Cambiar el mundo Sancho, no es locura, ni utopía, es justicia

Entrevista de Garabed Arakelian

Entrevista con Gastón Silva, Alcalde del Municipio G 

Sobre la mesa tiene desplegado un plano-mapa de Montevideo en el cual,  con trazo grueso, están marcados los límites de su jurisdicción. Se trata de Gastón Silva, Alcalde del Municipio G que, inclinado sobre esa reproducción condensada de su área, toma las decisiones correspondientes a su agenda y a su programa.    

Si alguien, al igual que él, acerca el foco de observación, advierte que la extensión demarcada contiene manchas verdes de distinta intensidad, correspondientes a  las zonas rurales y, que en otras, se destaca el dibujo característico de la zona urbana. Lo cual nos da una idea de su extensión y también de su integración.

- “Son 12 mil hectáreas, -nos dice el Alcalde,- donde lo urbano y lo rural se distribuyen la superficie en partes casi iguales. Allí conviven, con su diversidad y particularidades, alrededor de 160 mil personas”, agrega.

“En esa extensión, prosigue, se incluyen los barrios, Prado Chico, Sayago, Floresta, Peñarol, Conciliación, Millán y Lecoq, Verdisol, Melilla, Villa Colón, Pueblo Ferrocarril, Abayubá, San Bartolo, 25 de agosto, Lavalleja, Colón, Paso de las Duranas, La Floresta  y parte de Nuevo París.

“Y lo hacemos - subraya, respondiendo a nuestra pregunta- con una plantilla de alrededor de 200 funcionarios y un presupuesto anual de 160 millones de pesos “.

Claro que, además de esas cifras, se debe consignar que con su equipo dedica un promedio de doce horas de trabajo diario.

 - Es que no hay otra forma de atender a las expectativas, planteos, reclamos y esperanzas de los vecinos, que nos presentan un  promedio de dos mil situaciones por mes, esperando respuestas y soluciones de nuestra parte”, - responde.

Aunque ahora vive en Peñarol, no le son ajenos otros barrios de ese municipio en los que transitó etapas importantes de su vida: como Sayago, Villa Colón, Conciliación. En ese ajetreo concurrió a la escuela pública “Suiza”  N° 62 y al liceo N°9 de Colón, y también se casó y acrecentó la familia con una hija.

Si bien todo esto lo acredita como “hombre de la zona, afincado y conocedor de la misma”, su experticia política, que es una de las competencias con que se presentó ante la ciudadanía para disputar el cargo, se fue gestando con su joven integración al sindicato del MTOP y su interés por los temas municipales al integrar diversas Comisiones de Fomento primero y la Junta Local del Centro Comunal Zonal 13, que se convirtieron en antesalas de formación y capacitación para ejercer el cargo de edil durante la década del 2000 al 2010, lapso en el que también le cupo ejercer la presidencia de la Junta Departamental de Montevideo del 2008 al 2009. Claro que no fue un trajinar burocrático y calmo. En ese tiempo integró comisiones de Descentralización y de Presupuesto y presidió la Comisión Especial para la Defensoría del Vecino al mismo tiempo que otras de finalidad investigadora. 

Y tampoco le son ajenos los aires más allá de fronteras, ya que fue expositor en ciudades de Colombia, Ecuador, Chile, Argentina sobre procesos de participación y descentralización. 

Gastón Silva  ha ido amalgamando a lo largo de su militancia y labor profesional, un perfil de ejecutivo con características propias en las que figura el trabajo en equipo y la capacidad en la toma de decisiones. Ese desempeño no queda  dentro del marco burocrático del Municipio G, pues lo trasciende con su contenido político y social en el relacionamiento con los vecinos  de todo el municipio. Ese talante permite que, además de obras concretas y otros temas “municipales y espesos”, sea posible hablar con Silva de temas teóricos y de fundamento. Por ejemplo: el de la “descentralización”, que tiene asumido e impulsa decididamente en su territorio.

- Alcalde, ¿usted cree que la población, que es sujeto y actor de la descentralización, está interesada en la misma?

- Mire, si parece que no es así, eso se debe a que la población no asume lo que significa la descentralización por falta de información por un lado y por la existencia de información negativa, tendenciosa, por otro y, todo eso en un contexto informativo donde predomina el hecho policial junto con las banalidades más diversas. El objetivo que se persigue es que el gran público no piense en los temas que importan y busque vías de escape a sus angustias y temores y se conforme con ser consumidor. No somos ajenos a este mundo complicadísimo: plata, armas, medios de comunicación hegemónicos, violencia, mentiras y corrupción. Mucho para pocos y poco para muchos. Aunque se logren conquistas de todo tipo, la inequidad y la injusticia siguen campeando. 

-¿Están ante un fracaso quienes promueven la descentralización?

-No, yo diría que ante la comprobación del escenario que le relaté, el relevamiento que hicimos, en el año 2010, por ejemplo, nos daba que apenas el 4% de la población del Municipio G sabía de la existencia y significado de la descentralización y hoy, en el 2018, esa cifra trepa al 60%. Por supuesto hay que trabajar. También debo admitir que buena parte de la responsabilidad en esto la tiene la fuerza política que la llevó adelante, primero a nivel departamental y ahora nacional, y que nunca la ubicó como prioridad en su agenda política. Hoy es, un accesorio del cual hay que hablar bien y después dejarlo en el cajón. Los Municipios y su comunidad,  son una experiencia absolutamente diferente. Descentralizar cuesta, porque mueve situaciones y conductas repetidas y viejas.

- ¿Considera que es necesario potenciar el tema de la descentralización o que el mismo ya ha perdido su prioridad y relevancia ante la inminencia de otros hechos y compromisos de carácter político?  

- No, no, nada de eso. La descentralización es un proyecto que trasciende una administración o una Intendencia. Es una forma de entender y hacer política; es romper con centralidades, con pensamientos estúpidamente hegemónicos, unidireccionales. Es participar y hacer participar, es buscar y encontrar al otro, es dar una nueva oportunidad para  que le sople viento a una democracia convencional y una forma vieja de llevar adelante la acción política y de cambio. Es dejar que la comunidad se exprese a partir de sus intereses y se encuadre la conducción política.. No es una relación mecánica la que se da entre los Gobiernos Municipales y la ciudadanía. Hay que llevar y traer. Doy y das. Estoy y estamos. Esos son los verbos de la forma de hacer las cosas en un sistema descentralizado.

-El planteo que usted hace tiene prioridades o es masivo y posiblemente homogéneo para todos?

 - Como hay realidades diferentes no hay una forma única de acercarnos al problema. Pero como criterio general estudiamos primeros los colectivos y, dentro de ellos los individuales,  atendiendo a los más necesitados y la entidad de sus carencias.  

- ¿Cómo sintetizaría su pensamiento si tuviera que  redactar una guía de acción para gestionar, dirigir, un Municipio?

- Yo diría que se debe recoger de la sociedad civil y traducir en objetivos políticos-partidarios el rumbo del Gobierno. Que se debe remarcar el  trabajo, la honestidad y transparencia. Que hay que desarrollar la inclusión, el compromiso e integración ciudadana. Velar por quienes son los más necesitados. Ofrecer oportunidades y desplegar la acción de Gobierno de manera sencilla a través de Comisiones y Redes que abarquen todos los temas del lugar. Hacer y dejar obras que perduren: Teatro, Bibliotecas, Polideportivo, Centros Cívico, Centros de Barrio, Espacios Públicos, lugares accesibles, iluminados, arbolados, identificados, buena comunicación visual y a través de redes. Y todo eso bajo la consigna de “Trabajo colectivo y responsabilidad individual”. Es decir: Hacer política y gestionar para dignificar la función, sin aprovecharse de ello. Se debe realizar en  forma honesta, transparente, sin secretismos, sin tanto eufemismo y pragmatismo y, en particular, no confundir el    trabajo como funcionario con la militancia para transformar la sociedad.