Coletazos de la emergencia: UPM2 gana la escena, los deseos de acuerdo nacional

Por Eduardo Aparicio *

UPM2 es una inversión y un proyecto que no deja de ocupar la atención de la opinión pública en varios planos,  así es que ahora  algunos apuestan a su aporte como el gran instrumento que nos permitirá salir de la crisis reforzada por la pandemia del Covid19. También abrió un juego político poco habitual y llamativo, -un socio (Cabildo Abierto) de la coalición gobernante llama a sala a los ministros de “su gobierno”-, entre los cuales se encuentra una dirigente de su propio sector, nada menos que la esposa de su líder. Después de algunas vacilaciones  el Partido Nacional la primera fuerza de los coaligados, decidió dar sus votos para que se produzca la interpelación. Una señal de  llamativo golpe táctico, una  demostración  de  habilidad y picardía política, en particular del Presidente Lacalle (un político de raza). Pero en  el juego de frontón la pelota rebota en  el trinquete y será la oposición frenteamplista tal vez  quien sea cuestionada en la ocasión y sea llamada a explicarse,  algo que  en lo relativo a este asunto de UPM2 hizo en dosis bajas mientras fue gobierno. La Cámara de Representantes tendrá en sus manos la posibilidad de transparentar una situación sobrecargada de opacidad, que se arrastra desde el gobierno anterior y  persiste en el actual (que dio a conocer recién a fines de mayo a través de la web de presidencia el ultimo Memorando de Entendimiento ROU-UPM resultante de los nuevos ajustes), ambos  gobiernos han sabido actuar en el fiel cumplimiento del principio de reserva en el tratamiento y conducción  de las negociaciones comerciales,   de la cual resulta una falta de  transparencia poco acorde con la pretendida  alta calidad de la democracia  de Uruguay.  Corresponde pues  plantearse las interrogantes de cómo  encarara su desempeño el FA en  el llamado a sala, porque si bien son los ministros quienes deberán  informar y explicar, será el progresismo, hoy oposición y minoría mayor en la Cámara, quien  tendrá que cargar el pesado fardo de asumir la justificación y la defensa del proyecto UPM2, un bello legado del último decenio de  su acción gubernativa.  A lo largo de la cual muchos se llamaron a un prudente silencio, o se limitaron  a realizar críticas a media voz bajo la protectora cobertura de la interlocución entre “íntimos e iniciados”. Sabido por todo  es que cuando fueron mayoría parlamentaria  se sirvieron muy poco de tener ese comodín  en mano  usándolo para avanzar en la dirección de aquellas  reformas profundas (“las que hicieran temblar las raíces de los arboles”);   en cambio si algo supieron hacer fue disciplinarse para no quebrar la  “sagrada” unidad de acción, entonces las cuestiones de principios y consciencia pasaron a ser  un asunto lateral. Ahora queda por verse si en estas circunstancias, jugando con fichas de otro color, ocupando el otro lado del tablero actuarán  con mayor autonomía y audacia, o se limitarán a  ejecutar en automático la partitura de esa melodía defensita de los logros (con la que nos tienen acostumbrados) en la reiteración de la práctica donde su  retorica  aparece escindida de sus actos y gestos políticos concretos. 

UPM2 fue una imposición del gobierno progresista  al Frente Amplio y  por transitiva al movimiento social, la adopción del proyecto y sobre todo  su escabrosa y poco adecuada negociación se realizó sin que  tuviera lugar un autentico debate amplio y prolongado. La opción realizada por sus  impulsores  fue clara, generar un hecho consumado, en base a la necesidad de, a todo precio, contar con  una fuerte inversión de capital extranjero cuando de tiempo atrás  se atravesaba un periodo de estancamiento de la IED pívot  central de la orientación económica. La apuesta consistió en asegurarse y tener un as en la manga, para  con el mismo provocar un alza del crecimiento reflejado en un aumento del PBI. Los argumentos principales a favor pasaron por reconocer la cuantía del proyecto, -que según algunos lo hace la  inversión más grande de la historia-,  por adjudicarle  el atributo  de apalancar el desarrollo de la deprimida  región central del país, por considerarla una significativa, relevante fuente generadora de empleo.

Tal defensa no consita unanimidades,  la valoración  de   que este en un buen proyecto para el país ha sido cuestionado, varias  de sus dimensiones merecieron críticas serias y severas, muchas de ellas provenientes de destacados exponentes  de la academia. Los reparos alcanzaron a los aspectos jurídicos, económicos, ambientales, al modelo de desarrollo productivo, a la injerencia sobre la educación, o las consecuencias culturales.

No pueden caber dudas UPM2 es un paso más en la consagración del destino forestal celulósico que en Uruguay es una verdadera política de Estado, arrancada en los 60’ en tiempos de los estudios  de la CIDE, continuada en los últimos 40 años por  la sucesión de gobiernos colorados, blancos, colorados y frenteamplistas. Fue la coalición progresista al ritmo y cadencia de su metamorfosis (dilución)  de izquierda en progresismo y al influjo del pragmatismo que impone el deber de gobernar fue variando sus posiciones en estos asuntos, pasando de la crítica y el rechazo al modelo,  a su paulatina y sostenida adopción; un acto ilustrativo de esta reconversión lo constituye  la manera como recogió e hizo suya la herencia de las dos pasteras en el Río Uruguay en el primer gobierno.

El actual Presidente tuvo reservas sobre el proceso de negociación y el resultado de la mismo, emitiendo sus señalamientos críticos desde la oposición, claro está que sin discrepar con el fondo de la propuesta porque las características del proyecto van de consuno con sus opciones ideológicas y políticas. Más allá de  sus tímidos  reparos, siempre exhibió con fuerza y vigor su compromiso de cumplir con lo pactado  con la multinacional, en aras de la credibilidad del país y de asegurar la seguridad jurídica un intangible clave para atraer capitales.

La nuestra  es una crítica que no se inscribe  por antonomasia  en el rechazo a toda inversión extranjera,  condenamos  el proyecto de UPM2 por sus características naturaleza y condicionantes concretas, que hacen que le quepa la calificación de simplemente  por ser sobre todo un acto de saqueo y despojo.

Simplemente recordemos que  el Estado uruguayo invierte en el mismo, a favor de un privado  la friolera de 4.640 millones de dólares el 60% de la inversión total, fundamentalmente por la vía del endeudamiento, en un negocio planteado a 20 años del cual  no recibe utilidades, si  tiene ingresos relativamente pequeño frente a la pingue ganancia de la multinacional  que  conforme a los parámetros del esquema del negocio planteado, puede recuperar su inversión en 3 años. Además las  ganancias de UPM son expatriadas no quedando en el país.  En muy pocas palabras Uruguay se contenta con migajas, algunos empleos que no superan los 4000 en 15 años, y asume todos los efectos de los impactos negativos, ambientales y culturales, los que pueden ser muy comprometedores para nuestra provisión de recursos naturales y nuestra identidad nacional.

Recientemente llamaron profundamente la atención declaraciones del senador Daniel Olesker FA-PS (1)  exponente del ala “removedora”(mal llamada ortodoxa) de los socialistas, quien sostuvo (15.05.2020), que las inversión de UPM2 será clave para Uruguay en medio de las dificultades que va a generar la pandemia. No  nos ha sido posible determinar si se trata de una postura del legislador o de una posición del partido adoptada en el marco de la orgánica partidaria, emanada de  un Congreso, Comité Nacional o  Comité Central ( órganos que por su orden son los llamados a fijar la línea y la orientación política. Da la impresión que el “gancho”  para sostener esta postura es la de sumarse a la  apuesta de crecimiento del PBI, sin que se especifique cuándo se verán en el tiempo los efectos del mencionado crecimiento, tanto opositores como defensores de UPM2 siempre han sido contestes que los efectos nunca impactarían antes de los dos años del comienzo del proceso de instalación. 

 

También el senador se mostró crítico con la iniciativa de la interpelación promovida por  Cabildo Abierto afirmando que considera un “error” el planteo y “desubicado en el tiempo”. Agregando ““el proceso de UPM ha sido extremadamente discutido”, la mera afirmación no significa que se haya procesado una discusión amplia y democrática a lo largo de la cual se fuera registrando el sentido removedor de las críticas y señalamientos científicos,  pulsando las opiniones discrepantes para enriquecer el debate,  colocando el tema en la agenda y el intercambio  de las organizaciones políticas (incluida su propio partido), así como las sindicales y sociales; asumiendo  en el transcurso del proceso el  parlamento su pleno rol, el que como ya dijéramos  el Frente Amplio fue resignando en la pasada legislatura. Resulta evidente que si  prospera en el FA la posición de habilitar la comparecencia del ramillete ministerial (MEF, MVTOMA,MTOP)  postura anunciada por algunos integrantes de la bancada frenteamplista de diputados, la postura del senador no sería tenida en cuenta.  Es cierto que Olesker en otras ocasiones ya había  expresado su apoyo a UPM2, en este aspecto exhibe coincidencia con el ala renovadora del PS  en la que revisten varios de los funcionarios del pasado gobierno, públicos impulsores y abogados del proyecto. Queda por saber qué papel  finalmente asumirá en la defensa retrospectiva del proyecto de UPM2 y cómo  en el marco de su postura fundamenta en forma detallada las virtudes y  el potencial le encuentra  a UPM2,  para asignarle ese rol en el enfrentamiento der las consecuencias sociales y económicas de la pandemia. A nadie se le puede escapar que en la situación de crisis que atravesamos de produce una yuxtaposición entre los problemas estructurales de la economía y la sociedad uruguaya con los coyunturales, y es en ese contexto que hay que justificar la idoneidad de UPM2, como instrumento apropiado para superar las malformaciones estructurales y las distorsiones hijas de la coyuntura. La aceptación de UPM 2 como la tabla salvadora, (aún en la emergencia) conlleva un renunciamiento a la formulación, difusión, de una visión alternativa, que conduzca a un  apartamiento del neo desarrollismo. 

Desde una perspectiva de izquierda resulta difícil  explicar el valor de UPM2, - un mal negocio para el país-,  sencillamente porque a través del mismo se  aumenta el endeudamiento y consolida un modelo productivo que refuerza la primarización de la economía  siguiendo los dictados del capital extranjero.

En estos días Olesker tomó partido por el camino del endeudamiento externo (utilización de las líneas de créditos de contingencia  ya aprobadas ) para sortear los aspectos críticos de la emergencia sanitaria, no dudamos que puede ser un camino valido, pero  hay otros  como:  la movilización de las reservas de libre disposición y una modificación de la política tributaria (patrimonio, actividad bancaria y financiera), repetimos que resultaría saludable poder conocer en forma más detallada y desagregada los fundamentos y sustento de  ¿como UPM hace parte de la ortopedia que nos ayudara una salida de la crisis?.

Por momentos da la impresión que el enfoque que acompaña estos planteamientos esta imbuido del síndrome del estadista (individual y colectivo), consistente en que  cuando no se está en posición de gobernar, cuando  se está en el campo de la oposición ante todo hay que utilizar la acción parlamentaria como caja de resonancia, que los planteamientos que se hagan desde la oposición tienen que estar consustanciados con un intencionalidad de ejercicio y promoción de la pedagogía política, y no como  un ejercicio (de simulación) de si se ocuparan  todavía  lugares en el puente de mando de la conducción del país, se debe asumir y reconocer que la responsabilidad de gobernar es de otros. El mensaje  de la oposición de izquierda no debe ser solo poner la mira  su incontenible anhelo de reconquista del gobierno en 5 años, sino  tiene que consistir en el  orientar  el hacer ahora, que pasa por librar la batalla cultura y la construcción de hegemonía.

Es importante tener presente que la posibilidad de la desactivación del proyecto existía ya que  el acuerdo contemplaba un mecanismo de anulación en caso de catástrofe, que  podía evitar los  reclamos por incumpliendo, el plazo para accionarlo ahora expiró. No deja  de ser menos cierto que las coordenadas ideológicas, la estrategia del gobierno,  que  la actual correlación de fuerzas a nivel  del sistema político y el  talante que  desde el poder instalaron en  la opinión pública no lo habilitaba,  todo lo cual quedo confirmado después que el presidente recibiera  (31.03) una delegación vario pinto de opositores a UPM2 que le había solicitado una entrevista, por el abandono del proyecto y fue completando con el anuncio de las negociaciones complementarias que condujeron a un ahorro de erogación de Uruguay en el proyecto. A partir de estos hechos si quedó establecida la irreversibilidad de UPM2, lo que constituye hoy un dato de la realidad, que por sí solo  no permite atribuirle nuevos alcances y posibilidades del proyecto, ni pensar que la crítica y condena al mismo se detendrá. 

Quienes rechazan el proyecto han manejado hipótesis de alternativa, por ejemplo aplicar los 4.600 millones de dólares a  un programa de Vivienda a  15 años, que permitiría la construcción  aprox de  3.700 y generaría  5 veces los empleos (2) que deja UPM.

El segundo aspecto que quisiéramos encarar es la referencia a la aspiración y deseos de Acuerdo Nacional instalada en parte de la dirigencia frenteamplista.

Desde el FA se realizaron sus propuestas  las que fueron trasladadas  el 31 de marzo al Presidente de la Republica, sin que las misma fueran contempladas (quedaron sin ser respondidas) no existió un pronunciamientos explicito del ejecutivo sobre ellas, el 21 de mayo se agregó el traslado vía FA al Poder Ejecutivo del informe de la comisión científica liderada por Tabaré Vázquez.

Luis Lacalle Pou continuando con un estilo propio y audaz, -regresando de Rivera (25.05.20)  a donde se trasladó para atender el brote de Covid19 en la ciudad binacional- visitó en su casa del Prado al ex presidente Vázquez; como declarara  fue a buscar coincidencias y no concentrarse en las discrepancias,  sin duda la conversación también recorrió las grandes líneas del informe, un trabajo elaborado por un grupo de  colaboradores de Vázquez, independiente de la orgánica. No hay duda que el gesto del actual presidente  contribuyo a hacerle un “ bay pass “ a la interlocución con la institucionalidad del FA y particularmente con su presidencia del FA, Javier Miranda y la estructura frenteamplista quedan fuera de la  jugada,  la reunión quedo reservada a un tete a tete ente Vázquez- Lacalle,  se genera así un hecho político que logra plantar un dardo en la interna del FA. El grupo técnico produjo un extenso documento que aborda distintas dimensiones: sanitarias, consideraciones científicas, económicas, sociales, culturales, vinculares, también pone el énfasis en idea de la necesidad y pertinencia de un Acuerdo Nacional  como camino de salida a la crisis y sanitaria y a sus efectos políticos económicos sociales.

 Tanto las propuestas orgánicas del FA  como  el Informe (para orgánico) comparten una piedra angular  que considera a las medidas adoptadas por el gobierno fueron correctas pero insuficientes, a partir de esa lectura la labor de la oposición del Frente Amplio  era tender una mano con mentís propositivo.

Antes que el FA fue el presidente quien manejo la idea de la unidad nacional, fue  por la vía del reclamo de los acuerdos, declaraciones y gestos en los medios   que  parte de la dirigencia frenteamplista  la complementa, alimentando una ficticia y errónea lectura de la realidad, apoyada en la engañosa imagen que estamos todos en el mismo barco y que para campear la sudestada y salir es necesario es esfuerzo de todos para salir de la crisis. El 31 de marzo en una columna de La Diaria Daniel  Olesker  decía:  “Hoy más que nunca se debe construir un gran acuerdo nacional, en el que participe la totalidad del sistema político junto con las organizaciones sociales, sindicales y empresariales” En el mismo artículo organiza su enfoque de abordaje de la crisis, con el telón de fondo del Acuerdo Nacional  en tres dimensiones: 1) No aumentar la pobreza y la desigualdad: ingresos y transferencias; 2) Preservar a las y los trabajadores y las empresas; 3) Preparémonos para el día después, fomentando condiciones de crecimiento.

Entendemos que se trata de un enfoque equivocado porque borra el impacto desigual y las responsabilidades distintas,  diferenciadas de las clases sociales ante la crisis;  algo que no es compartiblde si es que queremos seguir razonando y planteado la política en términos de clases. Una postura clasista, -como la que esperaríamos adopten quienes se reclaman del socialismo en el seno del FA-, lleva a cuestionar la idea del bien común por encima de los intereses contrapuestos, de la sociedad dividida en clases, que como ya dijéramos sufren, metabolizan y responden en forma diferente a los efectos e impactos de la crisis.

La idea del bien común que subyace en estos planteamientos  se incrementa con el llamado al gran Acuerdo Nacional, que como lo demuestra la historia siempre acarrea la imposición de subordinación  de los intereses propios de los trabajadores a los de la “nación”, es decir al de los empresarios y propietarios de los medios de producción y cambio.

Alimentar la ilusión de medidas que afectan, aun parcialmente los intereses del capital,  u otras que meramente puedan aparecer como “peligrosas” ante sus ojos (como es el caso de la mayor parte de las sugeridas por el FA) serán aceptadas por los capitalistas graciosamente apelando a su sensibilidad, humanismo y solidaridad, es sencillamente alimentar  una quimera que tiene un efecto desorientador para el combate político en términos de clase que es el que le cabe a los socialistas. 

Es importante establecer el distingo entre la figura de los Acuerdos y la del diálogo, este es consecuencia de la interlocución entre actores, en condiciones de democráticas, pero no conlleva  la concreción del  pacto (pactum), sin embargo la  idea de Acuerdo Nacional conlleva una intencionalidad de conciliación de clases.

Para evitar que la crisis la paguen los trabajadores, se requiere potencializar un programa alternativo, en nuestro caso elevando el de la Intersocial, empujando a mas el del FA.,  construyendo  si un acuerdo  para la resistencia de las fuerzas populares y de cambio, que simultáneamente deben enfrentar la crisis y el programa conservador de la derecha gobernante. ¿Cómo hacerlo? Levantado, explicando, educando a lo largo de la acción política permanente desde la sociedad y el parlamente, al pueblo, sobre la pertinencia y el alcance de medidas   que conforme la propuesta alternativa, tales como, la ampliación de la protección social en base a la insuficiencia  demostrada  por la actual en la crisis (quantum ,condicionantes y duración del seguro de desempleo), respuestas al extendido y persistente para lo cual, es necesario hablar sobre la creación  y aseguramiento del mínimo vital permanente, cosas que se viabilizan con medidas como:  el establecimiento de detracciones (a las actividades de alta rentabilidad y desempeño del agro negocio), el uso de una parte de las reservas, gravar mínimamente las colocaciones de dólares de depósitos  de uruguayos en  el exterior, incremento del impuesto al patrimonio, a la gran propiedad rural, revisión de algunas exenciones fiscales.)  Esto significa no  renunciar en ningún caso al ejercicio  en todo momento de las acciones de agitación,  propaganda, educación y esclarecimiento, que obliga a la denuncia de los problemas estructurales del sistema en todas sus manifestaciones y expresiones. Al tiempo que   con fuerza y convicción poner evidencia  lo engañoso del mensaje de la derecha conservadora de que es el capital y los capitalistas quienes van a tirar el pelotón para ganar la carrera (en alusión a la imagen ciclística de Lacalle).  Se trata de  salirse de la postura y posición de gobernante, dejando colgado en la percha el atuendo de actores políticos responsable para  vestirse con el “mono de trabajo” de la lucha,  liberándose de los aleas y cargas de las responsabilidades institucionales.

Las circunstancias presentes sirven para encarar el ejercicio  de relacionamiento  dialecto entre pasado y presente, del cual resulte  el alcance  y significados de los acuerdos sociales y sus consecuencias  sobre el movimiento de los trabajadores, es en la historia que encontramos un  reservorio de lecciones sobre los cuales hay que  retornarse, son muchas las enseñanzas  que se pueden extraer en materia de política práctica junto con la identificación de algunas de las  cuestiones doctrinarias que ellos nos plantean. Ahora simplemente mencionamos la tríada de de unos Acuerdos de gran relevancia en el siglo XX,  la constituyen los de Matignon (Francia 1936) con la llegada del Frente Popular al gobierno en empujado por una marea de luchas y movilizaciones de masas,  los de La Grenelle (Francia 1968) en el contexto de la crisis, revuelta estudiantil y luchas obreras  del 68, el Pacto de La Moncloa (España 1977) en tiempos de la transición,  ellos son una yacimiento con vetas  ricas en mineral para zambullirnos en el aprendizaje y la reflexión. Tal vez en otra ocasión nos ocuparemos de analizar con más detención estos asuntos de índole histórica, que nos remiten al presente, acercándonos a su comprensión, facilitando nuestros posicionamientos actuales. Ahora nos hacemos la siguiente pregunta ¿cuando hacen política algunos dirigentes (cultos y formados en las  tradiciones  políticas de la lucha de los trabajadores), ponen a dialogar historia y presente? Las invocación al  Acuerdo Nacional reflotada en estos momentos que vive Uruguay da la impresión que no,  parecen que enfila sus pasos tras otro derrotero, caen en la repetición de los errores cometidos antaño en el marco de los procesos acuerdistas, donde muchas veces primaron y se impusieron visiones erradas sobre el momento y la pertinencia de esos mismos acuerdos; será, la onda larga de la historia  con su necesaria distancia  la que permite comprender aciertos y errores, precisamente son los errores los que mediatizan los avances y conquistas, los habilitantes de los retrocesos en las coordenadas de la lógica de la lucha anti sistémica animada por eso que los socialistas revolucionarios y reformistas radicales   franceses  a comienzo del siglo XX denominaban el gran ideal (la emancipación, la socialización de los medios de producción) que era  su brújula  en la búsqueda de un rumbo político estratégico, que presente grandes similitudes con el que afanosamente buscamos  quienes nos reclamos del socialismo en  estos tiempos de la crisis del Covid19. 

Unas consideraciones finales. 

Seria plausible que se pueda clarificar algunas consistencias como las que creemos advertir entre las declaraciones de Olesker  sobre la importancia de UPM2 en la salida de la crisis, con las líneas generales de un artículo del mismo autor ( La Republica 25.05), titulado: TRABAJAR PARA EL MALLA ORO O PARA EL PELOTÓN: LA DIFERENCIA ENTRE UN MODELO EXCLUYENTE VERSUS INCLUYENTE  donde reafirmó su visión general sobre la  realidad económica social,  en el cual reitera algunos de sus habituales de sus análisis cuestiona la vieja teoría liberal del derrame hoy bajo su nueva versión del malla oro. “Si la economía al salir de la pandemia comenzará su recuperación exclusivamente en base a las grandes empresas el efecto derrame sería casi nulo”. 

Desde nuestro punto de vista insistimos en lo relevante que resultaría encontrar los eslabones de la articulación enganche entre la mirada general  acerca de la situación económico social y la significación de UPM como motor de la salida, esperamos que Olesker a ilustrarnos y clarificar el asunto.

La emergencia sanitaria y las restricciones que ella  impone afectan a la vida de las organizaciones, consolidaran y amplificaran la peligrosa tendencia ya visto, como la de que los parlamentarios en sus apreciaciones individuales o colectivas sustituyan los mecanismos de decisión de una política en clave colectiva. La tensión de quien imprime la orientación política, ¿los parlamentarios o los partidos? ha surcado la vida de las izquierdas y ha tenido una enorme trascendencia en el historial de los partidos socialistas, ¿la emergencia sanitaria incorporara novedades en esta saga  clásica propia de los partidos socialistas? 

 

(1)Declaraciones de Daniel Olesker realizados a Radio Universal y Teledoce 15.05.2020

(2) La referencia es en ambos casos a empleos directos e indirectos

 

militante social, afiliado al PS