Rául Olivera Alfaro nos había prometido escribir algo sobre Carlos. Prefirió, esto que es más espontanea, una suerte de diálogo sobre un ausente que, sin embargo está presente.
CLARIDAD: Se cumple un año de la desaparición física de Carlos Coitiño. Te pedimos que compartas las reflexiones que tienes al respecto.
RESPUESTA: Podríamos empezar por uno afirmando qué nos plantea ese hecho.
Carlos, sin ninguna duda, supo en vida resolver muy bien un desafió que siempre está presente, cuando se asume con seriedad y rigurosidad las tareas que él asumió de representar al PVP en el Frente Amplio. Es decir, evitó siempre no caer en la tentación de pensar y actuar sin tener en cuenta las limitaciones de cada coyuntura política. Por eso eran reiteradas sus evocaciones a la correlación de fuerzas.
Por eso se esforzó en ayudar a las nuevas generaciones, dotándolas de herramientas teóricas, y también del valor suficiente para sumergirse en una etapa muy importante de la historia de nuestro país en el que la izquierda llegaba al gobierno.
CLARIDAD: Eso lo hacía desde su presencia en la Mesa Política, en la que pocas veces el PVP tenía voto.
RESPUESTA: Coitiño fue uno de los protagonistas de ese periodo. Los protagonistas en política son aquellos que nos ayudan a entender, captar los desafíos de los periodos históricos. Si sólo eso lograran aquellos que mediante cooperativas de votos adquieren el privilegio de tener un voto en la Mesa Política, estaríamos mejor de lo que hoy estamos.
CLARIDAD: Su larga trayectoria en el PVP y en las corrientes libertarias que lo precedieron, hacen de Carlos un “histórico”.
RESPUESTA: Es más que eso. Un militante que logra traer los desafíos de nuestro tiempo pasado, a los desafíos que aún hoy están planteados, es algo más que un referente histórico. Creo que sobre Carlos y otros compañeros que ya no están entre nosotros, como Duarte, Gerardo y Cariboni, nos debemos una reflexión sobre sus aportes como patrimonio de una corriente de pensamiento político que hunde sus raíces en las corrientes libertarias y que en plena dictadura toma la determinación de organizarse como un partido para luchar por la victoria del pueblo. Personalmente soy consciente que eso que planteo
CLARIDAD: La ausencia de Carlos o de esos otros compañeros que nombraste, no son una dificultad insalvable para esa reflexión que planteas.
RESPUESTA: Puede ser una dificultad, sin dudas, aunque no insalvable. Hay en el devenir histórico, momentos donde en las formaciones sociales de un país, de una región, se instalan proyectos políticos y sociales de cuño revolucionario. Todos esos compañeros y otros que no nombré, fueron animadores de esos momentos históricos. Por eso, deberíamos ser respetuosos de sus acciones, de la única forma que se puede ser respetuoso con el pasado, que es teniéndolo presente. No para buscar una reconciliación con los que hoy pueden estar peleados con el pasado. Tampoco para reivindicar y vivir aún en el pasado. Creo que Carlos no intentó nunca disculparse de los errores del pasado, de las derrotas del pasado.
Le estás preguntando y te está respondiendo un sobreviviente de una generación de hombres y mujeres comprometidas con la revolución.
Una generación que a los golpes aprendió que el devenir de la historia no es aquella rueda que nos decían que inexorablemente giraba como una suerte de ruleta que nos premiaba un día con la realización de las utopías. Ni los tiempos o los momentos históricos son algo mágico que se instala para que una generación realice o malogre sus utopías, según sepa aplicar mecánicamente un recetario perfecto e infalible. Recordar hoy a Carlos es evocar las peripecias y las alegrías de vida y de lucha de quienes como él, ya no están físicamente entre nosotros, pero seguimos teniéndolos en cuenta, para todo.