El aquelarre continuo y caótico convertido en estado permanente de la oposición

Escribe: Garabed Arakelian

Una reacción importantísima ha tenido el Frente  Amplio, reeditando su espíritu tradicional de alegría comprometida y prometedora, en esta última semana previa a las elecciones. En todas partes del país se ha levantado ese ánimo fundacional  de frenar el avance reaccionario y se ha retomado el ánimo esperanzador. Tarde, dirán algunos, y con razón, pero ahí está. Y no se le puede desconocer.

Este encuentro del FA con la gente, y en particular con su gente muestra a las claras que no es corriéndose hacia el centro y recostándose a la derecha que el FA recobra fuerza y valor, sino todo lo contrario. Es profundizando los avances y desde la izquierda que se reencuentra con su historia. Una historia de lucha y de cambio.

La derecha colorada, respondiendo a sus impulsos naturales se ha arrimado a Cabildo Abierto. Lo que queda, que se presenta como expresión del Batllismo, no se ve representado por Sanguinetti que intenta hacerse con la interna para tomar luego la dirección del Partido. La implosión del Partido Colorado y la empecinada, aunque no ingenua, terquedad de Sanguinetti en continuar interviniendo en la vida partidaria, constituyen los factores  más negativos e influyentes en la campaña de Talvi, imposibilitado de jugar sus fichas libremente. Aunque sin perjuicio de lo anotado, él también aporta lo suyo para aumentar la desorientación de su comunidad al no lograr definir una ubicación clara dentro del espectro político actual.

De acuerdo a los pronósticos el PC quedaría en cuarto lugar en la tabla de posiciones que resulte de los próximos comicios, detrás del PN y de Cabildo Abierto.

El PN con su programa oculto de medidas inmediatas y urgentes, reclama que la ciudadanía le otorgue un crédito de cinco años sin ninguna garantía, asegurando que construirá algo nuevo y mejor para el Uruguay. Pero sobre la base del programa secreto, y la experiencia de cómo proceden éste partido y sus representantes, resulta imposible otorgar  el crédito solicitado. Y no es tiempo de hipotecar el futuro.

 El secretismo programático del PN encierra muchos aspectos negativos y constituye uno de los objetivos de los intereses que representa ese partido. En un arranque de sinceridad confesaron que la respuesta a los planteos de las cámaras empresariales serían incorporados a su programa de modo que por allí se tiene una pista segura  de cuáles serían las medidas que adoptarían.   

Pero el PN no le ofrece seguridades y garantías ni siquiera a los intereses que representa por su endeble estructura organizativa y su estilo de política primitiva. Y por ello la derecha juega una carta  que le brinde seguridad con la presencia de Cabildo Abierto, el partido militar que sin lugar a dudas mediante el PN tendrá acceso a importantes puestos de gobierno si éste llegara a ganar las elecciones.

No es arriesgado entonces decir que un voto para Lacalle es un voto para Manini. Objetivamente se presenta como improbable definir un ganador en la primera vuelta, muy a pesar de quienes en un exceso de buena voluntad auguran un triunfo de primera mano, ojalá sea así, pero remitiéndonos a la realidad posible, seguramente habrá segunda vuelta y el FA, cuidándose de imitar a la derecha  deberá recorrer caminos propios.