CARLOS COITIÑO, NOS CONMUEVE SU AUSENCIA

 

Eduardo Aparicio

 

 

La ausencia de Carlos Coitiño se hará sentir en filas de su grupo político, el Partido por la Victoria del Pueblo (PVP) y también en toda la izquierda, particularmente en la que se identifica con un horizonte socialista ligado a la libertad.

Se forjó en el quehacer político en y desde la tradición libertaria. Desde muy temprano fue activista, militante y dirigente sindical del gremio bancario, donde le tocó ser protagonista y actor de primera línea de la lucha de los 60’ y 70’, artífice y animador de la Resistencia Obrero Estudiantil (ROE).

Fue fundador del PVP, convirtiéndose en uno de sus pilares. En carne propia vivió y sufrió la represión, con cárcel y padecimientos.

Estudioso, hacedor incasable donde le toca actuar, riguroso en el accionar del sindicato, el partido, y en la gestión institucional. Fue un militante de todas las horas, con una vasta, larga y accidentada militancia.

Conocedor como pocos de los mecanismos de democracia directa, por haber sido motor y pieza clave en la instrumentación en todos los que se ensayaron en la vida ciudadana desde los finales de la dictadura.

Estreché vínculos personales y políticos a lo largo de la trabajosa campaña por la anulación de la Ley de Impunidad. Ahí pude aquilatar sus capacidades políticas y personales, cuando con afabilidad y firmeza ocupaba un lugar en el puesto de mando de un navío, que le tocaba navegar en agua azotadas por vientos difíciles, de la reacción y del ninguneo impulsado desde las cercanías.

Son esas coincidencias en la acción las que sueldan sólidos e indestructibles lazos militantes, para mí una de las tantas cosas que me dejó esa batalla del voto rosado, indisociable de su figura e influencia.

Su determinación y opción por generar condiciones de unidad de acción y unidad política de las izquierdas de horizonte socialista, lo distinguieron. Así fue que desde el pique se sumó a este proyecto de Claridad, colaborando en los primeros números, hasta que otras obligaciones lo absorbieron, pero siendo parte, creyendo y respaldándolo siempre.

Le cupo un rol fundamental en el tejido de “Izquierda y Libertad”, una apuesta de acercamiento en términos de principios, valores y caminos estratégicos, que tenemos que seguir construyendo, recogiendo en parte su abnegado y lúcido esfuerzo político.

Carlos supo ser un hacedor de unidad, aportando sencillez, capacidad de reflexión, profundidad y fundamento en la toma de decisiones, en la fijación del curso de la actividad política.

Junto con la conmemoración de su 50 aniversario, su Partido “Por la Victoria del Pueblo”, le rindió un primer homenaje, al que nos sumamos con emoción y compromiso por seguir marchando sobre el trillo que a lo largo de la vida construyó.