La actitud de la Ministra ante la movilización de FUCVAM es una afrenta a la equidad y a la justicia, inaceptable entre quienes se dicen progresistas.

Escribe:  Juan Descalzo

Crónicas de una marcha

La línea sinuosa de la carretera, con sus altibajos, luce primorosa  en los folletos turísticos invitando al disfrute de un descanso placentero, merecido o no pero siempre deseado. Ir rumbo al sol es un objetivo tentador, quimera para muchos, rutina semanal, y no solo de temporada, para algunos otros que suelen hacer el recorrido con el velocímetro coqueteando  los 200 kms. horarios y el aire acondicionado exhalando aire polar.

La realidad es muy distinta cuando temperaturas cercanas a los 30 grados  o más, calientan el asfalto hasta hacerlo reverberar y la velocidad es apenas de ”individuo caminando  bajo el sol o la lluvia”. Entonces, los repechos que apenas se sienten si hay un motor que tira hacia adelante, se convierten en la ladera del Aconcagua cuando se intenta superarlas a  tracción humana.

Esos 150 kilómetros  que separan Montevideo de Punta del Este son, según el caso, un paseo hermoso y disfrutable para algunos, pero  en otras son una senda de sacrificio, lucha y martirio, cuando se convierten en escenario de lucha y protesta. Y así, con ese espíritu, la recorrieron los casi doscientos integrantes de FUCVAM que hicieron durante cuatro días la marcha de protesta y denuncia.   

Anunciaron que llegarían a la plaza central puntaesteña y lo hicieron. En ese momento eran más de dos mil. Y se hicieron ver y sentir. El intendente Antía amenazó con prohibirles el acceso y le envió una misiva al Presidente de la República advirtiéndole de los graves perjuicios que ello acarrearía para el turismo.

Entre tanto, otras voces, argumentaban con tono inteligente que si el problema era económico debían protestas ante el Ministerio de Economía y Finanzas. En fin, una serie de sesudos pensamientos, coherentes y  racionalmente hilados que intentaban demostrar el error y la falta de criterio de los procesantes que, mucho antes, en las asambleas donde tomaron la resolución de hacer la marcha se plantearon estas y unas cuantas preguntas más profundas y trascendentes. Por supuesto que mientras se ayudaban unos a otros y los pies lacerados pedían descanso, las preguntas eran ya con tono de indignación: ¿por qué tenemos que llegar a este sacrificio?

Lo que reclama Fucvam no es nada nuevo ni extraordinario pues ya hay un sector de cooperativistas que paga un interés del 2 por ciento sobre sus préstamos. Esos son los que firmaron el convenio antes de 2008. Quienes se movilizan ahora firmaron después de esa fecha y abonan una tasa de 5.25 por ciento, y lo que se reclaman es que se extienda el criterio uniforme para todos. El cálculo está hecho  y su aplicación no producirá una hecatombe económica sino una consolidación social.

Entre mate y mate, en las paradas de descanso, la pregunta y el descontento cobra vigor: “dicen que esta ministra no afloja porque no somos del palo de ella”

-Pero, yo no soy del Frente y estoy acá convencido, pero la mayoría de los dirigentes son  del palo como decís, ¿Y entonces?, -retruca otro veterano.

- Si, está bien, estoy hablando del palo de ella, del sector del FA, ¿me entendés?-  explica un joven que ya lleva vendas en los pies.

- Mirá cómo será la cosa, -interviene otro- que a las empresas privadas no les cobran el iva a los materiales y nosotros, que trabajamos a pulmón, pagamos todito.

-Por eso te digo… Pero no le vamo’a aflojar ¿eh? La ministra va a tener que dar la cara...

- Demostramos con esto que lo nuestro no es solo económico, es también filosófico, es un modelo de vida que queremos mantener y asegurar y consolidar. Somos ejemplo en el mundo entero y aquí  esta ministra nos desconoce. También tenemos que hacerlo saber a todo el mundo…- interviene otro mientras devuelve el mate.

Y así, día tras día, junto con el cansancio y el dolor se fue acumulando la bronca, intensa,  pero ordenada, que se puso de manifiesto en todo momento.

Ahora, vienen nuevas instancias de lucha. Saldo de una marcha de sacrificio en defensa de no solo de porcentajes sino de principios. Quien tenga sensibilidad y sepa entender debe hacerlo.