Gustavo Gonzales, Srio General FUCVAM

1.- ¿Qué papel le  adjudican a la Intersocial en esta etapa de decidido enfrentamiento al programa regresivo de la derecha?

- Como FUCVAM le asignamos un rol estratégico fundamental a la Intersocial, lo dijimos más de una vez, su existencia se trata de una respuesta a una nueva estructuración social. Nos agarra en un momento muy complejo en medio de una ofensiva del capital y sus representantes. En este marco es clave dotarse de paciencia para ir dando un debate que permita, cada vez mas, ir sumando colectivos en torno a los temas que atañen al movimiento popular, por eso insisto que  para nosotros es clave que la Intersocial cumpla su papel. No solo hemos reconstruido la  histórica intersocial, sino que se ha abierto un proceso donde se han sumado un número importante de  nuevos colectivos

2.- ¿Hubo intentos o se planteó claramente una intención de influir sobre las decisiones del movimiento social por parte del Frente Amplio o algunos de sus sectores?

- Creo que si hubo intentos, unos que pueden ser caracterizados de naturales y otros que son profundos errores; nunca estaré de acuerdo con quienes piensan que las organizaciones sociales tienen que ser correas de trasmisión de los partidos políticos. Pero también es cierto que a lo largo de mucho tiempo ha estado planteada una relación complicada entre la base social y la dirección frenteamplista. Los sectores progresistas o de izquierdas van a tener que vincularse y generar una  nueva relación con las organizaciones sociales, algunas de ellas tienen un sesgo muy corporativo, levantan una plataforma en base a los temas que les conciernen directamente y otra cosas son los partidos políticos. Existieron esos intentos de influencia, pero finalmente resolvimos bien el problema. Procesos como el que transitamos me reafirman en que los partidos políticos son quienes deben establecer “la síntesis” política general. Las organizaciones sociales, que son otra cosa, sobre todo deben defender su independencia y los partidos deben impulsar sus programas. Si en un momento se da una convergencia, estaremos en un momento extraordinario y positivo y sino cada uno deberá transitar su propio camino.

3.- ¿Cómo definiría el saldo, para la Intersocial y para el FA, de éste  proceso en el que las partes negociaron qué artículos serán impugnados y cuáles no en el cuerpo de la LUC, teniendo en cuenta, en grandes términos, los aspectos considerados y la argumentación empleada?

- No fue el mejor proceso. Nos encontramos con una primera dificultad, cuando la  Intersocial estableció que definía sus posturas por concepto, un mecanismo extremadamente difícil. La segunda es el grado de representatividad y los objetivos que persiguen sus organizaciones. Una cosa es Fucvam y otra un colectivo como el que reúne a las ollas populares; es decir que tienes instituciones con 50 años de historia, con sus aciertos y errores y organizaciones muy nuevas, entonces no fue el mejor proceso. No tuvimos el tiempo suficiente para discutir, no ya si íbamos por toda o una parte de la LUC, sino para madurar la estructura que tiene que tener la Intersocial. Pienso que esto se supera si el año próximo somos capaces de realizar un gran congreso de organizaciones sociales, donde se defina un programa común y, sobre todo qué estructura se va a dara sí misma y si me preguntas tengo que decirte que no fue el mejor momento, pero vale la pena, la historia no es lineal y siempre hay dificultades que hay que saber sortear.

4.-¿Cómo se generan, teniendo en cuenta los antecedentes señalados,  las condiciones de movilización, convicción y persuasión para obtener las firmas y qué importancia se le atribuye a la recolección de firmas?

- Es una tarea titánica la que hay que encarar, hay que asegurar una campaña muy pedagógica. Creo ante todo en la reserva moral de nuestro pueblo, hay que hacer un trabajo capilar, inspirado en el “boca a oreja”, que tiene que estar contextualizado en una fuerte y creativa movilización del movimiento popular. Hay que trabajar ejes, sirviéndonos de la experticia que han acumulado las organizaciones. Nosotros en vivienda, la FEUU en educación, el movimiento  sindical, en libertadas y derechos laborales, será una tarea muy intensa, tenemos poco tiempo para encararla pero no  hay peor lucha que la que no se da. En última instancia va a ser un plebiscito frente a una Ley que terminó siendo programa de gobierno, hay que apelar y apostar a abrir un gran debate nacional al respecto, lo que ya constituye un gran triunfo, como lo es el desafío que constituye el movimiento popular que se ha plantado plantado firme y haya dicho:  vamos por el referéndum. Es importante comprobar el coraje político que están mostrando las organizaciones sociales.