Biden América Latina y algo más

Por: Francis Newton 

Finalmente el Colegio Electoral de los Estados Unidos de Norteamérica confirmó la victoria presidencial del candidato demócrata, Joe Biden, habiéndose adjudicado un total de 302 votos electorales, contra los 232 que obtuvo su contendiente, el actual Presidente, Donald Trump.

La victoria de Biden definirá, sin dudas, un nuevo rumbo en la política, tanto interior, como exterior de ese país. En lo que respecta a la política exterior, se ha generado, desde ya, una tenue expectativa de que se puedan llegar a retomar las bases  de una nueva Gobernanza Mundial, al menos en algunos aspectos que resultan relevantes para la humanidad, vinculados a la Crisis Climática, a la lucha contra el Covid 19 y al mantenimiento de la Paz Mundial.

En tal sentido las promesas de Joe Biden relativas al retorno de los EEUU a la Organización Mundial de la Salud, el retorno al Acuerdo de PARIS y el retorno al Acuerdo Nuclear celebrado con Irán, son anuncios positivos para la Humanidad.

En cuanto a la política económica, el futuro presidente de los EEUU,  y su equipo de gobierno, prometen restaurar pautas económicas que apunten a liberar la economía mundial. Para ello está dispuesto a aplicar toda la gama de estrategias que permitan reinstalar las prácticas de la doctrina neoliberal, vinculada a las políticas de mercado y las practicas vinculadas a la apertura comercial, procurando que, los grandes grupos económicos que han respaldado su candidatura, recuperen su sitial hegemónico en el marco de la globalización mundial. Biden dejará de lado, y así lo ha prometido, las políticas proteccionistas aplicadas por Donald Trump y asimismo buscará recuperar, el perdido liderazgo mundial de los EEUU.

Pese a lo aseverado precedentemente, resulta obvio que sus primeras medidas estarán dirigidas a recomponer su frente interno. La victoria de Biden no significa una derrota absoluta de los republicanos, Trump creció electoralmente pese a haber sido superado. Los demócratas no están conformes con su victoria, han perdido bancas en la Cámara de Diputados, lo cual implica contar una mayoría exigua y a nivel del Senado, por el momento, Biden no cuenta con la mayoría, lo cual le permitirá a los republicanos jaquear las iniciativas que éste presente.

Es por ello que, que Biden, en su frente interno, deberá tomar medidas extremas para combatir la pandemia del Covid 19 la cual está afectando muy seriamente al pueblo norteamericano.

La  Pandemia  ha afectado, no solo aspectos vinculados a la salud de la humanidad, sino que además la misma ha generado una parálisis económica que ha afectado seriamente a la economía mundial. Los EEUU no  han sido la excepción, alguno de los logros de Trump en la materia, se han desvanecido y en esta Nación ha aumentado la desigualdad y los niveles de pobreza resultan alarmantes al haber alcanzado una cifra superior a los 38:000.000,00 de pobres. Resulta imperioso que, entre las primeras medidas que tenga que asumir el futuro Presidente de los EEUU, sea el objetivo de apuntar a la recuperación económica y generar empleo para paliar algunos de los principales males que afectan hoy a la sociedad norteamericana.

Asimismo, también, en lo relativo a su frente interno, se deberán aplicar severas medidas, destinadas al tratamiento y mejoramiento de la problemática vinculada a la equidad racial. Los recientes estallidos raciales revelan una tensión que puede llevar a generar una crisis social, con consecuencias devastadoras en el seno de la sociedad norteamericana.

Ya hemos señalado  las medidas que deberá  asumir prioritariamente en materia de política exterior, quizás corresponda agregar que, a los efectos de enfrentar la crisis del cambio climático, los EEUU apuntan a una transformación de su matriz energética, con la mira puesta en las energía renovables. La apuesta de Joe Biden en la materia es que el 2050 los EEUU hayan disminuido radicalmente la emisión de gases de efecto invernadero.

Finalmente, el otro factor relevante, en materia de política exterior, al cual se deberá enfrentar, el nuevo presidente, será la implementación de una  estrategia adecuada, para gestionar la tensión política que lo enfrenta, cada vez más, a China y a su aliada estratégica, Rusia.

Si bien América Latina no será una prioridad para la política exterior de los EEUU, seguramente, la estrategia a ser diseñada para la Región, estará basada en el empleo del poder blando, buscando dar respuesta a los principales  temas que deben se deben atendidos.

Los mismos son, el futuro relacionamiento con Cuba, Venezuela y Nicaragua, el tema del narcotráfico (Colombia y el Plan Colombia), el tema de la inmigración, el cual adquiere especial relevancia para América Central, el relacionamiento con México (abandono de la construcción del muro y especial atención al T-MEC) y con Brasil ( desforestación de la Amazonia), y la presencia de China, la cual se ha constituido en el principal socio comercial y financiero de la mayoría de los países de la Región, desplazando de tal sitial a los EE.UU.

Para EEUU, América Latina sigue siendo su “patio trasero”, y es por ello que  reviste muchísima importancia. Esta Región es el destino de importantes inversiones, como las destinadas a la explotación de recursos minerales como lo son el cobre, el litio y las tierras raras, así como el destino de  una amplia gama de manufactura de alto nivel tecnológico, por citar a algunas de las actividades más  relevantes. Estas explotaciones mineras se ubican, principalmente, en la región andina, abarcando a Chile, Argentina, Bolivia, Perú, Colombia y Venezuela, las cuales soportan una sistemática degradación del medio ambiente.

Otro tema a ser analizado por Biden y su equipo de asesores, ha de ser, seguramente, el de los Organismos hemisféricos con participación de los EE.UU, como lo es la OEA. Seguirá prestando apoyo al Secretario General, Luis Almagro? Este funcionario ha llevado adelante una política intervencionista y antidemocrática, apoyando, sistemáticamente, a Gobiernos de orientación conservadora, llegando al extremo de propiciar un golpe de Estado en Bolivia.

El Banco Interamericano de Desarrollo ha visto afectada su institucionalidad al haber sido impuesto, por la administración norteamericana, un presidente de origen estadounidense, Claver Calone. Se rompió, de esta forma, una tradición que establecía que el Presidente de este Organismo siempre sería un latinoamericano. La intención de que el BID fuese un instrumento para desplazar a la potencia China, como el principal inversor en la Región, llevó al Presidente Donald Trump a cometer otro de sus atropellos, característicos, de su particular forma de imponer su imperial voluntad.

Resulta necesario señalar que la Administración Biden deberá tomar contacto con una Región Latinoamericana, fundamentalmente en América del Sur, en donde se han operado cambios políticos de envergadura.

En tal sentido, el giro a la derecha operado en la Región, presenta retrocesos ante las conquistas y avances de los movimientos populares y fuerzas políticas de izquierda que, en el caso de Bolivia, luego de soportar un Golpe de Estado y una fuerte represión ante la protesta popular, han reconquistado el Gobierno por parte del M.A.S. En Ecuador, Rafael Araus, al frente del castigado Movimiento Revolución Ciudadana, se presenta como candidato a las elecciones, que en principio deberían llevarse a cabo en el mes de febrero del 2021, y ya las encuestas lo ubican como el candidato que recibe más apoyos .En Chile ha habido una explosión popular ante el modelo económico impulsado por todos los Gobiernos del pos pinochetismo, que apostaron al orden neoliberal, generando una atroz desigualdad y pobreza entre los sectores populares de esa pueblo. La rebeldía del pueblo chileno ha sido combatida cruelmente por el Presidente Piñera, sin embargo logro imponer su voluntad para que una Asamblea Constituyente elabore una nueva Constitución, enterrando para siempre la “pinochetista” que aún se mantiene vigente. La lucha continua, y será en el seno de la Asamblea en donde medirán fuerzas los sectores populares en defensa de sus intereses, ante los de la alta burguesía chilena.  

En Uruguay, luego de 15 años de Gobierno, el Frente Amplio, pierde las elecciones a manos de la conservadora Alianza Multicolor, integrada por el Partido Nacional, el Partido Colorado, y el Movimiento Cabildo Abierto.

Los llamados Partidos Tradicionales, sustentan una clara orientación liberal conservadora, mientras que el novel Movimiento Cabildo Abierto tiene una orientación nacionalista, popular y conservadora contando también con una veta netamente autoritaria. Su máximo dirigente es el ex Comandante en Jefe del Ejército Nacional, Manini Ríos y varios de sus principales dirigentes proceden de  filas de la citada Institución castrense. Adhiere, también, a esta coalición el debilitado Partido Independiente y un movimiento ecologista; la suma de senadores y diputados de esta coalición, le permite a la Alianza Multicolor sustentar una mayoría parlamentaria, tanto en la Cámara de Diputados como en la de Senadores.

Sin negar méritos propios de la Alianza Multicolor, la cual contando con abundantes recursos financieros, procedentes de la Alta Burguesía nacional y extranjera y con un apoyo masivo de los medios de comunicación, y también con el apoyo de amplios sectores de las clases medias y de los sectores populares a lo cual debemos sumar una excelente campaña electoral, y el apoyo de los sectores conservadores de la Iglesia Católica y las Iglesias Pentecostales y algunas Evangelistas, entiendo que no fue aquella la que gana las elecciones nacionales, sino que el Frente Amplio es quien las pierde.

En octubre del 2004 el Frente Amplio alcanzó el Gobierno, superando el 50% del total del electorado, exigencia esta que surgía de una Reforma Electoral, la más exigente en la materia, en toda la Región, que exigía tal guarismo para vencer en primera vuelta. “Esta victoria está sustentada en la mayor alianza política y social construida desde los comienzos del siglo XX, detrás de un único programa y de un único candidato. El FA asumía con un país hundido económicamente y herido socialmente, y la nueva administración debía gestionar y transformar desde un Estado construido y dominado por los Partidos Tradicionales(Blancos y Colorados)  durante más de un siglo de democracia bipartidista, con clientelismos y vicios de todo tipo, con el gran desafío de no caer nosotros en ellos.

Al comienzo de nuestro Gobierno se operaron  grandes cambios “como; la creación del MIDES (Ministerio de Desarrollo Social), o la entrada a los cuarteles en búsqueda de los compañeros/as desaparecidos/as durante la Dictadura.  

Se adoptaron reformas relevantes como: la impositiva (que no  tuvo la profundidad que debió haber tenido), la reforma laboral y la reforma de la salud. Hubo que implementar un plan de emergencia social, mejorar las jubilaciones y los salarios más bajos. Se llevó a cabo el plan Ceibal dotando a cada niño o niña en edad escolar de una computadora portátil, achicando la brecha informática entre ricos y pobres”

Durante sus Gobiernos el Frente Amplio, tuvo un crecimiento ininterrumpido, apostando a instrumentar, medidas para una mejor distribución de la riqueza, consiguiendo que Uruguay, no solo aumentase los ingresos, sino que también lograse alcanzar un Índice de Gini que lo consagraba como el país menos desigual y que distribuía mejor en América Latina.

“Por otra parte, se implementó una potente agenda de derechos que incluyó aspectos como la aprobación del matrimonio igualitario, la interrupción voluntaria del embarazo, la regulación y control estatal del cannabis y la implementación del sistema de cuidados”.

La Alianza Multicolor ha logrado alcanzar uno de sus objetivos luego del resultado electoral de Noviembre del 2019. Ha logrado desplazarnos del Gobierno, eso es real, pero no se ha logrado debilitar nuestro principal capital, la unidad  de la Fuerza Política. Tampoco pudo borrar al Frente Amplio del escenario político, somos la fuerza política que individualmente cosechó el mayor caudal electoral, más allá del dolor que ha significado la derrota, la militancia frenteamplista está en pie de lucha. La fuerza política dio  comienzo a un profundo análisis de las múltiples causas que nos han llevado a la derrota, y, en forma paralela se adapta a la nueva situación recomponiendo su alianza con el bloque social de los cambios, de manera de poder enfrentarse a los proyectos más recesivos del nuevo Gobierno, no sin tener que pasar, entre tanto, por fuertes tensiones en su interna.

En el escenario político actual se visualiza el enfrentamiento de dos fuerzas políticas, el Frente Amplio y la Alianza Multicolor .Mientras que el primero  representa los intereses de los sustratos sociales de más bajo recursos y amplios sectores de las capas medias por un lado,  el otro, defiende la aplicación de medidas neoliberales las cuales benefician a los intereses de los más poderos que se encuentran vinculados al agronegocio, a la especulación financiera, etc.

La embestida de este Gobierno se ha visto plasmada en dos iniciativas legislativas, la Ley de Urgente Consideración y el Presupuesto 2021-2025, ambos” instrumentos favorecen el accionar de los sectores económicos y sociales de los más privilegiados , desmantelando muchos de los logros alcanzados durante los gobiernos anteriores, así como aspectos centrales de nuestro Estado de bienestar”….

“Asimismo, las medidas contenidas en estos instrumentos determinan que la organización de la vida económica y social estará dada por las leyes de mercado, con una visión negativa del rol del sector público, considerado como un obstáculo para el desarrollo. Solo se apunta a la reducción del gasto público, que se pretende reducir sin medir las consecuencias económicas y sociales del ajuste. El Estado representa un problema: al que debe recortarse, y por cierto algo que ya se está haciendo efectivo”.

El Frente Amplio ha resuelto apoyar  la estrategia de la Intersocial, para enfrentar el avance conservador plasmado en esta Ley de Urgente Consideración. Esto le permite, consolidar  la alianza con el movimiento social,  representado por dicha  Intersocial,  a la vez que, instrumentando los medios para convocar  la realización de un Referéndum con el fin de derogar los artículos más nocivos de la Ley de Urgente Consideración, pone en la calle su militancia. Será una dura tarea la recolección de más de 750.00 firmas, pero no  será  imposible, el Frente Amplio ya lo ha hecho en más de una oportunidad.

En materia de política internacional, la Alianza Multicolor, procedió a efectuar un giro de 180° en relación a las políticas implementadas por el Frente Amplio. En tal sentido se acoplo rápidamente a  los lineamientos impartidos desde Washington y se dio apoyo a LUIS Almagro Secretario General  de la OEA.

Asimismo fue uno de los países latinoamericanos que apoyó el nombramiento impuesto por Donald Trump, de Claver Calone como Presidente del BID, rompiendo la tradición que indicaba que tal Presidencia estría siempre en manos de un Latinoamericano.

Apoyando los lineamientos de la doctrina neoliberal, el Canciller uruguayo bregó por la rápida concreción del Acuerdo del Acuerdo entre el Mercosur y la UE e insistió en la celebración de un TLC con los EE.UU.

El advenimiento de Joe Biden a la Presidencia de los EE.UU implica, como ya lo hemos señalado precedentemente, algunos cambios sustanciales, sin embargo creemos que los mismos no afectarán directamente al Uruguay. El hecho de que sea dejada de lado la política proteccionista, llevada a cabo por Donald Trump, implica que desde ese punto de vista existe una coincidencia con los lineamientos de la política económica de la Alianza Multicolor.

Sin embargo puede haber fricciones en lo que respecta a las políticas que, sin duda, se instrumentarán, desde Washington, intentando que los países de Latinoamérica tomen distancia de las políticas económicas implementadas por la República Popular China.

Aquella es el principal destino de las exportaciones uruguayas, básicamente commodities (soja, lácteos, carne) y uno de los principales inversores en el Uruguay. Este es un problema que afecta prácticamente a todas las naciones latinoamericanas, siendo quizás Paraguay la excepción. Será seguramente un tema que generará tensiones y deberá ser muy sólida la oferta de los EE.UU para que  Uruguay y la mayoría de los países de Latinoamérica cambien en un horizonte mediato su postura.

Diciembre 2020

*Nota: el texto entrecomillado  corresponde al documento de “Autocritica” elaborado por el FA, sujeto a resolución.