Febrero y junio: valor y límites de la Huelga General de 1973

          

   

Escribe Julio A.Louis

 

   Los supervivientes  de la experiencia de la Huelga General de 1973  a 47 años  de ese acontecimiento, debemos extraer conclusiones de las fortalezas y aciertos  de los protagonistas y fundamentalmente, de las debilidades y  errores cometidos.   

  

El golpe de febrero de 1973 fue un eslabón del plan estratégico imperialista para América Latina, preparatorio de otros golpes  contra los gobiernos de Cámpora (Argentina) y Allende (Chile). Pero por la situación general y las contradicciones internas de las FF.AA. requirió de dos pasos tácticos.

 

El 9 de febrero las FF.AA. desconocieron al Gral. Francese - Ministro de Defensa de Bordaberry- y publicaron los Comunicados 4 y 7; solo la Marina permaneció fiel al orden constitucional, por poco tiempo.  Como en los albores del fascismo o del nazismo, tales comunicados conjugaron anticomunismo ("evitar la infiltración y captación de adeptos a las doctrinas y filosofías marxistas-leninistas") con banderas de las fuerzas populares (preservar la soberanía, redistribuir tierras, eliminar la deuda externa). "Los comunicados 4 y 7 fueron hechos por Raymúndez, el Cnel. Martínez de la Fuerza Aérea, y algunos grupos más. Esos comunicados fueron festejados hasta por los tupas que estaban presos. "  (palabras del Gral. Ballestrino).

 

En los meses previos al octubre rojo en Rusia (1917), el Gral. Kornilov se sublevó contra el gobierno de Kerenski y los bolcheviques enfrentaron a los golpistas reaccionarios sin convertirse en defensores del gobierno. En cambio, frente a los reaccionarios de Uruguay, el despiste de las principales fuerzas de la izquierda uruguaya fue inconmensurable. El Popular -diario del Partido Comunista- el 11 saludó a los militares patriotas e intentó convencerlos del "evidente error" anticomunista. El 9, Seregni -en acto del F.A. previamente convocado- no se pronunció contra los golpistas pero propuso la renuncia de Bordaberry... Algunos dirigentes tupamaros presos se tragaron el patriotismo de los militares y secundaron su "lucha" contra la corrupción, que sirvió para la unificación de las FF. AA. en su escalada golpista. Éstos y otros desatinos provocaron desconcierto obrero y popular y la pérdida de valiosos meses para la resistencia. Cuando los fascistas se consolidaron asestaron el segundo golpe (27 de junio), confirmatorio del proceso. Solo escasas organizaciones denunciaron al golpismo (el Partido Socialista de los Trabajadores, el Movimiento Marxista, la Resistencia Obrera Estudiantil.  

 

La clase obrera respondió inmediatamente con la Huelga General, prevista hacía años, acción de tipo defensivo. La orientación dada por el hegemónico Partido Comunista fue resistir... hasta que se sublevaran los militares progresistas. Los responsables de su aparato armado consultaron a sus dirigentes partidarios: ¿ha llegado la hora de distribuir armas a los obreros? El arsenal no era despreciable. La dirección respondió atendiendo las voces de sus cuadros intermedios: la clase no estaba dispuesta a resistir. Como consecuencia el aparato armado cayó sin disparar un tiro, mientras que muchos trabajadores  se lamentaron "que ahora no estén los tupas".

 

La incapacidad de transformar la Huelga General en insurrección  fue el resultado de que toda acción defensiva anterior de las masas había sido tildada de provocación. Los obreros resistieron (cada vez más aislados del resto de los trabajadores y del conjunto del pueblo, cada vez más ahondada la cesura Montevideo-interior, y especialmente ciudad-campo) heroica y pacíficamente. Salvo excepciones ni diseminaron miguelitos para entorpecer la acción de los vehículos del enemigo, ni pasaron de la colecta entre los vecinos (tan pobres como ellos), ni menos se plantearon la posibilidad de un doble poder. Malgastaron el tiempo jugando al truco -actitud combatida por los militantes más lúcidos- y esperaron que sus dirigentes negociaran con los militares. Aquellos no informaron, habituados a la metodología burocrática, sin entender ellos y sin poder explicar a la bases la culminación de un proceso de años.

 

La crítica brotó del seno mismo de la clase en el Documento de las 3 Efes: Federación Uruguaya de la Salud, Federación de Obreros y Empleados de la Bebida y Sindicato de FUNSA . Dice así:

 

" Es en la práctica de un sindicalismo conciliador, en el ablandamiento sistemático de los métodos, en la condena constante, por parte de sectores del movimiento sindical, de toda expresión de radicalización en los métodos de lucha, todo ello unido a la falta de planes de lucha apropiados, en la carencia de una estructura sindical adecuada, asimismo como en la carencia de suficientes cuadros intermedios arraigados en la base, en la práctica de un sindicalismo reivindicativo -desvinculado de los aspectos programáticos- donde debe buscarse la explicación de las graves carencias que varios gremios evidenciaron, a tal grado que la huelga no pudo mantenerse e incluso, en algún caso, decretarse en forma definitiva.

Ningún gremio fue derrotado; fue derrotado un estilo, un método, una concepción del trabajo sindical"    

 

Es derrotada la estrategia, la táctica, la metodología, la política reformista y conciliadora.  Aún así: "La huelga general marcó a fuego a la dictadura. Recordemos que Marx dice, respecto de la derrota de los obreros parisinos de la Comuna, que una capitulación sin lucha tiene consecuencias posteriores mucho peores [...]. La ‘soledad de las armas’ de los golpistas uruguayos fue una de sus limitaciones, que llevarán al cabo de años a  la apertura del 80." Por consiguiente la gran conclusión es ¡Arriba los que luchan  Compañeros!