Garabed Arakelian

Contubernio entreguista: Raúl Fernando y la conjura de los “Iluminati”, Pérez y el voto gustoso a la derecha, Almagro y su histrionismo de teleteatro turco

“Muerto el perro se acabó la rabia”, sentenció una mujer madura, durante la reunión del Plenario del Frente Amplio, el pasado 15 de diciembre.  Una muchacha joven, que cubría sus hombros con la bandera frenteamplista, le dio la razón argumentando: “sí, ya era tiempo, me tenía paspada este tema”. Sentado delante de ellas, un hombre de boina y campera, que tomaba mate cabizbajo, al escucharlas, giró un poco la cabeza y sentenció: “pero esto no termina aquí, van a ver que esto va a seguir”. Y tenía razón el veterano.

De los imputados, aquellos que ya se habían alejado del Frente Amplio por propia decisión y los fallecidos, redujeron la lista de candidatos a recibir sanciones de diversa entidad, pero tres casos dejaron encendida la llama de futuros conflictos, tal como presagió el veterano en el Plenario: Luis Almagro, el diputado Pérez y Raúl Fernando.

Almagro expulsado por voto unánime

 

Luis Almagro, el actual Secretario General de la OEA, cargo que obtuvo con el respaldo del Estado uruguayo, ex ministro de Relaciones Exteriores del Uruguay, funcionario de carrera en dicho ministerio, asesor y hombre de confianza del actual senador José Mujica, con él se incorporó al Frente Amplio. Es de origen blanco, proviene del Partido Nacional y de allí su conocimiento y confianza con Mujica.

Su deriva ideológica lo ha llevado a sostener posiciones de las que no había dado muestras anteriormente. Sin sospechas de posibles errores en la toma de decisión, el Plenario del Frente lo expulsó con voto unánime.

Almagro, ahora agrede  a la fuerza política, utilizando su cargo de Secretario General para amplificar su posición de ataque contra Cuba y Venezuela a las que utiliza como excusa.

Se comenta que se postulará para una reelección, pero es difícil, aunque no imposible en las actuales circunstancias que, aún sin el respaldo de su propio país, los demás  estados acuerden apoyarlo considerando su buena conducta y los servicios prestados. Pero no hallará voces de respaldo en el FA, aunque si desde la oposición donde tiene llegada.

 

“Miserable histrión las charcas te reclaman”, vociferaba desde su portada “El Debate”, órgano oficial del herrerismo que en esos días – julio de 1953- dirigía Tomás Castro Bethencourt. La recomendación estaba dedicada –con el estilo característico de ese sector- a Luis Víctor Haedo que había decidido abandonar el herrerismo por su propia e interesada decisión, es decir: buscando otros horizontes.

Pero no hay comparación posible porque Luis Almagro no se fue, lo fueron, el Frente Amplio lo expulsó por decisión adoptada en unanimidad. Ahora, el involucrado, se dedica a anotar fallas, carencias y contradicciones que no enumeró mientras estaba dentro.

Como es de origen blanco, de allí su proximidad con José Mujica, viene a cuento contrastar la delicadeza de una decisión tomada de manera civilizada en un Plenario y con argumentos irrefutables, con este otro adiós, que le dedicaba a uno de los suyos el órgano oficial del sector al abandonar el grupo al que pertenecía. Son, sin duda, otros tiempos, aunque algunos insisten en vivir como aquellos del pasado desde el punto de vista de la incultura política. Pero a quien le caiga el sayo que se lo ponga.

 

Pérez, el mochilero político del N° 50

Pérez, diputado por Maldonado, tuvo un instante de relumbrón cuando la bancada del FA discutía y estaba a punto de encontrar una posible y aceptable respuesta al déficit de la Caja Militar, cuando de pronto obtuvo o se le llamó a una entrevista con el Poder Ejecutivo en la que el decisivo voto 50 con respaldo presidencial dejó con un palmo de narices a todos los legisladores que durante extensas y agotadoras jornadas estaban dedicados a la búsqueda de una solución a dicho tema. De allí salió con un espaldarazo que él supuso lo ponía a salvo de sanciones pero, al no ser así, recurre a la picardía como respuesta y le vuelve a hacer un favor a las fuerzas de la derecha pues hay que aceptar que, siempre,  el condicionamiento de su voto ha sido para favorecer al sistema.

El voto que el Frente Amplio necesitaba para que las finanzas de los Partidos Políticos quedaran a disposición del conocimiento público se frustró porque según hizo saber, molesto por la sanción recibida, anunció que se las iba a “meter en el ángulo”. Precisión que se supone el involucrado considera como el sumum de una actuación en el terreno político. De modo que, con toda gallardía se fugó dejando dicho a su secretario que tenía una llamada de apuro que atender. Y no se contó con su voto, el N° 50. Y él contento porque la colocó en el ángulo. El aviso es: “no se metan conmigo pues tengo la manija”, y quizás suponga que tiene “respaldo” para hacer estas travesuras. Pero ya hay quienes piensan: “¿Y para qué nos sirve si lo tenemos para votar en contra?”.

 

Raúl Fernando al estilo de los teleteatros turcos denuncia la conjura de los iluminati

El tema vuelve a ser, mal que les pese a todos los frenteamplistas, la acción perturbadora y tóxica de Raúl Fernando y su grupo, que a la decisión del Plenario responden con agravios y acusaciones. Una táctica maleva de intimidar a quienes se atreven a enfrentarlos y también de insistir en sus errores para hacerlos aceptar como correctos. Obviamente no hay discusión de temas políticos y solo chiquitaje  de toma y daca que enturbia el clima y lo despoja de contenido.

La inconsistencia argumental de las respuesta del involucrado, dicen que se le sancionó porque él no se acomodó con una serie de fuerzas esotéricas que, según parece, dominan el Frente Amplio.

Si así fuere ¿por qué no lo denunció antes? Y además, cabe preguntar: ¿en cuánto le ayudaron esas fuerzas, al inicio de su meteórica carrera de ascenso y con despliegue económico tan inusitado? A ese comienzo oscuro, Raúl Fernando agregó lo que ya fue juzgado y ahora esto otro que él continúa sumando. Ha pasado de la  espiral descendente por la que venía, a la caída libre, porque ¿con cuáles grupos del FA va a participar en actos políticos? Y si levanta tribunas que, como él anuncia hará en su campaña ¿será para convocar el voto ciudadano a favor de esa misma fuerza que él está denostando?

Raúl Fernando no se calla ni se va, sino todo lo contrario. Ahora se dedicará a enlodar el Frente con algunas verdades y muchas mentiras. Un solo reproche y argumento político que utiliza es válido: que el FA le ha dado la hegemonía de la conducción al “progresismo”,  pero aun así, no reconoce que su auge es producto de ese progresismo que lo acunó.

No hay explicación posible y aceptable: Raúl Fernando y su grupo con esta actitud desafiante y provocadora se han ubicado, por decisión propia, fuera del Frente Amplio.

Ambas actitudes: la de Raúl Fernando y la de Pérez, deben tener rápida y concluyente respuesta sin permitir que el fangal de la inoperancia y la complicidad de la cobardía les dé sustento, enturbiando y contaminando a todo el Frente Amplio.

La pregunta entonces es ¿para qué se les quiere retener dentro del FA?- Es bueno que vayan a colocar ambiciones y egolatrías en otros ángulos que los acepten gustosos, pero este desafío a la disciplina para generar un statu quo de impunidad beligerante desde dentro del Frente no debe ser aceptado. Y la paciencia de los frenteamplistas se está acabando.