El cambio generacional en el socialismo uruguayo asegura continuidad histórica y el mantenimiento de la identidad y de los valores, con esa brújula Gonzalo Civila comanda la nave partidaria.

 

Entrevista de Eduardo Aparicio y Garabed Arakelian

Es joven, sí, pero ha alcanzado una madurez temprana no solo a través de los libros sino de la militancia social en la que se inició desde su adolescencia. Podría decirse que llevó y lleva la academia al barrio. Y podría pensarse que, por formación y responsabilidades asumidas, es serio y reconcentrado, preocupado por los problemas que ha venido asumiendo como militante, docente, secretario político departamental de Montevideo y diputado, pero no, tiene un aire travieso –de chiquilín que viene de la cocina con el alfajor que le recomendaron no tocar: “lo tengo”, parece decir con un aire ingenuo y una sonrisa pícara que aumenta su apariencia juvenil. Ese es Gonzalo Civila, el recientemente electo Secretario General del Partido Socialista, con quien Claridad mantuvo la siguiente entrevista en Casa del Pueblo a poco de confirmarse su triunfo.

- Bueno, ¿de qué hablamos? - fue su desafío inicial.

- ¿Qué le parece profesor si hablamos de la metempsicosis y nos da su parecer sobre el tema?

- Conozco el tema, sé de qué se trata, pero sobre los temas de la reencarnación no voy a hablar.

(Para empezar no está mal, demuestra buena cintura, así que insistimos)

- ¿Está preparado para enfrentar las contradicciones performativas que deberá encarar en su gestión como Secretario General?

- Por mi formación filosófica sé de qué se trata y las respuestas surgirán basadas en mi experiencia combinada de militante y también como dirigente, sin olvidar el aporte que hagan  aquellos a quienes consulte.

(Además, buen juego de piernas, es ágil y se posiciona correctamente)

- ¿Tiene opinión formada sobre la obediencia debida?

- Si tengo opinión formada, radicalmente en contra.

- Está hablando de la aplicación de ese principio en el área política y particularmente partidaria, ¿verdad?

- En todas las aéreas, pues yo creo en la disciplina consciente que es muy distinta a la lógica del “ordeno y mando”; son dos cosas distintas porque la subordinación a una autoridad es contraria a un proyecto que busque la libertad, que pretenda caminar hacia la emancipación, entonces no la comparto en ningún ámbito. En cambio la disciplina consciente si, cualquier organización para sostenerse necesita disciplina consciente. Para mantenerla se necesitan procesos donde las personas se sientan involucradas y eventualmente teniendo una posición discordante puedan asumir que se transitó un camino que las contiene, y por ende se hacen cargo de esa resolución, por más que no sea su opinión.

 

- Su elección como Secretario General, es resultado de un proceso largo, ¿cómo arranca?

- Arranca en un proceso colectivo que lleva mucho tiempo Se trata de una corriente, de un movimiento político que ha procurado impulsar cambios dentro del PS. Esa propuesta había intentado, en varias ocasiones y con la participación de varios compañeros, un cambio en la conducción partidaria basada en las diferencias políticas y el estilo de hacer política, tanto interna como hacia afuera. Yo formé parte de ese proceso de construcción. La posibilidad de ser candidato a Secretario General ya se manejó en la elección anterior, y fui uno de los que entendió que no era lo mejor, pero en esta ocasión, ya hace unos cuantos meses, un conjunto de compañeros resolvieron esto, me lo plantearon y luego nos tomamos un tiempo para conversar con otros para ver si era viable y valorar si era realmente un aporte positivo. Es un proceso que viene de lejos, nunca me lo plantee como  un objetivo personal, pero confieso que tampoco me sorprendió que se reiterara la propuesta de mi candidatura para este cargo porque ya había un camino transitado: fui Secretario Político de la Departamental de Montevideo y responsable nacional del área de desarrollo partidario. Desde esos puestos de militancia se fueron haciendo más evidentes nuestras diferencias con la conducción partidaria y, como un proceso que culmina una etapa, me parece lógica, natural, esperable, que esta candidatura apareciera.

- Fuera del PS pero fundamentalmente en su interna, existe la idea de que en los últimos catorce años se ha desdibujado la presencia del partido socialista en el escenario político y especialmente en el movimiento social, ¿comparte esa idea?

- Yo creo que sí, que el partido en muchas  discusiones quedó invisibilizado por no tener posiciones claras o por no expresarlas con claridad. Siempre digo que en esto hubo razones de responsabilidad política, no querer generar más ruido en el FA, no generar más tensiones y aportar desde otro lugar. Pero me parece que no se manejó adecuadamente ese equilibrio, creo que el partido pago muy claro el precio de ese silencio en algunos temas, en otros tuvo posición y la defendió, es decir que no es una cuestión absoluta. Pero particularmente con el movimiento social y la sociedad en general, con las fuerzas sociales del cambio, el desdibujamiento fue grande, hay que tratar de revertirlo con una presencia, con una voz política más clara y con una vocación de construir desde la sociedad y no solamente desde la institucionalidad.

- Hay una contradicción que se da entre aquellos  que dijeron: nosotros somos parte del gobierno, por lo tanto no podemos ni manifestarnos en contra, ni criticarlo; ¿puede ser que eso haya constituido el comienzo del desdibujamiento?

- Creo que eso tuvo mucho que ver porque me parece que hay un problema que no solo ha vivido el PS, sino que han vivido muchas fuerzas transformadoras cuando les toca asumir responsabilidades de gobierno, que es no distinguir el rol del partido con el gobierno y cuando se confunden los roles obviamente se desdibuja el partido porque el poder institucional tiene un peso relativo mayor que el poder especifico de una organización de cambio, revolucionaria. Este fenómeno, que se dio en grandes gestas revolucionarias, no es una cuestión que nos haya sucedido solo a nosotros, pero es un proceso que pasa factura, y es, sí, una de las razones, pero no digo que sea la única. Es no pensar la autonomía del partido frente al gobierno, que no quiere decir indiferencia, que no quiere decir darle la espalda al gobierno que integramos, pero si quiere decir tener claro para qué integramos ese gobierno, en función de qué proyecto político y cuál es el rol singular del partido, que no puede referirse pura y exclusivamente al rol del gobierno, ya que hay tareas en la sociedad que el partido tiene que llevar adelante, para lo cual debe tener una línea, un mensaje, una praxis que no se subsuma en el aparato institucional del Estado.

- Pero ahí, con esa posición, puede chocar con el gobierno…

- Sí, puede chocar, puede tener diferencias. A mí me tocó en algunas circunstancias marcar discrepancias, también marcar acuerdos. Cuando se marcan discrepancias, algo que no es lícito es ofenderse, más aún  cuando la crítica se hace desde un lugar de compromiso. La mejor forma de comprometerse con un gobierno de izquierda no es ser autocomplaciente, es también ser capaz de marcar las diferencias y denunciar algunas cosas que tienen que ver con las injusticias, con las contradicciones de la sociedad que, independientemente de que haya un gobierno progresista, de cambio, de izquierda las mismas siguen existiendo porque vivimos en una sociedad capitalista. Un partido con definición socialista tiene entre sus cometidos más básicos denunciar esas injusticias del sistema, porque es una parte fundamental de un partido que quiere transformar radicalmente la realidad.

- ¿Entre sus objetivos está el de configurarse como un Secretario General de la “unidad partidaria”?

- Voy a ser el Secretario General del Partido Socialista. El partido, a pesar que tenga corrientes en su seno, es una sola organización y yo voy a trabajar para que el partido como organización se mantenga cohesionada en torno a sus objetivos políticos y al mensaje que quiere transmitir. Creo que a veces se abusa de la palabra unidad, por eso no me gusta hacer demagogia con ese término. Entiendo que hay que darle contenido político, la unidad es para llevar adelante  ciertos objetivos, determinada misión histórica, determinado programa. Estoy convencido que si nosotros tenemos discusiones con más contendido, si tenemos más claridad en los objetivos, si tenemos  una línea discutida democrática y participativamente entre todos los que integramos la organización, la unidad es una consecuencia de todo ese proceso político. La unidad no es un “a priori” sino consecuencia de un proceso político que tiene que ver con ideas y con valores.

- ¿En consecuencia, y de acuerdo a lo que dice,  va a dejar de ser el jefe de una de las corrientes del PS?

-Yo no me considero el jefe de nada, ni de una corriente, ni del partido socialista ahora, pero independientemente de la visión que tengo sobre muchos aspectos que hacen a la realidad del partido y de la visión compartida con muchos compañeros de un espacio del que me siento parte, siento la responsabilidad de hacerme cargo de una conducción colectiva, en el cual me toca jugar un rol importante hacia el conjunto de la organización.

- Apenas se supo el resultado de las elecciones, comenzaron a surgir voces de alerta desde la derecha, diciendo  que el PS se va para la izquierda y que eso va a significar cambios en el statu quo de la política nacional. Pero no fue lo único, ya que desde el FA algunos sectores mostraron cierta indiferencia, como si nada hubiese ocurrido y, dentro del PS, algunos explicaron el resultado, diciendo que no es un corrimiento hacia la izquierda, que es lo de siempre con un cambio de personas. ¿Cómo se  clarifica este panorama que algunos quieren hacer confuso?

- El Partido por su definición y naturaleza es una organización de izquierda, pues una organización que se plantea  construir una alternativa al sistema capitalista es una organización de izquierda. Si queremos llevar la discusión a esas categorías que tienen una larga historia, que a veces se emplean con un cariz politológico, a mi parece que lo más importante para caracterizar al PS es mirarlo en relación a sus posicionamientos frente a los intereses contrapuestos en la sociedad. Antes que nada el PS es una organización “del abajo” o sea de los trabajadores, las trabajadoras, de la gente que vive de su trabajo. El vínculo con esos sectores sociales tiene consecuencias programáticas de compromiso con ideas, con propuestas que en esa clasificación son de izquierda. Si girar a la izquierda es tener más compromiso con los trabajadores, tener más compromiso con esas ideas, con ese programa, creo que estaríamos girando a la izquierda continuamente. Lo que no quiere decir ser extremista, ser ultra, quiere decir tener un compromiso de raíz con la transformación de la sociedad y con los intereses e ideas que hacen a nuestra identidad.

- En relación al atemperamiento, al entibiamiento,  de decir “no han habido cambios”, ¿el PS sigue siendo el mismo? ¿Cómo ve ese abordaje de la cuestión?

-Creo que hay un cambio notorio después de 15 años de una conducción con determinado signo, con cierta orientación. Por más que esos años no fueron todos iguales y durante ellos hubo cambios, variaciones, y miradas distintas. Creo que se abre un cambio importante dentro de la organización. Me parece que el cambio se irá confirmando en la realidad de lo cotidiano, el cambio no es simplemente un resultado electoral, se trata de modificar, cambiar en el funcionamiento del partido, en la forma de desplegar la lucha política.. Esos cambios pasan por abrir el partido a la sociedad, por tener un partido más vinculado con las luchas sociales, menos autorreferencial, encapsulado en la institucionalidad como único factor.

- ¿Le parece que el partido socialista puede superar esa impronta “mesocrática” que lo ha caracterizado y que en los últimos tiempos se ha acrecentado?

- El partido debe potenciar a una gran cantidad de militantes que tiene insertos  en los movimientos sociales, en el movimiento sindical, en los movimientos feministas, en el cooperativismo, en las organizaciones de la diversidad, en el ambientalismo, en el campo de los DD.HH,  reivindicando que el centro de nuestra acción política tiene que estar puesto en las luchas de la sociedad para hacer las transformaciones. Si es un mensaje decidido, si se disponen recursos, si hay una línea política adecuada para impulsar ese mensaje, si hay escucha, receptividad, diálogo con esos compañeros en forma permanente y orgánicamente, estos temas se toman como centrales. Parte de esa práctica del PS, desconectada de esa realidad va a cambiar, hay  que hacerlo, lo que falta es una línea política y voluntad de hacerlo, es decir un trabajo para hacerlo posible.

- ¿El PS haciendo parte del gobierno, o desde la oposición, apoyaría políticas de ajuste?

- No, de ninguna manera. El ajuste  en un sistema capitalista siempre se hace sobre los trabajadores. Nosotros no podemos acompañar y aceptar ninguna medida que implique resentir las condiciones de vida de la clase trabajadora uruguaya. Con una conducción distinta, el partido marcó su posición frente a  las medidas de “consolidación fiscal” adoptadas por el gobierno, las expresó públicamente, las difundió y las fundamentó. Ni que hablar si debiéramos enfrentar una política tradicional de ajuste estructural. Ante las políticas de ajuste se va encontrar a un partido resistiéndolas.

¿Al PS le preocupan los desbordes represivos gubernamentales?

- Sin duda. Siempre digo que esas dos cosas, ajuste y represión, generalmente van de la mano: “ajuste y palo”. Los desbordes represivos en cualquier país, porque nosotros tenemos vocación internacionalista, nos preocupan y los rechazamos de plano. A veces hay un funcionamiento autónomo de los aparatos represivos. Se trata de un problema que hay que resolver con una firme conducción política, una conducción civil, que garantice los derechos de los ciudadanos. Sin caer en una visión idílica, que es lo que a veces se nos achaca, claro está que el delito debe ser reprimido, lo que no se puede pensar es en una política de seguridad exclusivamente desde el punto de vista represivo, hay que trabajar con integración, prevención, y disuasión. La represión, cuando es necesaria, va unida a políticas de rehabilitación. Y se separar claramente la represión del delito, de la represión y criminalización de la protesta social. Tenemos que combatir las acciones que procuran amedrentar a los que luchan por cambiar la sociedad, acá en Uruguay o en cualquier lado, por eso nuestra postura clara frente a la deriva en ese plano del proceso nicaragüense y venezolano. Condenamos los procesos represivos tengan lugar en Uruguay o en otra parte del mundo.

- Apenas se supo el resultado de las elecciones, comenzaron a surgir voces de alerta desde la derecha, diciendo el PS se va para la izquierda y eso va a significar cambios  en el statuo quo de la política nacional. Pero no fue lo único ya que desde el FA algunos sectores mostraron cierta indiferencia, como si nada hubiese ocurrido. Dentro del PS algunos explicaron el resultado, diciendo que no es a la izquierda, que es lo de siempre, con un cambio de personas. Como se  clarifica este panorama que algunos quieren hacer confuso.

- El partido,  por su definición y naturaleza es una organización de izquierda, una organización que se plantea  construir una alternativa al sistema capitalista es una organización de izquierda. Si queremos llevar la discusión a esas categorías que tienen una larga historia, que a veces se emplean con un cariz politológico, a mi parece que lo más importante para caracterizar al PS es mirarlo en relación a sus posicionamientos frente a los intereses contrapuestos en la sociedad. Ante que todos el PS es una organización “del abajo” o sea de los trabajadores, las trabajadoras, de la gente que vive de su trabajo. El vinculo con esos sectores sociales tiene consecuencias programáticas de compromiso con ideas, con propuestas. Que en esa clasificación son de izquierda. Si girar a la izquierda es tener más compromiso con los trabajadores, tener más compromiso con esas ideas, con ese programa, creo que estaríamos girando a la izquierda continuamente. Lo que no quiere decir ser extremista, ser ultra, quiere decir tener un compromiso de raíz con la transformación de la sociedad y con los intereses e ideas que hacen a nuestra identidad.

- En relación al atemperamiento de decir no ha habido cambios, el PS sigue siendo el mismo ¿Cómo ve ese abordaje de la cuestión?

- Creo que hay un cambio notorio después de quince años de una conducción con determinado signo, con cierta orientación. Por más que esos años no fueron todos iguales y durante ellos hubo cambios (variaciones), miradas distintas. Creo que se abre un cambio importante dentro de la organización. Me parece que el cambio se irá confirmando en la realidad del cotidiano, el cambio no es simplemente un resultado electoral, se trata de modificar, cambiar en el funcionamiento del partido, en la forma de desplegar la lucha política.. Esos cambios pasan por abrir el partido a la sociedad, por tener un partido más vinculado con las luchas sociales, menos autorreferencial, encapsulado en la institucionalidad como único factor.

- ¿Le parece que el partido socialista puede superar esa impronta “mesocrática” que lo ha caracterizado y que en los últimos tiempos se ha acrecentado?

- El partido tiene que potenciar a una gran cantidad de militantes que tiene insertos  en los movimientos sociales, en el movimiento sindical, en los movimientos feministas, en el cooperativismo, en las organizaciones de la diversidad, en el ambientalismo, en el campo de los DD.HH,  reivindicando que el centro de nuestra acción política tiene que estar puesto en las luchas de la sociedad para hacer las transformaciones, si es un mensaje decidido, si se disponen recursos, si hay una línea política adecuada para impulsar ese mensaje, si hay escucha, receptividad, dialogo con esos compañeros en forma permanente y orgánicamente estos temas se toman como centrales. Parte de esa práctica del PS desconectada de esa realidad va a cambiar, hay con que hacerlo, lo que falta es una línea política, voluntad de hacerlo, es decir un trabajo para hacerlo posible.

- ¿El PS haciendo parte del gobierno o desde la oposición apoyaría políticas de ajuste?

- No de ninguna manera. El ajuste  en un sistema capitalista siempre se hace sobre los trabajadores nosotros podemos acompañar y aceptar ninguna medida que implique resentir las condiciones de vida de la clase trabajadora uruguaya. Con una conducción distinta el partido tuvo marco su posición frente a  las medidas de “consolidación fiscal” adoptadas por el gobierno, las expreso públicamente y las defendió. Ni que hablar si debiéramos enfrentar una política tradicional de ajuste estructural. Ante las políticas se ajuste se va encontrar a un partido resistiéndolas.

¿A PS le preocupan los desbordes represivos?

- Sin duda. Siempre dijo que esas dos cosas, ajuste y represión generalmente van de la mano: “ajuste y palo”. Los desbordes represivos en cualquier país, porque nosotros tenemos vocación internacionalista, nos preocupan y los rechazamos de plano. A veces hay un funcionamiento autónomo de los aparatos represivos. Se trata de un problema que hay que resolver con una firme conducción política, una conducción civil, que garantice los derechos de los ciudadanos. Sin caer en una visión idílica, que es lo que a veces se nos achaca, claro está que el delito debe ser reprimido, lo que no se puede pensar es en una política de seguridad exclusivamente desde el punto de vista represivo, hay que integrar, prevención, disuasión la represión cuando es necesaria, unida a políticas de rehabilitación. Y separar claramente la represión del delito, a la represión y criminalización de la protesta social. Tenemos que combatir las acciones que procuran amedrentar a los que luchan por cambiar la sociedad. Acá en Uruguay o en cualquier lado, por eso nuestra postura clara frente a la deriva en ese plano del proceso nicaragüense y venezolano. Condenamos los procesos represivos tengan lugar en Uruguay o en otra parte del mundo.

- ¿Le parece que el Ministro del Interior tiene que explicar los actos represivos e infiltración acaecidos e 22 de marzo al termino de la manifestación en “defensa del agua”?

- Esos hechos me preocupan, recibí y analice algunas imágenes sobre los acontecimientos, creo que sería necesario que haya una respuesta y explicación oficial sobre lo ocurrido.

- Da la impresión que algunos socialistas ven su historia fragmentada y  que reniegan de determinados momentos del socialismo uruguayo. ¿Usted reivindica in totum la historia del PS? ¿ Personalmente qué piensa de la refundación socialista de los 50 que parece estar en cuestión en la actualidad?

- Creo que  hay muchos juicios anacrónicos sobre realidades que sucedieron en contextos diferentes. Me parece que el que se pone, desde su posición actual, a juzgar qué paso en 1910 o 1950 con categorías y lógicas de 2019, comete una aberración histórica. Los juicios históricos no pueden hacerse así, eso es lo primero que quiero aclarar, a veces hay una gran irresponsabilidad al emitir juicios no solo sobre la historia del PS, sino sobre procesos donde se hace abstracción de los contextos en los cuales se desenvolvieron. La historia del PS tiene muchas cosas de las que podemos sentirnos orgullosos, la refundación de los 50 es una de ellas, allí hubo una generación que se la jugó por dar un giro, un transformación para acercase a las lucha de los trabajadores, la gente a pie y los oprimidos, los movimientos latinoamericanos que peleaban por “la segunda independencia”, en las luchas antiimperialistas y anticolonialistas de las periferias.  Obviamente que en la historia de un partido político hay luces y sombras y no podemos decir que todo lo que hicieron los socialistas es digno de elogio, el partido socialista no es un grupo de personas que hicieron a lo largo del tiempo todo bien, la idealización de la historia y de las personas, pero no hace bien en las circunstancias actuales quien se pone desde su posición presente a juzgar lo que ocurrió.

- ¿Vivian Trías es una figura que cayó en desgracia dentro del PS?

- No, Vivian Trias es un referente ineludible para el PS, con aportes que no solo impactaron en el PS sino en la izquierda uruguaya en general y en la izquierda latinoamericana. Con una perspectiva nacional muy interesante que asumió aquella máxima de Mariátegui “ni calco ni copia, creación heroica” y la convirtió en teoría, en análisis histórico y en línea política para su organización. Me parece que nuestro pueblo y los latinoamericanos le deben mucho. El Partido lo ha reivindicado recientemente en declaración frente  a los ataques recibidos.]Eso no quiere decir que Trias no haya cometido errores, el que se hace se equivoca y el que hace cosas “grandes” se equivoca a veces grandemente. Su aporte es ineludible y el cuestionamiento ético que se le ha querido hacer es una canallada, es algo evidente.  No va a caer en desgracia, es un referente al que tenemos que volver, para entender la historia, para alimentar nuestros análisis de la realidad y enriquecer nuestra práctica política.

- ¿Esto significa que el PS va a estar más activo en  la tarea de articular las fuerzas que se identifican con el   socialismo en el Uruguay?

- El Partido necesita generar puentes y caminos de diálogo con todos los que luchan en distintos lugares de la sociedad y luchan por construir una sociedad fundada en los valores que compartimos. Esto es con organizaciones políticas, con organizaciones sociales, con personas que militan en esa dirección, se trata de generar plataformas de encuentro, generar intercambio, enriquecer nuestra práctica y tal vez aportarles algo a los demás.

- Las ideas se vehiculizan a través de un lenguaje, el que utiliza no es el que ha caracterizado en los últimos años al PS ¿Esto significa que se producirá también un cambio de lenguaje del PS?

- Siempre he  tenido este lenguaje porque es el que sé hablar para expresar las ideas y convicciones socialistas, no me voy a poner de juez del lenguaje de otros compañeros y compañeras, yo aprendí a decir las ideas de este modo. Estoy convencido que hay que reivindicar un marco de análisis y una forma de decir que tenga que ver con nuestra identidad. No para hablar críptico, de una forma que nadie entienda, sino para tratar de decir cosas que se puedan comprender, hay que hacer en permanencia un esfuerzo de pedagogía política, porque hablarnos a nosotros mismos no  tiene sentido. Rescatando si un análisis crítico de la realidad, lo que exige palabras que den cuenta de esa realidad.

- ¿Se van a tender puentes a los socialistas que en los últimos años han dejado el partido discrepando con las orientaciones imperantes?

- Entre los que han dejado el partido hay compañeros y  compañeras con puntos de vista muy diversos sobre la realidad partidaria, sobre los posicionamientos de la organización. El partido es de puertas abiertas, está dispuesto a recibir a quienes quieran reincorporares para luchar por estas ideas. Pero estará abierto a los muchos que nunca estuvieron. Un partido asfixiado en su dinámica interna, endogámico, es un partido que no puede mover la aguja de la historia. Bienvenidos los que quieran volver, bienvenidos los que vengan, siempre sobre ciertos parámetros ideológicos, políticos y éticos.

- ¿Va a incorporar un asesor de imagen para usted como Secretario General?

- La verdad que NO¡!

- ¿Quién le va asesorar?

- Hay un montón de compañeros que me dicen  todo el tiempo si les gusta o no lo que digo o hago.

- Pero son jóvenes, no hay crítica, hay complicidad generacional

- Hay jóvenes y veteranos

-La pregunta esta referida al género femenino, que con aire maternal le dicen tal cosa o tal otra

- Por supuesto, pero además tengo a mi vieja que bastantes consejos me da

- Con respeto a la imagen y  la comunicación en el partido, la idea que tenemos es que comunicamos mal, siempre se habla que hay que mejorar, ser más efectivo. ¿En ese sentido confía en los profesionales o en los militantes?

- Las dos cosas son importantes, siempre tiene que primar una orientación política clara. El saber profesional cuenta, el que está formado tiene que ser valorado en su saber, la comunicación  del partido tiene que ser más profesional, pero desde una orientación política clara. La comunicación nunca es neutral, la aplicación de determinadas herramientas y conocimientos, son importantes, la comunicación del partido tiene que estar orientada por su línea política. Comunicar mejor a costa de la ideología  y las ideas implica un mal uso del profesionalismo

- ¿De noche, antes de dormir, a la hora de elegir una  lectura qué prefiere: Sócrates, Lenin o Vargas Llosa?

- A Sócrates no puedo leerlo porque no escribió nada!!!