
David Rabinovich
Nacemos en medio del dolor, la sangre y el llanto; traemos una de las mayores alegrías para la familia que nos recibe. Bueno, sí; no es esa la historia en todos los casos. El dolor, la sangre y el llanto no faltan nunca… La alegría va por barrios, decimos en Uruguay.
Nada nuevo bajo el sol. Carlos Marx, a mediados del siglo XIX, analizaba la “inseguridad” (que hoy no es un tema novedoso, claro). Disentía, Don Carlos, con las ideas de la época que veían a la delincuencia como una patología social o mental. La consideró consustancial a la vida colectiva.1
Asimismo, se preguntaba por los “beneficios secundarios” de esta criminalidad, es decir, por el conjunto de actividades -el Derecho, la Literatura, la Prensa, la Ciencia, la Técnica- y profesiones -policías, abogados, aseguradores, cerrajeros, etcétera-, que parecen prosperar gracias a su existencia. La lista que elaboró no es exhaustiva y hoy podría incluirse en ella a la mayoría de las élites políticas, que han convertido la seguridad en uno de sus temas predilectos.
También la guerra nos acompaña desde los albores de la Humanidad. Una ¿humanidad? movida por el afán de conquistar. Conquistar a la vecina linda cuando tenemos 12, el mundo y la fama cuando tenemos 20, poder y gloria a lo largo de una vida de codicia y desamor por el prójimo. Aunque todas las religiones dicen promover amor y paz, justicia y orden, se trasmutan en ausencia total de empatía con el sufrimiento ajeno. Conquistar la naturaleza y el espacio exterior. El afán de poderío como impulso vital primigenio: ¿de eso se trata?
En 1968 tenía 19 años. Soy de la generación que quiso tomar el cielo por asalto. Las consignas del Mayo francés resuenan todavía para mí. ¿Sólo para mí?
"La imaginación al poder". "Seamos realistas, pidamos lo imposible". "Prohibido prohibir". "La poesía está en la calle". "Hagan el amor, no las compras" (o "no la guerra"). "No se encarnicen tanto con los edificios, nuestro objetivo son las instituciones"…
En 1968 se incendió, incendiamos, el mundo. ¿Qué quedó de aquellos sueños, de aquellas luchas? ¿Qué nació de aquel dolor? Sueños de sangre y llanto ¿qué trajeron? ¿Cuál es nuestro legado?
No puedo describir de forma adecuada el presente. El presente está dominado por las guerras. Contra la naturaleza, contra los pobres, contra las ideas de equidad y justicia: ¡Tan difuminadas por la realidad!
Tradición Familia y Propiedad. Hoy toman el mundo por asalto las derechas, ultras y radicales. Ultraconservadores, ultranacionalistas, autoritarios y reaccionarios; son xenófobos, racistas, homófobos, transfobos, machistas o teocráticos. La política de extrema derecha conlleva opresión, violencia política, limpieza étnica o el genocidio… Basta como pretexto la percepción de amenaza para el grupo étnico nativo, la nación, el estado, la religión, cultura dominante o instituciones sociales conservadoras.
En lo que llaman “cuarta ola”2 los partidos de ultraderecha han dejado de ser marginales. Los liberales/conservadores han empezado a adoptar algunos de sus postulados y a considerarlos posibles aliados en el gobierno o en la oposición, debido fundamentalmente a que la ultraderecha ha comenzado a tener un peso electoral y político cada vez mayor, incluso en países donde había tenido una escasa implantación. Es heterogénea, incluye no sólo a los predominantes partidos de derecha radical populista, sino también a partidos conservadores transformados en populistas y a partidos neofascistas.
Repasemos sus consignas: Defensa de la identidad: "Dios, Patria y Familia". Nacionalismo y soberanía: Con foco en "la nación primero", soberanía nacional y rechazo a organismos internacionales. Antiinmigración: Consignas que promueven el control estricto de fronteras y contra la inmigración. Conservadurismo social: Oposición a derechos de minorías y disidencias sexogenéricas, a menudo etiquetados como una amenaza a la familia tradicional. Antifeminismo: Reacción contra los movimientos feministas y de género. Orden y Seguridad: Énfasis en el "mano dura" contra la delincuencia.
Sí, es difícil imaginar un futuro mejor y el inmediato seguro será peor, mucho peor, que este espeluznante presente. Les corresponde a nuestros nietos el soñar y el hacer. Dicen que no se aprende de los errores de nuestros mayores.
1 Ver: https://ladiaria.com.uy/le-monde-diplomatique/articulo/2026/1/el-narcotrafico-un-mito-conveniente/
2 Ver: https://es.wikipedia.org/wiki/Extrema_derecha