¿Socialistas pentecostales o pentecostales socialistas? Disyuntiva en Bella Unión entre la llegada de Cristo y la tierra para quien la trabaja?

Escribe: Inés Albarenga

Veinte cuadras de largo por diez de ancho conforman el damero urbano de Bella Unión que, en algunas zonas,  hace recordar escenarios de las viejas películas de cow boys que Hollywood difundiera al mundo entero desde sus estudios. Y este enero de 2019, con sus picos de temperatura casi sahariana lleva a la comparación. Es que en las calles hay pocos árboles y también poca gente que, en las horas en las que el sol cae a plomo, buscan razonablemente el amparo de alguna sombra doméstica. Hay mucho polvo que se levanta al paso de todo vehículo, aunque eso no es nuevo: los que crecieron en esa ciudad saben que “siempre fue así”. Cuentan los memoriosos que cada administración se propone lavarle la cara y hacer algo al menos con las dos calles principales. Pero el saldo a los pocos años es similar y poco glorioso. El actual alcalde Luis Carlos López Godoy ha tomado el tema y casi diez cuadras de la calle principal, la general Artigas,  se han hormigonado y, esta vez, parece que “en serio y bien”, como para que duren y no se desgranen.

Después de la caída del sol, cuando refresca un poco, la gente sale a hacer sus mandados y algunos a hacer militancia que es poca en todos los partidos. Sin embargo, los más tenaces, y porfiados en su actividad, que no es política, son quienes pertenecen a las iglesias pentecostales.

La presencia religiosa  ha sido permanente en este escondido rincón del país. Católicos y metodistas, de la línea tradicional digamos, tienen presencia casi desde la fundación del lugar, algo posterior, pero ya con varias décadas de actividad están los Mormones, los Testigos de Jehová, el Movimiento Misionero Mundial y la Iglesia Evangélica Cuadrangular que son los más visibles, no tanto por sus locales sino por el proselitismo agresivo que practican con su particular estilo estentóreo y reiterativo.

Tratando de “pasar los calores” los componentes sectoriales del Frente Amplio, por separado o colectivamente, hacen cuentas de cómo apoyar o participar en el acto del 5 de febrero en Montevideo, celebrando los 48 años de la fundación del Frente; hablan de las bondades o carencias de los cuatro candidatos que se postulan para la presidencia y las opiniones, a veces personales y otras del grupo al que pertenece quien  argumenta, van tejiendo la trama de los cercanos acuerdos electorales que deberán concretar para confeccionar las listas. Sin encuesta de por medio, y a puro ojo, algunos señalan una leve mayoría para Daniel Martínez.

El único sector que muestra una actividad mayor es el Partido Socialista pues tiene que dirimir en un próximo Congreso, entre otras cosas, la elección de su Secretario General que tiene hasta ahora dos postulantes.

Buscando respaldos, ambos candidatos: Gonzalo Civila y Santiago Soto, están recorriendo distintos puntos del país. Civila ya estuvo en Bella Unión y dejó muy buena impresión y se espera la llegada de Santiago Soto.

La terminal de ómnibus se convierte en el “mentidero” político con la llegada de los  entumecidos pasajeros que arriban después de catorce  horas de viaje, si provienen de Montevideo, o de aquellos que, con transporte personal, denotan su condición de forasteros preguntando por direcciones o simplemente por personas. Allí llegan las novedades, con personajes más o menos conocidos o burócratas encargados de transmitir las directivas. Por la asiduidad de estas presencias y el interés con que se esperan, se nota que Bella Unión ha aumentado su “glamour” político.

Buena parte de ese interés radica en los rumores, o algo más que eso, que anuncian un ingreso de alrededor de ochenta personas provenientes de las iglesias pentecostales a filas del Partido Socialista. Es que el alcalde, Luis López, miembro de dicha organización ha dado un particular empuje  al avance del Frente Amplio, y particularmente de su partido, al interesar en la política a los devotos y fieles pentecostales para que, además de anunciar la llegada de Cristo, divulguen el dogma socialista.

Conversar con alguna vecina o vecino convencidos del arribo del redentor para corroborar si conocen o coinciden con los postulados del socialismo, resulta interesante por el pragmatismo de la respuesta: “Algo oímos -dicen- no sé cuánto hay de cierto, pero si ellos aceptan la llegada de Cristo Salvador nosotros los podemos votar a ellos”.

Hay grupos del FA con menores exigencias doctrinarias para aceptar  el ingreso ciudadano a sus filas y están interesados en esta posibilidad: “¿por qué solamente al socialismo?, cualquier otra opción del FA, también puede ser”, afirman interesados. Pero, desde el sector socialista surgen algunos condicionamientos: ”hay libertad de culto y la respetamos,  pero si ingresan en bloque como iglesia, sea cual fuera,  no se puede aceptar”, dicen prevenidos porque ya un pastor y su hijo han pedido la afiliación.  Otros sectores del FA coinciden con esa posición y la experiencia cercana del resto de América surge de inmediato.

El lento discurrir  de la vida, que no elude las contradicciones fundamentales, se les planteará una vez más a los bellaunionenses, contando con el aporte  confesional de la legisladora poli-religiosa del Partido Nacional, Verónica Alonso, que fatiga púlpitos y escenarios proclamando con estilo profético que “Dios está con nosotros”, es decir: con ellos, y pregunta con tono de anatema recitado: “¿quién contra nosotros?”.

Preguntarle a los habitantes de Bella Unión que tienen larga historia de lucha y rebeldía “¿quién contra nosotros?”, es escarbar en la historia reciente. Un sector que está vivo y perdura en la memoria de los lugareños y eso no se ignora, es la de los cañeros y sus luchas. Ellos, que supieron levantar la bandera de “La tierra para el que la trabaja”, saben quién está contra ellos, y quizás tengan una respuesta para la pregunta de Alonso pues allí hay una contradicción que no puede ignorarse. Lo que no se sabe es si los pentecostales están de acuerdo con el reclamo cañero, por ejemplo, y se proponen avanzar en esa dirección, y por eso su ingreso masivo a filas del Partido Socialista, o esperan simplemente que los cambios se produzcan por mediación de la voluntad divina.