Si a la Ministra no le dan los tiempos es mejor que se vaya desde ya, le dicen desde Fucvam

Escribe:  Edmundo Ballesteros

Cuando entramos en la recta final del proceso electoral, un conflicto social que venía madurando hizo eclosión al denunciar FUCVAM la intransigencia de la ministra Eneida De León y exigir su renuncia.

El motivo central del diferendo (que ha sido abordado en varias ocasiones en Claridad) radica principalmente en la  solicitud de reducción de la tasa de interés al 2%, en los préstamos hipotecarios otorgados a las cooperativas, siguiendo lo practicado desde la Ley de Vivienda de 1968, ya que en el 2008, por la vía de una reglamentación dispuesta por Decreto,  se pasó a pretender cobrar el 5%. A partir de esto, las cooperativas se ven afectadas y agraviadas porque la existencia de dos regímenes: el antiguo y vigente que contempla a las cooperativas de más larga historia y otro, que es menos favorable para las nuevas. Algo que genera una grieta dentro del movimiento, siendo además una evidente muestra de injusticia. 

Pero además, la tasa del 5% hace que para sectores de ingresos bajos y medios el monto de las cuotas se incremente, llegando a cifras impagables. Es verdad que existe una línea de subsidios para quienes tienen dificultades con el pago de las cuotas,  pero el movimiento cooperativo quiere que la mayoría esté en condiciones reales de pagar, para lo cual la cuota tiene que mantener un alineamiento y correlación con los ingresos. No es necesario recordar que la mayor parte de los asalariados de este país  tienen ingresos que no rondan la media canasta.

El secretario general de FUCVAM, Gustavo González, un histórico dirigente que ha vuelto a la conducción de la Federación, en un video difundido en las redes sociales, explica con meridiana claridad, firmeza de principios y mucha pedagogía política, la posición de los cooperativistas. La calidad del mensaje, en su formulación, resuelto con los medios artesanales del militantismo, contrasta con las dificultades discursivas, de trasmisión y sustancias de muchos de los exponentes de la izquierda política, lanzados a la competencia electoral. 

En el número 22 de Claridad, se publicó una entrevista con González donde dejaba claro como el agua, que FUCVAM encaraba la pelea sin dar tregua y redoblando su lucha.

Una cosa está clara, los sones electorales no desviarán a los cooperativistas de su movilización, en lo inmediato están previstos cortes de calle, se organiza para el 29 de agosto un gran banderazo de 18 de Julio y Juan Paullier a Plaza Libertad, el movimiento se moviliza en todo el territorio nacional, donde está implantado. 

Se da como un hecho que las cooperativas de FUCVAM  nuevamente recurrirán a la consignación de las cuotas, con lo cual, las mismas se pagarán, pero las arcas del MVTOMA no las recibirá inmediatamente.

Desde el Ministerio se ha informado que se controlarán los subsidios, con visitas in situ y estudio de carpetas por parte de su  cuerpo de trabajadores sociales, algo que no se hace desde hace mucho tiempo; para FJUCVAM se trata de una media de retorsión que intenta  generar el miedo y la zozobra entre los cooperativistas.

Sin temor a equivocarnos, consideramos que  el cooperativismo de vivienda es el movimiento social más masivo que conoce el Uruguay y es el que, en forma permanente y sostenida, (aún sufriendo los altibajos y los reflujos en su movilización), dispone de un tejido organizacional importante, construido sobre la base de militancia y la participación, silenciosa, pero perceptible para cualquier observador                        atento que puede aquilatar ese trabajo de hormiga, un trabajo que  moviliza a miles de personas a través de la existencia de comisiones de educación, en los talleres, en las actividades deportivas,  en múltiples manifestaciones culturales y en las actividades juveniles que a diario se llevan adelante.  

En esa cantera se alimentara la movilización que será masiva y con altos niveles de confrontación, ya que en el terreno de la defensa de las conquistas no se puede recurrir al expediente de la conciliación.

Fucvam tiene un importante historial de lucha, paradigmático, la juntada de firma bajo la dictadura para no pasar el régimen de propiedad horizontal, las marchas a Punta del Este, solo para mencionar algunas,  todo parece indicar que éste será un nuevo jalón.

Han jugado fuerte al exigir la renuncia de la Ministra, no se trata de un tema personal, es una crítica y  condena a una política y al estilo con la que se le impulsa. La Ministra dijo que como le quedan seis meses de gestión, no podía tomar una resolución, entonces Fucvam replicó con certeza: “Si se va a ir dentro de seis meses y nada puede hacer, mejor que se vaya en este momento”, afirmó  Gustavo González, y la postura de exigir la renuncia de la ministra se ha vuelto posición de la Federación.

El rico historial de lucha  de la Federación esta regado   por un elemento que se ha ido volviendo raro en el movimiento popular: la praxis y la celosa defensa de la independencia, autonomía del movimiento, frente al sistema político. 

Encara ahora esta pulseada  en tiempos electorales, cuando  el progresismo admite la posibilidad de no poder alcanzar su cuarto gobierno, y como reacción a esa realidad se llama a cerrar filas, y también se tiende a forjar dilemas de hierro  y agitar la amenaza que se cierne con el triunfo de los partidos burgueses, ocultando el antecedente que generan sus renunciamientos y claudicaciones, factores que sumados también contribuyen al debilitamiento de su base de sustentación y refuerzan el revanchismo de las derechas.

Propulsar una línea de independencia, ponerse al resguardo de las presiones y los intentos de subordinación, tiene un gran mérito, al poner en el centro, la cuestión del conflicto social.

Al Ministerio le insumió más de año y medio llegar a su negativa, en el ínterin se negoció todo lo que se pudo y se  conversó mucho, se entrevistaron hasta con el Presidente Vázquez , quien mostró disposición para solucionar el conflicto, pero es evidente que esa posición no ha hecho carne entre sus subordinados. Fucvam demostró que su abordaje numérico del problema era el correcto, que los servicios del Ministerio se habían equivocado, hecho que tuvo que reconocer la cuestionada Ministra.

El problema, de la denegatoria y el desconocimiento al movimiento cooperativo no  se circunscribe únicamente a la “chacra” del MVTOMA, sino que es un asunto del Poder Ejecutivo, es el gobierno quien tendrá que buscar soluciones y asumir sus costos políticos, incluyendo en esto al Poder Ejecutivo y al Parlamento. Bien sabido es que el voto en los sectores populares, el cooperativismo de vivienda, no hay duda es uno de ellos, se conquista, se gana o se rescata con actitudes concretas, directas, francas, no con marketing político y profesionales de la comunicación. 

Este conflicto puede ser una prueba decisiva para el FA, la resolución del mismo presagiara las capacidades de revertir los malos augurios  trasmitidos por las consultoras de opinión. Ahora, claro está que de este embrollo se sale “por izquierda”, sin comprar el discurso ideológico de derecha, del cual también se nutren las expresiones de “centro” tan codiciadas para acrecentar el caudal electoral.  Recordemos que si no se cuidan los reductos políticos y sociales, el cooperativismo de vivienda lo es, es casi seguro que a los elencos de gestores progresista se le terminara el arriendo del gobierno

Estamos frente a un cruce de caminos, y quienes se siente y definen de izquierda, solo tienen una opción: ponerse del lado de Fucvam. Además, no deja de ser  pertinente señalar, comparando, el trato diferenciado que reciben proyectos como el de UPM2, ante las aspiraciones y reivindicaciones de las organizaciones populares.