
Por Eduardo Aparicio
En la madrugada del 23 de julio se conoció la respuesta de UPM2 y el SI de UPM abre la cancha para un negocio signado por los dictados del “vil precio de la necesidad”.
El gobierno cumplió con su promesa y se hicieron realidad sus expectativas, UPM dio el visto a la instalación de su segunda planta de celulosa en el territorio nacional y todo aconteció a 100 días de la primera vuelta del próximo enfrentamiento electoral que se anuncia muy disputada, con un final incierto en el seguro ballotage de noviembre.
Las coordenadas del negocio planteado por la empresa finlandesa, como los términos que se conocen del acuerdo UPM-ROU, podrían encajar perfectamente en el esquema básico de las relaciones semi coloniales, signadas por la lógica del saqueo, que se deben adaptar a los tiempos del mundo globalizado, un tema en el que vale la pena bucear y profundizar desde un abordaje marxista, cosa que sin duda procuraremos hacerlo en una próxima instancia.
Como es sabido en el proceso de negociación y en la gestación del proyecto quedó comprometida nuestra soberanía, el país realizó importantes concesiones al capitalismo global por poca cosa a cambio en términos estratégicos y de largo plazo. Se le otorgarán beneficios al capital multinacional que no tienen ningún otro emprendimiento en el país.
Desde el gobierno se es consciente que con esta decisión se consolida y amplia el modelo adoptado desde 2005, caracterizados por fuertes tintes extractivistas y de permanente subordinación a la Inversión Extranjera Directa (IED). Donde la preservación del grado inversión es clave, para poder seguir endeudándose en una calesita que solo es bancable mientras haya crecimiento; simplemente recordemos que en 15 años de esta orientación la deuda se multiplicó por cinco. Finalmente cabe preguntarse si ésta es la representación del Uruguay Productivo anunciado ayer y será la tónica del Nuevo Impulso proclamado hoy.
Los gobiernos progresistas han manejo este asunto de UPM 2 con su partido y con el movimiento social, como un hecho consumado; sin previo debate, sin buscar y pasar la prueba de la congruencia programática, simplemente se limitaron a impulsar el proyecto contra viento y marea, sin recurrir al ejercicio de la consulta democrática, profunda y real. Todo el proceso fue poco transparente, se resguardó en el mecanismo de la reserva, fue un tránsito de los caminos del secretismo, en aras de preservar la sacro santa seguridad en los negocios. Creemos que se trata de un proceder que es rechazable, con la misma fuerza y convicción con la cual los revolucionarios rechazaron la diplomacia secreta. No ha habido pronunciamientos previos en las orgánicas del Frente Amplio y del PIT-CNT, aunque algunos de los sindicatos más poderosos, SUNCA y la UNTRA, desde el inicio tienen una posición favorable.
Un tema que estaba sin saldar, era el capítulo de las relaciones laborales, la comunicación gubernamental y las declaraciones sindicales son coincidentes en afirmar, que no se innovará para el caso específico y que la prevención de conflictos en este caso regirá por el marco normativo vigente, la empresa pretendía que los acuerdos bipartitos, cobren fuerza de legislación nacional. Queda pendiente conocer y valorar los acuerdos que se alcancen entre UPM y las organizaciones sindicales, será su naturaleza la que en última instancia de cuenta si se hicieron concesiones.
El vil precio de la necesidad lo constituye la generación de puestos de trabajo y el aumento de la actividad económica, la inyección de crecimiento que la mayor inversión extranjera de la historia nos dejará. Porque es real que el país necesita empleo de calidad y aumento de la actividad económica. Pero hay que preguntarse si este camino es el correcto. Hemos realizado enormes concesiones y renunciamientos por 600 puestos de trabajo permanente, contra 350 millones de dólares en inversión portuaria a cargo de UPO 170 millones anuales de impuestos y aportes a la seguridad social, 7 millones de dólares anuales por concepto de canon; le construimos un tren de uso prioritario de la multinacional, cuyo costo algunos estiman rondará la mitad de la inversión que hará UPM.
Además serán importantes las afectaciones ambientales y CULTURALES a las que se le agregan una inaudita injerencia en materia de educación que cuestiona nuestra laicidad.
Con la instalación de UPM2 se consolida una orientación de cuño neo desarrollista con pinceladas social liberal, que impone el dilema de asegurar los equilibrios macroeconómicos en base a la fórmula de crecimiento con distribución. En 2021 los impactos de este proyecto darán un respiro en un crecimiento que ha descendido, tendrá un efecto directo del 2% de aumento del PBI, no se sabe qué color tendrá el gobierno que se beneficie de los resultados de esta pastera que operará desde una zona franca
UPM hoy cuenta con 350.000 hás forestadas de su propiedad en el país y un número igual de tierras forestadas en arrendas, las expectativas son que se repercutirán en un 12% de las exportaciones (realizadas desde zona franca), llegando tal vez a 1.100 millones de dólares anuales.
Llamativamente el oficialismo y la oposición coinciden en una aceptación de lo sustantivo del proyecto, ¿será una entente en clave de política de Estado? En el campo opositor las divergencias se dirigen más a las formas y a como se encaró la negociación, más que a los aspectos centrales del proyectos, los cuales aceptan y defienden por ser parte de su visión compartida en cuanto a la atracción de IED..
Desde el progresismo gobernante se acepta y pondera la inversión, para paliar la problemática del empleo, cuentan los 6.000 puestos de trabajo directos durante el proceso de construcción-instalación (3 años), los 9.000 empleos que se generarían en la cadena logística y los 200 millones de dólares anuales en salarios y las 500 empresas que surgirían para actuar en la constelación, cuando las dificultades en materia de empleo presentan un panorama y tendencia sombría.
Queda por descubrir como manejará este supuesto logro gubernamental el FA en el curso de la campaña electoral, ya se produjeron los primeros pronunciamientos en su binomio presidencial, Daniel Martínez saludó vivamente el SI finlandés, por ahora no se sabe si su compañera de fórmula, Graciela Villar, que ha desempolvado algunas consignas, recuperará en la ocasión la de ¡Patria SI, Colonia NO! .
La resistencia al proyecto quedará circunscripta al campo del movimiento social y ciudadano.
Sinceramente, pensando en las nuevas generaciones, nos gustaría que nuestra visión del asunto sea errónea, serán los tozudos hechos, en tiempos históricos, quienes lauden.