Campaña electoral rodeada de conflictos con un gobierno apretado en el medio como queso de emparedado

Escribe:  Edmundo Ballesteros

A pesar de que el fenómeno mantiene una cierta invisibilidad, asistimos a un año electoral donde la cantidad y la naturaleza de los conflictos que se suceden en el mundo del trabajo son  relevantes y no  tiene antecedentes con las vísperas electorales de los últimos  30 años.

Se conjugan y alinean una serie de factores para configurar esta conflictiva realidad:  aspectos de naturaleza estructural de la  sociedad y la economía uruguaya así como del contexto internacional y regional de la ofensiva conservadora en términos políticos e ideológicos.

A pesar de que  buena parte de la dirigencia de las izquierdas, lo reconozcan  tan solo como un enunciado  -sin sacar todas las conclusiones políticas del caso-  la lucha de clases no se detiene en  los años electorales. La acción cosmética  resultante  de la integración a la vida institucional no borra las contradicciones de clase, ni las formas de dilucidación y superación de  las mismas.

Desembarcos,  volanteadas en las ferias, propaganda callejera muros y pegatinas, menciones radiales, spot televisivos actos y discursos, presencia en las redes,  no borrarán el conflicto, tan solo, y por momentos, si logran eclipsarlo y sabemos que algunos obraran en forma deliberada  para que esto ocurra.

Los conflictos planteados en este sexto mes del año, tienen singularidades y especificidades y no se puede simplificar e igualar sus origines y  desarrollo. Para situarnos mejor en el tema,  mencionemos algunos de ellos que dan cuenta de su variedad: MONTEVIDEOGAS, curtiembres PARIS y  ZENDA, Frigorífico Florida, Buquebús, ANCAP,  Funcionarios del MTOP, Isusa en la química, UPM, Supergas, …

En algunos de ellos como MONTEVIDEOGAS, está planteado, junto con la contraposición entre el capital y el trabajo, un tema de soberanía porque la transnacional trata de quebrar la organización sindical y partirle el ala a  los trabajadores, valiéndose de ese enfrentamiento, en procura de obtener condiciones favorables para  su retirada del país. Su accionar responde a la política de Petrobras matriz,  que hace parte de  la andanada de Bolsonaro y  que procura una privatización en profundidad,  acompañada de miles de despidos. También es cierto que  Petrobras quiere forzar al gobierno a que la libere de sus obligaciones contractuales resultante de la concesión y si las condiciones se lo permiten “rebotear” dinero como fruto de  una transacción en el marco del retiro, o, en el supuesto más conveniente,  obtener alguna resolución favorable en los ámbitos de dilucidación con indemnización incluida. De ahí su persistente  intransigencia, que se puso de manifiesto con rechazo de las tres formuladas adelantadas por el gobierno. Los trabajadores hicieron muestra de madurez, supieron esperar, no jugaron la carta de la impaciencia, le concedieron tiempo al gobierno para que hiciera su  movida, pero  el martes 4 de junio ante el rechazo frontal de Petrobas de la última fórmula aportada por el gobierno, no tuvieron más remedio que abandonar la negociación, y activar el expediente de la huelga. La huelga no implica la perturbación de los servicios, si paraliza el área comercial, es decir no se  facturará ni cobrará y por ende se verán alterados los flujos de caja, esa es el arma más poderosa que disponen los trabajadores en la pulseada planteada.

Alejandro Acosta dirigente de UAOEG en  una de sus declaraciones,  resume bien el estado de situación “Desde la perspectiva nacional y oficial, dejar que Petrobras siga en el país actuando como hasta el presente va a traer enormes perjuicios, no sólo para la empresa y los trabajadores, sino también para el Estado como tal”

No caben dudas, desenredar este nudo, es tarea del gobierno, el que por ahora no ha querido pisar a fondo, ni ir hasta el hueso,  obedeciendo a opciones tácticas donde la cautela manda y en las que pesan horizontes ideológicos, tanto sobre el papel y el lugar del Estado en la economía,  así como  sin ambigüedades en el cruce de caminos, entre los intereses de los trabajadores y los del capital, a fin de optar por los primeros.

En  los conflictos de Buquebús, Senda, Isusa, ha jugado un papel importante la modificación de los contextos y los entornos de negocios, por temas de mercado y competitividad, pero en todos  ha salido a la superficie la necesidad  y el reflejo de los capitalistas de preservar a todo precio  la tasa de ganancia.

El camino de solución patronal no es otro que el  la reestructura, la principal medicina a emplear para hacer remitir la enfermad, no es otro que el suministro de ese este fármaco cuyo principio significa lo constituye: reducción de las plantillas, aumento de la productividad y rebaja salarial. En los tres casos, se jugó con  el dilema de hierro  impuesto  a los asalariados,  mantenimiento de los puestos de trabajos,  canjeado por  distintas formas de rebaja salarial, y reducción de las conquistas.

En el sector público son las tercerizaciones y la afectación de la negociación colectiva  las que llevan la delantera de los reclamos. Caso paradigmático es el que opone al Ministro Víctor  Rossi con la coordinadora de sindicatos del MTOP, o la generación de dispositivos para romper huelgas, como el propiciado por la Intendencia de Montevideo, que, por más que  se le adorne, no es otra cosa que echar manos a esquiroles de  nueva generación, para desactivar alguno de sus escenarios conflictivos de paralización o distorsión de tareas.  A lo cual se le suman políticas de sanciones, y manejos discrecionales como el de las compensaciones extraordinarias que la ministra Eneida De León reparte como patrona de estancia cimarrona, entre los técnicos que rinden en proyectos como las autorizadas para el Ferrocarril Central. O las sanciones aplicadas por el directorio de ANCAP, presidida por Jara, que es  un intento de desestimular los compartimientos y las medidas solidarias de los trabajadores ancapianos, con los del suspergas ayer y mañana  y eventualmente con los de MONTEVIDEOGAS.

En muchas de las situaciones los patrones aplicando una política de hechos consumados, colocando de rehenes a trabajadores y gobierno, hacen uso y abuso del Seguro de Desempleo, se sirven del mismo para liberar lastre y poder seguir navegando,  flotar y tirar para adelante, ese ha sido  el caso en Buquebus, Curtiembre París, Frigorífico Florida. Recurre en forma reiterada y a veces sistemática al  Seguro de Paro, con lo cual amortiguan y transitoriamente reducen sus costos laborales.  Así lo que es un instituto pensando en la defensa del trabajador, la parte más débil en la relación del capital y el trabajo, se desnaturaliza y es recuperada en parte para la satisfacción de los intereses patronales.

La Mesa Representativa del PIT-CNT el miércoles 5 decidió un paro general de 24 horas,  donde la solidaridad con los trabajadores en lucha es uno de los elementos centrales.

La dirigencia sindical rechaza y condena las políticas patronales, que tienen una muestra paradigmática en el documento presentado el 27 de mayo por la entente patronal (Confederación de Cámaras Empresariales), que no es más que un adelanto de su programa máximo. Donde piden  rebaja de los aportes patronales a la Seguridad Social de la tasa del impuesto a la renta empresarial, derogación del Decreto sobre Ocupaciones, imposición de una regla fiscal eliminación o reducción de muchos derechos y conquistas obtenidos, en fin se trasunta un dejo de añoranza por la adopción del modelo paraguayo que sobrevuela todas sus pretensiones y su cuaderno de quejas.

Pero si bien mayoritariamente  la dirigencia sindical carga la romana en las patronales,  evita de buscar y plantear los nexos,  las conexiones de la conflictividad con la política economía y social de los gobiernos progresistas, que no es ajena en parte a la causalidad de de estos conflictos y sobre todo a la forma como se procesan y al desenlace que podrán tener. A la luz de varios de estos acontecimientos  que afectan al empleo y al salario, entonces vale la pena interrogarse dónde quedaron las invocaciones programáticas y discursivas de un país productivo.

A veces el mensaje consiste en alertar sobre los peligros de la eventual llegada de un gobierno de derechas, esquivando que muchos “plantines” las reformas estructurales y los ajustes, ya están siendo incorporados a una tierra fertilizada  por el accionar patronal y la deriva de un cierto accionar de actores y decisores gubernamentales.

Empleo, salario y soberanía, constituyen la triada  que ocupa la centralidad de los conflictos que figuran en esta agenda social del país a tan solo cuatro meses de introducir el voto en la urna.