VISPERAS

Ernesto Domínguez

 Vengo masticando estas cosas desde hace 40 años, diversos elementos me llevan a ponerlos sobre la mesa.

      1 - En cualquier época y lugar el tema “Seguridad” es lo más importante, pero para nosotros hay un tema más doloroso, los desaparecidos en la represión de la derecha.

Algo se ha hecho, más bien poco y “empujado” por la movilización social. En el ámbito político, han pasado por el gobierno todos los partidos más o menos importantes del país y han mirado para otro lado, negado el tema, obstaculizado todo lo posible.

Y ello es más grave tratándose de fuerzas involucradas, del lado de las víctimas.

Porque, y esto es esencial, la información está, siempre estuvo. Ningún ejército en el mundo prescinde de la información, es una parte de su función.

Y eso en este caso, significa no solamente un dolor permanente para los familiares y la sociedad toda, sino además, la confirmación diaria de la ABSOLUTA IMPUNIDAD de los crímenes del periodo pasado. Que no solo fueron en torno a los DD.HH., que también hacen a la soberanía, la cultura y una larga y penosa lista.

Pero antes de proponer algo al respecto, una aclaración necesaria: el llamado terrorismo de Estado no existe. Existe sí, el Terrorismo de los GOBIERNOS, Por eso se señala a Bibi y a Donald y sus secuaces.

El Estado, en tanto conjunto de normas, sistemas, instituciones, no debe absorber culpa alguna con algún dinerillo, declaración de mea-cupa, etc. Son los que toman las determinaciones, las ejecutan, las ocultan, las justifican, los verdaderos responsables. El Estado es una generalización, los Gobiernos son de carne y hueso (al menos, claro, que se quiera identificarlos).

Recuerdo a Don Luis Víctor Semino, dueño de la verdad futbolera, que marcaba sin piedad a los “dirigentes” como culpables del todo, pero a la hora de hablar alguno de ellos, ¡¡¡era todo elogios!!!

       2 - Ligado a todo ello, aparece el tema Memoria, Verdad, y Justicia. La Verdad y la Memoria son esenciales. Pero resulta que acá hubo una guerra, desembozada y, como siempre ocurre, la Verdad fue la primera víctima.

Si las nuevas generaciones quieren enterarse de lo que pasó, aún debe tragarse bastante. Porque, entre otras cosas, debemos seguir aclarando conceptos.

El régimen “cívico-militar”, lo fue solo en la superficie. En realidad, fue un régimen de clase, ejercido de modo brutal, sin el taparrabo de la “democracia” (burguesa), que le permitió a la clase dominante conseguir sus objetivos de la época, sin las vueltas y revueltas de la “democracia”. Por ello, ninguna gremial empresarial, criticó ni enfrentó al gobierno cívico-militar. Porque supieron bien aprovechar el mismo.

No es “justo” cobrarles solo a los militares su parte de la catástrofe (menos aun pagarles jubilaciones a los prófugos).

Porque la burguesía capitalista se apropio de una tajada muy agrandada de la riqueza generada y un conjunto numeroso de parásitos y alcahuetes, sobre todo en el sistema educación y en los “medios de comunicación” ayudaron al régimen de mil modos, aunque haya constado que una generación de muchas sufriera la mutilación de su vida.

No es justo que solo los uniformadas paguen, hay muchos en la lista.

      3 - Cuando un conjunto de obreros enfrenta a su patronal, lo hace buscando mejores condiciones de vida y laborales. Muchas veces siendo conscientes de que lo esencial estaría en la socialización de los medios de producción. Y que, en consecuencia, eliminar la ganancia retenida por la patronal sería un salto en calidad y la justa medida a plantear. Pero si no lo hacen suele ser por un tema llamado “correlación de fuerzas, falta de condiciones”.

Por lo tanto, en general, a nadie se le ocurre que están “traicionando” sus intereses de clase. Sino que están teniendo en cuenta la realidad.

Si toda la información está, la cuestión es tomar (digamos) por las solapas a los responsables y exigirle los datos necesarios. En cinco minutos se termina el misterio.

Pero una herencia de la cual nadie habla es que el gobierno de facto sembró una planta perdurable y venenosa, el MIEDO.

Por eso siguen con todos sus privilegios y su impunidad.

Reconocer ello puede obligar, como diría Mendieta “…negociemos”.

Creo que en Sud Africa aplicaron esta salida. No se les cobra ningún crimen, pero dan todos los datos necesarios.

Ello no significa callarse la boca. Por el contrario, negociar es así a la vista de todos y con todas las letras, seguramente va a implicar un costo social muy grueso para los involucrados.

A algunos no les importará, eso es seguro, pero a muchos otros digamos que la gente más normal, sí que les amarga la vida.

Pero lo importante es que no se cierra una herida que el tiempo no alivia. Y que el terrorismo puro, porque se ceba en personas ajas.

Y de paso, y eso no solo es menor, sino lo más importante hay un proceso de educación social de fondo donde “valores” como la democracia, la legalidad, la justicia, quedan ubicadas donde corresponde, en el horizonte que hay que conquistar.

Nota: Los editores tienen a señalar que no comparten parte de las conceptualizaciones de esta nota; en aras de la función de Claridad en tanto vehículo de difusión ideas y posturas vinculadas con un pensar y hacer en la pluralidad de quienes nos reconocemos en el socialismo revolucionario, entendimos que se imponía su publicación.