Desmantelamiento y regresión signan la política exterior en el Mercosur

Escribe:  Lic. Roberto Chiazzaro.Secretario de RRII del Partido Socialista del Uruguay.

El Banco Interamericano de Desarrollo (BID), es una organización financiera internacional, creada en el año 1959 con el propósito de financiar proyectos viables de desarrollo económico y promover la integración comercial y regional de América Latina y el Caribe.

Su objetivo central es reducir la pobreza en Latinoamérica y el Caribe, fomentando el crecimiento sostenible y duradero.

En la actualidad el BID es el Banco regional de desarrollo más grande del mundo y cuenta con un capital ordinario de 105.000 millones de dólares.

La Asamblea de los miembros integrantes del BID, es quien elige al Presidente de la Institución para un periodo de cinco años, que puede ser renovable. El BID ha tenido cuatro presidentes: el chileno Felipe Herrera de 1960 a 1970, el mexicano Antonio Ortiz, de 1970 a 1988, el uruguayo Enrique Iglesias de 1988 a 2005 y el actual, el colombiano Luis Alberto Moreno que ha extendido su mandato desde 2005 hasta, seguramente, el presente año.

Integran el organismo  26 países de América Latina y el Caribe, que son los miembros receptores de créditos  a los que se suman Estados Unidos y Canadá, y otros 20 países donantes, mayoritariamente miembros de la Unión Europea, y otros como Japón, Corea del Sur y China. Estos miembros donantes no reciben financiamiento alguno, pero, se benefician de las reglas del BID, pues solo los países donantes pueden suministrar bienes y servicios a los proyectos financiados por el Banco.

Los 26 miembros de América Latina y el Caribe poseen el 50,2% del poder del voto, Estados Unidos concentra el 30% y Canadá el 4%, los paises donantes que no son de la Región concentran el 16%. Esta representatividad ubica al BID en una postura muy progresista ya que los países de la región poseen más del 50% de los votos.

Los Estados Unidos poseen dos beneficios adicionales respecto  a la de los otros miembros,  la sede del Organismo se encuentra enWasington, y le corresponde, de forma vitalicia, la Vicepresidencia. Indudablemente el goce de estos estos beneficios, unido al hecho de que posee el 30% del poder del voto y la influencia, como potencia imperial, en la Región, lo colocan en una posición incuestionablemente hegemónica a la hora de las decisiones.

En setiembre del presente año, se procederá a elegir al nuevo Presidente del BID y  para ello será necesario cumplir con los siguientes requisitos: obtener por lo menos el voto de 15 miembros de la Región y que estos sumen 50% más uno del total de los votos.

Ante la inminencia de postular candidato a la Presidencia del BID, algunos de los paises receptores de créditos, o sea países integrantes de América Latina y el Caribe, elevaron los nombres de sus eventuales candidatos. Tales fueron los casos de la expresidente costarricense Laura Chinchilla y su compatriota Rebeca Grynspam, Secretaria General de la Comunidad Iberoamericana.

 La Argentina propuso a Gustavo Beliz, ex funcionario del BID y Brasil por su parte propuso a Rodrigo Xavier. Sin dudas la multiplicidad de candidatos revela la fragmentación de la Región y la falta de capacidad, por lo tanto, de encontrar un candidato común.

Sorpresivamente, el Gobierno de los Estados Unidos de América, decidió presentar un candidato propio, Mauricio Claver Carone, para ocupar la Presidencia del BID.

Esta jugada llevada a cabo por el Presidente Donald Trump, es muy fuerte, algo a lo cual, por cierto, nos tiene muy acostumbrados. Esta es la primera vez que los Estados Unidos manifiestan su interés por  acceder a la Presidencia del BID, dejando de lado una norma, no escrita, por la cual, ese cargo, siempre ha sido ocupado por un candidato latinoamericano.

Resulta oportuno recordar el compromiso asumido por el Presidente Eisenhower, en su discurso pronunciado ante las Naciones Unidas, en el cual manifestó que “a los efectos de que esta Institución, el BID, tuviese éxito, debería ser liderada por un pais latinoamericano’’.

El candidato propuesto, Claver Carone, es un cubano- americano que actualmente se desempeña como Director para América Latina en el Consejo Nacional de Seguridad. Allí expresa las posiciones más intransigentes y retrógradas, en relación con los dos asuntos que dominan la agenda continental del Gobierno de los Estados Unidos, en la Región: el conflicto con los regímenes de Cuba y Venezuela. Claver Carone es un militante orgánico del Partido Republicano de Florida, aliado del Senador Marco Rubio, quien es la figura mas influyente en el establecimiento de las prioridades de Trump para Latinoamérica.

El Departamento de Estado ha fundamentado esta cuestionada decisión, argumentado que Claver Carone posee los atributos para colaborar con América Latina y el Caribe,  para superar los efectos del Covid 19, el cual amenaza con desatar una de las peores crisis económico-sociales que deberá afrontar la Región. En tal sentido, el Secretario del Tesoro, Steven Munchin afirmo que “El BID se encuentra en una coyuntura crítica porque la Región enfrenta desafíos cada vez mayores para el crecimiento económico y el desarrollo sustentable, en particular frente a la pandemia global’’.

Creemos que estos  fundamentos no son los motivos, que explican la voluntad de los Estados Unidos, por acceder a la Presidencia del BID.

Un aspecto a ser tenido en cuenta, es el hecho de que la campaña presidencial no está atravesando por un buen momento particularmente  en el Estado de Florida, que es clave para que Trump pueda ser reelecto. Claver Carone es un republicano residente en ese Estado, y está identificado por los inmigrantes cubanos y venezolanos que desean cambios drásticos en los Gobiernos de sus naciones de origen y ven a este hombre como un “duro”, que puede colaborar, significativamente, para alcanzar ese objetivo.

 

También debemos considerar la situación por la cual está atravesando América Latina, donde ha habido cambios políticos de envergadura, siendo desplazados la mayoría de los gobiernos progresistas, unos por la vía electoral y otros mediante el empleo de la fuerza, por gobiernos de corte conservador. Consecuentemente los mecanismos de coordinación y colaboración regional han desaparecido o se han debilitado ostensiblemente, UNASUR, CELAC y el MERCOSUR son un ejemplo de esto y como consecuencia podemos concluir que el equilibrio multilateral, en América Latina, al igual que está aconteciendo a nivel mundial, se está desintegrando y lo que acontece en el BID es una clara demostración de ello. Para Trump, la presencia de su país en los Organismos Internacionales, implica, que los mismos deban adaptarse a los intereses norteamericanos.

Por lo tanto, si tal axioma no se cumple, se retira de los mismos, tal cual ha sucedido con la OMS y el Club de Paris. Trump dispondrá que los Estados Unidos permanezcan en el BID, si este Organismo le es funcional a sus intereses, y para asegurar esta premisa impone, en su Presidencia, a un hombre de su confianza.

Pero hay otro factor, que es, la presencia, cada vez más gravitante, de China en Latinoamérica. Esta nación se ha convertido, para la gran mayoría de los paises de la región, en el principal destino de sus exportaciones y la principal fuente de financiamiento.

 La Pandemia del COVID 19 ya ha sumido a la Region en una crisis económica, la cual demandará ingentes desembolsos para financiar la misma. China está en condiciones de satisfacer, en un futuro cercano, la demanda de las Naciones Latinoamericanas. El BID, será pues, el instrumento con el cual cuenta Trump, para competir con la Banca de origen chino, ante  las futuras demandas de financiamiento en Latinoamérica, tratando, así, de  neutralizar el avance de China en su ‘’patio trasero’’.

Seguramente, el intento de USA de imponer a Claver Carone como Presidente del BID, tenga éxito, pues ya ha recibido el apoyo de varios Gobiernos de la Región, como los de Brasil, Colombia, Chile, Ecuador, Paraguay, Bolivia, El Salvador, Honduras, Haití y Uruguay. Argentina, contando con el apoyo de México, por el momento mantiene la candidatura de Gustavo Beliz.

Esta propuesta de nominación, impulsada por los Estados Unidos de América, ha generado amplios rechazos en la Región. El Grupo de Puebla, liderado por figuras como  Zapatero, Lula Da Silva, Rafael Correa y el Presidente de la Argentina, Aníbal Fernández, manifestaron su preocupación por este excesivo poder que se auto atribuiría el Gobierno de los Estados Unidos en el BID.

El ex presidente del Uruguay, Julio María Sanguinetti, conjuntamente con los ex presidentes, Fernando Henrique Cardozo, Ricardo Lagos y Ernesto Zedillo, firmaron una carta en la cual manifestaron su preocupación  y desacuerdo, con el hecho de que un norteamericano estuviese al frente del BID, ya que implica la ruptura de una norma, no escrita, pero siempre acatada, de que el Presidente del BID, sería, siempre, un latinoamericano. Asimismo manifestaron que, ‘’el nombramiento propuesto de un ciudadano estadounidense en el BID, no anunciaría buenos tiempos para el futuro de la entidad, lo que nos lleva  expresar nuestra consternación por esta nueva agresión del gobierno de los Estados Unidos al sistema multilateral basado en reglas convenidas entre los paises miembros’’

En la República Oriental del Uruguay, un comunicado del Ministerio de Economía, oficializado a posteriori por otro de Presidencia de la República y no, como correspondería, por la Cancillería, dio su apoyo a la candidatura de Claver Carone,

El Canciller Ernesto Talvi, políticamente muy debilitado, manifestó, a través de miembros de su equipo, que considera un” error”, que Uruguay acompañe esa candidatura y a su vez explicaron que la Cancillería no fue consultada al respecto.

A esta circunstancia, se agrega el entredicho, entre el Presidente de la Republica  y su Canciller, con motivo de las diferentes consideraciones con respecto al tratamiento a ser dado a la figura del Presidente Nicolás Maduro. Situación esta que determinó, la salida anticipada, no inmediata, del Canciller Talvi.

La celebración de una Conferencia, en la sede de la Cancillería, en la cual el titular de la misma, volcó sus expectativas en materia del futuro  desarrollo de la Política Exterior, aparentemente, habría sido el factor que impulsó a la Presidencia a solicitar la renuncia inmediata del Canciller Ernesto Talvi, el cual ya estaba en conocimiento, de que el Embajador Francisco Bustillo sería su sustituto.

Este hecho determinó la renuncia del Canciller Ernesto Talvi, y a su vez que el Presidente Luis Lacalle Pou tuviese que asumir la Presidencia Pro Tempore del Mercosur, acompañado por la Ministra de Economía y la Vice Canciller.

Estas vicisitudes, de carácter doméstico, revelan las serias tensiones internas que padece la coalición multicolor, que reflejan diferentes visiones  en materia de Política Exterior y que desembocaron en esta crisi.

Asimismo, queda en evidencia la falta de experiencia política y el desconocimiento de determinados códigos, que indican que es inadmisible, que un Ministro de Relaciones Exteriores, contradiga públicamente las posiciones del Presidente de la República, y pueda permanecer en su cargo.

Los hechos le dan la razón, a quienes en su momento aconsejaron al Senador Ernesto Talvi, líder de la mayoría del Partido Colorado, que no era conveniente asumir la función de Ministro de Relaciones Exteriores y mantener a su vez su perfil político y el del Partido.

Hoy la figura del ex Ministro está sumamente debilitada,  será desde el Senado que deberá reconstruir su imagen para poder mantener su liderazgo dentro de su Partido.

No obstante Ciudadanos, la agrupación política  de Ernesto Talvi, es la mayoritaria en el seno del Partido Colorado y cuenta con los votos suficientes para afectar la mayoría Parlamentaria que detenta la Alianza Multicolor y es respaldo del Presidente Lacalle Pou.  

Como era de prever, prevaleció la postura del Presidente de la República, respaldando  la postulación de Claver Carone,  para la Presidencia del BID. Luis Lacalle Pou es un genuino representante de un renovado herrerismo, el cual ha alineado a nuestro país, incondicionalmente, con la potencia del Norte y con Brasil, Colombia, Paraguay, Ecuador, Bolivia y Chile, cuyos Gobiernos representan a la extrema derecha en el seno de nuestra Región.

 Uruguay retrocede varios casilleros en materia de Política Exterior, y van quedando a la vera del camino, varios de los logros obtenidos a lo largo de quince años de Gobiernos Progresistas.

Seguramente, en Naciones Unidas nuestra voz no acompañe a quienes se opongan al bloqueo de Cuba o quienes condenen la anexión de parte de Cisjordania al Estado de Israel, y quizás, también traslademos la sede de nuestra Embajada de Tel Aviv a Jerusalén. ¿Cuál será entonces nuestra postura ante una eventual agresión armada a la República de Venezuela?   

En lo que respecta a las definiciones sobre el tema de la futura Inserción Comercial del Uruguay, el discurso pronunciado por Luis Lacalle Pou, al asumir la Presidencia Pro Tempore del Mercosur, define con claridad el modelo económico a impulsar, y alentó a los miembros del Acuerdo a dejar de lado las diferencias ideológicas, más allá de que fueron notorias las diferencias existentes  entre el Presidente Alberto Fernández  y el resto de los socios

 También instó a  acelerar los trámites, para culminar las negociaciones con la Unión Europea y el EFTA, asumiendo el compromiso de ratificar esos Acuerdos a lo largo de los seis meses de su Presidencia Pro Tèmpore.

 Hizo un llamado, dirigido especialmente al Presidente Aníbal Fernández,  en el sentido de concretar  las negociaciones con Corea del Sur.

Previendo objeciones, principalmente por parte del Gobierno argentino y de la Federación de Industrias de San Pablo, Lacalle Pou insistió con la flexibilización y la autorización para que cada miembro del Mercosur pueda negociar libremente, erosionando así el concepto de Mercado Común del Mercosur.   

Por último expresó, que cree necesario, celebrar un Acuerdo de Libre Comercio con los Estados Unidos, indicando que ha mantenido conversaciones con Mike Pompeo, así como hacerlo también con la República Popular China.

El actual Gobierno se posiciona así, a favor de una apertura comercial extrema, a contramano de lo que  sucede en el resto del mundo, en donde paulatinamente, se está retornando a un nuevo proteccionismo.

EE.UU es un claro ejemplo de ello, en donde se protege el mercado interno y se prioriza el mantenimiento de los puestos de trabajo.

 “El fundamentalismo neoliberal, conduce a las Naciones del Mercosur a signar Acuerdos Comerciales, que profundizan la apertura comercial, con potencias económicas que tienen sustanciales diferencias económicas y productivas como resultado de una inserción diferenciada en las cadenas de valor mundiales. La entrada en vigor de estos Acuerdos Comerciales profundizarán las asimetrías existentes, los sectores industriales de los países desarrollados serán los grandes beneficiarios de estos Acuerdos y en el seno del Mercosur lo será el agro negocio”.

 “Estos Acuerdos, entonces, van a profundizar el modelo primario- extractivo en los países del Mercosur; consolidando el proceso de desindustrialización y la exacerbación de las consecuencias ambientales y sociales que se derivan del monocultivo y la súper – explotación del recurso tierra”. (1)

El futuro no es halagüeño, la tarea de las fuerzas políticas de izquierda debe estar direccionada a trabajar en conjunto con el movimiento social, en su más amplia expresión, para impedir que este proceso de liberalización  comercial, que solo beneficia al sector financiero  y rural de nuestros países,  no comprometan más el futuro de nuestra Nación

1) Luciana Ghiotto “Argentina es un país clave para presionar para que el Acuerdo MERCOSUR – UE  no sea firmado”