Importante Congreso para el PS y la izquierda

Escribe Eduardo Aparicio

El Partido Socialista celebrara el 2-3 de julio su 50° Congreso, el numero es elocuente de las rutinas democráticas que vive y  caracterizan a una organización con 112 años de vida con una historia cargada y signada por los debates, no exenta de tensiones.En esta ocasión   también se cumple con la regla; la conducción actual surgida de  mayoría   que conduce  al partido desde 2019, va por la confirmación de sus orientaciones  y la renovación de sus mandatos, comprendido el de su Srio. General Gonzalo Civila.

¿Qué está en juego en esta instancia? Simplemente la ratificación o la rectificación de una  línea y la generación de mejores condiciones para el despegue. La actual conducción en estos tres años logró modificar el discurso, el mensaje del partido, en pocas palabras practicó un cambio de rumbo, frente a las orientaciones anteriores que abarcaron el periodo 2004-2019, en el que se sucedieron en la Secretaria General, Eduardo Fernández, Yerú Pardiñas y Mónica Xavier, los tres identificados con lo que equívocamente en forma corriente  y en el tratamiento periodístico, se  denomina el ala “renovadora”.

El partido dentro de sus reglas de vida y regulación reconoció la existencia de corrientes internas y habilitó el voto por el sistema proporcional para la elección de todas  sus direcciones. Entonces   la presencia de sensibilidades y tendencias que siempre existieron en la vida interna de los socialistas, fue legitimada, sin llegar a  ser regulada. Confirmando asi la representación de  un partido discutidor, no monolítico; algo que fácilmente puede ser asociado a una de sus mejores señas de identidad, que de todas maneras en el actual contexto exhibe problema de manejo, administración   y articulación. La libertad de de tendencias, la generación de pensamiento crítico, desafiante, removedor tensiona la aplicación del centralismo democrático, que bajo la forma que lo conciben y practican los socialistas uruguayos las contempla, pero que en las realidades  del cotidiano vivido ha dado lugar a ciertas dificultades.

Propuesta Socialista, así se denomina  la expresión interna que integra y conduce Civila, modificó la  ubicación del PS, en el ámbito político y social del país. Los posiciones están acompasadas (aggiornadas)  al tiempo que corre, pero pueden ser tildadas de herederas y continuadores de las coordenadas de la refundación socialista de los 50’ (que desplazo la línea defendida por Emilio Frugoni), tales coordenadas pueden esquematizarse  en una oposición sistemática  y orgánica de la socialdemocracia, que en el hoy también indican rechazo  frontal al social liberalismo,  que se cuela por los poros de progresismo. Cualquier atento seguidor de la realidad política, pero aun mas los militantes de todos los pelos, sociales y políticos, han visto cambiar el posicionamiento socialista en el último periodo. Se verificó un comprobable alejamiento de un proceso de  dilución del socialismo en el progresismo, y empezó a visualizarse una voluntad del PS de hacer avanzar el progresismo mas allá de sus fronteras y limites.. No hay duda que esto ha sido fuente de tensiones dentro del partido y en los espacios de la izquierda política y social.

Hay una línea de quiebre entre la orientación actual del PS con muchas de las posturas e iniciativa del eje seregnista. Si bien estas se dan en la situación presente, también  se trasladan a una visión autocritica sobre el pasado que esta conducción ha promovido y que puede considerarse uno de sus mayores  atributos. Examen crítico y introspectivo que en consecuencia se extiende a  muchos e importantes aspectos de los gobiernos  del ciclo progresista y que abarca a algunas de las posiciones que defendieron y promovieron  algunos socialista que hicieron parte de esos elencos gubernamentales. Vale la pena recordar el gesto asumido,- por aquel entonces el novel diputado Civila-, oponiéndose en público  y en su presencia a la esencialidad  en la educación decretada por Tabaré Vásquez; un gesto valiente y desafiante, que constituyo un anticipo del talente que caracteriza la dirección socialista que Civila después encabezaría.

Mencionaremos tres aspectos relevantes del de rumbo.

 Primero,  voluntad de tender puentes, leer acertadamente  el divorcio entre izquierda política y social y promover caminos para su superación, cosa que se  puso de manifiesto  la forma cómo se paró el PS  ante la anulación de la LUC.  Recordemos que al tiempo que se gestaba la brega por la recolección de firmas, -en medio de la pandemia-, los socialistas realizaron un Encuentro de Militantes Sociales,  que convocó afiliados, simpatizantes y compañeros de de camino; allí quedo expuesto el análisis y una  hoja de  trazada, donde la recreación y ampliación de la intersocial ocupa un lugar destacado.

Segundo, la realización de una opción a favor de tejer desde el pie un sistema de alianzas con sentido estratégico y programático,  con flexibilidad territorial, tendiente a la construcción de un polo socialista.  En esto se produce un quiebre con la anterior politica de alianzas, que estuvieron medidas por lecturas electorales, consideraciones, opciones  tácticas y por  fuertes entendimientos con  sectores  y figuras progresistas, que  no sobrepasaban un declarativo horizonte socialdemócrata en el mejor de los casos. La alianza en desarrollo, en proceso de consolidación  impulsada por los socialista, cuyo futuro depende de este Congreso, tiene el merito de recentrar, de confirmar  cuales son los sujetos político-sociales centrales en una transformación que apunte a superar el capitalismo, 

Tercero, introducir al partido en un  doble ejercicio: autocritica profunda, materializado en el Ciclo Autocritico Guillermo Chifflet, con el que se procuró incidir en la autocritica que realizó el FA (que quedó a medio camino), en relación y comparación con  la hondura de la hecha por los socialistas. Junto con la formulación de un ambicioso Plan Político engarzado  fuertemente en la autocritica.

Todo esto se complementas con énfasis importantes en el estilo del trabajo parlamentaria, la calidad de los informes políticos internos, el nivel y agudiza de las declaraciones políticas del CC y el CEN, sobre temas nacionales e internacionales, que no hacen más que indicar un retorno al empleo de las categorías  del marxismo, a través de un lenguaje no lavado de autentico cuño socialista, en línea con las mejores tradiciones.

Sin olvidar el acento antimperialista que nuevamente está  presente en el decir socialista, como recientemente bien lo ilustra la oposición a la presencia de contingentes militares norteamericanos en el Uruguay; tal vez esta sea una de les mejores formas de rendir homenaje a Guillermo Chifflet  un referente insoslayable, al que para construir una perspectiva de izquierda hay que mirar, estudiar y aquilatar siempre.

La Rendición de Cuentas de Gonzalo Civila, citada y reproducida fragmentariamente por Búsqueda 9.06.22, es una singular,  una muy válida forma de encarar un documento donde se produce la “descarga” y la memoria moral,  de un dirigente de cara al escrutinio de la soberanía partidaria (encarnada en el Congreso), lo hace  con franqueza, transparencia, sin ocultamiento a través de un  interesante juego de identificar y explicitar: correlativas  luces y sombras. Con una percepción y un examen riguroso sobre su gestión y las condiciones que la rodearon. Con ello también se marca una inflexión, expresada en el rechazo al personalismo, las practicas caudillejas,  resabios  de la denominada “ política criolla” que tanto fustigaron los fundadores y que se fue colando paulatinamente a lo largo de décadas  en la vida  partido socialista.  Civila instaló otro talente diferente, compenetrado con el hacer en clave colectiva, democrático y respetuoso de los derechos de las minorías, donde se abstuvo de solucionar los conflictos por la vía disciplinaria, a pesar que algunos casos de desobediencia habilitaban el expediente punitivo

Las dificultades que  atravesaron la gestión de la dirección saliente, algunas son estructurales e históricas, otras obedecen al momento, hagamos  rápido un repaso de las mismas..

 Debilitamiento y pérdida de la base social del partido.

Un declive en materia de resultados electorales en una tendencia que se dibuja después de 1999.

Disminución de la capacidad militante, caída de los niveles de participación y del activismo.

Desafiliaciones, alejamientos ,sinónimos de rupturas, que cobraron la forma de salidas individuales o para constituir o engrosar otros sectores, que reflejaron las distancias entre proyectos políticos y el convencimiento que no valía la pena de pelear dentro para rectificar las orientaciones porque los distanciamientos se tornaban muy significativos e irreversibles en el momento dentro de la estructura.

Bajos niveles de inserción e implantación en el movimiento social, donde muchas veces no se logra catalizar y encauzar la participación individual de muchos socialistas, a los que no les llegan las apuestas y los desafíos definidos en la estructura. Contar con referentes sociales y sindicales que muchas veces no logran ser rodeados por militancia socialista organizada.

Estas dificultades requieren ensayar respuestas y alternativas de superación.

La base social debe ser recompuesta en un proceso de ampliación pasa por una sinergia a impulsar dentro del polo socialista a desarrollar  y consolidar;, que debe tener que practicar una política permanente dentro y fuera del FA.

 El arco de la política de alianzas estratégicas y programáticas, con flexibilidad  territorial que se ha puesto andar tiene que ser traslada al movimiento social, entre los aliados, reconociendo los diferentes historiales y trayectoria hay que ir construyendo experiencias de prácticas compartidas, en forma gradual y permanente.

El crecimiento electoral socialista tiene una interface con la consolidación y desarrollo de un espacio político, que debe ser concebido como  un polo; que  naturalmente incluye lo electoral, pero que no se reduce, ni queda subsumido en esta dimensión, ni a la incursión en la política institucional.

Cierto es que se constata un cierto desfasaje entre el cambio de rumbo y político y el desarrollo partidario. Entonces Propuesta Socialista tiene varios desafíos a encarar al respecto que pasan por buscar una modalidad acomodada al tiempo actual para la construcción de un partido de cuadros y de masas; sortear el dilema partido militante u de opinión, superar ciertos sesgos de falsas oposiciones: área metropolitana versus los interiores. Colocar al partido al servicio de las luchas, haciéndolo un instrumento idóneo para recorrer periodos de lucha de clases abiertas.

En resumen tendrá que impulsar sin demora, ni pausa una revolución organizativa, que complete el viraje político

A lo cual hay que sumar Importancia que los socialistas construyan y comuniquen  proyecciones del país, la sociedad que imaginan y por la que luchan. Retomando la imaginación y aterrizada en prospectiva  de los modelos  de desarrollo; sin caer en “etapismo”, donde hay medidas de tipo socialistas, desde el pique, en todas las reivindicaciones de naturaleza democrática y nacional.

El desenlace del Congreso no solo gravitara sobre el PS, sino que como tan veces tendrá una marcada incidencia en el panorama de la izquierda.

Recientemente se advierten movimientos  internos que pueden ser auspiciosos para encontrar caminos que aseguren la unidad de acción, generen nuevos y mejores climas, eleven y despejen el debate; se trata del reciente Congreso de la JSU donde se llegaron acuerdos para impulsar y revivificar la organiza, y el surgimiento de una expresión escindida del conglomerado “renovador” , que produjo un documento  con varios firmantes :“Los desafíos del Partido hacia la construcción de  un FUTURO SOCIALISTA, que se identifica con el impulso y concreción de un compromiso político, para cambiar hábitos y costumbres adquiridos en los últimos tiempo.

Todo indica que Propuesta Socialista ira por no dar  un paso atrás, asegurar y consolidar la perspectiva de cambio que viene protagonizando y realizar buena parte de lo que le falta lograr en función de sus aspiraciones.