La reforma de la Seguridad Social que impulsa el gobierno merece el rechazo de las fuerzas populares

Por Eduardo Aparicio

Ya se sabe que el poder ejecutivo remitirá el proyecto de Reforma de la Seguridad Social, después del Consejo de Ministros del 20/10, que el  proyecto entrará por el Senado a la consideración parlamentaria y que el presidente Lacalle  está dispuesto a poner el pie sobre el acelerador para su tratamiento, en procura de una rápida aprobación.

Las consideraciones  y desarrollos en clave  técnica, han sido abordada por Claridad en distintos números, mediante enfoques solventes, diversos, complementarios y plurales a través de los diversos trabajos periodísticos publicados con la firma de destacados técnicos, que comparten el común denominador de un tajante rechazo a las coordenadas y a los lineamientos que se visualizaron desde el inicio del proyecto reformista, con la existencia, el  trabajo  y los producidos de la Comisión de Expertos en Seguridad Social (CESS), creada  por la LUC.

El articulado de la iniciativa que dará lugar al tratamiento parlamentario, tendrá algunas modificaciones con el ante proyecto original,  ya que el mismo  recogerá algunos de los planteos  presentados por los socios de la coalición  de gobierno, no todos y atentamente habrá que medir cual es el alcance de los cambios. Como lo dijimos en una nota anterior, parafraseando a Guillermo Chifflet en tiempos que se discutía la reforma del 96: “¡no se puede maquillar a Frankenstein!“, y esta propuesta oficialista tiene esa similitud y es por esa razón que adherimos al talante de un rechazo  in totum de la anunciada reforma.

Tampoco se puede descartar totalmente que la tentativa reformista naufrague transitoriamente esta vez ya que el juego político, el haber llegado a mitad  del mandato, la caída en términos de aprobación y los fracasos de la política gubernamental en distintos frentes, pueden gravitar y dar lugar a ese escenario. De todas formas nos inclinamos por predecir que las posibilidades de aprobación de este proyecto son más que ciertas y tienen grandes chances de concreción.

¿Cómo se para la oposición para contrarrestar esto? Por el momento parece que el rechazo es su opción mayoritaria. pero dentro de la misma caben distintos grados de contestación, caminos, atajos y piruetas para pararse ante él. No podemos olvidar que en el progresismo hubo defensores a la reforma del 96, que  si bien el FA se opuso a las AFAPS, en sus 15 años de gobierno nos las tocó y se sirvió de ellas como pieza maestra de su política económica y social.

Igual ocurre con el tema del aumento de la edad y el lugar que se le asigna al componente demográfico. Por ahora  el FA  adopta la postura de no posicionarse hasta que no aparezca el proyecto. Por consiguiente habrá que esperar, y recién cuando esté sobre la mesa se impondrán definiciones. Todo hace suponer que las diferencias existen e inevitablemente emergerán a la superficie. Algunos, nada menos que Mujica y Astori, se expresaron sin dobleces diciendo que hay que trabajar más años y mantener las AFAPS ¿Cómo serán administradas, cómo se resolverán las diferencias? ¿Cuál será el grado de exigencia de las bases a sus dirigentes?  Son elementos que no se puede saber al detalle hoy, a pesar que es posible identificar el curso y trayectoria que adoptará el tema, nos manejamos en un campo predecible .

En el movimiento social, especialmente en el PIT-CNT el panorama no es idéntico pero, pese a las diferencias, también podrían encontrarse similitudes con lo que pasa en el FA. El sindicato de los trabajadores del BPS (ATSS) elaboró el único proyecto alternativo y  con su firme accionar influyó y determinó las resoluciones del último Congreso del PIT-CNT, pero estas no se han ejecutado en su integralidad.

A su vez, si bien existen posturas “históricas” no modificadas, como la referida a la eliminación de las AFAPs, ellas no se han transformado en las consignas principales de la movilización sindical. En el último paro general el rechazo  a la reforma fue un punto más, pero no el principal, como pareció en un primer momento que podía ocurrir.

Promovido por ATSS con la participación de algunos sindicatos, agrupaciones sindicales, organizaciones sociales y grupos políticos extra parlamentarios, hace dos años que  existe el  Movimiento de Defensa de la Seguridad Social, que con recursos limitados, sufriendo un ninguneo importante desde los sectores mayoritarios viene desplegando una agitación importante. Además de haber anunciado que apuesta sus baterías a un plebiscito constitucional que se lleve a cabo con las elecciones de 2024, para plantear modificaciones estructurales al sistema jubilatorio, en una perspectiva de avance y defensa, pero también de ampliación de derechos.

En forma inexorable los posicionamientos se precipitarán. volviéndose inevitables , abarcando tres planos: 1) cuestiones de principios, 2)  aspectos estratégicos y 3) consideraciones tácticas.

Repasemos algunos de estos elementos centrales. 1) En cuanto a los principios interviene la reafirmación de elementos básicos, pues concebir a la seguridad social dentro de un enfoque de derechos y no como un mero componente, como un factor  del gasto social rescata y preserva la necesidad de que la misma tenga una base de solidaridad, universalidad, igualdad, integralidad y suficiencia.

Desde una perspectiva de radicalización democrática estos principios requieren ser asegurados por una gestión esencialmente  pública estatal, con participación activa de sus beneficiarios en la gobernanza de la institucionalidad sobre la que reposa la seguridad social.

Esto nos remite a la necesidad de rechazar el lucro, que en nuestro caso no puede esquivar  o renunciar el postulado de la eliminación de las AFAPs .

Un tema fundamental es el del financiamiento y es por eso que todas las iniciativas que están a la consideración pública, plantean que ese financiamiento debe ser asegurado mayoritariamente por los trabajadores. Y es por eso que en las propuestas que circulan, la sustentabilidad  recae  sobre los trabajadores. Nosotros pensamos que el capital debe tener una participación determinante y  central en el financiamiento; el aumento de la productividad y la plusvalía tecnológica son fuentes de financiamiento que tienen que estar presentes en estas consideraciones. Como también lo es el aporte estatal a través del direccionamiento tributario. Una situación que ha sido consagrada en nuestra Constitución, dentro de un Estado social y de derecho. El neo liberalismo tiene y propugna otras opciones nutridas por su ideología, muchas de las cuales se expresan en estas propuestas y  hacen parte de su intento a favor de la edificación de un sentido común que  se nos pretende impone por distintas vías.

Desde los sectores conservadores, donde se fusionan las derechas políticas con la tecno burocracia defensora del statu quo, se pone el acento en la noción del “déficit”, cuando la seguridad es un derecho humano que debe ser asumido por el conjunto de la sociedad.

Ahora, y a título de mero ejemplo,  digamos que el déficit operativo se extinguiría si lo que se vuelca al sistema de cuentas personales entrara en las arcas del BPS y se revisara el sistema imperante de exoneraciones. Eso no quiere decir que la sustentabilidad de todo el sistema a largo plazo se resolvería con el recurso a este expediente.. Simplemente mencionamos el asunto para contrarrestar la andana contra el déficit, diciendo que hay que hincarle el diente a como se origina y los caminos para “matarlo”.

A vuelo de pájaro hay que evocar la importancia que tiene en una perspectiva emancipatoria y liberadora, rechazar la necesidad de trabajar más años, ya que hombres y mujeres requieren liberarse del trabajo alienado, para acceder a un cierto disfrute en el mundo terrenal. No olvidemos que en el retiro, se deja de generar, liberándonos de la situación opresiva que significa  el trabajo no pago, piedra angular del sistema capitalista. El desarrollo de la seguridad social, de los sistema de protección permite esta “ventana” dentro del sistema capitalista y quienes nos reclamamos e identificamos con el ideal socialista no podemos abdicar de ese postulado.

El otro es el de la suficiencia, indisolublemente ligada a la noción del “mínimo vital” (viejo postulado socialista); bien sabemos que en nuestro sistema previsional el grueso de las prestaciones están lejos de ese horizonte y nosotros debemos insistir sobre la necesidad que exista, indicando posibles caminos para explorar las vías de su realización, que inevitablemente pasan por cargar al capital y sus poseedores. Quién puede defender que con los montos de las prestaciones mínimas o de las medias que reciben el grueso de los pasivos  en Uruguay, se puede hacer frente a las necesidades y contingencias vitales que cualquier persona cuya existencia dependa de la seguridad social requiera en nuestro país.

Ahora sobrevolemos algunos aspectos estratégicos en los cuales lo fundamental consiste en presentar resistencia a la ofensiva conservadora, sostenida en la penetración, difusión, extensión del neoliberalismo que se aboca con empeño, rigor y constancia a desmantelar los institutos solidarios, con potencialidad igualitaria que se encuentran dentro de los sistemas de bienestar, que fueron resultantes de luchas, principalmente protagonizadas y  vanguardizadas por la clase trabajadora, contra las formas más escandalosas, impúdicas de la explotación con las vulnerabilidades que ella conlleva sobre las personas.

Se torna clave poder interponer un PARE a esta avanzada, erigir una barrera eficaz hace parte de un proceso de acumulación inscripto en la construcción de una correlación de fuerzas favorables para cambios y modificaciones  estructurales. No estamos hablando de otra cosa que de una acumulación de fuerzas a través de la movilización, aglutinante de distintos sectores y estamentos, acaudillados por algunos elementos fundamentales teñidos por la solidaridad y la igualdad. Esta perspectiva estratégica contempla una lucha contra privilegios que son reflejos de grandes injusticias, que rompen a los ojos, que consitan la desaprobación de las grandes mayorías, y que en el  caso de nuestro país se ejemplifican en el régimen  de retiro y pensiones de que gozan los militares, particularmente la casta constituida por su oficialidad; o las formas de aportación a la seguridad de la que se benefician grandes  productores rurales, terratenientes, los tiburones del agro negocio y el extractivismo.

La forja de una unidad de acción amplia pero solida  resulta clave, se trata de amalgamar en clave incluyente  a quienes nos critican y pretenden colocarse a nuestra izquierda.

No se puede perder de vista que los procesos de posicionamiento en el campo popular, llevan a cierto parte aguas, con quienes se juega a la moderación y los compromisos, y ante ellos hay que saber ubicarse. Sabiendo  tal vez que pueden suscitarse casos límites, donde habrá que optar por ciertos principios, frente a la unidad política; en esa bifurcación de caminos, no se puede vacilar en la opción, nos parece que no  cabe el sometimiento. (Eduardo : esto último no está claro¿cuál es el sometimiento y ante quién?

Veamos ahora algunos elementos tácticos. Una mayoría de la oposición política dentro del progresismo tiende a practicar políticas de reducción de daños, eso fue lo que hicieron con la LUC; hasta el momento que el movimiento social impuso la recolección de firmas. No negamos la  acción parlamentaria, porque no renunciamos a ese medio de lucha. Pero  un parlamentarismo en clave de izquierda, no puede  contentarse con  los correctivos que su accionar puede llegar a  alcanzar en el zurcido del trabajo parlamentario, menos puede  crear o alimentar la ilusión de lo que es rechazable deje de ser descartable, para pasar a ser mejorable y aceptable. Nunca estaremos a favor de cuanto peor mejor, pero las mínimas mejoras, no pueden trocarse en conquistas.  Además las mismas no pueden, ni deben ser moneda de cabio, obtenidas  contra renunciamientos, en un toma y daca, enmarcado en la opacidad del contubernio. Lo central del accionar parlamentario, deberá ser el de la denuncia, el de la tribuna al servicio de difundir ideas, marcar rumbos, adelantarse, generar el estribo, para la elevación consciencia y la generación de capacidad de contestación..

No se puede aceptar sin más  la “reducción” de daños y a través de ella propiciar el engaño, a través del impulso de un mensaje y la gestualidad ambigua, que erosione, que perfore el sentido vertebrador del RECHAZO  a esta reforma, sus bases de sustentación y fuerzas de propulsión..

Todo indica que la resistencia a la reforma regresiva, anti trabajadores que está en marcha discurrirá en dos planos paralelos, casi en tiempos simultáneos, a saber: 1)) los posicionamientos y movilización en torno a la consideración del proyectos, la elaboración de un texto de reforma constitucional para  defender  y ampliar derechos, que requiere el paso previo de la obtención de firmas necesarios.

En el plebiscitó que debe ser asegurado, para lo cual hay despejar muchos escollos y retrancas se jugaran las cuestiones esenciales es decir las posibilidades  reales de establecer, alteraciones,  modificaciones estructurales en la Seguridad Social.

Se trata de una causa que  a priori consista simpatías, que  se nutre en la diversidad y que está anclada en buenas  positivas tradiciones nacionales, como ya  lo demostró la reforma  que introdujo el mecanismo de ajuste de las pasividades, sin el cual la pauperización de los pasivos  hubiese sido abrumadora, masiva. Es además superadora de los límites de aliñamiento político; pero para cuajar tiene que hacer frente con eficacia, inteligencia, sagacidad a una ofensiva comunicación y mediática que procura  extender y arraigar en la ciudadanía ciertos paradigmas.