Claridad entrevistó por separado a dos legisladores del FA que eligió –porque hay de todo en la viña del señor- entre aquellos que considera estudiosos y preocupados por los temas que deben abordar. Por supuesto que hay otros legisladores –mujeres y varones- también virtuosos, pero había que elegir y eso hicimos. Como se puede apreciar las preguntas no son iguales para ambos y tampoco fáciles de responder. Pero cada uno, a su manera lo hicieron bien y sus respuestas son ilustrativas y ayudan a entender –para coincidir o no- la problemática de la coordinación del partido de gobierno a nivel parlamentario, algo que no siempre trasciende aunque se ven sus resultados. Les dejamos con Carlos Coitiño (PVP) y Roberto Chiazzaro (PS).
Entrevista de Eduardo Aparicio con el diputado Carlos Coitiño
- ¿Por qué no votó la autorización parlamentaria para el envío de una Misión de Paz a la zona denominada “alturas del Golán”?
- La posición del PVP acerca del papel que cumplen en el mundo las Misiones de Paz ha sido histórica. Nosotros hace diez años que tenemos representación parlamentaria y en ese periodo vinieron a la consideración legislativa las solicitudes de presencia armada de Uruguay en las Misiones de Paz en Haití; en todas las estas ocasiones el PVP votó en contra y tuvo que enfrentar las disposiciones del FA que remite los antecedes del incumplimiento del mandato al Tribunal de Conducta, para que este las eleve al Plenario Nacional que es el órgano que resuelve sobre los asuntos disciplinarios. Reitero: siempre dimos nuestro voto negativo a la presencia de tropas en Haití, fundamentado en cada oportunidad nuestra posición de que dicha participación no va en línea con un papel adecuado del país para construir una visión internacionalista de Uruguay. Como integramos las Naciones Unida, participamos de su mecanismo de funcionamiento y como es el Consejo de Seguridad quien resuelve sobre las Misiones de Paz, es decir un organismo no democrático, estamos sometidos a la existencia del veto de las grandes de potencias. Es por eso que en la Cámara hicimos saber que nos gustaría poder debatir ampliamente el papel de las Misiones de Paz y de las Naciones Unidas en esta materia. Uruguay recientemente integró como miembro no permanente el Consejo de Seguridad por un periodo de dos años, siendo ésta una experiencia importante para el país, pero no pudimos replantear el tema Misiones de Paz en general desde un abordaje distinto, con una mirada estratégica en busca de más paz y que no sea el poder político, militar y económico de un puñado de países el que determine la suerte de los más pequeños.
- Esta no es la primera vez que el PVP no se ciñe al mandato de la bancada, ¿no le parece que estas actitudes erosionan la unidad de acción?
- Probamente sí. Hemos presentado al presidente del Frente el pedido de pasaje al Tribunal de Conducta Política (TCP) antes que se nos diga que no cumplimos con el reglamento de bancada, porque el FA tiene que revisar algunos procedimientos que no garantizan la vida democrática, donde la obediencia debida en función del poder interno de algunos sectores que por tener mayor representación, tienen la capacidad de definir que no se puedan expresar quienes piensan distinto y manifestar su disenso en el voto.
Nosotros defendemos en todos los ámbitos del FA y en la bancada, la idea de los procesos, es decir: primero, información de las iniciativas promovidas por el Poder Ejecutivo; luego, una valoración de los distintos de puntos y en tercer lugar la búsqueda de síntesis. Cuando estas condiciones no se dan, como en este caso, porque el PE no intercambia con la bancada, nosotros reivindicamos el derecho de rebelión, ya que esto pone en peligro el futuro del FA, y esto quizás, en alguna medida, brinde razones del porqué de la de la disminución de la voluntades de apoyo al FA, disminución que no es de ahora, sino que es consecuencia de la falta de reflexión autocritica de nuestro actos, para poder explicarnos porqué, parte de la gente que nos acompañó, no está dispuesto a hacerlo nuevamente. Ese es el problema estratégico al cual nos confrontamos y que trasciende la búsqueda de un resultado electoral favorable que permita cumplir con el objetivo de volver a ganar un cuarto gobierno, objetivo con el cual estamos todos identificados.
- ¿Es la Mesa Política del FA la que debe mandatar a sus legisladores, o es adecuado y legítimo que estas decisiones estén en manos de las bancadas?
- Pero por supuesto que sí, esa es la discusión que el FA no se anima a desarrollar, porque hay tres escenarios: uno el del Poder Ejecutivo electo por la ciudadanía pero que no elige a 2000 integrantes del gobierno, que son designados por el presidente, no siempre en consulta con la orgánica del FA que es quien aporta los votos. El poder que emana del voto popular se hace realidad mediante el voto de la gente a un presidente, su existencia siempre depende de “las patas” de los laburantes, esos militantes desconocidos que no figuran en los diarios pues no los entrevistan, ni tienen fotos públicas que los mencionen pero que son los que recorren y trillan la actividad militante permanente. El FA se debe una profunda discusión interna para reinstalar reglas de juego que garanticen que la relación de la fuerza política con la gente sea auténticamente representativa. El hecho que se elija cada 5 años, lo sabemos bien quienes toda la vida hemos defendido la democracia representativa la noción de la democracia participativa, defendemos la posibilidad que el pueblo pueda día a día incidir en la conducción de proceso que es instalado por la fuerza política, si no damos esta discusión lo vamos a lamentar.
- ¿Al PVP le satisfacen las posiciones del FA y la orientación de la política exterior del gobierno progresista, en lo que tiene que ver con el comportamiento de Israel en los territorios ocupados, y particularmente con el tratamiento que se le dispensa al pueblo palestino?
- Con claridad respondo que no nos satisface. Pero el problema es que el PVP es parte de un todo, de un conjunto, y si el todo no discute ¿quién es el que define las políticas? Así planteamos el asunto en el plenario de la cámara y lo dijimos claramente a lo largo en la discusión, se trata de saber qué implica el ofrecimiento de una Misión de 6 meses; tenemos que identificar los alcances de la Misión de Paz que se nos propone Se debe responder a quienes somos funcionales, Somos funcionales a los intereses de USA, que retiró en diciembre 2mil efectivos que estaban aplicados a una lucha de exterminio del Estado Islámico. Nadie me ha podido fundamentar lo bueno y lo malo, si es la metodología nos preocupa la metodología de violencia. Pero lo principal es determinar ¿a qué intereses benefició el retiro de las tropas de USA? Y si su salida provocó cambios en la realidad geopolítica de la zona. Cuando nosotros vamos allí, ¿qué vamos a defender? Vamos a entendernos: las misiones de paz le han costado más de 24 vidas al Uruguay, ¿cuánto puede costar ésta? ¿Es importante que las FFAA sientan su ego satisfecho, por probar y considerar que son buenos para estas tares? ¿O simplemente, en el fondo, lo que prima es un mero interés económico basado en las compensaciones salariales y las posibilidades de renovación de equipos y material? Son esos los factores que definen sacar 170 efectivos del país para una misión armada? ¿No sería mejor consagrar ese esfuerzo a una la acción de naturaleza humanitaria? En ese caso la contribución al pueblo de Siria sería mejor.
Hablemos claro: EE.UU hizo todo lo que pudo para derrocar al gobierno sirio, si ahora se retira es porque después de las acciones rusas, perdió pie en la zona.
- Pasando a otro tema, queremos recoger una breve opinión acerca de los acuerdos logrados entre los parlamentarios del FA sobre el proyecto de Ley Orgánica Militar
- Por primera vez, contrariamente a lo que pasó en el senado la semana pasada cuando se trataron las venias, se va abrir, a nivel parlamentario, una discusión sobre el rol de las fuerzas armadas en el marco de un proyecto de país, que es totalmente contrario al que impulsaron las fuerzas armadas con sus aliados civiles cuando provocaron el quebranto institucional.
La ley vigente tiene como origen abril de 1974 en un Decreto Ley de la Dictadura, pero todos sabemos que el presidente electo en 1984, que propiciaba el cambio en paz, le dio calidad legal al decreto dictatorial, convalidando todo aquello que había sido objeto de crítica por parte de las fuerzas democráticas desde la época de la dictadura.
Los gobiernos de esa etapa post dictadura, colorados y blancos, tuvieron 20 años para promover la discusión a nivel de la sociedad y el parlamento sobre este tema de la reformulación de las FF.AA. Recién desde 2005 se empiezan a tomar algunas iniciativas. Nosotros pensamos que también nos caben responsabilidades por no haber atacado con toda la fuerza este tema desde 2005 en el inicio de nuestros gobiernos. Reconocemos que algunas cosas se hicieron, no somos necios ni ciegos, sabemos leer la situación, pero el tema de fondo es donde se sostiene la permanencia de una visión dentro de la FFAA que explica la omertá, que los familiares no puedan saber si quiera dónde están los desaparecidos, la marcha de ayer bajo la lluvia es la mejor expresión de que esta autocrítica que estoy formulando tiene validez pues así lo siente un sector muy importante porque estuvimos remisos, pero nunca es tarde. Aquí estamos atacando los sostenes de la impunidad, en primer lugar la doctrina de la seguridad nacional que implica que el papel de las FF.AA es para repeler a un enemigo interno. Los militares nunca dicen, ni admiten que en septiembre de 1972 el parlamento reconoció que en Uruguay no había más acciones militares de parte de los movimientos guerrilleros. El 9 de Febrero del 73 apareció un nuevo mundo, el de la lucha por el poder y el cambio del papel profesional de las FF.AA, que adoptan la postura de: “acá mandamos nosotros” y corporizan un 4° poder, por encima de los tres poderes tradicionales. Entonces se implanta otro poder constituido por los militares, como lo muestra la existencia de los Tribunales de Honor, donde el estamento castrense se abroga el derecho, pasando por encima de las resoluciones de la Justicia para decir y decidir que el honor militar no se ve afectado por acciones como la tortura, la desapariciones, el robo del niños, etc..
Con este proyecto comenzamos a sentar las bases para un nuevo rol de las FF.AA. para que cambien sus características para que dejen de ser una corporación independientes y se conviertan en funcionarios estatales, iguales que los de la administración central, la enseñanza, o los judiciales, y quedan sujetos a un estatuto de funcionarios que tendrá que ser definido y aprobado con posterioridad.
En tercer problema es porque no se conoce la verdad, porque es posible la omertá porque la norma vigente se sustenta sobre el principio de la obediencia debida, pero a partir del nuevo estatuto todo militar puede desconocer y denunciar al superior que imparta ordenes violatorias de la ley, la Constitución y los DD.HH.
Hay otro aspecto importante que es la eliminación de los Tribunales de Honor que se permite valorar situaciones con ojos distintos que los de la justicia.
Una ley sola no soluciona el problema, es el punta pie inicial para discutir las leyes orgánicas del Ministerio de Defensa, del Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea, esperamos que esta discusión se haga de cara a la gente, porque es importante que se comprenda en el país que no es menor el papel que le corresponde cumplir a las FF.AA, ya que hay roles que le corresponde al pueblo y a la institucionalidad democrática.
- Finalmente una pregunta en un registro diferente ¿Cómo explica su voto en la modificación del artículo 46 TOCAF, que habilita una excepción en ASSE para que empresas ligadas a sus funcionarios puedan contratar con el organismo?
- Yo le decía que cuando se tiene una sola unidad de representación, no se puede estar en todos los ámbitos: el parlamento tiene multiplicidad de comisiones temáticas. No podemos seguir directamente todos los temas, y en muchas casos hacemos confianza a lo que se informa y maneja en la bancada. El que Ud refiere es un pedido del Poder Ejecutivo y la bancada, sin mucho estudio lo asumió. Además la fuerza política tampoco suele tener un buen conocimiento de las iniciativas del Poder Ejecutivo, las que no llegan nunca a su análisis previo. Si me pregunta si lo analizamos en profundidad, tengo que decirle que no, nos limitamos a votar en confianza. Si nuestra representación fuera más amplia (3 o 4 legisladores y no 1 como tenemos ahora) nos repartiríamos la tarea y le daríamos a todos los asuntos el mismo seguimiento de los temas de los que hoy con nuestras fuerzas nos ocupamos permanente. Siempre, cuando intervenimos y damos nuestros votos negativos no son caprichosos, responden a situaciones donde fracasó la posibilidad de construir síntesis. No estamos en el Poder Ejecutivo, de lo que viene nos enteremos a través de textos o por la prensa; el Ejecutivo hasta el presente no ha entendido que en las propuestas transformadoras se debe explicitar sus los fundamentos políticos que dan origen a tales iniciativas. Esperemos que en un próximo periodo sepamos capitalizar estos aprendizajes para poder facilitar la participación y la orientación de la gente en los temas fundamentales, de lo contrario la agenda es definida e impuesta por la prensa.