Confirmación de sentencia condenatoria en el caso Lorenzo-Calloia
El Tribunal de Apelaciones Penal de 1º turno confirmó el 23 de mayo la condena contra el ex presidente del Banco República (Brou) Fernando Calloia, y revocó la absolución del ex ministro de Economía Fernando Lorenzo, luego de que el fiscal de Crimen Organizado Luis Pacheco solicitara que se revea el indulto al ex jerarca,
Uruguayo golpeado y preso en Francia por manifestar junto a los chalecos amarillos en Marsella
Nicolás Amorín joven franco-uruguayo, hijos de exilados, diseñador grafico de profesión, participaba en una demostración sabatina de los chalecos amarillos en Marsella, como cada sábado lo hacía junto a un tamboril lo que puede ser visto como símbolo de de reafirmación identitaria y de elección adecuada de un instrumento musical resistente. Entonces cuando manifestaba en forma pacífica, sobre él cayo la represión salvaje que ejercen los cuerpos anti motines del gobierno Macron contra la protesta social en general, y especialmente con los chalecos amarillos. El hecho que nos ocupa no es más que un eslabón más de la cadena de una politica represiva, la que en las últimas semanas le ha valido al Palais DpElysées cosechar la reprobación de diversos organismos de defensa de los DD.HH.
Pero la perversidad represiva no tiene contra fuerte y hace que la víctima, se convierta en un abrir y cerrar de ojos en victimario, los servicios policiales acusen a Nicolas de haber atacado a uno o a a los siete gendarmes. (vaya uno a saber) que le propinaron una violenta. Circula el video donde se registra la agresión, junto a una petición a las autoridades francesas y uruguayas solicitando su inmediata liberación.
https://www.facebook.com/blubsy/videos/10158803981574062/
https://www.facebook.com/jeanjacques.latil/videos/10157366096496095/
La oposición laborista rompe la negociación sobre el Brexit con el gobierno
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AFP / Daniel Leal-OlivasEl líder de la oposición laborista, Jeremy Corbyn,
El líder de la oposición laborista, Jeremy Corbyn, anunció la ruptura de las negociaciones con el gobierno de la conservadora Theresa May, entabladas a principios de abril para buscar una salida al bloqueo del Brexit.
Las discusiones "han ido tan lejos como era posible" debido a "la creciente debilidad e inestabilidad" del ejecutivo, escribió Corbyn en una carta a May, a quien la víspera su propio partido había instado a prepararse para dimitir a partir del mes de junio.
Corbyn escribe que a medida que el Partido Conservador avanza hacia la selección de un nuevo líder, "la posición del gobierno se ha vuelto cada vez más inestable y su autoridad se ha erosionado", socavando la "confianza" en la "capacidad del ejecutivo para alcanzar un compromiso".
"Con frecuencia, las propuestas de su equipo negociador han sido públicamente contradichas por declaraciones de otros miembros del gabinete", denuncia.
Estas negociaciones, iniciadas hace un mes y medio por iniciativa de May, tenían como objetivo encontrar un acuerdo sobre el Brexit susceptible de lograr el apoyo de una mayoría en el Parlamento británico, que desde enero rechazó estrepitosamente tres veces el texto firmado en noviembre por la primera ministra con sus 27 socios europeos
Corbyn avanza en la línea que se ha trazado de ir a nuevas elecciones, para imponerse en los comicios y estar llamado a formar un gobierno de orientación laborista
Sánchez propone a dos catalanes para presidir el Senado y el Congreso españoles
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AFP/Archivos / Lluís GenéMeritxell Batet, ministra de Política Territorial y Función Pública, el 18 de abril de 2019 en un mitin del Partido Socialista en Badalona,
En su política de acercamiento a Cataluña, el líder socialista español Pedro Sánchez escogió a dos catalanes para presidir el Congreso y el Senado en la próximo legislatura, según confirmó este viernes el responsable de su partido en esta región.
Los escogidos son Meritxell Batet, su actual ministra de Asuntos Territoriales, y el filósofo Manuel Cruz, que se convertirán en la tercera y la cuarta autoridad del país, un tándem de catalanes inédito en la historia reciente de España.
El partido socialista PSOE, vencedor de las elecciones legislativas del 28 de abril, optó por dos catalanes partidarios del diálogo en esta región y de una organización federal de España.
El recorte del presupuesto universitario saca a la calle a miles de personas a las que el presidente califica de “tontos útiles”
La manifestación de los estudiantes en Brasilia este miércoles. ADRIANO MACHADO
El Gobierno del presidente ultraderechista brasileño Jair Bolsonaro se enfrentó cuando hace menos de de seis meses que esta en el cargo, la primera gran muestra de descontento popular hacia su mandato. Miles de manifestantes se echaron a las calles en Brasil para protestar contra los recortes anunciados en educación, de casi un 30%, y la marginación de la Sociología y la Filosofía en las aulas: “La educación no es gasto, es inversión”, defendieron los estudiantes, antes de que el presidente echara más leña el fuego al llamarles “tontos útiles”.
“Es natural [que protesten], pero la mayoría es militante que no tiene nada en la cabeza, que no sabe calcular siete por ocho ni la fórmula química del agua. No saben de nada. Son unos imbéciles que están siendo utilizados por una minoría que compone el núcleo de las universidades federales de Brasil”, declaró Bolsonaro, de visita en Dallas (EE UU).
Su particular guerra contra los estudiantes empezó a tomar forma a finales de marzo, cuando publicó un decreto informando de que congelaba casi 30.000 millones de reales (cerca de 6.600 millones de euros). El objetivo era adecuar el presupuesto y equilibrar las cuentas públicas de un país con la economía estancada y en crisis fiscal desde hace cinco años.
Sin embargo, al bloquear específicamente el 30% de los gastos no obligatorios de las universidades y más de 3.000 becas —poniendo en riesgo numerosas investigaciones—, el presidente brasileño y su Gobierno evidenciaron su guerra cultural contra las instituciones de enseñanza, a las que considera antros de izquierdistas; los estudiantes, profesores y defensores de la educación pública son enemigos.
En Brasil hay 296 universidades públicas y 2.152 privadas, pero son las primeras las más disputadas por su calidad y porque concentran la mayor parte de las investigaciones científicas del país. En ellas estudian casi 1,5 millones de estudiantes y trabajan 96.000 profesores.
Aunque Brasil gasta un 6% del PIB en educación, el gasto medio por alumno es un tercio de la media de la OCDE y sus resultados son aún pobres pese a haber mejorado.
Los recortes llegaron poco después de que el propio Bolsonaro tuiteara su intención de desviar parte de la financiación de las carreras de Sociología y Filosofía a lo que considera “carreras más productivas para el bolsillo del contribuyente”. El ministro de Educación, Abraham Weintraub, el segundo en ocupar la carter
La popularidad del presidente brasileño está en el 35%, es la menor de un mandatario brasileño en los primeros 100 días del cargo, y viene coleccionando críticas por sus medidas contra las minorías, la permisividad con las armas y sus políticas ambientales. A principios de mes, los exministros de Medio Ambiente de Brasil desde el fin de la dictadura también lanzaron una alerta a sus compatriotas y al mundo.
El caldo del descontento de quienes tomaron las calles es por ello, muy espeso y se vio en 26 Estados, en capitales y ciudades del interior.Para el sociólogo Paulo Silvino Ribeiro, las protestas tendrán impacto a medio y largo plazo en el Gobierno y en el país. “Lo que pasó evidencia la insatisfacción con un Gobierno que no tiene proyecto, es inhábil para lidiar con situaciones complejas y, por su naturaleza ideológica, tiene mucho potencial para crear nuevas crisis”, afirma.
Todavía es temprano para estimar si las manifestaciones serán duraderas como ocurrió en 2015, cuando pedían la salida de la presidenta Dilma Rousseff. O antes, en 2013, cuando miles de personas contestaron en las calles el aumento de los precios de los transportes públicos, el inicio del desgaste de Rousseff. El estancamiento de la economía y el desempleo, que afecta a más de 13 de los 209 millones de brasileños también preocupa al Gobierno.
Bolsonaro concentra ahora sus esfuerzos en aprobar la reforma de los jubilados para ajustar las cuentas públicas y animar a los inversores. Sin embargo, el desgaste en las calles ya revela que su base en el Congreso también está rota: este miércoles, el ministro de Educación fue convocado por sus correligionarios para explicar los recortes.