Análisis de la estrategia del Uruguay para su inserción comercial a nivel internacional

 Por Roberto Chiazzaro Licenciado en relaciones exteriores/Profesor de historia/Diputado

 Las redes de producción y/o el desarrollo de las cadenas de valor

    La crisis del petróleo acaecida a mediados de los años 70 impactó fuertemente en la estructura económica mundial. Las grandes empresas multinacionales buscaron los medios para recuperar la rentabilidad perdida, lo cual trajo aparejado el desarrollo de un nuevo sistema de producción global y la paulatina pérdida del “Estado de Bienestar”, que se había desarrollado a los largo de los” Años Dorados” en el seno de los países desarrollados, el peso de la crisis lo pagaron los trabajadores.

    La posibilidad de generar un nuevo sistema de producción global se debió a la concurrencia de diversos factores, como lo fueron, la reducción de los costos de transporte y los adelantos de las tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC´S), los cuales posibilitaron el creciente desarrollo de las redes de producción , o cadenas de valor. Esto implica que, las empresas multinacionales, de los países desarrollados, trasladan parte de sus procesos productivos a países en desarrollo. Se busca combinar la tecnología, innovación y conocimientos de los países desarrollados con los menores costos de mano de obra de los países en desarrollo. También inciden en este proceso la abundancia de materia prima y eventuales ventajas logísticas.

    Para los países en desarrollo, como el nuestro, integrarse a las redes internacionales de producción (especialmente en sus segmentos más intensivos en conocimiento), puede generar varios beneficios, como lo son acceder a nuevas tecnologías, viabilizar la formación de mano de obra especializada, convertirse en centros de distribución, desarrollos logísticos, etc.

    En las industrias caracterizadas por el desarrollo intensivo de las cadenas de valor, los bienes finales ya no se producen en un solo país, por el contrario, se llevan a cabo en varios países mediante la interacción organizada de múltiples empresas. Por lo cual cada país comienza así a especializarse en determinados segmentos del proceso productivo del bien final.

    Asimismo, estas complejas relaciones de comercio e inversión, que se dan al interior de las redes internacionales de producción, requieren un entorno normativo propicio para su desarrollo. Es así que resulta necesaria una normativa que garantice el libre flujo de los bienes y la protección de los derechos de propiedad. Nos estamos refiriendo, también, a la liberalización de los servicios de infraestructura (transporte, logística, telecomunicaciones), la libre movilidad de los capitales y la reducción de barreras arancelarias y no arancelarias. También nos referimos a la protección de las diferentes categorías de propiedad intelectual (marcas, patentes, diseños). Se busca beneficiar y darles seguridad a los inversores extranjeros y para ello se los dota de mecanismos de solución de controversias inversionistas-Estado, dejando de lado la justicia estadual y garantías legales, que aseguren la repatriación del capital y de sus utilidades. Es así que todos los países que pretenden integrarse a estas cadenas de valor han buscado generar un entorno que los transforme en destino de inversiones de las multinacionales, para ello han suscrito acuerdos de promoción de inversiones y acuerdos comerciales “profundos” ( son aquellos acuerdos cuyo alcance excede la eliminación de los aranceles y otros obstáculos, en frontera al comercio de bienes, abordando también diversas barreras regulatorias internas ” detrás de la frontera” al funcionamiento de las cadenas de valor) con diversos socios, en especial aquellos que se ubican en el centro de las redes internacionales de producción.

    Acorde con lo señalado precedentemente, se han venido desarrollando, a nivel mundial, varias negociaciones comerciales de vasto alcance (TPP TTIP RECEP ASEAN CETA). Todos estos Acuerdos, denominados mega regionales, tienen características bien definidas, a saber: un número de miembros y tamaño de los mismos que los diferencian notoriamente de los acuerdo bilaterales conocidos habitualmente; apuntan a crear espacios económicos de vasto alcance y por último cuentan con una Agenda temática que va mucho más allá de las liberaciones arancelarias incluyendo aspectos no abordadas por la OMC. La magnitud de estas iniciativas podría, en la práctica, implicar una verdadera redefinición de las reglas del comercio mundial, caracterizada por la cesión de soberanía de los Estados Nacionales, en beneficio de las Empresas Multinacionales.

    Este tipo de acuerdos no limitan su impacto sobre los flujos del comercio e inversión a escala planetaria. Mucho más relieve tienen estos procesos en lo que respecta al fuerte énfasis sobre la convergencia regulatoria.

    La economía de los EE.UU fue fuertemente afectada por este proceso de la deslocalización de la producción, el mismo alentó la desindustrialización generando pérdida de puestos de trabajo y la baja sustancial de los salarios. Asimismo potenció al conjunto de los países llamados emergentes, tales como los BRICS (BRASIL RUSIA INDIA CHINA SUDAFRICA).

    A la generación de un nuevo sistema de producción global, se le agregó, en el seno de la economía norteamericana, otro proceso, tremendamente desestabilizador, que fue la financiarización de la economía. Proceso este que se extenderá a Europa también. El mismo generó, en primera instancia, dentro del sector inmobiliario de la economía americana, una burbuja financiera de gran magnitud. Su estallido se produjo en el año 2008 y sus efectos se hicieron sentir, también en Europa. Gracias a una fuerte intervención de salvataje, por parte del Estado, tanto en los EE.UU, en primera instancia, como en Europa, recién se está saliendo de esta crisis, que hay quienes afirman que fue, de una magnitud similar, por sus efectos, a la crisis del 29. Una vez más, la lógica del sistema capitalista, engendra una crisis como consecuencia de promover un consumo desenfrenado, basado en el otorgamiento prácticamente ilimitado, de créditos, sin el adecuado respaldo, y sin los necesarios resguardos legales, los cuales fueron oportunamente abolidos, precisamente por las autoridades encargadas de velar por el control del sistema financiero de los EE.UU (Derogación de la Ley Glass Steagall).

    En realidad, los grandes beneficiarios del nuevo sistema productivo no lo van a ser los países centrales o desarrollados, sino que lo fueron las grandes multinacionales, las cuales aumentaron sus márgenes de ganancia, en forma desmesurada. Desde el punto de vista económico-social, el nuevo sistema ha acelerado y profundizado la desigualdad.

    Pronto será China, por su PBI la mayor potencia económica del mundo. En algunos grandes países en vías de desarrollo, los estratos medios han experimentado un auge sin precedentes, mientras que, en cambio, la situación de los trabajadores y de las capas medias bajas en los países industriales, hasta ahora dirigentes, no mejoró o empeoró.

    La agenda hegemónica de los EE.UU se ve pues, confrontada, por un lado, con la creciente insatisfacción de los trabajadores y los estratos medios desclasados y, por el otro con el creciente poder de los países en vías de desarrollo robustecidos económicamente, los cuales pretenden ahora – sobre todos los BRICS- codeterminar las reglas de juego de la economía mundial y sus instituciones.

    Esta crisis del 2008 afectó seriamente la economía China, al bajar notoriamente, la demanda de EE.UU y Europa, produciendo transformaciones en la principal economía mundial. China ha mermado sus niveles de crecimiento anual y ha optado por potenciar su mercado interno, como forma de sostener el crecimiento de la economía. Estas modificaciones operadas en la economía China, han afectado seriamente, a sus proveedores de materias primas (commodities), entre otros a nuestro país.*

    “La Inserción de Uruguay en el mundo será impulsada desde la plataforma del Mercosur. Por ello se fomentará una agenda externa común del bloque, consolidando y fortaleciendo las Instituciones Regionales”.

    “La propuesta programática del Frente Amplio busca desarrollar una política exterior que tenga como objetivo una proyección internacional del Uruguay priorizando la integración regional para su inserción en el mundo.”

    Estas definiciones, señaladas precedentemente, forman parte de las BASES PROGRAMATICAS DEL TERCER GOBIERNO NACIONAL DEL FRENTE AMPLIO 2015-2020.

     En marzo del 2015 Nin Novoa decía. ”Queremos un Mercosur que se plantee objetivos y acuerdos viables, y que de ser necesario ajuste los mismos a las posibilidades actuales, con una agenda externa activa que rompa el encierro

    En julio del 2015 la Cancillería uruguaya presentó un planteo, en el seno del Mercosur, buscando sincerar el mismo, lo cual implica, un reconocimiento de que el bloque regional no ha alcanzado el desarrollo necesario, para potenciar nuestra economía.

    Al igual que lo sucedido durante el primer período de Gobierno del FA, Uruguay planteó la necesidad de flexibilizar el Mercosur, lo cual implica, habilitar la posibilidad de llevar a cabo negociaciones comerciales unilaterales, por parte de cada uno de sus miembros, con terceros países. Esta solicitud de Uruguay violenta la Res 32/2000 del CMC y, por la vía de los hechos transforma al Mercosur, nuevamente, en una Zona de Libre Comercio.

    Es cierto que la Agenda Exterior del Mercosur no ha tenido grandes avances, lo más relevante en ese sentido es el Acuerdo que se está negociando con la Unión Europea, desde ya hace varios años, y que sigue siendo de muy difícil concreción. La traba principal está radicada en la negativa de la Unión Europea a abrir su mercado a la exportación de productos agrícolas procedente de los países miembros del Mercosur. Esta postura de la UE, defendida principalmente por Francia, genera por parte de los miembros del Mercosur, la comprensible negativa a abrir nuestras fronteras, a la producción industrial con alto contenido tecnológico, procedente de la UE.

    El Presidente de la República, Dr. Tabaré Vázquez, llevó a cabo una visita oficial a Alemania. Valoró la misma como muy fructífera, ya que, hubo declaraciones por parte de la Canciller Ángela Merkel, en el sentido de manifestar su voluntad de concretar el Acuerdo entre ambos bloques. La nueva realidad internacional, Brexit, el fracaso del TITP con USA y el bloqueo comercial existente con Rusia, hacen que la UE, este urgida por obtener nuevos mercados.

    Una vez más debemos expresar, que las negociaciones que  se están llevando a cabo en este Acuerdo Mercosur-UE   tienen el carácter de secretas. Reiteramos que ese estilo, propio de lo sucedido con todos los Acuerdo de Última Generación, no resulta conveniente por una multiplicidad de razones. Asimismo, creemos necesario reiterarlo una vez más, es imprescindible contar con un estudio de impacto elaborado con amplitud e imparcialidad, para determinar si el mismo se condice con los intereses de la Nación.

    Tras intensas negociaciones llevadas a cabo recientemente no  se ha podido concretar un acuerdo entre ambos bloques.

    Mientras estas negociaciones con la UE se están llevando a cabo, el Mercosur está a la espera de la decisión de Brasil para que Bolivia ingrese al Acuerdo, tiene celebrado Acuerdos con Israel y Palestina, está a punto de concretarse un Acuerdo con Egipto(Uruguay ya ha ratificado el Acuerdo) y se están llevando adelante negociaciones con India. También se han iniciado negociaciones con Canadá y ha habido aproximaciones con el Ceta.

    Lamentablemente, el giro político hacia la derecha, operado en Argentina, vía electoral y en Brasil, vía golpe de Estado, ha determinado, la suspensión, temporal, de Venezuela. Este tema se está laudando, al amparo del Mecanismo de Solución de Controversias estipulado en el Protocolo de Olivos, y esperamos que tenga una pronta resolución. El Mercosur y el Uruguay, en especial, tenemos necesidad de un pronto restablecimiento de la normalidad en el seno del Acuerdo, con la participación plena de todos y cada uno de sus miembros.

    Digamos que, independientemente, de la falta de apertura de nuevos mercados, por parte del Mercosur, lo cual no ha sido impedimento para que Uruguay tenga relaciones comerciales con más de 130 países, no es esta circunstancia, el único factor, que explica el hecho de que Uruguay no pueda acceder a nuevos mercados.

    Uruguay tiene, una oferta exportadora extremadamente primarizada. En efecto Uruguay exporta al mundo básicamente 5/6 commodities: Carnes, Lácteos, Cereales (trigo, maíz, arroz, soja), celulosa, madera en bruto, lana sucia, cueros.

    Analizando los principales destinos de nuestras exportaciones veremos que los mismos se encuentran principalmente, como es lógico, por diversos factores, en el Mercosur: Brasil, Argentina y Venezuela (antes de ser suspendida). Recientemente las exportaciones a la Argentina, las cuales pese a que ya no está más el Gobierno de Cristina Fernández, sino el de Macri, continúa imponiendo restricciones a nuestras exportaciones, se han equiparado con las que tienen por destino a los EUA. Fuera de la Región el gran socio comercial del Uruguay, al igual que para el resto de los miembros del Mercosur, es China, al cual vendemos nuestra primarizada lista de bienes, citada precedentemente.

    Un factor que resulta relevante destacar, es que los bienes que Uruguay exporta con agregado de valor lo hace en el Mercosur, nos estamos refiriendo a autopartes, automóviles, productos elaborados por nuestros laboratorios, plásticos, papel (el cierre de Fanapel afecta directamente este importante rubro), etc. La exportación y producción de estos bienes es fundamental para el desarrollo económico de nuestro país, no solo por lo que significa como fuente de ingreso de divisas, sino como generador de mano de obra, desarrollo tecnológico y de todos los servicios que se crean en torno a la producción industrial. Por lo tanto, sin negar la importancia que representa para el país, una inteligente inserción internacional, sin dejar de valorar la importancia de la exportación de productos derivados del agro, que hoy representan más del 70% del valor de nuestras exportaciones, resulta fundamental ir construyendo la senda que nos permita alcanzar una radical transformación de nuestra matriz productiva.

    Este proceso de primarización de nuestras exportaciones, se ha consolidado aún más, como consecuencia de la demanda de China, hacia la cual exportamos grandes volúmenes de soja, carnes, celulosa, lana y cueros. La importancia de China, como principal destino de nuestras exportaciones, adquiere aún más relieve debido a la crítica situación económica por la cual están atravesando Argentina y Brasil.

    Ante este panorama, se ha robustecido en los equipos de gobierno situados en Cancillería y en el MEF, la tendencia a profundizar la apertura comercial, liberalizar la economía y apuntar al llamado Regionalismo Abierto, siendo la estrategia de la flexibilización del Mercosur, una de las vías diseñadas para alcanzar este objetivo. Resulta necesario puntualizar que, la estrategia de orientar nuestra inserción internacional por la vía del Regionalismo Abierto, no es una opción que está contemplada en las Bases Programáticas del FA

    En el marco de esta estrategia, un primer paso lo ha constituido viabilizar un acercamiento a la Alianza del Pacífico, la cual está integrada actualmente por Chile, Perú, Colombia y México. Este Acuerdo Comercial tiene la particularidad de que todos los miembros tienen firmados entre si TLC y con los EE.UU. Asimismo todos comparten la doctrina económica neoliberal. La estrategia final de la Alianza es integrarse finalmente al TPP 11. Esta nueva denominación del TPP, obedece al retiro del mismo  por parte de los EE.UU, y ya se  ha concretado su creación. La concreción de este acuerdo pudo llevarse a cabo pese al retiro impuesto por Donald Trump, luego de haber manifestado que el TPP, resultaba absolutamente nefasto para los intereses norteamericanos.

    Digamos que el comercio intrarregional en la AP es muy débil ya que solo alcanza al 3.3% a lo largo de los últimos tres años, mientras que el intra Mercosur alcanza al 16%. La AP exporta básicamente hacia los EUA y países asiáticos. El comercio de los países de la Alianza con los del Mercosur alcanza al 6,3%, o sea más del doble de lo que mantienen sus miembros entre sí.

    Recientemente se llevó a cabo un encuentro entre los Presidentes Macri de la Argentina y el Presidente Temer de Brasil, los cuales llevaron a cabo una valoración sobre la marcha del Mercosur. Como resultado de este encuentro se valoró la importancia de profundizar el mismo, procediendo a la eliminación de cualquier tipo de traba que entorpezca los flujos comerciales. Asimismo se analizó la posibilidad de encauzar un acercamiento con la Alianza del Pacífico, tema este que fue reafirmado en una reunión posterior llevada a cabo por el Presidente Macri de la Argentina y la Presidenta Bachelet de Chile.

    En el marco de la estrategia aperturista trazada por nuestro país y de aproximación a la Alianza del Pacífico, hemos firmado un Acuerdo Comercial tipo TLC con Chile de “última generación” o acuerdo profundo, cuya finalidad es, entre otros objetivos, el dotar a nuestro país de instrumentos de comercio exterior, que nos permitiesen ir adaptando nuestra normativa, a los requerimientos de los mega acuerdo internacionales. Este Acuerdo aún no ha tenido aprobación Parlamentaria, una vez que ingreso al senado logramos acceder a la información de su contenido.

    Reiterando así la modalidad de negociación secreta.

    Es de destacar que Uruguay tiene firmados con Chile el ACE Nro. 35 que regula en materia de intercambio y desgravación de bienes, por lo tanto la firma de este TLC resulta innecesaria desde ese aspecto. También tenemos un acuerdo de servicios y de compras públicas y por si algo faltase tenemos un acuerdo que versa sobre protección de inversiones. Asimismo Chile es miembro asociado del Mercosur y nuestro intercambio comercial con esta nación es sumamente equilibrado exportando e importando un monto aproximado de los U$S 143.

    El Acuerdo, si, apunta a una amplia regulación en materia de servicios, los mismos que rechazamos cuando decidimos retirarnos del TISA. Por lo tanto se plantea desde este punto de vista una contradicción entre lo decidido por la Fuerza Política y lo decidido al respecto por el Gobierno. Ante estos argumentos, el Gobierno ha manifestado que resulta útil para el Uruguay el ejercicio, como forma de capacitación de nuestro personal, de celebrar Acuerdos de este tipo. Este tipo de Tratado, incorpora, una serie de disciplinas que como ya lo hemos expresado anteriormente, apuntan a crear un marco común, en el cual la potestad de los Estados se ve limitada en su capacidad soberana (compras estatales, derechos laborales, preponderancia del sector privado en instancias judiciales, transparencia).

    Asimismo, hemos podido observar, que existe una clausula referida a la “propiedad intelectual”, donde Uruguay se compromete a hacer,” los mejores esfuerzos”, para ratificar o adherir, al Tratado de Cooperación en materia de Patentes. Uruguay no es, felizmente, parte del mismo y Chile ya adhirió en el 2009. ¿Qué impacto puede tener la firma de un Acuerdo de esta naturaleza? Evidentemente, tal cual lo expresaron Empresarios y Trabajadores, en el Seminario “La Propiedad Intelectual en el marco de los Tratados de Libre Comercio”, están en juego el desarrollo de la innovación tecnológica, la investigación, la producción de genéricos, la exportación de productos farmacológicos, el precio de los medicamentos en el Uruguay y más de 8.000 puestos de trabajo.

    La Diplomacia uruguaya ha insistido y mucho en la vocación de lanzarse al mundo, con el fin de entablar negociaciones en solitario, sin el corsé, que supuestamente le impone el MERCOSUR, en el entendido que la celebración de Acuerdos Comerciales del tipo TLC “profundos” y de “última generación” serán siempre beneficiosos para los intereses de nuestra Nación.

    Sin embargo, la firma de Acuerdo Comercial con Chile en el 1996 y con México en el 2004 no fueron beneficiosos para el Uruguay, con Chile existe hoy un equilibro comercial y con México tenemos déficit comercial, y por la vía de los hechos hemos encontrado, gran cantidad de trabas no arancelarias para negociar lácteos y carne. Por lo tanto, hay que llevar a cabo profundos análisis de impacto, antes de tomar una decisión. En el caso del Acuerdo que vamos a firmar con Chile, no tenemos idea de la existencia de un estudio de impacto. Tenemos que analizar todos los sectores que se ven involucrados en un Acuerdo Comercial, no podemos valorar si un Tratado debe ser o no aprobado, basándonos únicamente, en la lectura del Texto de un Acuerdo o en comentarios, verbales, de funcionarios de la Cancillería. Tenemos que ver que sectores se verán perjudicados con las exportaciones de la contraparte, y como nos afectarán las disposiciones contenidas en las nuevas materias que incorporan los “acuerdos de últimas generación”.

    Un reciente intento de negociación en solitario fue el que se llevó a cabo con China, el mismo generó grandes expectativas, sin embargo nuestros socios comerciales fueron tajantes. Brasil por intermedio de Itamaratí manifestó su desacuerdo con Uruguay. A tales efectos manifestó que la intención de negociar en solitario con China, implicaba una violación de la Res 32/2000 del CMC. Argentina tuvo una actitud más diplomática, su Presidente, Macri, manifestó que resultaba conveniente, que en el supuesto caso de negociar un Acuerdo Comercial con China, lo llevasen a cabo, en conjunto, los socios del Mercosur.

Un Acuerdo comercial con China presenta varios inconvenientes, tanto para Argentina como para Brasil. En primera instancia digamos que, en una apertura comercial con China, tanto la industria brasileña como la argentina se verían seriamente afectadas por las ventajas comparativas con las que cuenta la industria de China.

Creemos que, sin temor a equivocarnos, China, antes que negociar en solitario con Uruguay, ha de preferir hacerlo con casi todos los miembros del Mercosur, considerando las potencialidades con las que cuentan Argentina y Brasil. Asimismo es un Acuerdo complejo de llevar a cabo, ya que uno de los miembros del Mercosur Paraguay, reconoce a Taiwán como Nación soberana, lo cual está en contradicción con la diplomacia desplegada por la Rep. Popular China.

Da la sensación de que los gobiernos de Argentina y Brasil estarían buscando una aproximación mayor con el Gobierno de los EUA y esta tendencia se ha visto con el acceso de Donald Trump a la Presidencia de los EUA.

Quizás resulte conveniente recordar que el Presidente Macri manifestó,  su intención de signar un TLC con los EUA. Esta postura, tanto de Brasil como de Argentina no implica un alejamiento de su vinculación con China, no podemos dejar de recordar el papel de esta nación como inversora en la Región, que firmó con nuestros socios del Mercosur varios convenios de inversiones. El presidente Xi Jinping anunció, durante el primer Foro Ministerial entre China y los miembros de la CELAC, que en los próximos 10 años invertirá 250.000 millones de dólares en la Región.

Que Uruguay firme un TLC, en solitario, con China no resiste el menor análisis, las diferencias asimétricas existentes entre Uruguay y China, por si solas, hacen inviable llevar a cabo esta propuesta. Para nosotros es obvio que podría haber un TLC con China, solo si es llevado a cabo por el Mercosur, pero por las razones expuestas precedentemente entendemos que por el momento es algo de difícil concreción

Existe un análisis, sobre los impactos que tendría la firma de un TLC Uruguay – China, el mismo fue elaborado por los Ministerios de RR.II, MEF, Agricultura y Pesca y MIEM. (Estudio de Evaluación de Impacto de un eventual Acuerdo Comercial entre la República Oriental del Uruguay y la República Popular China).

Sintetizando, podemos decir que el informe concluye, que este TLC con China solo podría ser viable, en la medida en que cuente con el “Aval Explicito”, de los socios del Mercosur. Manifiesta como una debilidad notoria el hecho de que la oferta exportadora de Uruguay solo se limite a tres rubros: carne, soja y celulosa. Además se expresa como necesario aumentar la canasta de bienes exportables a China y ello conlleva la necesaria modificación de la matriz de producción (Algo que no se lleva a cabo de un día para otro). Se señala que si Brasil se opone a este Acuerdo y aplica represalias (Quedar afuera del Mercosur, perder las preferencias arancelarias, el beneficio de la Admisión Temporaria, el apoyo del FOCEM, etc.), los efectos del TLC con China serían nulos. Por último, digamos que el informe del MIEM es contundente, ya que, indica que ante la avalancha de productos procedentes de China, que inundarían el Uruguay, al gozar de beneficios arancelarios, se produciría una pérdida de miles de puestos de trabajo. Digamos que también hubo reparos del Ministerio de Agricultura y Pesca y el Ministro Astori fue contundente al señalar, que, Uruguay no debería negociar un TLC con China, habiendo oposición por parte de los miembros del Mercosur. Uruguay, más allá de los reparos que puedan existir con respecto a la marcha del Mercosur, no puede, no debe, desvincularse de la región, la historia, la geopolítica, por elementales razones, indican esto.

    Luego de analizado y comentado el mismo, solo el Ministerio de RREE, entiende conveniente la celebración de un TLC Uruguay-China. Se está a la espera de la respuesta  de la Rep. Popular China, con una  propuesta, formal.

    Debemos tener claro que, la discusión sobre la temática de la Inserción Internacional del Uruguay, implica discutir sobre un proyecto de desarrollo. Si optamos recorrer el camino de la apertura comercial irrestricta, o sea la vía de adherir a TLC bilaterales o mega acuerdos “profundos” o de “última generación”, estamos optando por los servicios globales, captación de inversión extranjera sin posibilidad de imponer condiciones y venta de commodities.

    Ese proyecto no le da viabilidad a un Uruguay que crezca con equidad, con empleo calificado y con cohesión social.

    La transformación productiva del Uruguay y por lo tanto el desarrollo de nuevas cadenas globales de valor, requerirán de dimensiones que trasciendan procesos basados principalmente en la promoción de inversión extranjera directa en sectores primarios y en una apertura comercial indiscriminada.

     Son otro tipo de Acuerdos los que tenemos que firmar, no acuerdos globales, sino parciales, y esto es posible, y debemos permanecer en la Región y seguir intentando profundizar el Mercosur. Solo en el seno del Acuerdo es que podremos apostar a una diversificación industrial, generadora de una nueva matriz de producción. Negociar en solitario, implica correr el riesgo de perder mercados y arriesgar la existencia de fundamentales sectores de nuestra producción agropecuaria, que han desarrollado una fuerte cadena de valor, como lo es el sector lácteo. Este sector, solo tiene un destino relevante, por el momento, que es el que sostiene su nivel de producción, ese destino está en el Mercosur y se llama Brasil.

    Finalizando nuestro análisis, debemos destacar, que, el ascenso de Donald Trump a la presidencia de los EUA ha provocado una serie de cambios, muy profundos, en la política tanto interna como externa de su país. Lo que nos obliga a  una profunda reflexión en todo lo referido a los impactos que se operarán, en materia del relacionamiento internacional y, también, en lo que respecta a los equilibrios políticos, en un mundo que se presenta cada vez más inestable, y que indudablemente afectará a todo lo que esté vinculado con la gobernanza mundial. Su característica nacionalista proteccionista e imperialista serán temas de futuros análisis.-

    El gran proyecto occidental  de libre comercio llevado adelante por los llamados países desarrollados, (globalización) aparentemente ha fracasado. Sus economías y gobiernos muestran síntomas de proteccionismo, con fuertes cargas de nacionalismo ideológico (políticas anti migratorias) a la vez que duplican las exigencias al “tercer mundo” de apertura comercial y flexibilización laboral, desregularización de normas que garanticen el desarrollo de nuestros pueblos tal como sucedió en  la segunda mitad del siglo XIX cuando prohibieron a sus colonias la industrialización.-

EMIR SADER NOS DICE AL RESPECTO CON SU MERIDIANA CLARIDAD:

“.. La brújula de los neoliberales se atasca. El futuro ya no es lo que seria. Justo a quienes les había vendido ese futuro lo niegan. Y vuelven al proteccionismo, que decían estaba superado definitivamente. Salen de los acuerdos de libre comercio que anunciaban que era el destino obligado. Retornan a la defensa de los empleos del país, cuando explotaban mano de obra barata de afuera como el camino a mejorar la concurrencia.

No hay destino obligatorio para la  humanidad el futuro está abierto, será decidido por las vías que los pueblos decidan demorctamiacamente. ¿Porque no concebir que Argentina Brasil y México con gobiernos soberanos decidan reencauzar sus políticas externas y ampliar y reforzar los procesos de integración latinoamericana estrechamente articulados con los BRICS?*