Punto de inflexión para el gran salto hacia 2024

Por: Hugo Tuyá

La papeleta rosada fue derrotada y la LUC se ha visto ratificada por un guarismo que no sobrepasa el 50% de los votos totales. A partir de ahora la coalición tiene vía libre para imponer su visión de la realidad en materia social y económica, y es de esperar una mayor insatisfacción social y conflictividad en la medida que la situación empeore para quienes viven de un salario y de remuneraciones jubilatorias. Pero también, paralelamente, es posible tener en cuenta la incertidumbre respecto a los proyectos de inversión desde el Ejecutivo una vez que concluyan en breve UPM y la línea del ferrocarril desde Paso de los Toros a Montevideo.

Por otro lado, en el plano político-social, es un tiempo de recomposición de fuerzas en el campo popular a fin de reconquistar una unidad parcialmente esquiva desde los comicios de 2019, por lo que el trabajo de urdimbre, a nivel de organizaciones sociales y fuerzas políticas antineoliberales, vistas las cartas y los discursos desde el oficialismo. necesita de un encuentro imperioso.

Cabildo Abierto (CA) tomó la posta, primero y en solitario, y le ha medido el pulso a la coyuntura encendiendo con ello la luz de alerta amarilla. Con esa iniciativa ha iniciado una serie de reclamos a nivel presidencial referidos al tema de precios de la canasta familiar, proponiendo medidas que (quién sabe si como efectos colaterales u objetivos centrales)le quitan espacio y prensa a las emitidas por el FA en una táctica de ir ganando terreno para el 2024.

Retomando el tema referéndum la Corte Electoral ha contabilizado los votos observados -alrededor de 35,000- y el resultado ha marcado un corte con una miríada de consecuencias hacia el futuro.

Un primer punto, y destacado, es que la coalición ha perdido votos  en forma sustancial,desde octubre de 2019 momento en que alcanzó el 54% de los sufragios y que hoy, ballotage y referéndum mediante, llega al 48%   descartando los votos “neutros” y los rechazados.

El 27 de marzo, en un hecho no esperado, ha faltado a la cita de las urnas nada menos que el 5% de los ciudadanos habilitados del padrón general que, sumados a los votos anulados y en blanco, alcanzan una cifra que fluctúa los 240 mil votos, algo así como el 9 % de aquél.

Dejando de lado por un instante,  los análisis politológicos y también los sociológicos que estudien y expliquen las causas de dicho descenso, se constata que entre un 15 a16% de ciudadanos que votaron a los partidos de la coalición en octubre de 2019 sumando un total 1.315.000 voluntades, en esta oportunidad no acompañaron el NO, aunque, como se sabe, los votos en blanco se sumaron de forma espuria a la boleta celeste.  Sin duda que para la oposición será relevante estudiar a fondo este fenómeno y no dejar de lado un análisis sobre las causas que lo provocaron.

Lo paradójico y contradictorio es el porcentaje aparente del apoyo a la gestión presidencial que oscila entre un 50 y un 55%, con un pico de 60%, promediando resultados de las distintas encuestas, que establece un misterioso desfase entre el índice de popularidad de Lacalle Pou y los votos efectivos a la coalición en bloque que refrendaron su apoyo al NO. Según algunos analistas, existe una explicación desagregada del patrocinio presidencial ubicándolo expresamente en la actuación frente a la pandemia y en la seguridad pública, mientras que en otras temáticas el consentimiento ciudadano es bastante menor. El referéndum fue votado en general por un porcentaje menor de ciudadanos que en 2019 y 2020: en esta oportunidad llegó al 85%, cuando la medida de aquellos años indica guarismos cercanos al 90%, por lo que, aproximadamente unas 130 mil personas no acudieron a cumplir con su voto.

Sin profundizar en  causas específicas, parece creíble que el galimatías jurídico que instaló la LUC en la opinión pública y cuyo contenido fue debatido con escasa profundidad, en el tiempo y el espacio mediático disponible, se convirtió en alguna medida en el factor determinante para hacer declinar la participación de muchos ciudadanos. Se debe agregar  a eso  la gran cantidad de votos anulados -alrededor de 82mil- y  el voto en blanco que no mostró una gran variación respecto a elecciones anteriores.

En otra hipótesis, podría sostenerse que para determinado público la importancia de la cita no era para tomarla demasiado en serio anulando un voto que podría funcionar como antipolítica, desinterés, o también, como conducta más pedestre, evitar gastos en transporte y molestias a terceros, puntualmente cuando debido a la obligatoriedad del sufragio hubiera que viajar a lugares lejanos.

La gran paridad entre el SÍ y el NO retrotrae al ballotage de 2019, pero los tiempos políticos son otros: actores que han desaparecido de la escena mediática desde entonces y el hecho de que ya han transcurrido dos años de la instalación del nuevo gobierno. La LUC se halla en pleno desarrollo y no ha mostrado ningún efecto o beneficio claro hasta la fecha. No ha sido casualidad que se la ha defendido casi exclusivamente por el tema seguridad y que lo demás no ha sido demasiado explícito: la visibilidad de la acción policial seguramente es lo que concita alto impacto, sobretodo en la franja de adultos mayores y la tv lo dimensiona afirmativamente, lo que puede devenir en un rédito electoral para el gobierno. La foto del momento histórico señala un cambio concreto en el apoyo a la coalición de acuerdo a números puros, pero la LUC continuará por sus fueros aunque la diferencia haya sido tan escasa como de 1,2%. entre el SI y el NO. La causa sustantiva del empate relativo debe adjudicarse, sin duda alguna, a la tarea militante---en su orden, por los sindicatos, organizaciones sociales, FA y personeros de los partidos de la coalición, que apoyaron el SI, generando una   situación similar a la que hace 2 años logró llevar a la coalición de izquierda 9 puntos porcentuales más arriba luego de la primera vuelta y poner puntos suspensivos a una victoria que lució desdibujada frente al 54% obtenido por la multicolor en octubre. La visita puerta a puerta del casco militante explicando los artículos impugnados de la LUC puede haber generado una vuelta de tuerca en parte de la opinión ciudadana que, a través del conocimiento y la información precisa de datos que hubieran quedado en la sombra de la actividad parlamentaria, generaron a nivel individual un “pienso”que ordenó los zapallos en el carro, aunque el “corazón partidario” ha jugado su parte en el desarrollo y final de esta contienda: los 30mil votos diferenciales entre el celeste y el rosado tienen mucho de “camisetismo” que ha obrado como un estímulo y un relato por fuera de los debates y salidas de tono de personajes “berretas” y discursos macartistas.

Esta simplificación del relato político por parte de la derecha ha torcido el rumbo hacia una restauración de la ideología de mercado y el presidente Lacalle lo ha llevado a cabo con esmero y paciencia. Por lo pronto, la faena por la recolección de las firmas y el posterior llamado a las urnas ha creado temporalmente un encuentro desde abajo que no se puede desaprovechar. El griterío desde las redes sociales impulsando discursos irracionales y de baja estofa por parte de figuras de la coalición que intentan generar “grietas” se parece mucho a ciertas antologías de “buenos y malos” que con números electorales exiguos procuran hacer figurar como victorias contundentes.

 El futuro del campo popular se presenta complejo por las circunstancias anteriormente aludidas, pero con la potencia adecuada como para implementar acuerdos innovadores, pero va de suyo que el sectarismo, o el partidismo institucional, enfocado en dirigir verticalmente las huestes, no puede aportar nada a la discusión. La implementación de alianzas sociales, no exclusivamente electorales, pueden ir formando el frente opositor para las batallas que se avecinan, sean cuales sean, eliminando  espacios para otro tipo de experiencias fallidas que solo permiten la división artificial entre las fuerzas que tendrán que hacerse cargo del próximo gobierno, con propuestas y cambios superiores a los realizados por los gobiernos del FA y también por fuera de lo estrictamente institucional.

La falta de referentes históricos de peso en la defensa de la papeleta rosada puede haber sido un handicap apreciable. El cambio generacional de cuadros en la izquierda no ha tenido aún una consolidación a nivel ciudadano que permita el surgimiento de líderes con buena llegada a la opinión pública a escala nacional. El novel presidente del F.A. parece tener las condiciones que requiere el momento político pero, a nuestro entender, debe modificar el discurso de dirigente sindical que, por deformación de años, no está dirigido con la puntería adecuada al ciudadano de a pie. El fallecimiento del doctor Vàzquez ha dejado un vacío para la fuerza política por su carácter de líder carismático y con la experiencia de saber llegarle al pueblo llano, donde hubiera sido un referente para mucha gente que lo votó en dos ocasiones y que seguía sus planteamientos y discursos. Se trata de política ficción y muchos podrían rechazar esta teoría después de su segundo  gobierno, pero personalidades de ese tipo no abundan en la historia política del Uruguay. Los otros referentes---José Mujica y Danilo Astori----no aparecieron con la asiduidad suficiente debido, entre otras cosas, a problemas de salud y edad, en referencia al COVID y su permanencia. Los votos en blanco por su lado, han sido la piedra en el zapato para el SI.

Como colofón y además como hipótesis, se puede señalar que el 2024, aunque lejos, brinda una bienvenida plausible en la medida que el campo popular pueda arribar a objetivos concretos, blindar una unidad que hoy luce atomizada entre sectores políticos, sindicatos, y organizaciones sociales, y elaborar un plan de movilización y de gobierno anticipado con la participación  de todos los actores protagonistas de la papeleta rosada e incorporando sus planteos estratégicos. Será detalle importantísimo también, otorgar al llamado “interior del país” la importancia que merece, procurando eliminar las distancias entre la cultura política del mundo rural profundo y el  sector urbano y metropolitano que impone la vigencia tenaz de un “feudalismo” anacrónico. El 47% del SI puede ser una base teórica para ganar en primera vuelta en las próximas elecciones generando desde ya una continuación del diálogo a propósito del referéndum y manteniendo una comunicación activa y constante con aquellos actores sociales y políticos que no apoyan el neoliberalismo, ya que, entre otros menesteres, no  se sabe que quedará en pie del edificio social de aquí en más.

Existe a priori algo positivo emanado del referéndum: el apoyo sólido de la bloque etario compuesto por jóvenes de 40-45 años, lo que significa una buena noticia para empoderar ideas y expectativas. Pero no se disimula la  intención oficialista de intensificar la grieta y borrar el presente social y económico con frases descalificadoras buscando expresamente derivar la discusión hacia otros temas fuera de los que importan. Los datos objetivos indican que la multicolor está en problemas, no le sobran los votos según ha expresado algún dirigente cabildante, existe un desbalance de poder de parte del PN frente a sus socios, y tiene desencuentros internos que deberá tejer de aquí a poco tiempo ante la cercanía creciente de los períodos electorales y a sabiendas de que los grupos que forman la coalición no pueden ganar por separado y por sus únicos votos. Es un desafío no solo para la derecha: también lo es para la izquierda que quiere volver.