Se fue el Viejo Julio, pero nos queda su ejemplo

Por Beatriz Lugo

Julio Marenales murió el 14 de mayo en Salto donde se había radicado, viviendo en un grupo cooperativo. Fue todo, un hombre de muchos caras, un trabajador granitero, docente universitario en Bellas Artes, luchador social, guerrillero, referente del MLN,  político revolucionario siempre. Trabajó la piedra en el rudo oficio de picapedrero, pero también  la modeló como eximio escultor. Fue un exponente del proletario autodidáctica, como él lo reconocía,  en ese Partido Socialista al que ingresó a los 16 años,  “donde había muchos  intelectuales y pocos trabajadores”, según sus palabras, pero que  contribuyo grandemente  a su formación política e intelectual.

Sus  valoraciones políticas, la lectura de la realidad de Uruguay y América Latina en los 60’ lo condujeron a optar por la lucha armada y  en ese trayecto  transitó los tiempos primigenios del coordinador, la creación y consolidación del MLN y su derrota. Pagó con  larga cárcel, fue rehén por constituir un símbolo y ser un peligro para el statu quo militar y burgués.

A la salida  de la cárcel  volvió a la militancia política abierta, en la que no escatimó, ni retaceó sus puntos de vistas que siempre fueron geniudos, audaces, singulares y sinceros. Por voluntad propia no hizo parte de la política institucional, en tiempos en que buena parte de los cuadros de la izquierda han sido fagocitados por la institucionalidad de los gobiernos. Nunca calló su crítica, heterodoxa y fermental. Fue duro con algunas de sus construcciones, como el MPP al que tildó“era un “gigante estúpido”,  al que definió, en entrevista concedida a Brecha como un “grupo junta votos”, carente de ideología. No vaciló en formular su crítica pública y directa contra el liderazgo de José Mujica y Lucía Topolansky, a quienes tildó de tótems que no  eran representativos del proyecto histórico

Quienes no compartimos muchos de los caminos recorridos y las posturas de Marenales, le rendimos un sincero homenaje, sabiendo que la trayectoria y el compromiso del Viejo Julio perdurará  por largo tiempo entre quienes adherimos al horizonte socialista.