No hay vivienda sin la intervención estatal con financiación

 Por Gustavo González

Cualquier política de vivienda que intente resolver el problema partiendo de la base que la vivienda es un derecho humano fundamental para el desarrollo, no existe sin financiación estatal.

Y aquí está el mayor problema de la política que intentó llevar adelante el Frente en todos sus periodos de gobierno. El país contaba con lo que denominamos el Fondo Nacional de Vivienda, a partir de su desaparición, bajo el gobierno de Jorge Batlle, el Frente no se preocupó en restituirlo. Por el contrario, solo le asigna partidas presupuestales mínimas y allí radica la base del problema.

Entonces, en lo primero que debemos pensar es en crear nuevamente un verdadero Fondo Nacional de Vivienda con recursos propios.

El segundo problema, son algunos inventos que se intentaron llevar adelante, los cuales, hay que reconocer, no han dado resultado, como ejemplo de ello mostraremos dos.

En primer lugar, el denominado “Plan Juntos”, el cual nace de una idea absolutamente altruista y no realista. Ya que se pretendía que los capitalistas del país colaboraran con la financiación para la vivienda de las familias de menores recursos. Si esto pudiera tener una base realista y científica el problema desde hace años ya se hubiera resuelto no solo en el Uruguay, sino en el mundo. Mujica y su idea navegó durante los cuatro años de su gobierno, para terminar realizando 205 viviendas. En la actualidad el Programa tiene parte de la pequeña partida presupuestaria que se asigna a vivienda.

El segundo ejemplo de lo que no debemos hacer es la aprobación de la primeramente denominada “ley de vivienda de interés social”. Digo primeramente porque lo único que se le modificó ahora fue el nombre y se revisaron los topes de precios de dichas viviendas. Las cuales oscilan entre 120 y 150 dólares. El cúmulo de exoneraciones que le asigna dicha ley al capital de las empresas constructoras es realmente increíble, lo que le cuesta al Estado, solamente en lo que va de aprobada la ley, es la friolera de 600 millones de dólares que no percibe por dichas exoneraciones.

Ambos ejemplos demuestran que no hemos acertado en el tema central, que es el problema de la financiación estatal. Solamente FUCVAM presentó una propuesta de reconstrucción del Fondo Nacional de Vivienda, el cual obviamente afecta impuestos a los que más tienen y no a los trabajadores. La voluntad política para impulsar dicho Fondo es clave para sortear el primer obstáculo que tenemos. En sucesivos números de esta publicación seguiremos analizando el tema, ya que el mismo es, a mi juicio, el gran talón de Aquiles de nuestro gobierno. Intentaremos de esta forma colocarnos en críticos propositivos, única forma de contribuir con los verdaderos cambios.*