La piqueta fatal del progresismo…

 

Escribe: Garabed Arakelian

 Febrero es un mes dubitativo entre un sereno jolgorio de vacaciones y el dinámico frenesí carnavalero.

 

Por eso, cuando el Poder Ejecutivo hizo llegar al presidente de la Asamblea General  un proyecto de ley solicitando la autorización legislativa para “enajenar los predios padrones números 7.751 y 6.177 de Montevideo” no se produjo una alteración significativa en el ritmo cardíaco del cuerpo legislativo, ya que el texto de la exposición de motivos se expresaba con el estilo habitual e insípido en este tipo de documentos.

Quizás por esas circunstancias y esos factores, la atención crítica de los legisladores no sufrió sobresalto alguno por el hecho de que en la  propuesta se hablara de “enajenar” y se propusiera plasmar en realidad dicho verbo, nada menos que, “frente a la Rambla Costanera Sur de Montevideo”, en el predio conocido como “Dique Mauá”. 

La iniciativa demuestra estar regida por un espíritu de tenacidad que se debe reconocer pues tiene el antecedente de haberse deslizado sin mayor alboroto en el texto de la rendición de cuentas anterior. Lugar en el que fue detectado y eyectado sin comentarios. Pero resurgió y se reiteró.

El mensaje provenía del Ejecutivo y se hacía eco de la iniciativa presentada el 7 de marzo de 2016 por la empresa Los Cipreses S.A., con el propósito de construir, instalar, administrar y explotar una “Terminal Fluvio-Marítima” en el predio mencionado, e informaba que el 11 de abril de 2016 -apenas un mes después de presentada la iniciativa- el Poder Ejecutivo aceptaba la misma contando con el informe favorable, desde el punto de vista técnico,  brindado “por el área de Servicios Jurídicos, la Dirección Nacional de topografía, un equipo de arquitectos del Ministerio de Transporte y Obras Públicas, la Administración Nacional de Puertos y la Intendencia  Departamental de Montevideo”. 

La comunicación llegó con la firma de Raúl Sendic –Vicepresidente de la República en ejercicio de la Presidencia, se aclara- y los ministros Víctor Rossi, Jorge Menéndez, María Julia Muñoz, Carolina Cosse y Liliam Kechichian.

Y así, sin mayores  zarandeos, la iniciativa dormitó, hasta el 5 de diciembre de 2017, fecha en la que el senado, sin dificultad mayor, aprobó el proyecto de ley.

En tu rambla de inversión fue donde se intentó un doblete de ocasión

Este subtítulo se puede acompañar con música de “Viejo Barrio” de Soliño y Collazo

 

Hasta ahí, el tema es el de la instalación de una Terminal Fluvio-Marítima y así luce el título del mensaje, pero en el desarrollo de su artículo 3, literal b), se habla de la necesidad de definir claramente cuáles serán los usos a desarrollar en el emprendimiento inmobiliario que le acompaña : hotel, shoping, estacionamiento, etc.. Y luego desgrana las exigencias correspondientes para el cumplimiento del futuro adjudicatario. Términos contractuales importantes pero tediosos de leer, razón por la cual, en esta ocasión, ahorramos ese esfuerzo al lector, pero queda en claro que no es solamente un puerto sino “algo más”.

Ese “algo más”, significa que el adjudicatario gestionará un crédito y para obtenerlo deberá presentar respaldos, garantías que, generalmente son en propiedades muebles e inmuebles. Por eso, el futuro adjudicatario, que ya tiene nombre y apellido, quiere comprar como sea y para hacerlo los padrones se deben enajenar y que por eso no le sirve la concesión.

Pero todo esto y algunas cosas más no fueron advertidas. Pasaron porque también diciembre es un mes que tiene lo suyo: cansancio, apuro por terminar lo que se tiene entre manos, compromisos sociales de todo tipo, poco tiempo para todo y por eso, menos exigencias en revisar las cosas y pensarlas: el eterno sacrificio de lo importante ante lo urgente.

Varios integrantes de la bancada del FA confesaron que habían hecho confianza en el texto del proyecto y agregaron que, al consultar algunos detalles, se les había informado de la insostenible situación que vivía el puerto de Montevideo, repleto hasta más allá del tope, rechazando barcos y no pudiendo atender las obligaciones contraídas y que hacían imprescindible ese respiro ampliador que proponía el mensaje.

Pero ahora se sabe, se ha difundido, y se comprende el fastidio dominante dentro del FA que  se puede sintetizar en el gesto preocupado y el asombro del arquitecto Mariano Arana que exclamó: “no puede ser, y menos nuestro Frente Amplio el que respalde una enajenación de territorio en la zona costera.”

Como resultado de este alerta ha surgido también un ánimo beligerante y  se sabe que en diputados el mensaje sufrirá modificaciones y que la salida propuesta de sustituir enajenación por concesión no satisface al aspirante. Y las dudas aumentan entre los críticos  que preguntan sin obtener respuesta: “ y si después de ser el dueño, se lo vende al que se más le convenga, cómo se controla al que viene a instalarse en nuestras costas? Interrogantes  válidas que además, no son las únicas y a las cuales deberán responder los diputados.

Murallón, Mauá y después…¿y después?...

Ya han salido a la calle los defensores del barrio histórico, los calculistas del enfoque inmobiliario, la Facultad de Arquitectura y otros muchos más que se irán sumando y poniendo el énfasis en su fastidio, “porque todo se hace mal hay que hacerlo dos veces”, tal como lo argumentan.

Los legisladores advierten además  –y lo comentan, por ahora en voz baja y entre ellos- un avance agresivo del Poder Ejecutivo que se pone al hombro algunos temas que requieren discusión y acuerdos previos y que luego  se deben frenar para acondicionarlos. Este es uno de ellos.

No se le puede achacar falta a López Mena porque plantee sus negocios y exija pero, por supuesto que se le debe vigilar, como a cualquier otro, los medios que utilice para lograr aprobaciones.

Este proyecto en particular ha sufrido una accidentada singladura: fue rechazado en el departamento de Colonia, no prosperó en su tímido intento para ubicarse en Punta Carretas y rechazó el ofrecimiento de la Intendencia de Montevideo para instalarse en Capurro. Más allá de la tenacidad del empresario, que la tiene, llama la atención su capacidad de flotación y de navegar en aguas procelosas o no amigables del todo  como respuesta a sus iniciativas.

No parece que los inconvenientes hagan mella en el empuje empresario, pero en cambio, el proyecto progresista demuestra que no puede abandonar la navegación de cabotaje, no se anima a entrar en aguas profundas, porque el tema Mauá se suma, a UPM, a la Ley de Riego, al TLC con Chile, a Aratirí, a la revisión de Código del Proceso Penal, al BPS y…una larga lista que no ha generado la oposición, sino el propio Frente Amplio y que al filo del tiempo disponible para hacer las enmiendas políticas necesarias se sigue dando contra las rocas de la costa y escorado sobre la derecha.