
Escribe: Daniel Olesker
Una mirada económica del año 2020 y las perspectivas del año 2021 refiere a un análisis de Economía Política que implica ver dichos resultados en el marco de cómo impactaron las medidas sobre las distintas clases sociales.
Por ello analizaremos en primer lugar la evolución de los salarios que es la variable clave para entender en Uruguay la distribución de los ingresos.
En segundo lugar el enfoque caerá sobre el resultado fiscal y el aporte económico del gobierno a la crisis social y económica derivada de la pandemia y en tercer lugar analizaremos las previsiones de reducción de gastos sociales que emergen del presupuesto aprobado para 2021.
- Los salarios en 2020 y 2021
Desde que asumió el gobierno quedó claro que los salarios debían ajustarse más allá del impacto de la pandemia. Cuando esta llegó y se vio que el PBI iba a caer, se propuso un “acuerdo puente” en el que los salarios caerían siendo “solidarios” con el resto de la sociedad cuyo PBI también caería.
La forma de instrumentar eso fue dar en privados (julio de 2020) y en públicos (enero de 2021) solo el valor que corregía las pérdidas por la inflación hasta ese momento y dar adicionalmente AUMENTO CERO, es decir: no dar aumento. En el caso de los públicos no habrá más aumento hasta enero de 2022 y en los privados habrá un aumento en julio del que, como se descontará el 3% otorgado en enero y también la caída del PBI, se puede estimar que no será superior al 0,5% (con riesgo cierto de ser cero otra vez).
Entonces, el gráfico 1 nos muestra cómo evolucionará el salario real en 2021 aceptando la previsión de inflación del gobierno de 6,9% (y distribuyéndola en el año como se distribuyó en 2020) y tomando en cuenta los aumentos salariales comentados.
¿Que nos dice el gráfico?
- Que los aumentos salariales serán absorbidos por la inflación en el mes de marzo y de ahí en más habrá que poner plata del bolsillo.
-Que al final del año, comparando diciembre a diciembre, la pérdida estimada será de 2,8%.
- Que si la sumamos a la pérdida ya acaecida de 1,5 entre diciembre de 2019 y 2020 llegaremos a una pérdida de salario real de 4,3%, en dos años.
Debemos tener en cuenta que en la suma de estos dos años, de diciembre de 2019 a diciembre de 2021, el dólar se despegó y por ende hubo un doble mecanismo distributivo del trabajo al capital y del capital de mercado interno a los exportadores y otros operadores de mercado que cotizan en dólares; por ejemplo una parte del capital inmobiliario. El gráfico 2 nos trae esta información bianual.
Debemos tener en cuenta que los problemas de los trabajadores no se terminan con esta situación ya que sus ingresos dependen además del nivel de empleo y de la pérdida de ingresos por estar en seguro de paro.
Estimaciones primarias que se han hecho, entre otros economistas del Instituto Cuesta Duarte, muestran que con el acumulado de la caída de salarios en 2020, el desplome en el orden de 60 mil empleos y la reducción de ingresos por envío y permanencia en el seguro de paro, la disminución de la masa salarial (que representa el ingreso de la clase trabajadora) superará el orden del 7%, lo que está por encima de la caída del PBI. Debido a esto, se producirá concentración de ingresos y la socialización de las pérdidas será mayor en los trabajadores.
2) El resultado fiscal y el gasto del fondo COVID 19
Según el informe del MEF el impacto fiscal los aportes frente a la crisis de la pandemia, fueron 711 millones de dólares, es decir 1,3% del PBI. Ese fue el esfuerzo fiscal que ha hecho el gobierno. De ellos, una parte son pérdidas de recaudación por lo que el “gasto”, propiamente dicho fue de 500 millones de dólares, aproximadamente 0,9% del PBI. Ese fue el gasto social y sanitario del fondo COVID efectuado por el gobierno en el año 2020. Obvio que está lejos de dar cuenta de las necesidades.
Por ejemplo, el gasto en protección social propiamente dicho estuvo lejos de compensar la caída de ingresos de la población más vulnerable. El aumento fue de 50% en el valor de la transferencia sea tarjeta o asignación.
Tomado por personas, según los datos del MEF, las transferencias que fueron del orden de 144 millones de dólares, 0,26% del PBI, en promedio representaron 769 pesos por mes y por persona.
Otro ejemplo es el gasto de ASSE. El refuerzo de ASSE de 1.086 millones de pesos, unos 25 millones de dólares, representa un 2,5% de aumento de su presupuesto. Sin embargo en 2020 ocurrió la pandemia con nuevas necesidades sanitarias y además aumentaron 90 mil usuarios, representando un 7,7% más, o sea, dicho en resumen: el gasto por usuario en pandemia bajó de 2430 pesos por mes y por usuario a 2054, es decir un orden de 15% menos, ambos datos a precios de 2020.
Si hacemos una comparación internacional, de acuerdo a los monitores internacionales: CEPAL, FMI, Unión Europea, estamos en el nivel más bajo de América Latina y del mundo. Agrupados en tramos de 2,5% del PBI, Uruguay está en el tramo más bajo, es decir invirtió en la pandemia menos del 2,5% del PBI. En el grupo estamos con parte de América Central y gran parte de África.
Finalmente es necesario decir que si bien la meta fiscal fue cumplida (6,4% de déficit fiscal contra 6,5 estimado) y el aumento del gasto también (0,4% de aumento paupérrimo contra 0,7% de estimación de aumento de gasto en 2020, también paupérrima), pero eso se logró bajando salarios, reduciendo inversiones, conteniendo gastos y aportando para la pandemia solamente el 1,3 del PBI.
Como muestra el gráfico 3 la principal fuente de ahorro fue la Inversión pública que cayó 7,7%. Y en un contexto de crisis y de reducción de la inversión privada este mecanismo ahondó los problemas de la economía y en particular del empleo y de las compras en el mercado interno.
Es claro que el esfuerzo fiscal estuvo en ahorrar y no en dar protección social, laboral y económica. El déficit fiscal de 2019 había sido de 4,8% y en pandemia aumentó a 6,4%, o sea en año de pandemia el déficit aumentó un 1,6% del PBI,
Si comparamos con el mundo tenemos que a nivel mundial el déficit fiscal promedio aumentó 8 puntos (de 3,8 a 11,8% sobre PBI); que a nivel de los países similares a Uruguay, es decir los de Ingreso medio, aumentó 5,5%; sin embargo Uruguay aumentó menos de la tercera parte que el promedio de sus similares.
3) Las perspectivas presupuestales de 2021
La propia presentación de la ministra de Economía nos da las pistas de que nuevamente la lógica fiscal y presupuestal estará en el achique y no en protección.
Según sus proyecciones el gasto primario (previo al pago de intereses) bajará 0,8%; es decir en términos del valor real de los dineros se gastará en 2021 menos que en 2020, que recordemos se gastó casi lo mismo que en el 2019 (incluidos los gastos de pandemia de 2020 y los que se se repetirán en 2021).
Pero además debemos recordar lo que aprobamos en el año 2020 desde el punto de vista presupuestal. El gasto público de 2021, a precios de 2020, será menor que en 2019 también a precios de 2020. Y en esa reducción habrá 6 mil millones de pesos menos en salud (ASSE), educación (ANEP UDELAR) y vivienda (FONAVI). Por ende es previsible en 2021 restricciones en el funcionamiento de ASSE para atender la pandemia y para atender la situación sanitaria de otras patologías, así como dar respuestas en el primer nivel de atención; restricciones en grupos, becas, apertura de nuevas opciones, apoyos sociales de los entes autónomos de la educación y menos viviendas. Todo esto además del consabido recorte salarial a los trabajadores públicos, que ya mencionamos anteriormente.
En síntesis, los dos primeros años del gobierno de la coalición, uno con resultados ya vistos y otros estimados pero muy reales, traerán caída de salarios; por ende caída de jubilaciones; por ende restricciones en el mercado interno; por ende caída del empleo; por ende cierres o enormes dificultades para pequeñas y medianas empresas; y menor gasto social, entre lo más relevante.
Esta es pues, la política de un gobierno con alto y claro contenido de clase que ha decidido que la clase trabajadora pague el costo de la crisis y facilite la recuperación de las ganancias del capital concentrado.*