Nuestra vida es “pin y verde”

Por David  Rabinovich

La “economía de derrame”, el argumento de que enriquecer a los ricos automáticamente favorecería a todos, fue una estafa, una idea que no estaba respaldada ni por la teoría ni por la evidencia.1

El grave problema que enfrentamos es convivir sobre la base de aceptar como válidos una cantidad de supuestos que, como “la teoría del derrame”, son fundamentales para mantener un sistema injusto, irracional e insustentable. Esto es una sociedad donde la propiedad privada se protege como si fuese un derecho humano básico, porque en el capitalismo todo está en función de los intereses de las elites dominantes. Pongamos como ejemplo algunas historias.

VIEJAS HISTORIAS. “Haití llevaba décadas pagándole a Francia altas sumas de dinero por concepto de reparaciones tras haber ganado su guerra de independencia y desterrado la esclavitud, cuando llegó Estados Unidos. Invadir al joven país caribeño, según las autoridades estadounidenses de principios de siglo XX, era una misión civilizatoria para poner fin a la “anarquía, el salvajismo y la opresión”.

Pero en lugar de ello, Estados Unidos se instaló en el país y lo gobernó a la fuerza durante casi dos décadas: disolvió el parlamento con violencia, mató a miles de personas y saqueó sus arcas, al punto de dejarlo “cerca de la inanición”, según la ONU.”2

Bien podría ser este el comienzo de una nota escrita por un ultra de los 70’, (¿lo es?) pero esa es la presentación que hace The New York Times de una serie de trabajos periodísticos actuales sobre la situación en la nación caribeña. La lista de las intervenciones ilegales y violentas de los Gobiernos ‘occidentales y cristianos’ en la vida de otros países es, verdaderamente, muy larga. Cada una más horrenda que la anterior y siempre en defensa de los intereses de sus grandes empresas; aunque en nombre de la democracia, la libertad y la justicia.

HISTORIAS Y NÚMEROS. Los análisis socio-políticos que se hacen desde un punto de vista pretendidamente científico –objetivo y neutral- se basan en teorías como la mencionada; promedios y estadísticas cuyo significado exacto, muchas veces, no resulta de fácil interpretación.

Por ejemplo, la pobreza se mide por los ingresos; la ocupación, por encuestas que preguntan si trabajaste algún día de la semana anterior. “Así, un hogar de Montevideo compuesto por 3 personas, con ingresos totales líquidos inferiores a $37.198 se considera como un hogar pobre. Si el total de ingresos líquidos fuese igual o superior a dicho monto, se considera un hogar no pobre.” (Google, datos de 2021). Estadísticamente hablando un jornal solidario ubica al beneficiario como ocupado y ‘casi’ en la clase media. Los jornales solidarios son suficientes para mejorar algún puntito las estadísticas.

“El 62% de los trabajadores rurales tienen salarios líquidos inferiores a $25.000, de acuerdo con un informe del Instituto Cuesta Duarte del PITCNT con datos del INE.” (Montevideo Portal setiembre de 2021). Estamos hablando de quienes trabajan en un sector al que se ayudó a salir de la crisis del 2002 y le fue notablemente bien durante los últimos años.

 

HISTORIAS DE LÍMITES. De acuerdo al valor de la Línea de Pobreza Extrema por Ingresos, en las ciudades uruguayas, se salía de esa situación con un ingreso mensual de $1.800 en abril de 2021 y con $2.000 un año después. En números redondos ¿se come con 67 pesos por día? ¿Qué se come? ¿Cómo se vive?

Un estudio del PNUD (Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo) “identifica como clase media vulnerable a quienes perciben ingresos diarios de entre US$ 4 y US$ 10; y clase media consolidada a quienes perciben ingresos diarios de entre US$ 10 y US$ 50.”5 ¿De verdad se puede considerar clase media ‘consolidada’ –cualquiera sea el significado de eso- a quienes ganan $15.000 por mes?

“Según este estudio, en Uruguay, los hogares se dividen en línea de pobreza, sectores de vulnerabilidad, clase media consolidad y clase alta; representando el 21,3%, el 39,4%, el 38,6% y el 0,7% de la sociedad, respectivamente.”

Medir la pobreza sólo por los ingresos es un método tan habitual como cuestionable, por eso se considera “pobre multidimensional” a quien tenga carencias en algunas de estas variables: vivienda decorosa, abastecimiento de agua potable, servicio sanitario, energía eléctrica, artefactos de confort y educación.3 Hay demasiados pobres convencidos que son clase media.

HISTORIAS DEL MERCADO. El argentino Javier Milei, diputado nacional de La Libertad Avanza dijo que si "la venta de órganos" se dejara al libre mercado, los trasplantes "funcionarían muchísimo mejor”. (Página 12).

Otro fetiche que la cultura del capital eleva a la categoría de verdad incuestionable es la idea de “libre mercado”. Aunque la libre competencia perfecta lleva al monopolio absoluto porque el más fuerte elimina o doblega al más débil y domina el mercado. ¿Es necesario poner ejemplos?

En evidente respuesta a una frase de Evita: "donde hay una necesidad nace un derecho" Carlos Rosenkrantz, juez de la Corte Suprema argentina dijo: “Una afirmación muy insistente en mi país, que yo veo como un síntoma innegable de fe populista, según la cual, detrás cada necesidad, siempre debe haber un derecho. No puede haber un derecho detrás de cada necesidad, sencillamente, porque no hay suficientes recursos para satisfacer todas las necesidades" Lo consignaron todos los medios argentinos.

“Negar que donde hay una necesidad nace un derecho, invocando que en muchos casos puede ser excesivo el costo de reconocer esos derechos, implica sostener abiertamente que la distribución del ingreso cada día más regresiva es inmodificable, que los actuales niveles de pobreza e indigencia no deben alterarse, porque preocuparse por esas necesidades sin atender los costos sería caer en comportamientos populistas que amenazan el buen funcionamiento de la sociedad.”4

Hay señales inequívocas de que el sistema capitalista no puede mantenerse tal cual funciona hoy. No es sostenible desde el punto de vista social, económico ni ambiental. Las ideas que lo legitiman desde el punto de vista cultural son insostenibles desde una óptica humanista, la más primitiva idea de justicia o la del simple y sencillo sentido común. Por eso es que las derechas se tornan cada vez más violentas, aunque vociferen contra los disidentes que defendemos construir alguna alternativa que nos salve, como especie, de la catástrofe cada vez más inminente. Vociferan, claro, cuando no pueden simplemente hacernos desaparecer…

FIN DE LA HISTORIA. Así vamos por una vida que se disfruta de forma sencilla: “Pin y verde”.

1 https://ladiaria.com.uy/economia/articulo/2022/6/entender-bien-la-desglobalizacion/

2 https://www.nytimes.com/es/2022/06/06/espanol/haiti-wall-street-crisis.html?campaign_id=42&emc=edit_bn_20220607&instance_id=63368&nl=el-times&regi_id=95637107&segment_id=94426&te=1&user_id=4115c3b19ab37d144bcbc7d7173159de

3 https://www.gub.uy/ministerio-desarrollo-social/sites/ministerio-desarrollo-social/files/documentos/publicaciones/1669.pdf

4 https://www.pagina12.com.ar/426366-el-programa-de-rosenkrantz

5 http://www.iecon.ccee.edu.uy/entrevista-cual-es-la-clase-media-uruguaya-y-que-caracteristicas-tiene/contenido/585/es/