Momento de decision

Escribe: Griselda Leal Rovira 

Sin duda estamos viviendo el momento más difícil  de la historia de nuestra civilización. 

Difícil por lo incierto del futuro, difícil por el exceso y bombardeo de información de la que buena parte es falsa o manipulada, difícil por el temor a la contaminación y los cambios climáticos y porque en definitiva lo que prima en buena parte de los habitantes del planeta es el miedo, el miedo impuesto por quienes tienen el poder y los medios para difundirlo.

El imperio norteamericano que desde hace mas de cien años ha venido liderando la sociedad, especialmente de occidente, está en evidente decadencia y a punto de estallar en graves enfrentamientos. Verdades y mentiras no cesan de circular en danza macabra de acusaciones. Dos poderosas corrientes se están disputando el poder. Falsamente se las denomina de derecha e izquierda, cuando históricamente el socialismo ha sido la corriente política que propone la igualdad y la justicia entre los hombres sin diferencia de clases, es sabido que las dos corrientes en pugna siguen apostando a un capitalismo concentrador de riquezas, pero como si eso no fuera poco el propósito es reducir la población y esclavizar a la mayoría.

De todos modos la realidad indica que en ambas corrientes hay distintas posturas, los republicanos que en este momento están liderados por Donald Trump, convocan a trabajadores blancos desocupados que rechazan a los migrantes, religiosos anglicanos, judíos sionistas y ultraderechistas como el grupo del Ku Klus Klan, representan a la izquierda clásica, entre los demócratas, en las elecciones internas se presentaron dos corrientes aparentemente muy diferentes, la que responde al Cabal, Estado Profundo o ultraderecha que representa a los hombres con mayor poder adquisitivo, que se disfrazan de progresistas apoyando el feminismo, los grupos gays y el aborto, ppero lo que apuntan a un globalismo liderado por unos pocos y teniendo a la mayoría de rehén  y el Socialismo liderado por Bernie Sanders, un veterano político al que rodean muchos jóvenes e intelectuales, que si bien no logró mayoría, obtuvo un caudal muy importante de seguidores.

Es evidente que quien lidera no es este último, sino el comandado por Joe Biden que pertenece al estado profundo.

La concentración de la riqueza en muy pocas manos ha llegado a extremos inverosímiles, y todos sabemos por una lógica matemática que si de un lado se acumula es porque del otro lado se reduce, aumenta la pobreza y la desesperación. 

El país que se autoproclamó como la mayor democracia del planeta está mostrando su verdadera cara con un sistema electoral demasiado imperfecto y proclive al fraude, una falsa democracia que también se puede ver en casi todos los países donde manda el capital. 

 El sueño americano hoy se parece mucho mas a la pesadilla, pero aún tiene reservas como para seguir engañando a mucha gente.

Por otra parte no parece casual que justo en este momento se haya diseminado por casi todo el mundo un virus demasiado contagioso que muy bien orquestado ha destruido gran parte de la economía de los países, pero están siendo precisamente las clases de menor poder adquisitivo las mas perjudicadas, así como la enseñanza en todos los niveles, millones de trabajadores en la calle, familias en la ruina, estudiantes desmotivados y pérdida de vidas, no sólo por el virus, sino también por la desesperación y hasta el suicidio, mientras algunos sectores de la salud y la informática aumentan su capital de manera escandalosa.

 El mandato del confinamiento surgió casualmente desde las altas esferas de poder que a través del miedo por la enfermedad y la muerte, nos amordazan y nos inmovilizan sin disparar un solo tiro. 

La estrategia ha sido perfecta. 

Hay quien piensa que la pandemia es producto de la naturaleza ya que siempre han ocurrido casos similares a través de la historia, pero otros analizan que las características del coronavirus son diferentes y pueden haber sido producto de manipulaciones en algún laboratorio.  Los comentarios giran en torno a si fueron los chinos o los norteamericanos quienes manipularon y liberaron el virus, posiblemente no se trate ni de unos ni de otros sino de multimillonarios apátridas, de los satánicos dueños de los bancos, de los grandes medios de comunicación, de las fábricas de armamentos, de los ejércitos, de las drogas a gran nivel, pero últimamente el gran negocio es el de la industria farmacéutica y la danza de las vacunas. 

Vacunas de las que desde chicos confiamos ciegamente, ya que sirvieron para evitar enfermedades y prolongar la vida de millones de personas, pero hoy por hoy son miradas con desconfianza porque pueden ser armas mortales, y no producto de una idea conspiranoica, sino porque el pez muere por su propia boca y eso es lo que han dejado de traslucir los mismos integrantes de la élite, como por ejemplo el señor Bill Gates, el principal financista de la Organización Mundial de la Salud. 

Precisamente nos indican que debemos taparnos la boca, y aún sabiendo que debemos cumplir con el mandato porque la amenaza de la enfermedad con posibilidad de muerte es una realidad, también es un acto simbólico al ocultar parte del rostro y limitar nuestra forma de comunicarnos y relacionarnos, hasta pretender eliminar el contacto físico que es una forma de demostrar amor y cariño.

Estamos en una encrucijada, gane quien gane el gobierno de los Estados Unidos, no van a ser buenas las noticias que nos esperan, ya hemos comprobado la forma de actuar tanto de Demócratas como Republicanos, ya hemos visto como gobernó Donald Trump del que se gastaron ríos de tinta señalando lo negativo de su mandato pero siempre puede haber algo peor, parece que nos hemos olvidado que detrás de Joe Biden y de Kamala Harris están los conocidos de siempre, Soros, Clinton, Obama, Rockefeller, Roschild, Gates, Bush, Podesta, Abrams, etc. junto a sus socios de otras partes del mundo, los apátridas, los globalistas.

Ellos suelen ponerse de acuerdo en las reuniones de Davos, de Bilderberg, del grupo de los 300, de la masonería, el sionismo, ellos programan nuestras vidas, la destrucción y la muerte, pero no son infalibles, ahora estamos viendo que también puede haber fallas y desacuerdos como la brecha que se está dando en los Estados Unidos.

Seríamos ilusos si esperáramos algo bueno para nuestros intereses de los poderosos, en particular del gobierno norteamericano, gane quien gane.

Este año 2020 ha sido un retroceso para la sociedad planetaria,  a veces hay que tocar fondo para poder remontar.

Pero aún tenemos reservas, debemos confiar en la fortaleza del ser humano, Bolivia nos ha dado un ejemplo, Chile se ha manifestado contra la constitución pinochetista, Europa está convulsionada, en Perú acaba de caer el presidente acusado de corrupción que pertenecía a la ultraderecha aunque está siendo sustituido por otro derechista, muchos pueblos están tomando conciencia de la trampa en que nos han metido, lamentablemente la lucha siempre es más larga y dolorosa de lo que desearíamos y muchas veces vemos que la historia se repite, aunque no siempre igual, lo que nos obliga a ir adaptándonos a la realidad del presente.