Por Edmundo Ballesteros
En el plano político y social este mes de mayo nos ha traído un número importante de hechos relevantes.
La marcha de silencio el 20, bajo una pertinaz lluvia fue la más grande de los últimos 24 años en Montevideo. En otras ciudades del país y en varias ciudades europeas se llevaron a cabo manifestaciones “Contra la impunidad”. El reclamo sigue más vigente que nunca, se reconocen los avances, pero forman legión los orientales que exigen terminar con la impunidad, expresando, con los labios cerrados y el gesto adusto, su insatisfacción con los gobernantes, incluidos los de la era progresista, en elgobierno desde 2005.
Petrogras aumento su escalada de provocación, y en el conflicto instalado no se avizoran salidas, manteniéndose con heroísmo la huelga de hambre de dos trabajadores, el tercero debió ser retirado. Quedó de manifiesto la solidaridad obrera, particularmente con la demostración del paro parcial del 22 de mayo. Tal vez el rezago y el punto ciego que resulta en este asunto, provenga del lado de quienes integran las filas de la izquierda política y ocupan lugares institucionales en el gobierno y no han podido o querido concretar caminos de salida efectivos y rápidos.
La instalación de UPM2 con el impulso del gobierno parece afirmarse, pero la resistencia al proyecto no cesa y crece desde el pie. Con inquietud y preocupación se espera la dilucidación del capítulo “relaciones laborales y prevención de conflictos. En esta pulseada está comprometida la firmeza principista del movimiento sindical y parte de la dignidad y congruencia del gobierno con sus postulados históricos. Sería terrible y devastador que se impusiera las pretensiones finlandesas, en un peligroso anuncio de que las reformas liberales no se desprenden solo de la llegada de los Macri y Bolsonaro.
Después de una moratoria de 34años el sistema político se dispuso a discutir en el ámbito parlamentario la reforma de la Ley Orgánica Militar, que nos viene desde los primeros tiempos de la dictadura,
Tardío paso, pero saludable, aunque ahora brotan las autocriticas. Pero no es ni con esta Ley, ni con el resto del paquete que queda pendiente de Ley Orgánica Militar que vamos a democratizar, redefinir el rol y redimensionar a las FF.AA.
Se debe obrar e intervenir en el plano cultural, para desarticular y derrotar las ideas- fuerza que amalgaman el espíritu de la familia militar.
El proyecto de reforma tendrá la media sanción, constituye un avance, pero son muchas sus incongruencias, sus contradicciones, los aspectos cosméticos, y habrá que aventar todos los riesgos de gatopardismo que en él pueden subyacer.
Y la perla que faltaba: ellas son las temerarias e infelices declaraciones del decano de los Ministros, Eduardo Bonomi, que arremetió contra Juan Miguel Petit, Comisionado Parlamentario en asuntos carcelarios, que con profesionalidad, apego al derecho y compromiso con los DD.HH de los privados de libertad, desarrolla con seriedad e independencia su función de ombudsman.